Web de Félix Sautié Mederos

Justificar lo injustificable…

Quizás sea que mi subconsciente hace fallidos intentos en búsqueda de la normalidad social y del flujo lógico de una época que se renueva al ritmo de los avances de las ciencias, los que contradictoriamente se nos intentan controlar con prohibiciones absurdas y contra natura como son las del acceso a INTERNET, a las redes sociales y a la televisión satelital (por señalar algunos de los ejemplos de las limitaciones que vivimos los cubanos en medio del Siglo XXI). Esas prohibiciones son consecuencia de una centralización autoritaria que se justifica con empobrecidos y obsoletos argumentos reiterados, hasta el cansancio, con empecinamiento y obcecación unidos a las complicaciones de todo tipo que los burócratas de la política y la economía se encargan de interponer a diario; incluso a contrapelo de los procesos de cambios y renovación que plantea promover el Gobierno cubano. 

Vivimos inmersos en un ambiente controvertido y cargado de riesgos para quienes intenten denunciarlo y enfrentarlo; en donde por demás, aparecen personas detenidas en el tiempo y aferradas a determinados esquemas que tratan de imponer autoritariamente y contra natura sus muy especiales concepciones sobre la sociedad y la conducta humana en general. Estas personas conforman un conjunto existencial minoritario que se asienta en posiciones de un poder autoritario, centralizador y material que les facilita su supremacía a veces todopoderosa sobre quienes les rodean y/o necesitan de sus servicios. Tampoco faltan los que sin ese poder, pero cargados de servilismos, aplauden y justifican a la burocracia política y económica para no buscarse problemas y/o escalar posiciones en el entramado social. Son expresión de una sociedad plana y gris que está dando muestras de lo que pudieran constituir sus últimos estertores. Ante ello, resultan realmente muy tristes los empeños obcecados de quienes intentan justificarlo todo y de los que consideran que cumplen con su deber sosteniendo prohibiciones absurdas, reglamentos extemporáneos y medidas contra natura. 

Así es que hace algunos días, en mi blog personal (http://www.cuba-spd.com/index.php), alguien escribió un comentario demostrativo de lo que estoy expresando sobre los intentos de justificar lo injustificable, lo de menos es su nombre porque estos asuntos, en mi criterio, no se deben desviar hacia los planos personales, lo importante es el análisis de conceptos profundo y respetuoso en busca de la verdad y de las soluciones para resolver los problemas. 

El texto es el siguiente, cito omitiendo su nombre: “Estimado Sautié: ¿Padecemos “absurdas prohibiciones (…) con relación a INTERNET” o la realidad del ancho de banda que nos permite contratar el amo de la red de redes no hace posible el acceso de todos los cubanos a su uso? Si es lo primero, se esperaría una razonada explicación que contenga, primero, cuáles son esas absurdas prohibiciones, con un documentado análisis probatorio, y segundo, un análisis objetivo de las limitaciones tecnológicas que nos impone el bloqueo y la relación entre ambos aspectos. ¿Se desconoce, además, que la muy ponderada libertad de la sociedad europea impone muchísimas limitaciones de acceso a sus ciudadanos? No es que tengamos que compararnos, lo incorrecto en otros lares no justifica lo incorrecto entre nosotros, pero el lector medianamente informado echa menos a una mirada y una revisión más objetiva y que contemple todas las aristas del asunto. ¿Se desconoce el papel que jugaron estas tecnologías en el azuzamiento artificial que se hicieron a los movimientos árabes recientes para desviarlos, manipularlos y dirigir las revueltas hacia sus propios fines, utilizando precisamente esas tecnologías? ¿Tendríamos que desconocer que nuestro Estado y Gobierno, y nosotros mismos como pueblo llano, debemos actuar con extremo cuidado para que una supuesta libertad no sea aprovechada por nuestros probados enemigos para sus propios fines? Quien le escribe es un simple trabajador informático que tiene acceso a Internet por razones de su trabajo y no padece ninguna limitación o prohibición que no pueda entender y razonar como necesaria. Por ejemplo, no tiene acceso a Youtube, el sitio para descargar videos. El no desconoce que si todos los cubanos en este momento descargaran un video colapsarían todos los accesos, simplemente porque nuestro ancho de banda no resistiría esa demanda. ¿Es tan difícil hacer este análisis? Y como este otros muchos. El más elemental deber del que escribe es hacerlo con la máxima objetividad posible. Es difícil, por supuesto. Menos complicado resulta repetir el cliché tan caro y bien recibido por aquellos que nos desprecian y no nos quieren bien. Pero el que calla la verdad completa diciendo sólo la mitad de la verdad, comete un crimen, parafraseando a Martí.” 

La respuesta de otra persona que accedió al blog no se hizo esperar: “Estimado Sr. (…) Conozco algo el tema de las restricciones impuestas a la Isla por causa del "bloqueo", y aún así veo injustificada la negativa de acceso a la información que dentro de la misma se le impone a las mayorías; además considero que más que una imposibilidad tecnológica, lo que se tiene es un temor político, y digo esto porque su comentario es quien me ha llevado a estas conclusiones, y creo que para ser un simple trabajador informático (como Ud. mismo expone que es) domina muy bien cierta información sensible y poco habitual para su rango en la Isla, la cual y con mucho respeto me permito a exponer: 1. ¿Se desconoce, además, que la muy ponderada libertad de la sociedad europea impone muchísimas limitaciones de acceso a sus ciudadanos? Pregunto: ¿Cuáles son esas limitaciones y cómo obtuvo ese dato? 2. ¿S e desconoce el papel que jugaron estas tecnologías en el azuzamiento artificial que se hicieron a los movimientos árabes recientes para desviarlos, manipularlos y dirigir las revueltas hacia sus propios fines, utilizando precisamente esas tecnologías? Pregunto: ¿Porque artificial, porque la tecnología, vivió Ud. en esos países, o le contaron?3. ¿Tendríamos que desconocer que nuestro Estado y Gobierno, y nosotros mismos, como pueblo llano, debemos actuar con extremo cuidado para que una supuesta libertad no sea aprovechada por nuestros probados enemigos para sus propios fines? Pregunto: ¿A qué temen? Cuando un pueblo (en su mayoría) está firme a sus principios e ideales no hay red social ni tecnología que lo socave, a no ser la de la destrucción masiva y no es el caso; en cambio, un pueblo desinformado es un pueblo dudoso y temeroso y así lo he podido constatar en muchos cubanos que abandonan la Isla sin un conocimiento mínimo de la realidad del mundo exterior. Con este simple análisis, me hago eco de su propia cita Martiana: "El que calla la verdad completa diciendo sólo la mitad de la verdad, comete un crimen"

Por mi parte, añado que es muy lamentable que alguien con la preparación técnica que dice tener el primer comentarista, no sea capaz de ver las realidades del atraso que significan estas medidas absurdas para el presente y el futuro de Cuba; y, además, carezca de objetividad y recurra a la ofensa apoyado en José Martí. Así lo pienso y así lo respondo con el mayor respeto para quienes opinen diferente.

Publicado en el periódico Por Esto! de Mérida , Yucatán, México 

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  1  Comentarios

  • Iván P.C.
    20 Jun, 2012

    ¿Y qué pasó con el cable que conectaron desde Venezuela a través de Jamaica, hasta la provincia de SAntiago de Cuba? Según un ministro venezolano, ya estaba conectado y listo para funcionar. ¿Para quién está funcionando? ¿Para los grandes personajes del gobierno, la Inteligencia, las Fuerzas Armadas, en fin, los brazos del "aparato" cubano? ¿El pueblo cubano sabe de esto?

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