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LEP 501 La unidad es imprescindible, pero no es unanimidad. Una reflexión en rechazo a la exclusión y al sectarismo en mis 81

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De lo que he visto, de lo que he vivido, de lo que pienso y creo

agosto 4, 2019

En Especiales

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Félix Sautié Mederos

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El transcurso del tiempo constituye una prueba final y esencial para definir la justeza de las ideas, de los conceptos con que abordamos la vida, así como de las definiciones políticas e incluso ideológicas que hacemos nuestras. También es esencial a tener en cuenta para la permanencia en los proyectos y en las luchas que nos proponemos en nuestras vidas. Así es que la permanencia en justicia en cada una de estas concepciones y accionar personales que planteo, casi siempre pueden llegar a ser una expresión real de la madurez, la experiencia y la sabiduría que con el paso del tiempo podemos acumular. Además, debe ser nuestra obligación moral y ética compartirlas con los demás, priorizando a nuestros prójimos a quienes los cristianos tenemos el mandato de amar como a nosotros mismos. Mientras que su abandono puede responder ocasionalmente, a una nueva comprensión no prevista de inicio, capaz de echar por tierra la justeza real de los conceptos, las ideas, los pensamientos y las concepciones que no hayan podido soportar el paso del tiempo y/o se hayan corrompidos negativamente en el transcurso de ese tiempo en nuestros convencimientos de índole personal. O bien, por causa que una doblez personal haya hecho presa de nuestra voluntad de acción y/o que nos hayan demostrado su ineficacia, su obsolescencia y/o su falsedad.

Por otra parte, la necesidad imprescindible en Cuba de la UNIDAD como acción ineludible para todos los cubanos que amamos a nuestro país, nuestra Nación, nuestra Cultura e incluso nuestra Idiosincrasia, se ha demostrado con el paso del tiempo que es una constante que nunca deberíamos dejar a un lado, pero considero que para que continúe en el presente transitando hacia el futuro cada vez con mayor efectividad, necesita  de algunas definiciones básicas en el sentido de que debe ser cada día más inclusiva y que su confusión con la unanimidad que preconizan los detenidos en el tiempo y los dogmáticos le propinará muchos daños importantes en su desenvolvimiento.

En este orden de cosas, puedo expresar que en mis 81 años cuando me encuentro en la última etapa de mi peregrinaje terrenal por causa del paso inexorable del tiempo, he acumulado experiencias y he vivido los efectos dañinos de los dogmatismos que se deberían erradicar al objeto de que todo fluya constructivamente en el presente y se proyecte hacia el futuro. De algunas de esas consideraciones es que quiero escribir testimonios y criterios en este LEP 501como resultado de los 81 años que cumplo el 28 de julio del presente año, porque considero que pueden ser útiles a los demás y no quiero llevármelos definitivamente conmigo para el otro mundo cuando me toque marcharme definitivamente.

Me explico: las definiciones esenciales con que comienzo entran en nuestros pensamientos y en nuestra conciencia, en la medida que precisamente sean capaz de soportar en sus esencias básicas el hecho de que el tiempo pasa sobre nuestra existencia terrenal sin que nada ni nadie pueda detenerlo; y siempre, podríamos ir aprovechándolo en nuestra comprensión del mundo, si somos consecuentes con la verdad objetiva que podemos identificar al respecto en nuestros pensamientos esenciales. En este sentido, no debemos detenernos en el tiempo en el ejercicio de nuestra voluntad para la acción concreta en nuestra existencia terrenal.  El añejamiento existencial con consecuencia entre lo que pensamos, lo que decimos y/o lo que hacemos, evidentemente nos hace más reflexivos al respecto de los tiempos que son necesarios para cada reacción de respuesta a la acción permanente más allá de nuestra conciencia y de nuestra voluntad de vivir, de la Ley de Causa–Efecto. Ley fundamental de la naturaleza y del movimiento que determina que haya vida. La sabiduría popular resume estos conceptos con una frase que se repite mucho en Cuba: No hay nada como el paso de un día tras otro.

