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LEP 478 .VIVENCIAS DE MI ÚLTIMA ESTANCIA EN EL BALNEARIO DE CIEGO MONTERO UN LUGAR PARA EL DESCANSO Y LA REFLEXIÓN.

Que descansada vida la que ha que huye del mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido. Fray Luis de Leon.

DE LO QUE HE VISTO, DE LO QUE HE VIVIDO, DE LO QUE PIENSO Y CREO. 

Por Félix Sautié Mederos. 

En este capítulo me propongo dejar constancia de mis vivencias al respecto del tratamiento de aguas medicinales y fisioterapia que durante 15 días recibí en el balneario de Ciego Montero ubicado en lo interno de la provincia sureña de Cienfuegos entre los días 9 y 22 de enero del 2019. Un lugar apartado de la agitación en que vivimos en La Habana capital de todos los cubanos. Allí permanecemos en medio de  la floresta de un monte pletórico de manantiales  que emanan de la madre tierra,  sulfurosos y calientes algunos a unos 45 grados centígrados.

Ya son cuatro las veces que he viajado a Ciego Montero para someterme a los tratamientos que en aquel Balneario se imparten a los pacientes allí recluidos;  y quiero ante todo reconocer que experimento una sensible mejoría en mi incurable “polineuropatía diabética ambulante” como se denomina facultativamente a  mis dificultades y dolores que sufro para caminar. También quiero plantear que mis estancias en aquel balneario de la tierra adentro de la sureña provincia cubana de Cienfuegos, siempre me provocan un místico recuerdo de Fray Luis de León y su Oda Vida Retirada, que en mi criterio constituye   una de las obras de arte más hermosas del Siglo de Oro de la Literatura Española, un himno al sosiego, la meditación, el análisis de vida y el enriquecimiento de la salud del soma y el espíritu. Cito una breve síntesis textual a continuación como parte esencial de mi meditación al respecto de mi última estancia en el Balneario de Ciego Montero, dado las similitudes de vida que se expresan con el ambiente que allí se experimenta en aquel paradisiaco lugar de la geografía cienfueguera cubana:

 

¡Qué descansada vida

la que del que huye del mundanal ruido

y sigue la escondida

senda por donde han ido

los pocos sabios que en el  mundo han sido!

 

Que no le enturbia el pecho

de los soberbios grandes el estado,

ni del dorado techo

se admira, fabricado

del sabio moro, en jaspes sustentado.

 

No cura si la fama

canta con voz su nombre pregonera,

ni cura si encarna

la lengua lisonjera

lo que condena la verdad sincera.

 

 

¿Qué presta a mi contento

si soy del vano dedo señalado,

si en busca de este viento

ando desalentado

con ansias vivas y mortal cuidado?

 

¡Oh campo, oh monte, oh río!

¡Oh secreto seguro deleitoso!

roto casi el navío,

a vuestro almo reposo

huyo de aqueste mar tempestuoso.

 

Un no rompido sueño,

un día puro, alegre, libre quiero;

no quiero ver el ceño

vanamente severo

de quien la sangre ensalza o el dinero.

 

 

Despiértenme las aves

con su cantar süave no aprendido,

no los cuidados graves

de que es siempre seguido

quien al ajeno abritrio está atenido.

 

 

 

 

 

Vivir quiero conmigo,

gozar quiero del bien que debo al cielo

a solas, sin testigo,

libre de amor, de celo, de odio,

de esperanzas, de recelo.

 

Del monte en la ladera

por mi mano plantado tengo un huerto,

que con la primavera

de bella flor cubierto,

ya muestra en esperanza el fruto cierto.

 

 

Y como codiciosa

de ver y acrecentar su hermosura,

desde la cumbre airosa

una fontana pura

hasta llegar corriendo se apresura.

 

Y luego sosegada

el paso entre los árboles torciendo,

el suelo de pasada

de verdura vistiendo,

y con diversas flores va esparciendo.

 

El aire el huerto orea,

y ofrece mil olores al sentido,

los árboles menea

con un manso ruïdo,

que del oro y del cetro pone olvido.

 

....

(Se respetó la ortografía original)

 

Y la Oda continúa porque es mucho más extensa, en lo citado está lo esencial que quiero comparar con lo vivido durante mis estancias en  aquellos parajes maravillosos y promisorios. En mi criterio l quiero dar constancia de ello en estas mis memorias de  vida.

