Web de Félix Sautié Mederos

LEP 502.- Convergencias y coincidencias entre el cristianismo y el marxismo

 

DII

Al arribar a la etapa existencial conocida como de la cuarta edad, encuentro que posee encantos, sorpresas, tristezas y achaques. Realmente la vida es el don más importante y preciado de los seres humanos, y desperdiciarla resulta una inconsecuencia imperdonable, porque la vida sobre la tierra es una e irrepetible. La vida, pues, tiene un valor excepcional e incomparable con cualquier otro de los valores humanos conocidos, porque sin la vida nada valdría y nada se podría comparar. Sencillamente sería la no existencia, mientras que vivir es siempre acceder a todas las posibilidades existenciales de las más diversas índoles. En este orden de pensamiento, quiero recordar lo que el papa Francisco ha expresado al respecto: “…La vida es un don que siempre nos ofrece la posibilidad de empezar de nuevo, incluso en las peores situaciones”. (Homilía del 1.o de enero de 2019).


Pienso que para mí precisamente cuando cumplo 81 años, con las posibilidades y las habilidades de escribir mis pensamientos y experiencias, se me ha presentado últimamente una serie implacable para mi persona de partidas definitivas de este mundo que las he tenido que despedir de la vida terrenal, en espera de que a mí también me llegue el momento. Me refiero a amigos, colegas y personalidades, todas de mi generación, que se han marchado en las últimas semanas por delante de mí para la gloria de los justos. Recuerdo al general amigo Oscar Fernández Mel, a la colega Rita Buch, al maestro Roberto Fernández Retamar, a mi compañero de la UJC y destacado revolucionario Tomás Cárdenas e, incluso, en los instantes en que escribo este capítulo me anuncian la muerte del cardenal Jaime Ortega Alamino. Todos íconos destacados de mi época, y de mí generación que ya está siendo relevada incluso en su presencia física por las nuevas generaciones formadas por la Revolución. Quiero afirmar pues, que considero constituye una obligación ética esencial con la vida, con mis contemporáneos y con los que vienen detrás, testimoniar lo que he vivido y aún estoy viviendo, para dejar un testimonio personal que podría ser útil a quienes lo lean. Especialmente, creo importante hacerlo en esta etapa de la Revolución triunfante de 1959 a la que me he entregado de lleno desde que era muy joven a la fecha. Considero, además, que haberlo vivido y testimoniarlo puede significar un aporte a la edificación y la continuidad de un proceso revolucionario que cambió para siempre la vida dependiente de la Cuba prerrevolucionaria.


En otras ocasiones, he tenido la oportunidad de expresar mi testimonio de haber vivido las diversas etapas de la historia de Cuba de los últimos tiempos, desde mediados del siglo xx pasado hasta los inicios del siglo xxi que actualmente transcurren. En verdad, constituye una verdadera oportunidad de vida en el trascendental tiempo de Fidel, que quizás muchos en el futuro añoren tal como nosotros hoy añoramos las etapas de las guerras de independencia, de los mambises, de Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Maceo y de José Martí. Vivimos en la actualidad la época de la Revolución triunfante, cargada de acontecimientos determinantes y luchas decisivas para el presente y el futuro del país y de la nación cubana; en la que las nuevas generaciones formadas por la Revolución acceden definitivamente a los timones de mando de la sociedad.
En estos años transcurridos, puedo decir que he sido y soy consecuente con mis ideas revolucionarias y cristianas, lo que ha marcado mi vida con grandes satisfacciones y con los sinsabores que dogmáticos y detenidos en el tiempo me han propinado y aún hoy me propinan, tratando de anularme y excluirme porque no me perdonan que actúe con pensamiento propio y que proclame mis conceptos cristianos y marxistas. Algo incompatible para los dogmáticos atrapados en sus esquemas interminables. En realidad, estos propósitos excluyentes no han podido lograrlos definitivamente, porque con mis 81 años, continúo militando como revolucionario en activo y presente; lo que seré hasta el final de mis días sobre la tierra.


