Web de Félix Sautié Mederos

LEP 471 LA OPINIÓN, EL PENSAMIENTO PROPIO Y LA NECESIDAD DE SER ESCUCHADO EN LA ENCRUCIJADA DEL MOMENTO SEGUNDA CITA Y LA CONVOCATORIA DE SILVIO.

DE LO QUE HE VISTO, DE LO QUE HE VIVIDO, DE LO QUE PIENSO Y CREO.  

En varias ocasiones de mi ya largo e intenso peregrinaje terrenal  he podido comprobar, que la vida social y ciudadana se manifiesta en etapas con similares características que van variando lentamente  de acuerdo a cómo se desenvuelvan los acontecimientos y  la aparición  de las nuevas ideas con potencial para revolucionarlo todo, que muchas veces se frustran pero que una vez expresadas por lo general continúan vivas  e incluso sembradas en la conciencia y el imaginario de los pueblos que anhelan soluciones para sus angustias y problemas no resueltos.

En este orden de pensamiento, continúo con un tema que considero crucial en esta etapa y que en al anterior capítulo (LEP 470) plantee  una primera exposición básica al respecto-de sus incidencias en estos momentos. Considero que la intríngulis específica del asunto es que ante tales realidades se impone la necesidad de pensar con pensamiento propio, así como    de escuchar por parte de quienes detentan los timones de mando de la sociedad en cada una de las etapas que van transcurriendo, y muy específicamente que sean escuchados los planteamientos y angustias de la población. Considero que esta ecuación social constituye lo esencial para que un determinado gobierno en la sociedad contemporánea triunfe o por lo menos alcance un margen de efectividad de cierta importancia.

En esto, ante todo quiero confesar que cifro mis esperanzas en el nuevo Gobierno de Cuba presidido por Miguel Díaz Canel, que lleva unos pocos meses de establecido y que realiza  desde sus primeros momentos un ejercicio  de acercamiento básico al pueblo y muy especialmente al pueblo de a pie, escuchando y destrabando todo lo que es posible destrabar. Si sigue así en el tiempo no me cabe la menor duda que va a haber un desarrollo importante del país. No obstante el ejercicio de la crítica y autocrítica objetiva y constructiva es un arma  de trabajo que nunca se debería  abandonar ni aún en las más eficientes circunstancias, porque es una salvaguarda del constante perfeccionamiento que siempre es necesario efectuar a cualquier actividad humana.

Mis vivencias desde hace tiempo me han hecho identificar  un problema muy importante que estamos arrastrando que se expresa en las manifestaciones de burocratismo y autoritarismo de determinados funcionarios importantes y/o intermedios. Así como incluso, también aparece con intensidad en las bases de la sociedad, en donde nos encontramos con empleados y funcionarios de las redes comerciales y/o de servicios que no escuchan a la población en el planteamiento de sus necesidades, problemas y anhelos. Además encontramos  presente  los avatares que confronta el pueblo  cuando acuden a comercios y entidades de servicios y son peloteados, tratados con formas inconvenientes  y algunas veces incluso engañados. Eso se está convirtiendo en una realidad cotidiana siempre presente que algunos ya lo dan como lo normal. ¿?¿¿

Esta actitud  de no escuchar, en mi criterio se potencia  especialmente con la presencia generalizada de una actitud de burocratismo, autoritarismo y triunfalismo combinada entre sí, que en muchas ocasiones se identifica con las actitudes al respecto de los detenidos en el tiempo que condenan el uso de la crítica y la autocrítica, aduciendo que cuando se expresan las críticas públicas a algunos de esos problemas se ayuda la acción del enemigo. Como si el enemigo no tuviera información de  primera mano al respecto de los problemas y dificultades que afrontamos, haciendo uso precisamente de nuestros silenciamientos y censuras para atacarnos con mayor efectividad. Estos personajes se encargan de erigir una verdadera muralla entre los servicios, comercios y entidades que representan y el pueblo que acude a esas instancias.