Considero que además, es fundamental tener en cuenta aquello que Heráclito en su tiempo descubrió en el sentido de que no podremos bañarnos dos veces en el agua del mismo río, a lo que me he referido en mis artículos en diversas ocasiones, porque la dialéctica del movimiento es ley fundamental de la vida; y reconocerla como lo hizo Heráclito muy tempranamente, nos abre el camino del conocimiento objetivo de la realidad que nos rodea. El de Heráclito que menciono, constituye un concepto filosófico esencial, que con todas las implicaciones conceptuales que de ese simple pensamiento se han desprendido en el tiempo; es algo que podemos comprender mejor cada día en que transcurre nuestra existencia terrenal. Así lo lograremos, si interiorizamos adecuadamente la importancia del movimiento que determina nuestras propias vidas como tal. Fundamentalmente también, quiero reiterar que podremos alcanzar su comprensión, si somos consecuentes con el análisis de la naturaleza y de la sociedad, así como con las ideas de justicia social, equidad y paz que hemos asumido como un ejemplo concreto los cubanos al respecto del intríngulis esencial de la Revolución Triunfante de 1959 mientras que más avanzamos en la carrera del tiempo que es la vida.

La ligereza, la banalidad y la improvisación son antípodas de la audacia y de la agilidad necesarias para ir adelante en el desenvolvimiento de nuestras vidas. Detenerse en el tiempo es la gran tentación conservadora que merodea por expresarlo de una forma comprensible, a los límites de referencias que dan un marco superior e inferior delimitante del movimiento de la voluntad con que debemos enfrentar el paso del tiempo en nuestras vidas específicas, para así poder continuar viviendo con nuestras convicciones, ideas y pensamientos que nos son propios. O sea, la existencial de cada cual en sí, posee un factor de ejercicio de la voluntad para enfrentarse a la vida con las dificultades y complejidades que se nos van presentando en el transcurso del tiempo que transitamos existencialmente. Lo que expreso puede parecer muy complejo para el entendimiento, pero, es que la existencia humana en sí misma en mi opinión, es el primer enigma de gran complejidad con que nos enfrentamos cuando nos proponemos analizar la existencia y comprenderla en su razón de ser. Hay conceptos facilistas de comodidad de pensamiento que la dan por un hecho en sí. O sea que siempre ha sido así y que no cambiará por lo que no la deberíamos complicar en ir más allá de su más simple comprensión ontológica

La categoría tiempo es esencialmente dinámica y puede darnos la impresión de ser inalcanzable y volátil a nuestra comprensión y análisis, porque existimos en el tiempo que es un movimiento que por lo permanente y sistemático puede darnos la idea de que objetivamente es inatrapable, ya que cuando comenzamos a analizarlo el tiempo en cuestión se ha movido tanto que de momento es otro y no existe como tal en el espacio en nuestra física gravitacional, sólo su recuerdo. Aquí necesariamente tengo que recordar de nuevo a Heráclito y su dialéctica. Bien puede ser solo un recuerdo, porque cuando lo pensamos ya estaremos inmersos en otro tiempo, ya sea de la misma índole o diametralmente distinto. En esencias, lo que plantea Heráclito sobre la imposibilidad de bañarse dos veces en el agua del mismo río, es una reflexión filosófica básica extraída del movimiento que es intrínseco al tiempo. Y la genialidad de Heráclito en mi criterio, fue precisamente entre otras cosas, concebir una simplicidad de expresión capaz de ser interpretada en todas las épocas, como lo es el lenguaje de todos los tiempos con que se puede explicar a todas las civilizaciones humanas surgidas en el tiempo y valga las redundancias de términos, un principio filosófico fundamental desde el punto de vista estrictamente existencial.

En mi criterio, cualquier análisis del ejercicio de la voluntad de actuar que le da sentido y razón de ser a nuestra existencia terrenal, necesita básicamente tener muy en cuenta las circunstancias y coyunturas en que estamos enclavados, así como los límites de referencia que dan marcos al movimiento en sus límites inferiores y superiores dentro de los cuales se podrán desenvolver nuestras voluntades y acciones de vida que realizamos en el desenvolvimiento .cotidiano y que le dan movimiento y razón de ser a nuestras existencias terrenales en específico.

Me explico:  el paso del tiempo afecta siempre de manera positiva y/o negativa ocasionalmente a las concepciones de vida con que actuamos en nuestro día a día. Me refiero en especial a los que ponemos en movimiento a la voluntad de acción, porque los que se detienen en el tiempo ya de entrada se insertan en la no dinámica propia del inmovilismo que lo corrompe todo. Eso último es un problema esencial que tenemos que reconocer en su existencia porque está presente e incluso cambia de colores como el camaleón y se reviste de progresista y/o revolucionario pasando desapercibido para muchos; pero accionando negativamente con persistencia camuflada, en su diario peregrinar por la vida.