Hay una frase de José Martí al respecto de lo que estoy expresando, que en mi criterio muy personal define lo que ha de ser la vida para una persona de bien: “La única verdad de esta vida, y la única fuerza, es el AMOR. El patriotismo no es más que amor. La amistad no es más que amor”. Reitero que ser cristiano y ser marxista han sido desde que me hice revolucionario radical en 1957, las dos características esenciales que han marcado para siempre mi vida, lo que algunos dogmáticos e incluso burócratas no pueden soportar.


En el capítulo de La Espiritualidad Prohibida 500, titulado “De nuevo la muerte me sorprende con Rita Buch. El tiempo es implacable con nuestra existencia terrenal”, narro lo que a finales de 1961 y principios de 1962 me ocurrió al respecto de mis concepciones cristianas y revolucionarias, cuando se inició la etapa conocida como del sectarismo de viejos militantes, que en su desarrollo fue denominada posteriormente como de la microfracción. Al respecto para mí, todo comenzó con un cuestionario de 100 preguntas que entonces se les plantearon a los dirigentes intermedios de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), a las que yo pertenecía. En esta dirección, se desarrolló en un proceso formal partidario, en el que había incluidas dos preguntas horquilladas que planteaban ¿Tiene usted creencias religiosas? ¿Cree en Dios? Y yo respondí de inmediato con toda energía y claridad a quien me susurró detrás de donde estaba sentado, que dijera que no creía. Realmente muy molesto y en voz alta, dirigido a todos los presentes que: Cómo era que iba a decir que no creía, si todo el mundo sabía que yo era creyente. Bueno, eso lo narré ampliamente en el capítulo que menciono. Recuerdo que entonces me anularon la pregunta y se planteó que esa pregunta a mí no podían hacérmela. Desde aquel memorable encuentro partidario, quedaron claramente expresadas a la base de mi organización política, mis creencias conforme a mis orígenes de lucha en la década de los cincuenta del siglo xx, como dirigente nacional de la Acción Católica juvenil (JEC). En este sentido, el hecho concreto es que he mantenido mi militancia comunista y cristiana en todo este tiempo y que los que han trabajado junto a mí lo han tenido siempre presente. Armando Hart y Jaime Crombet, con quienes trabajé de subordinado durante muchos años, estuvieron conscientes de ello y nunca me expresaron ningún prejuicio al respecto. Pero en cambio, debo decir que estas características de mi vida revolucionaria han sido utilizadas contra mi persona por algunos burócratas de la ideología con el propósito de tratar de excluirme de todo. No pueden soportar el hecho de que yo sea un militante comunista activo y a la vez un teólogo laico adscripto a la teología de la liberación con pensamiento propio. Al respeto hay toda una fundamentación que algunos en su incultura desconocen totalmente, de la que quiero expresar una síntesis conceptual.


Don Pedro Casaldáliga, obispo emérito de Sao Félix do Araguaia en el Mato Groso brasileño, referente fundamental de la teología de la liberación y mi mentor espiritual, ha escrito en su libro Al acecho del Reino, algo que en mi opinión explica en sus esencias básicas, los fundamentos conceptuales de mi decisión práctico-concreta de ser cristiano y ser marxista a la vez. En mi criterio, don Pedro lo fundamenta brillantemente en sus esencias generales, válidas para todos, especificando sus retribuciones recíprocas. Cito textual:

El marxismo proporciona al cristiano que no quiera huir del suelo histórico un instrumental de análisis de la realidad socioeconómica, no sustituido hasta hoy por otros instrumentos mejores:

– En lo que se refiere al mecanismo interno del capitalismo como explotación sistemática del hombre por el hombre, del trabajo por el capital, de la necesidad por el lucro;
– En lo que se refiere a la real existencia de las clases sociales y a la lucha (o conflicto entre ellas).

El marxismo presenta al cristiano la vida como dialéctica y la historia como tarea temporal ineludible y controlable, como un proceso de esfuerzos colectivos. No todo es simplemente providencia y don.

La fe cristiana a su vez puede proporcionar al marxista prospectivas y respuestas últimas:

– la complejidad del ser humano que es también mujer, etnia, cultura, gratuidad, espíritu…;
– la apertura a la trascendencia. Dios está ahí buscado, buscándonos;
– y la apertura a la escatología, como la esperanza de la sobrevivencia personal y no solamente de una diluida continuidad en la corriente de la Historia.