 

 

Me refiero pues a un lugar que podría denominarlo como mitológico y paradisiaco en donde la simple estancia ya constituye un descanso profundo, determinado por la tranquilidad imperturbable y la pureza del medio ambiente  celosamente cuidado con gran sentido de pertenencia por todo el personal del balneario, mayoritariamente oriundo de aquellos parajes y formado profesionalmente por las instituciones de nivel técnico medio y universitario de la Revolución. Todo lo cual se experimenta tanto en los días como en las noches en los que percibimos una sensación de seguridad y de reconsideración espiritual que nos cultiva positivamente en el soma y el espíritu.

El balneario tiene una larga historia que se remonta a los años del pasado colonial, que es conservada celosamente por los trabajadores del Centro y  que además se da a conocer en las dinámicas de grupo que se realizan diariamente con cada tanda de pacientes que por prescripción facultativa acuden al centro. Los que allí viajamos  lo hacemos en búsqueda de sus tratamientos con las aguas medicinales sulfurosas que brotan de la madre tierra en aquellos parajes paradisiacos y de la fisioterapia que imparten los experimentados fisioterapeutas, enfermeras, enfermeros y el medico que cuida de los protocolos y procedimientos correspondientes para cada paciente de acuerdo  con las prescripciones facultativas  que se le plantean a las dolencias de cada cual.

A continuación reproduzco el muy interesante documento  que  plantea sintéticamente  los Antecedentes Históricos del Balneario de Ciego Montero que es dado a conocer en las dinámicas colectivas que cada día se realizan con  los pacientes que quincenalmente acuden al centro, que son dirigidas por la psicóloga a cargo de la terapia psicológica y las dinámicas de grupo (Lic. Lidia González Yurubi). Cito textual:

“Cuenta la leyenda que un esclavo del ingenio ‘Recursos’ de la demarcación enferma de la piel y su amo  lo expulsa por miedo al contagio generalizado en la dotación de esclavos y el infeliz se baña en un pantano que existía en la Finca “Príncipe Alonso” donde actualmente se encuentra el Balneario. Sorprendido ante la visible mejoría de este hombre, el ingeniero Don Diego Elbicio compra la Finca y al analizar los pantanos resultaron ser de aguas sulfurosas  que bautizaron con el nombre de la Purísima Concepción. Un segundo manantial contiguo resultó ser de aguas digestivas. Todo esto sucedió alrededor de 1835.

Con los años se construye una casa de baños y una hospedería. La finca fue pasando por distintos dueños, en 1947 pasa a manos de los hermanos  Andrés y Florencio López Samper quienes en 1948 constituyen la sociedad “Baños de Ciego Montero” con el objetivo de dedicarse a la explotación del Balneario y la venta de aguas minerales.

En 1955 Andrés López decide la reconstrucción del Balneario adquiriendo el estilo que aún conserva hoy.

En 1957contaba con una Embotelladora de aguas minerales naturales y gas carbónico que se envasaban para el consumo interno del Balneario y venta a la población que pudiera adquirirlas.

En 1960 la edificación y las 8 caballerías de tierras fueron donadas por su propietario al Gobierno Revolucionario.

Durante la etapa revolucionaria se ha dedicado a la atención de pacientes de todo el país logrando múltiples resultados en la satisfacción y evolución de los pacientes.

En 1975 fue visitado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien expresó su admiración por la organización y funcionamiento que pudo apreciar en sus instalaciones.

Durante la etapa del denominado Período Especial en Tiempo de Paz en sus primeros años de aquella etapa la instalación se fue deteriorando por la falta de recursos para su mantenimiento, por lo que fue necesaria en 1997 una reparación capital con la ayuda del Centro Nacional de Termalismo dirigido por el Comandante Jesús Montané Oropesa, en conjunto con el PCC y el Gobierno de la provincia de Cienfuegos. El 5 de septiembre  del año en cuestión se reinaugura como un Balneario totalmente reparado  con el mayor confort y belleza.

