Web de Félix Sautié Mederos

LEP 463. En 2018, el verano de las grandes reuniones de pueblo

En 2018, el verano de las grandes reuniones de pueblo. Reflexiones sobre el libro Encuentro, diálogo y acuerdo

De lo que he visto, de lo que he vivido, de lo que pienso y creo.

En 2018, el verano de las grandes reuniones de pueblo. Reflexiones sobre el libro Encuentro, diálogo y acuerdo

Los veranos en Cuba con su ardiente calor y alta humedad, que desesperan a cualquiera por muy saludable que se encuentre, durante muchos años han sido tiempos de alternancias entre los calores sofocantes que nos dificultan salir de las casas y crean malestares muy intensos, las vacaciones de las escuelas que concentran a niños y jóvenes en los ámbitos de sus residencias habituales, lo que obliga a los padres ocupados por el bienestar de sus hijos a buscarles alternativas para la ocupación del tiempo libre y en algunas ocasiones la agudización de problemas, contrapunteos y contradicciones que inducen a veces a estados de ánimo alterados que se proyectan y/o salen a la superficie sin que nadie los hubiese podido pronosticar si quiera.

Pero, en mi criterio, este verano 2018 ha transcurrido con unas características muy especiales en nada parecidas a las de años anteriores, que lo caracterizan como el verano de las grandes reuniones de pueblo en las que han proliferado los criterios de la población interesada en el futuro del país y de la Revolución, porque han coincidido, en mi opinión, dos circunstancias muy significativas. Me refiero al amplio debate nacional sobre el Proyecto de Constitución extendido hasta los más recónditos rincones de nuestra geografía, e incluso, como una novedad en las agrupaciones de cubanos de la diáspora que habitan en diversos países.

Otra característica muy interesante de este verano que nos informan los medios locales de comunicación son los recorridos del Presidente Miguel Díaz Canel, incluso con ministros y dirigentes del nuevo Gobierno cubano por diversos sectores de la economía, los servicios, la cultura y los barrios populares; entre los que se destaca una visita integral de Gobierno a la provincia de Villa Clara, de conjunto algo no habitual en los veranos de otros años en los que el Gobierno no se manifestaba públicamente por estar de vacaciones también.
Estos recorridos en búsqueda de las opiniones directas de la población, han caracterizado desde sus inicios al Gobierno presidido por Díaz-Canel según sus propias opiniones, muchas veces repetidas: en seguimiento de las enseñanzas recibidas de Fidel y de Raúl. Además, han sido también una plataforma muy propicia para que la población pudiera plantear sus criterios directamente a la más alta dirección del país. Lo que se ha sumado positivamente, en mi consideración muy especial del momento que vivimos en la Cuba revolucionaria, al hervidero de opiniones y criterios que el pueblo directamente está expresando en las reuniones y asambleas convocadas a lo largo y lo ancho de nuestra geografía para debatir el Proyecto de nueva Constitución.

Todo un proceso de esperanzas renovadas, que seguro podrá convertirse en un nuevo motor de impulso al proceso revolucionario cubano en la época actual, que estoy viviendo intensamente y que trato de testimoniar lo mejor que me es posible.

No pretendo describir una sociedad flotando en una balsa de aceite ni mucho menos sin anhelos, angustias ni conflictos. Eso no sería real ni objetivo y me inscribiría en las corrientes del triunfalismo habitual con que se expresan y se conducen las burocracias enquistadas que tanto daño le hacen al proceso revolucionario cubano; pero que se ha notado un cambio sensible en este verano, no hay dudas, porque por todas partes las personas se movilizan, debaten y presentan sus criterios pensando de conjunto en la construcción de un país con un socialismo, próspero y sustentable. Hasta ahora en los veranos anteriores, el calor, los niños y los jóvenes en las casas de vacaciones, junto con las angustias propias de las limitaciones materiales que se agudizan veraniegamente en el día a día cotidiano, según pienso han sido las principales preocupaciones y motivaciones de la población. Mientras que este verano lo esencial ha sido todo un movimiento de pueblo para plantear sus criterios al respecto de la nueva Constitución en debate, que ha sido la manifestación de una esperanza masiva rumbo al presente inmediato y al futuro que tenemos por delante.

Esto es lo esencial que quiero plantear como resumen del verano 2018 que contrasta intensamente con el recrudecimiento del criminal bloqueo a Cuba y las amenazas del Sr. Trump, en conjunción con las acciones en ascenso de las derechas latinoamericanas que pujan contra los logros alcanzados por los gobiernos progresistas de nuestro continente.

Ahora en consecuencia con los procedimientos de trabajo que estoy poniendo en práctica en la elaboración de los capítulos de La Espiritualidad Prohibida, paso al comentario de las crónicas publicadas en el 2017; y continúo con la que publiqué en el capítulo anterior, con una nueva al respecto del libro “Encuentro, Diálogo y Acuerdo”, publicado por el cardenal Jaime Ortega y Alamino en el que testimonia el proceso de diálogo entre Cuba y Estados, el cual culminó con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas durante el gobierno de Obama.
El título de la crónica que se explica por sí misma, y que publiqué con fecha jueves 22 de junio del 2017, es Lo que me faltó por decir, con el exergo: De nuevo regreso a Encuentro, diálogo y acuerdo:

Queridos lectores de Cónicas Cubanas, en mi anterior crónica hube de escribirles con el título ‘Un libro providencial en un momento significativo’, al respecto de mi asistencia a la presentación en Cuba del libro titulado Encuentro, diálogo y acuerdo,1 escrito por el cardenal Jaime Ortega y Alamino; y les confieso que, en la mencionada, por limitaciones de espacio, no me fue posible expresar todos los sentimientos y consideraciones que me provocó la actividad en sí misma y la posterior lectura del libro que, por cierto, cuando la comencé no la pude dejar hasta terminarla. El tema no podía ser más sugestivo: un testimonio de primera mano escrito por quien fue el principal enlace, designado por el papa Francisco, en el proceso de encuentro, diálogo y acuerdo entre Cuba y Estados Unidos. Hecho extraordinario y trascendental que culminó con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas después de más de medio siglo de rupturas –especialmente agresiones latentes y reiteradas del gran país que José Martí denominó como el ‘Norte revuelto y brutal’, y que también restableció la intercomunicación pública entre vecinos muy cercanos que no podemos mudarnos del espacio geográfico que compartimos.