Si el movimiento está determinado por la dialéctica filosófica que planteó Heráclito, en un principio tenemos que en la medida que avanza el tiempo todo lo demás se va moviendo ya sean las circunstancias y coyunturas; así como los marcos de referencias en que se delimitan nuestras acciones y pensamientos, irán en progreso o en retroceso según su naturaleza intrínseca, siempre afectados positiva y/o negativamente por las acciones de nuestro pensamiento y de nuestra voluntad de vivir o no en justicia y Paz.

Así es en mi criterio que actualmente en Cuba, nos encontramos en un punto de inflexión decisivo, para todo el futuro de la Revolución cubana que tenemos por delante. Vivimos ya el tránsito de los timones de mando de la sociedad a las nuevas generaciones formadas por la Revolución, desde la Generación del Centenario y las sucesivas generaciones que forjamos la Revolución triunfante de 1959, porque nos ha llegado el tiempo existencial definitivo. Lo que estamos viviendo es la continuidad de la Revolución que Carlos Manuel de Céspedes dio inicio, que José Martí continuó decisivamente y que Fidel culminó con un triunfo definitivo que deberá mantenerse en el tiempo que está por delante; ahora al mando de las nuevas generaciones que le darán continuidad, desarrollo con las estrategias y actitudes necesarias al momento, a las circunstancias y coyunturas determinadas por el movimiento del tiempo.

En toda esta etapa de 60 años de Revolución continuada, hemos tenido que afrontar el Bloqueo más extenso de la Historia Universal con la agresividad de una guerra sin cuartel que nos ha declarado desde entonces a la fecha “el  norte revuelto y brutal que nos desprecia” en estos momento encabezado por Mr. Trump y sus acólitos; en todo este tiempo, nuestro enfrentamiento sin cuartel a quienes nos han intentado destruir con estos pérfidos ataques y procedimientos ha estado determinado principalmente  por la Unidad de todos los cubanos, que es la gran estrategia imprescindible que tenemos que cuidar y desarrollar en el presente rumbo al futuro.,

La unidad de los cubanos ha superado la prueba del tiempo a que me he estado refiriendo y es imprescindible cuidarla como si fuera la niña de nuestros ojos; y en eso no podemos ver a la UNIDAD solo por el concepto semántico de la palabra en sí. Considero que es necesario definirla en su profundidad ontológica, porque la UNIDAD también ha sido tergiversada por los detenidos en el tiempo con la exclusión de quienes ejercen el pensamiento propio que no coincide con lo que ellos piensan en sus dogmatismos e inmovilismos.

La UNIDAD en los principios esenciales de la Revolución como son la equidad distributiva, la justicia social, la paz y los intereses esenciales del pueblo siempre requiere de unanimidad conceptual en lo que es esencial al Sistema, porque en ello van las esencias mismas de la Revolución. Pero esa unanimidad nunca debe ser extensiva hacia la liquidación del sentido crítico y autocrítico, así como de la creatividad y/o de la necesidad del ejercicio del pensamiento propio constructivo. La UNIDAD debe ser esencialmente inclusiva, porque la exclusión indiscriminada en vez de unir divide y separa. La UNIDAD nunca debe implicar al dogmatismo porque implicaría esquemas excluyentes del movimiento hacia adelante y en espiral que debe caracterizar el desarrollo de la sociedad hacia las más altas metas del progreso y de la justicia social. La UNIDAD en ningún momento debe implicar el conservadurismo de los que se detienen en el tiempo y pujan por detener a los demás. La UNIDAD implica en el movimiento de la vida los cambios de mentalidad que son necesarios para asimilar los conceptos del desarrollo social en el constante movimiento de la vida.

En resumen, la UNIDAD nunca debería convertirse en una consigna abstracta y vacía más allá de la inclusión que deberá ser la esencia básica de los procesos unitarios que dan solidez a los genuinos intereses del pueblo en su conjunto. La UNIDAD no significa ambivalencia política e ideológica de quienes se tambalean en sus definiciones en favor de la Patria y de la Revolución.