En el año 2002 en reconocimiento y en honor al esfuerzo y apoyo del Comandante Montané al frente del termalismo en Cuba, se propone por los trabajadores denominar al Centro con su nombre, lo cual se oficializó el 2 de diciembre de ese mismo año, nombrándose desde entonces  “BALNEARIO DE CIEGO MONTERO JESÚS MONTANÉ OROPESA.” (Fin de la cita)

Lo más importante en resumen en mi criterio son las personas que allí trabajan día a día, muchas de las cuales afrontan dificultades diarias para transportarse hacia su centro de trabajo llueva, truene o relampaguee como expresa el dicho popular, en aquellos parajes tan apartados y agrestes pero lo hacen y cumplen sin muchos aspavientos con su responsabilidad con un muy especial sentido de pertenencia y una consagración muy definida  a la noble función de curar a quienes lo necesitan, muchos delos cuales son personas de la tercera y cuarta edad que sufren los achaques propios del paso del tiempo y que necesitan de la salud pública para mantener y mejorar su calidad de vida, lo que en Cuba es un derecho sagrado de todos los cubanos garantizado plenamente por la Revolución que ya cumple sus primeros 60 años de vida.

El otro logro esencial es el fomento de la amistad y el encuentro positivo            que se produce entre los grupos de pacientes que allí asistimos, lo que es un logro reiterado y  permanente nada despreciable.

Finalmente en continuación con las estructuras con que confecciono los capítulos de La Espiritualidad Prohibida cito textual la crónica del año 2017 que cronológicamente corresponde y que hice coincidir con mis testimonios y experiencias en mi anterior estancia en este balneario, dedicado a la salud del pueblo cubano más allá de cualquier interés de recaudación financiera porque la salud popular es la más importante función material y espiritual de la sociedad. Aquel no es un lugar para turismos ni para hacer recaudaciones y dinero, aquel es lugar básico de los derechos de los cubanos que les ha garantizado la Revolución. Máxime aún de enfrentamiento positivo y terapéutico a los procesos de envejecimiento que está experimentando la población cubana.

Es en resumen un lugar para preservarlo de los mercantilismos que pudieran acecharlo y de los intereses turísticos que siempre lo están rondando.

Digo esto porque en mis cuatro estancias en el balneario en donde atendieron en detalles las dolencias que padezco como diabético impertérrito, he podido conocer a muchas personas del pueblo más profundo jubiladas y con economías muy modestas   que van a ese lugar a mitigar sus dolencias y males propios de la edad gracias a los derechos gratuidad de la salud pública que la Revolución les ha garantizado y que no podrían hacerlo en un centro de explotación turística. Expreso esto recogiendo la preocupación muy generalizada que he podido apreciar en esta estancia, dado las informaciones que han aparecido en la prensa local cubana en donde se expresan los propósitos de convertirlo en un centro de explotación turística.

Cito la crónica que escribí al respecto de mi anterior estancia publicada en Por Esto! con fecha lunes 25 de diciembre del 2017 con el título “SI NO NOS PREOCUPAMOS POR EL SENTIDO ESPIRITUAL DE LA VIDA, ESTAREMOS PERDIDOS...”

“Queridos lectores de Crónicas Cubanas, he estado unos días intensos de tratamiento con Aguas Medicinales y fisioterapia en un balneario en la provincia cubana de Cienfuegos, el “Balneario de Ciego Montero”, en un hermoso paraje de la privilegiada tierra adentro cubana, apartado del mundo ruidoso, cruel y material que nos rodea a diario. Sin noticias, sin tecnologías de la información, más allá de Internet, de la televisión e incluso de los diarios, recibiendo los procedimientos y cuidados médicos que la ciencia cubana ha acumulado y que los dispensa gratuitamente para todos los ciudadanos cubanos sin distinción gracias a la Revolución Triunfante de 1959.

Han sido días con horarios muy estrictos ocupados del cuerpo y del alma, porque no solo nos hemos ejercitado en piscinas y en chorros de aguas medicinales con olor a sulfuro y calientes en temperaturas de 45 grados centígrados que al aire libre no nos queman porque todo está previsto dentro del misterio de la naturaleza cubana. Todo ello en días que comienzan a las 6 am con la toma de los signos vitales, el desayuno y los ejercicios matutinos previos al tratamiento con los más sofisticados equipos electromagnéticos de acuerdo con las prescripciones de cada cual y después las aguas en los tiempos y frecuencias prescriptas.