Estamos en mi opinión muy personal, ante un problema tan reiterado que da fundamento práctico concreto a una corrupción que día a día de manera silenciosa y sutil daña en la población que la sufre y va creando un mal de fondo, que puede de conjunto traer muy serias consecuencias dentro de quienes se sienten afectados e impotentes, porque sus quejas no son escuchadas y cuando se escuchan muchas veces son para la justificación. En algunas ocasiones los organismos administrativos que controlan esas actividades muy en especial en las áreas del comercio minorista, lo que hacen es que cuando un administrador es muy cuestionado en su  barrio por su actuaciones de mal trato,  e incluso de corrupción en general y de robo en el peso y los precios a los clientes, lo mueven horizontalmente   para otra ubicación similar y traen para esa responsabilidad específica a otro administrador con los mismos problemas y manifestaciones. O sea, simplemente hacen un enroque horizontal y los problemas continúan cada día más agudizados.

Los dogmáticos que rechazan cualquier crítica y marcan como anatema a los que la ejercemos de manera responsable y objetiva, a mí no pueden hacer  un cuento al respecto, porque llevo muchos años en el ejercicio de la vida política y revolucionaria y desde mi jubilación milito en un núcleo zonal del Partido, en el que la denuncia de estos asuntos en nuestro barrio se ha convertido en una actividad casi permanente con muy pocos resultados. Tengo múltiples ejemplos concretos y plenamente comprobables que no resisten cualquier discusión con los burócratas triunfalistas.

Por otra parte el argumento de que la crítica pública a esos problemas que tanto afectan a la población es una ayuda al enemigo considero que constituye una excusa simplista, superficial y falsa, porque estos problemas en la base afloran  en cualquier análisis por simple que sea  que se realice con la población de cualquier barrio. Y es ingenuo plantear que la crítica pública ayuda al enemigo cuando el enemigo muchas veces es quien mejor conoce estos problemas, cuyo silenciamiento coadyuva efectivamente  a sus objetivos de socavar desde abajo al proceso revolucionario cubano

Además en este orden de pensamiento  es muy importante recordar  que uno de los objetivos esenciales del Bloqueo, precisamente  es crear angustias e incluso  desesperación en la población para inducirla a que actúen contra el Gobierno y contra la Dirección Política del país. En consecuencia, considero que estas actitudes burocráticas en específico son las que verdaderamente se convierten en armas del enemigo para atacar a la Revolución. Además quiero reiterar algo que ya he planteado con alguna insistencia en otros artículos y crónicas que he publicado últimamente, en el sentido de que uno de los peligros más importantes que afrontamos en la actualidad es que el hastío y la desesperanza de la población ante estos problemas que he mencionado, mina sensiblemente  la confianza del pueblo en su Revolución y pienso que no se debería dilatar más establecer un conjunto de medidas concretas al respecto.

Coincide en esta ocasión una vez más, que en el comentario que siempre realizo al respecto de las crónicas que en similar etapa del año anterior he publicado, encuentro una coincidencia muy importante entre lo que planteo como contenido esencial de este capítulo y la crónica que explícita que publiqué en Por Esto! con fecha miércoles 19 de julio 2017; y que en mi opinión, no requiere más comentarios, con el título OPINAR es ejercer un derecho inalienable; y el exergo  En la encrucijada del momento Segunda Cita y la convocatoria de Silvio

“Queridos lectores de Crónicas Cubanas, en mi anterior crónica comencé a referirme y testimoniar al respecto del diálogo que ha surgido en el Blog Segunda Cita del prestigioso canta autor cubano  Silvio Rodríguez (1). Tal y como he expresado ha sido una convocatoria que nada tiene que ver con la casualidad y sí mucho con las circunstancias que estamos viviendo y el paso inexorable del tiempo rumbo a un futuro que puede tornarse incierto en medio de todo lo que sucede en el mundo de hoy. Muy especialmente en Nuestra América, en donde se manifiesta una ingente acción de recuperación conservadora  en  Argentina y Brasil, así como con mucho encono en la  Venezuela Bolivariana  de quienes tratar de confundir y atacar a un gobierno legítimo con el terrorismo que perpetran en nombre de la ‘libertad y la democracia’ contando con el auspicio de los grandes poderes fácticos internacionales y de los grandes medios de comunicación que le son afines.

En Cuba estamos en consecuencia, expuestos de manera muy cercana a una nueva etapa de la guerra de cuarta generación  que va más allá del Bloqueo genocida en sus propósitos y formas para lograr los fines de reducir por hambre y desesperación al pueblo cubano. Son tácticas viejas y renovadas que se aplican en la  Venezuela bolivariana por los  entreguistas y fascistas ahora con el apoyo de las medidas contra Cuba planteadas por el presidente Trump. Nos encontramos pues al acecho  de  renovados peligros revestidos con argumentos que pueden confundir a los ingenuos.