El tiempo vivido me ha curtido en mis ideas porque el ejercicio del pensamiento propio que en muchas ocasiones ha sido para mí una lucha a contracorriente. He vivido la reacción de los dogmáticos que solo ven el literalismo de las palabras que identifican los conceptos más allá de sus esencias filosóficas conceptuales que describen a los fenómenos que denominan en sí mismos esos conceptos como una clave esencial de identificación de unos y de otros. He sufrido y aún en ocasiones sufro de la exclusión de quienes con suficiente poder para hacer efectiva sus exclusiones consuetudinarias, no entienden la rica imbricación que tienen los conceptos esenciales del cristianismo con las ideas que dan vida a la Revolución socialista. En su incultura “estalinista” porque no encuentro otro calificativo más adecuado, les es imposible comprender aquello que fue escrito por Lucas hace tres milenios en su libro Los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2 versículo del 44 al 47 que cito textualmente: “Todos los creyentes estaban de acuerdo y tenían todo en común, vendían sus posesiones y bienes y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían diariamente al templo con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y gozando de la simpatía de todo el pueblo. Por lo demás el Señor agregaba al grupo a los que cada día se iban salvando.”

El relativismo moral es poco revolucionario en mi criterio muy personal, especialmente de quienes en su relacionamiento con las ideas esenciales del cristianismo hacen de la exclusión selectiva que muchas veces he sufrido y que aún en la actualidad ocasionalmente continúo sufriendo su práctica sistemática. Estos devienen en mi opinión, enemigos de la verdadera UNIDAD que nos ha dado la victoria sobre quienes desde el principio de la Revolución intentan destruirnos. En ese sentido, la ambivalencia de las ideas a favor y en contra constituyen también daños esenciales que deberían ser erradicados en todo el proceso que tiene la Revolución por delante.

En cuanto a este último tema, en el tiempo en que escribí este capítulo LEP 501 recibí un artículo que considero muy interesante al respecto de lo que expreso con su versión muy personal, escrito por un amigo a quien he citado varias veces en mis crónicas y artículos, Ventura Carballido Pupo (1) residente en la oriental provincia cubana de Holguín, que pongo a la consideración de los lectores de UNICORNIO en virtud de mis propósitos de expresar lo que planteo en el exergo que preside a estos capítulos “DE LO QUE HE VISTO, DE LO QUE HE VIVIDO, DE LO QUE PIENSO Y CREO”. Cito textual:

“LOS QUE NADAN EN DOS AGUAS

 

Son oportunistas y simuladores que hay que desterrarlos

Por ventura Carballido Pupo

 

‘Azuzar es el oficio del demagogo y el del patriota es precaver.’

José Martí

 

Las ideas optimistas, revolucionarias, esperanzadoras, que defendemos, no les faltarán críticos, calculadores, esa gente que tiene una posición absolutamente metafísica ante la vida; suman, restan, pero les falta una suma: es la suma de la voluntad, es la suma del valor, es la suma de la decisión, es la suma de los factores morales con los cuales los pueblos siempre han emprendido y han realizado las más grandes tareas de la historia de la humanidad, es la suma de la ética.

 

Estos ‘nadadores‘ son personas dañosas que minan la unidad, y que desde una supuesta posición revolucionaria, por un lado quieren engañar a los comprometidos, y le hacen el juego al enemigo, demostrando ausencia de fidelidad con nuestro proceso revolucionario, y con los compañeros que interactúan a su lado y que cada día se les va cercando el trecho; ellos se presentan ante los revolucionarios convencidos como compatriotas, y paradójicamente ante los reblandecidos ideológicamente como solidarios con ellos, acuden a la simulación, a la imaginación para regar rumores y bolas, a la mentira como arma permanente.

 

Tengo conciencia que toda obra humana tiene detractores por muy buenas intenciones que tenga el que la construye; también existen esos que siguen el modelo del Jano bifronte, de esos que tienen dos caras, una con la sonrisa cándida en los labios y el arito alrededor de la cabeza y la otra llena de espasmo y envidia dispuesta a dar navajazos a diestra y siniestra.

 

No debemos temer de los que nos dicen la verdad siempre de frente ni de los que discrepan de nuestros conceptos porque verdaderamente en términos martianos, en la diversidad está la unidad y en esa perenne confrontación del intelecto, siempre brotan buenas ideas. Lo que no debemos hacer es cejar en los empeños que nos mueven a seguir pasándole por arriba a enemigos y detractores defendiendo los sueños y proyectos en función del bien social, como invariablemente hago.