Toda una recuperación del soma desgastado y adolorido; en medio de toda una revolución social de la salud y del humanismo revolucionario que nunca deberíamos poner en riesgo ni perder en las tinieblas en que los burócratas lo envuelven todo. Lo más importante en mi criterio fue el ejercicio diario de relajamiento psicológico y de los encuentros de dinámica de grupos en los que las personas conversamos y nos expresamos directamente sin medios tecnológicos intermediarios que nos hacen pensar y soñar con nuestras profundidades de vida que renuevan nuestra espiritualidad. Conceptos que quizás moleste a algunos ensimismados en su materialismo vulgar que los apartan del sentido espiritual de la vida, que nunca podrán borrarlo de los seres humanos. Sus concepciones esquemáticas de su ateísmo proclamado más allá incluso de sus íntimas opiniones y miedos personales, siempre serían una postura contra natura que convertiría a la vida en un tiempo rutinario, gris y apagado en el que ellos con sus exhortaciones y sus más de los mismo no podrán impulsar verdaderamente hacia el mundo mejor posible que estamos obligados a edificar con urgencia para la salvaguarda de la vida sobre nuestro cada vez más contaminado planeta.

En aquel lugar rodeado de maniguas, pájaros, flores y aguas que brotan naturalmente de la tierra madre, el más importante método de recuperación de la salud somática y espiritual es el encuentro entre las personas, los silencios de los ruidos citadinos que ensordecen nuestros oídos y atiborran nuestra cotidianidad. Un importante método de curación, calzado por profesionales consagrados y profundamente humanitarios casi todos oriundos de aquellos apartados lugares de la floresta profunda cubana formados científicamente gracias a la Revolución Cubana Triunfante de 1959.

Mucho he pude meditar en ese curativo retiro del cuerpo y del espíritu como diría Fray Luis de León en el Siglo de Oro de la Literatura española: “apartado del mundanal ruido” y tan profunda experiencia vivida ha fortalecido en  mi Ser Interior mi más profundo concepto de Espiritualidad de vida, sin la cual considero que estaremos perdidos para siempre en un andar sin rumbo, más allá de la poesía, de la belleza, de la justicia social y de la paz de espíritu sin la cual nunca podrá haber paz de vida  nacional ni internacional.

Pero también tengo que confesarles que muy fuertes han sido mis choques de  regreso a lo cotidiano en mi Habana Maravilla de la cual  nunca   podré alejarme definitivamente porque en ella quiero quedar sembrado para siempre, cuando del verde de una naturaleza cuidada y limpia, de una fauna en libertad, con flores amorosamente cultivadas ,solo con los sonidos de los montes y los cantos de los pájaros a llegar a mis calles y avenidas de Centro Habana de nuevo rodeado por las basuras sin recoger, las aceras sin barrer y las aguas acumuladas que se pudren como resultado de una desidia y un desamor por la Capital de todos los cubanos, que nada tiene que ver con la Revolución; y sí,  mucho con la burocracia de las palabras que no generan entusiasmo y que marchitan los hermoso y humano de la Revolución.

Lo digo porque el contraste entre  el interior del país y La Habana es grande y significativo. Además en una Habana muy próxima a los 500 años que como le cantó Juan Formell ya no aguanta más;  muy a pesar de lo que ha hecho ejemplar e incansablemente  egregio Historiador de la Ciudad Eusebio Leal quien tampoco se ha cansado de llamar y de advertir que tenemos la obligación moral con el presente y sobre todo con el futuro de preservar y salvar a La Habana.

Quienes tangan oídos para oír oigan si es que quieren dormir en paz con sus conciencias y su Revolución, porque si en otros parajes y ciudades de Cuba se enfrentan las mismas penurias del bloqueo y de la economía atacada por el Imperialismo con iniciativas y entusiasmos estimulados con el contacto directo y movilizador del pueblo sensible y revolucionario que forjó Fidel, La Habana no debería ser una excepción-

Así lo pienso y así lo expreso profundamente conmocionado y cargado de paz interior que contradictoriamente aguijonea mi conciencia que rechaza la desidia y la burocracia, así como las distancias entre las palabras y los hechos. Todo ello lo experimento y lo digo en mi derecho a opinar con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer   ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com

(Fin de la crónica citada)

https://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=33&idTitulo=613142

Continuará...

Finalmente les reitero mi correo electrónico con el propósito de que puedan trasmitirme dudas, criterios, opiniones y preguntas: fsmederos@gmail.com,

 

Publicado en Unicornio y en la sección digital de Especiales del periódico Por Esto! de Mérida, Yucatán , México el domingo 3 de febrero del 2019.

 http://www.poresto.net/2019/02/03/vivencias-de-mi-ultima-estancia-en-el-balneario-de-ciego-montero-un-lugar-para-el-descanso-y-la-reflexion/

 

 

 

 

 

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