[…] Yendo hacia Nicaragua me encontré en el aeropuerto de Panamá, con el patriarca Prestes (se refiere a Luis Carlos Prestes epónimo dirigente comunista brasileño 1898-1990, denominado el Caballero de la Esperanza). Aunque nos veíamos por primera vez nos abrazamos como viejos amigos. Él al despedirnos, me dijo “Don Pedro, su cristianismo y mi comunismo son la misma cosa” […]

Además, no puedo olvidar que en el capítulo 10 versículo 17 y subsiguientes en el Evangelio de Marcos, se narra lo sucedido en un encuentro de Jesús con un joven rico, que describe la radicalidad de Jesucristo al respecto de los ricos y que es de fundamental importancia en este tema planteado por don Pedro Casaldáliga. Dice textualmente la perícopa a que me refiero:

Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él le preguntó “Maestro bueno ¿qué he de hacer para tener en herencia una vida eterna?”. Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino solo Dios. Ya sabes los mandamientos no mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre. Él entonces le dijo: “Maestro todo eso lo he guardado desde mi juventud”. Jesús fijando en él su mirada, le amó y le dijo: “Una cosa te falta, anda cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. Pero él abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. Jesús mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: “¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el reino de Dios! […]”.

Por otra parte, recuerdo también algo que acostumbro a citar cada vez que me refiero al comunismo y es lo que narra Lucas en su libro Los Hechos de los apóstoles, capítulo II, versículo 44 que expresa textualmente que: “Todos los creyentes estaban de acuerdo y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno […]”. Aquí está expresada con toda claridad la Ley fundamental del comunismo, dos milenios antes de que Carlos Marx escribiera El capital.

En tanto que el papa Francisco, a finales del año 2016, declaró al diario italiano La República algo que para algunos fue motivo de escándalo, al decir que: “son los comunistas los que piensan como los cristianos”. Recuerdo también que publiqué al respecto en POR ESTO! con fecha 21 de noviembre de 2016,1 una crónica en la que cité algunos párrafos de mi libro publicado conjuntamente con Benjamín Forcano y don Pedro Casaldáliga con el título Evangelio y Revolución, Editorial Nueva Utopía, Madrid, 2000, páginas 97 y 106, en las que expreso un testimonio vivo sobre estos temas, que cito textual a continuación:

[…] quiero dejar constancia de la fe que tengo sobre que el futuro pertenece por entero al socialismo, a la equidad y la justicia social…pero un socialismo depurado de sus errores y desviaciones. Ese socialismo será un verdadero socialismo, con un humanismo más justo y más cercano a las personas. Un socialismo cada vez más cercano al paradigma del horizonte evangélico que se expresa en Hechos 2, 44 […].

En este sentido, debo decir que la teología de la liberación ha sido mi convicción cristiana y revolucionaria centralmente asumida, que plantea la opción por los pobres que Jesús siempre manifestó como lo esencial de su Evangelio. Don Pedro Casaldáliga en su visita a Cuba de febrero de 1999, que tuve la oportunidad de acompañarlo todo el tiempo que estuvo en el país y de reseñar sus intervenciones en el libro Evangelio y Liberación, publicado por la Editorial Nueva Utopía, Madrid, 2000, nos dejó un mensaje claro de lo que ha de ser contemporáneamente la teología en el sentido de la liberación de los seres humanos, cuando disertó al respecto en un encuentro en el Centro Memorial Dr. Martin Luther King de La Habana el 11 de febrero de 1999 con el tema “¿Está en crisis la teología de la liberación?”, del cual cito a continuación algunos de los párrafos esenciales de sus planteamientos. Al respecto textual:
[…] ¿Qué queda de la teología de la liberación? // Estoy harto de esa pregunta…Me la han preguntado por activa y pasiva, compañeros obispos, periodistas. Algunos periodistas me dicen: ¿Qué queda de la teología de la liberación? Yo un poco así a la española le he respondido: quedan Dios y los hombres; pues mientras exista el Dios de David y los pobres de Dios y mientras que quede alguien que piense a la luz de ese Dios y se sensibilice delante de Jesús habrá teología de la liberación. La teología de la liberación no se inventó en América Latina viene de mucho más atrás; Isaías ya nos habló de la liberación…// Creo concretamente que la teología de la liberación es la teología práctica, de la praxis, del compromiso. // La teología de la liberación ha sido más de los pies caminantes del pueblo que de las cabezas pensantes de los teólogos. También cuando hablo a los periodistas, les digo ha sido más de la sangre derramada de nuestros mártires, del llanto derramado de nuestros pueblos, de los clamores que Dios siempre escucha…Y la teología de la liberación nació en América Latina porque encontró un clima de liberación, cuando el teólogo pensaba se encontró con un clima de opresión por un lado y un clima de liberación por otro. Benditas sean nuestras revoluciones, benditas nuestras guerrillas…// La teología de la liberación nació como teología de la praxis evangélica, evangelizadora de la Iglesia, porque el Evangelio es liberar […].