Continúo pues con mis consideraciones y reflexiones con relación a un libro que considero providencial por el testimonio que nos plantea, por los principios éticos que destaca y nos induce, e incluso, por el momento en que se produjo su presentación en La Habana: el mismo día que el presidente Donald Trump expresaba en Miami sus últimos planteamientos contra Cuba. Coincidencias y desenlaces que me hacen pensar muy profundamente en los designios de la Divina Providencia, que siempre pone ante nuestro libre albedrío un recurso, de los que se denominan las segundas causas, por medio del cual Dios participa en nuestros momentos difíciles y trascendentales; porque, además, en política realmente las casualidades no existen. Comprendo que muchos no van a coincidir con este criterio devenido de mi cultura religiosa, específicamente católica, porque su fe no les alcanza para ello y/o en realidad no la profesan. Respeto sus criterios, pero debo expresar los míos, que considero decisivos e importantes en este asunto tan trascendental para todos los cubanos, piensen como piensen y crean en lo que crean.

En consecuencia, les ruego a los que no creen en la Divina Providencia que se planteen un paréntesis con esa consideración mística mía y nos remitamos a proseguir con el análisis de los hechos significativos que quiero continuar comentando en esta crónica de continuación, y valgan las redundancias, de los términos. En este orden de pensamiento, debo añadirles, además, que no dudo en la catalogación descriptiva de crónica a mis escritos sobre el particular, porque les narro hechos acaecidos junto con sentimientos y consideraciones conceptuales planteadas por el autor que me han producido un muy especial aprecio.

En mi opinión muy personal, como el título del libro lo enuncia, Encuentro, diálogo y acuerdo, el cardenal Ortega, desde su posición sacerdotal y pastoral de obispo comprometido con su pueblo, el pueblo de Dios, al que le ha entregado toda su vida, nos expone un camino a seguir por todos, efectivo y probado, que testimonia y describe, resaltando las enseñanzas éticas que se desprenden del acontecimiento en cuestión. Lo plantea con el propósito concreto de enfrentar los diferendos, los desacuerdos y las contradicciones en nuestro mundo contemporáneo, en el cual, contradictoriamente, las guerras, la fuerza y la violencia se usan para dirimir los problemas existentes entre las naciones.

Actitudes muy al uso y extendidas que nos han puesto más de una vez al borde de un verdadero holocausto final del género humano. Situaciones, como se demuestra papablemente en este testimonio del cardenal Ortega, que ha encarado con valentía y decisión el papa Francisco. En este sentido, es que considero que el cardenal cubano puso con su libro en nuestra manos, quizás sin proponérselo, una herramienta concreta que no se debería desestimar en los momentos que desde Miami nos ha llegado un verdadero espectáculo de promoción de los rencores, los odios y los pases de cuenta, con los que nunca podrá edificarse una paz con justicia social y equidad distributiva que facilite la participación más efectiva en una república que quepamos todos, con todos y para el bien de todos, como lo soñó nuestro José Martí.

El planteamiento esencial del papa Francisco, que se expresa en el testimonio que nos entrega el cardenal Jaime Ortega en su libro, es que la más efectiva respuesta a los desencuentros, las agresiones, los rencores y los odios no está en el uso de la fuerza, de las represiones y de las revanchas, vengan de donde vengan, sino que están en el amor compartido, en el perdón, en el encuentro, en el diálogo y la reconciliación que nos faciliten actuar todos juntos en favor de la paz y la felicidad que Dios espera de todos los seres humanos, tengan las creencias o no. Porque el Dios Trino es de todos sin excepción.

Este libro, en mi opinión muy particular, es demostrativo de los valores éticos que propugna y pone en práctica el papa Francisco con su testimonio de fe evangélica y su actitud ejemplar en favor del amor compartido por todos, sin excepción, en pro de la justicia, la paz, la defensa y protección de la vida, para que con la solución de los desencuentros y conflictos mediante el diálogo civilizado, podamos avanzar hacia un mundo mejor posible. ¡Albricias por Francisco y por su colaborador el cardenal Jaime Ortega y Alamino!

Nuevamente insisto en la importancia de la lectura y estudio de este libro, y reitero lo que no me canso de expresar en nuestras aciagas circunstancias y coyunturas: ¡Quienes tengan oídos para oír, oigan!, no vaya ser que se nos haga demasiado tarde para la paz.

Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar, con mis respetos para la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

Nota
1 Ediciones Paulinas, S.A. de CV., México, D.F.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=569181

Unicornio, domingo 23 de septiembre del 2018.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=24&idTitulo=678869

Compartir

  0  Comentarios

  Aún no se ha agregado ningún comentario.

  Deja un comentario

- No se permiten insultos, ni palabras soeces o despectivas.
- No se permiten alusiones ofensivas sobre personas, hechos ni entidades.
- No se permiten conceptos racistas ni irrespetuosos a la diversidad de opción de las personas.
- No se permiten amenazas de ningún tipo.