 

Entonces, bienvenidos los ‘opositores’ revolucionarios que queremos más y mejor socialismo; que queremos alcanzar toda la justicia; que no olvidamos que esta es la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes. ¡Discrepemos, debatamos, critiquemos y critiquémonos! Pero a los que se precipitan empujándonos o tratando de empujarnos hacia el abismo; o a los que tras altisonantes frases y fachadas de revolucionarios tratan con su crítica (y los hay) de demeritar los esfuerzos que hace el país y la Revolución, su Presidente Continuador, por seguir venciendo, no, a esos ‘cierra la muralla’

 

Por tener pensamiento propio y expresarlo, los dogmáticos y detenidos en el tiempo han hecho mucho daño. Conozco un compatriota que libró; -libra aun, - una batalla contra las ilegalidades y sobre todo contra la corrupción, y los oportunistas, corruptos con poder, prácticamente acabaron con él, y hasta funcionarios que debía estar al lado de él, lo abandonaron no lo apoyaron; yo diría que no intencional, pero se sumaron a los malos, e injustamente fue sancionado, y lo obligaron a dejar el trabajo, en ambas empresas, en la de los corruptos y en la que laboraba con excelentes resultados.

 

Mientras estas especies de lacras, quieren sacar partidos económicos y políticos; esperanzadoramente, se ve a nuestro Gobierno, con un Miguel Diaz-Canel, avezado alumno de los padres fundadores de la Revolución, trabajando fuertemente; ahora también para evitar los frenos que sufrimos hasta ahora, para el avance de las reformas económicas. Visitando lugares, tomando medidas, sancionando, instruyendo a los Miembros del Consejo de Ministros y del Consejo de Estado, que deben dar la cara al pueblo; batallando contra el burocratismo y la corrupción, donde se acobijan por lo regular esos personajes negativos.

 

Mientras algunos de estos segmentos, que no tienen conciencia social; son los que van a favor de las aguas; esperan que los jefes hablen para conocer por donde deben ir, son los que siguen la onda, los que no se buscan problemas, los guatacas, serviles”

 

 (Fin de la cita)

 

Continuará…

 

Finalmente les reitero mi correo electrónico con el propósito de que puedan trasmitirme dudas, criterios, opiniones y preguntas: fsmederos@gmail.com, en el sábado 20 de julio  del 2019

  1. Ventura Carballido Pupo (Holguín, Cuba): abogado, analista político, historiador y escritor. Tel: + (24) 47-37-57, correo: vcarba42@nauta.cu

Publicado en el Suplemento UNICORNIO de Ciencia y Cultura de Por Esto! y en la sección digital de Especiales del periódico Por Esto! de Mérida, Yucatán, México el domingo 4 de agosto del 2019.

https://www.poresto.net/2019/08/04/la-espiritualidad-prohibida-de-lo-que-he-visto-de-lo-que-he-vivido-de-lo-que-pienso-y-creo-9/

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  2  Comentarios

  • Ovidio Dangelo
    06 Ago, 2019

    La unidad es imprescindible, pero no es unanimidad

    QUERIDO FÉLIX, PRIMERO ME UNO A LAS MUCHAS FELICITACIONES POR TU
    CUMPLEAÑOS 81, QUE AHORA ME ENTERO. TU ARTÍCULO ES EXCELENTE...SINTONIZO
    CON TUS PREOCUPACIONES Y ARGUMENTACIONES. A PESAR DE QUE HACE TIEMPO NO
    NOS VEMOS...(ESTOY A FULL DE TRBAJO COMPROMETIDO CON EL TEMA DE
    AUTONOMÍA MUNICIPAL CON MI EQUIPO)...SIEMPRE ESTÁS PRESENTE Y ERES UNA
    GRAN INSPIRACIÓN CULTURAL E IDEOLÓGICA.
    MIS APRECIOS DE SIEMPRE
    OVIDIO

  • Gabriel Zetina Galera
    11 Ago, 2019

    Respetable Felix Mederos:

    Recién me entero por medio del periódico Por Esto!, que festejó junto con sus seres queridos sus 81 años de existencia, le extiendo mi más profunda felicitación. Un fraternal abrazo desde Yucatán, con el debido respeto extensivo igual para su distinguida esposa Elena. Saludos…

    Gabriel  Zetina  Galera.

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