Por otra parte, quiero añadir que según mi experiencia personal, la burocracia es posiblemente uno de los mayores obstáculos que se les presenta a la Revolución triunfante de 1959. Lo he vivido y lo vivo en carne propia. En este sentido concuerdo plenamente con lo expresado por el presidente Miguel Díaz-Canel en su discurso central en el acto conmemorativo del 26 de Julio este año 2019:

No me cansaré de insistir en el deber de pensar como país, de espantar el egoísmo, la vanidad, la desidia, la chapucería, el no se puede […] Debemos sancionar fuerte y oportunamente a los que no entiendan que hoy defender la Patria pasa por cuidar y proteger sus escasos bienes materiales.2

En lo general, considero que cada día se hace evidente que los burócratas están agazapados en toda la estructura socioeconómica del país y constituyen un factor dañino a la Unidad necesaria, así como un freno sutil y permanente a todos los procesos renovadores que se realizan en la actualidad. En contra de esos rígidos criterios y prejuicios esquemáticos que la burocracia utiliza en su acción materialista vulgar y excluyente que tanto daño puede hacer, encuentro en realidad una convergencia en las ideas de justicia social que preconizan un cristianismo consecuente en conjunción con las ideas esenciales planteadas por el marxismo. En este orden de pensamiento hace algunos años, publiqué un artículo al respecto titulado “Nación y posmodernismo” en la revista Tiempo de Paz del MPDL de España, No. 37 y 38, verano de 1995, página 96, en el que expresé en síntesis un criterio al respecto de mis concepciones cristianas y marxistas:

Mateo 25, 31 ss., al describir el Juicio Universal se expresa “Venid benditos de mi Padre, herederos del Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo y me cubristeis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y vinisteis a mi” …como únicos factores a juzgar… Estos son valores que nos unen … (a cristianos y marxistas).

Pero hay más, existen reflexiones concurrentes en Cuba de personas importantes y decisivas. Cito para concluir:

José Martí, expresa que: “Entre las numerosas religiones, la de Cristo ha ocupado más tiempo que otra alguna a los pueblos y los siglos: esto se explica por la pureza de su doctrina moral, por el desprendimiento de sus evangelistas de los cinco primeros siglos, por la entereza de sus mártires, por la extraordinaria superioridad del hombre celestial que la fundó”.

Fidel Castro en la entrevista que le hiciera Frei Beto publicada en libro Fidel y la religión, plantea: “[…]creo también que el cristianismo tiene, igualmente elementos de utopía, del mismo modo que los tiene el socialismo y el comunismo”.


Y para cerrar recojo lo que plantea el importante teólogo Giulio Girardi sobre algo que expresó el Che, diciendo Girardi que concuerda totalmente con él, en el sentido de que:

Los cristianos deben optar definitivamente por la revolución y muy en especial en nuestro continente, donde es tan importante la fe cristiana en las masas populares; pero los cristianos no pueden pretender en la lucha revolucionaria poner sus propios dogmas ni hacer proselitismo para sus iglesias; deben venir sin la pretensión de evangelizar a los marxistas y sin la cobardía de ocultar su fe para asimilarse a ellos. Cuando los cristianos se atrevan a dar un testimonio revolucionario integral, la revolución Latinoamericana será invencible […]

Y por su parte, Pedro Casaldáliga, respondió a Che con un poema póstumo:

Y, por fin, me llamó también tu muerte
desde la seca luz de Vallegrande.