La ingenuidad en política se paga muy caro y el debate democrático, abierto y participativo es la más efectiva forma de enfrentarla, desmontarla y erradicarla para alcanzar  la toma de conciencia sobre dónde están y quiénes son los verdaderos enemigos del pueblo. Incluso se paga caro a partir de  cuándo  se usan indiscriminadamente y en abstracto los viejos términos que nos dividen en derechas, izquierdas y centros que aunque no han erradicado sus esencias fundantes, sirven para que Tirios y Troyanos fundamentados en algunos esquemas dogmáticos desvíen la atención  de los problemas esenciales que nos afectan  a los que estamos a favor de la convivencia civilizada, la paz, la justicia y la verdad objetiva en lo social, político y económico. La convivencia entre los seres humanos constituye uno de los grandes logros de quienes desde las cavernas lograron erguirse sobre su animalidad para desarrollar las prácticas de vida en sociedad y los derechos que dan forma y vigencia a lo que denominamos como condición humana. En mi criterio muy personal no es ocioso remontarse a estos hechos ancestrales que se pierden en el tiempo, para ubicarnos correctamente en el momento y en el espacio en que estamos viviendo a los efectos de no confundirnos y concertarnos por encima de nuestras diferencias esenciales en búsqueda de lo que efectivamente converge con  nuestros intereses humanos compartidos de subsistencia y desarrollo.

Lamentablemente hay quienes ponen por encima sus propios intereses personales y sus pretendidas convicciones ideológicas devenidas en espectros y ficciones que fundamentan  sus actitudes autoritarias y excluyentes revestidas de ovejas para ocultar el lobo que en realidad los animan. Entre las ingenuidades más peligrosas para enfrentarlos, se encuentran las de los que se plantean buscar en lo concreto más allá de los conceptos que animan a las realidades que vivimos. Estoy en contra de cualquier academicismo que resulte vacío, pero eso no es óbice para negarse a los conceptos existenciales, filosóficos, económicos y políticos que dan base y fundamento teórico al enfrentamiento del presente y del futuro que tenemos por delante. Muy importante es tener en cuenta que vivimos en un presente siempre extendido en el tiempo, en el que no deberíamos dejar pasar a ese  tiempo girando sobre nosotros mismos en una gran noria que nunca llega a nada, mientras que algunos que saben lo que quieren luchan y actúan en pro de sus propios intereses algunas veces torcidos y excluyentes.

Estas constituyen razones esenciales para ejercer el pensamiento propio y el derecho a la opinión que no se puede confundir siempre con lo negativo y lo enemigo tal y como algunos lo hacen. Deberíamos en consecuencia, dialogar siempre buscando la concertación necesaria que nos une ante la adversidad que nos acecha a todos. Eso es lo más efectivo que podríamos hacer, dejando a un lado el secretismo que nos pone indefensos ante las verdades que vivimos, así como los extremismos de  quienes se consideran los únicos dueños de esas verdades; lo  que les da  impunidad para las exclusiones y la gran definición por parte de ellos de quienes son los ‘enemigos’ a excluir y quienes los amigos que se incluyen.

En medio de estas concepciones que considero fundamentales, tenemos que en el inexorable paso del tiempo el proceso revolucionario cubano ha llegado a un punto de inflexión en el que es inminente la necesaria renovación biológica que hay que acometer sin falta. Es estas circunstancias  es más imprescindible que nunca el ejercicio del pensamiento propio libre para todos sin excepciones onerosas. Estas son las razones no procedentes de grandes casualidades que Silvio ha interpretado correctamente para convocar y darle vida al actual diálogo de Segunda Cita. Aquí una explicación para quienes la necesiten en el ánimo de buscar la convivencia y la participación civilizada de todos con todos y para el bien de todos, poniendo muy en evidencia que el extremismo es una actitud infantil del izquierdismo que ha contagiado a algunos.

Los que tengan oídos para oír, oigan porque las campanas desde el fondo de la sociedad y de la población que la componen están repicando a arrebato y el tiempo del presente extendido que vivimos se acorta cada vez más.

Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar con el respeto para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. Opinar es ejercer un derecho inalienable.

(1)Ver en Por Esto! UN DIÁLOGO en el que   no cabe esperar, martes 11 de julio del 2017.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=573604

Aquí termina la crónica citada

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=575412

Continuará

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