Yo, Che, sigo creyendo
en la violencia del Amor (Tú mismo
decías que ‘es preciso endurecerse
sin perder nunca la ternura’)

Pero tú me llamaste. También tú.
(Los temas compartidos, dolorosos.
Las múltiples miradas moribundas.
La inerte compasión exasperante.
Las sabias soluciones a distancia…
¡América: Los pobres. El tercer mundo ese,
cuando no hay más que un mundo,
de Dios y de los hombres!)

Escucho al transistor, como te canta
la juventud rebelde,
mientras el Araguaia late a mis pies, como arteria viva,
transido por la luna casi llena.
Se apaga toda luz. Y es solo noche.
Me cercan los amigos lejanos, venideros.

(‘Por lo menos tu ausencia es bien real’,
gime otra canción… ¡Oh Presencia
en quien yo creo, Che,
a Quien yo vivo
en quien yo espero apasionadamente!
…A estas horas tú sabes bastante
de encuentros y respuestas).

Descansa en paz. Aguarda, ya seguro,
con el pecho curado
del asma del cansancio;
limpio de odio el mirar agonizante;
sin más armas, amigo,
que la espada desnuda de tu muerte.

(Morir es siempre vencer
desde que un día
Alguien murió por todos, como todos,
matado, como muchos…)

Ni los ‘buenos’ –de un lado-,
ni los ‘malos’ –del otro-,
entenderán mi canto.
Dirán que soy poeta simplemente.
Pensarán que la moda me ha podido.
Recordarán que soy un cura ‘nuevo’
¡Me importa todo igual!
Somos amigos
y hablo contigo ahora
a través de la muerte que nos une;
alargándote un ramo de esperanza,
¡todo un bosque florido
de iberoamericanos jacarandás perennes,
querido Che Guevara!

Finalmente, les reitero mi correo electrónico con el propósito de que puedan trasmitirme dudas, criterios, opiniones y preguntas: fsmederos@gmail.com

Notas

1 “Son los comunistas los que piensan como los cristianos”, POR ESTO!, 21 de noviembre de, 2016, en http://felixsautie.com/articulos.php?son-los-comunistas-los-que-piensan-como-los-cristianos
2 Discurso el 26 de julio de 2019, en Bayamo en el acto conmemorativo del Asalto al Cuartel Moncada.

Finalmente les reitero mi correo electrónico con el propósito de que puedan trasmitirme dudas, criterios, opiniones y preguntas: fsmederos@gmail.com,

  1. Por Esto!, 21 de noviembre del 2016. Son los Comunistas los que piensan como los Cristianos (1) (http://felixsautie.com/articulos.php?son-los-comunistas-los-que-piensan-como-los-cristianos).
  2. Discurso el 26 de julio del 2019, en Bayamo en el acto conmemorativo del Asalto al Cuartel Moncada

Publicado en el Suplemento UNICORNIO de ciencia y cultura de Por Esto! y en la Sección digital de Especiales del periódico Por Esto! de Mérida, Yucatán, México, el domingo 11 de agosto del 2019

https://www.poresto.net/2019/08/11/la-espiritualidad-prohibida-de-lo-que-he-visto-de-lo-que-he-vivido-de-lo-que-pienso-y-creo-10/

 

 

 

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  1  Comentarios

  • Fidel Vascós
    12 Ago, 2019

    Querido Sautié:

    Haces bien en compartir tus memorias de cristiano y marxista. Este mundo necesita el concurso de todos y para el bien de todos. Solo se apartan de la lucha revolucionaria quienes se autoexcluyen y aún a ellos debemos evangelizar en el más amplio sentido de la palabra, que va más allá de los textos bíblicos, aunque los incluye. Un abrazo.

    Fidel Vascós

     

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