Web de Félix Sautié Mederos

LEP 504.- Cambiar lo necesario, comenzando por la obsolescencia y el burocratismo. Un análisis filosófico

De lo que he visto, de lo que he vivido, de lo que pienso y creo

 

agosto 25, 2019

En Especiales

 

 

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Reconocer el movimiento en la naturaleza y en la sociedad implica una concepción realmente científica de interpretación de las realidades en que estamos insertados, porque desde cualquier punto de vista con que nos planteemos el análisis del mundo en que vivimos, necesariamente nos vamos a topar con el movimiento como factor determinante de todo dentro de lo cual estamos enfrascados y nos rodea, incluyendo la existencia de nosotros mismos.

Porque vivir física y terrenalmente está determinado por un movimiento en el soma de células que nacen y células que mueren. Cuando en nuestro cuerpo son más las que mueren que las que nacen, morimos físicamente, nuestra materia se descompone y espiritualmente pasamos a formar parte de un plano más elevado, donde todo es energía, incluyendo a Dios como centro de toda la energía universal. La causa es que en lo interno dentro de nosotros se detiene el corazón que ha estado en movimiento; y como consecuencia, se detiene la circulación de la sangre que no es otra cosa que un movimiento en flujo de la sangre por la red de arterias y venas que se extiende por todo el cuerpo; elemento esencial de la vida. Los especialistas en anatomía y los médicos podrán explicar mejor estos síntomas y sus resultados físicos. Definitivamente para mí, desde el punto de vista filosófico y sociológico, me bastan estos aspectos explicativos a que me refiero de hechos internos como fundamento material de lo que pretendo decir.

En resumen, como efecto existencial de estos movimientos corporales negativos, cuando son mayoritarios todo se detiene entonces para nuestra existencia terrenal, y espiritualmente pasamos a otro plano de la realidad universal, donde considero que la energía es lo básico.

La sociedad no es un ente existencial extraño. La sociedad implica también un movimiento similar al de los seres vivos que la componen y que se suceden en el tiempo para mantenerla viva. El tiempo es una categoría filosófica identificativa creada por los seres humanos que mide el movimiento que constituye la vida. En el espacio sideral, en realidad el tiempo no existe tal y como lo entendemos nosotros, pero eso es tema para otro trabajo. En consecuencia, quiero expresar que la sociedad posee en sus adentros un conjunto de fuerzas internas que de acuerdo con sus clasificaciones básicas se definen como:

– factores positivos y facilitadores del desenvolvimiento y del cambio (movimiento) de la sociedad en su conjunto;

– factores negativos o retardatarios del desenvolvimiento y del cambio (movimiento) de la sociedad en su conjunto.

– factores neutros que casi siempre determinan un estancamiento de la sociedad de que se trate.

Estos factores componentes no son nada extraño a la vida, son parte natural e intrínseca de la misma. Al respecto, la Ley suprema del movimiento de la naturaleza, de la sociedad e incluso de la vida en sí misma, es la Ley de causa-efecto, que dinamiza a los factores que componen la naturaleza y la sociedad. Los pone en movimiento por el contrapunteo muchas veces dramático de los efectos con sus causas determinantes. Entonces podemos expresar que los problemas se conocen por sus consecuencias (efectos) y se resuelven a partir de la actuación sobre sus causas. Aquí está una esencia fundamental del análisis que me propongo plantear en este capítulo.

En esta dinámica existencial, el contrapunteo entre los factores positivos y facilitadores con los factores negativos retardatarios que en muchas ocasiones actúan en complicidad con los factores neutros, determinan en una específica ecuación existencial al movimiento, que cuando avanza y/o se estanca puede llegar a detenerse para proyectarse hacia la muerte física de la vida en sociedad. Las galaxias, las estrellas y los astros del Universo hasta lo que conocemos hoy, se encuentran en un movimiento constante que determina los estadios básicos de nacimiento, desarrollo y muerte, lo que constituye el ciclo existencial que encontramos en la naturaleza, la sociedad y la existencia ya sea de personas y/o de animales.

Comprender y tener muy en cuenta las esencias básicas de esta dialéctica filosófica es el instrumento fundamental de que deberíamos valernos para analizar el accionar existencial con que debemos desempeñarnos en lo que significa nuestro peregrinaje por la vida, que en lo físico tiene siempre previsto un final en el que la materia que compone nuestro cuerpo físico se descompone y transforma en el polvo que somos, tal y como se les expresaba antes de Vaticano II, en el Miércoles de Cenizas, a los feligreses al imponerles las cenizas en la frente, cuando se dice “Acuérdate hombre que polvo eres y en polvo habrás de convertirte”. (Génesis 3,19).

Los practicistas, en sus expresiones simplistas y superficiales, son reacios a las reflexiones filosóficas profundas y consideran innecesarios y que su reconocimiento en los análisis sociales de estos fundamentos que planteo produce pérdidas de tiempo cuando se parte de ello. Por lo cual su actuación en la sociedad por lo general se convierte en esquemática y da razón de ser al dogmatismo, elementos que apertrechan conceptual y prácticamente de manera decisiva a las burocracias de diversa índole que aparecen insertadas en el seno de la sociedad en cuestión. Cuba no es una excepción, ni ningún otro país del mundo, de estas esencias básicas del movimiento, que es la vida en la naturaleza y específicamente la sociedad. Actualmente los dogmáticos y burócratas en nuestra nación presentan un frente único sutil pero vigente a pesar de todo en la sociedad cubana contemporánea, que se opone a los cambios que son necesarios.

Debo decir que los que nunca se han planteado analizar intrínsecamente este concepto vivencial, en su quehacer cotidiano chocan con una realidad social en movimiento, viva y activa que los abarca, dentro de la cual quieran o no se desenvuelve la existencia terrenal. En consecuencia, puedo afirmar que todo lo que está vivo en la naturaleza en su movimiento en lo interno de sí mismo con que existe porque cuando no hay movimiento es porque ha muerto, se encuentra afectado por factores internos facilitadores del cambio, que implican y/o facilitan su avance en espiral en contrapunteo permanente con factores retardatarios que intentan retrasarlo para revertirlo o detenerlo en definitiva, lo que crea un entorpecimiento perenne que debe ser enfrentado si se quiere avanzar hacia el desarrollo; esto es necesario tenerlo muy presente en la Cuba de hoy. Son esos factores retardatarios, que muchas veces no son otra cosa que la expresión del burocratismo, el dogmatismo y el autoritarismo, los que en mi opinión no deben ser parte de lo que algunos entienden como la continuidad. Tampoco y mucho menos se encuentran implícitos en el concepto de continuidad planteado por las nuevas generaciones que han asumido los timones de mando de la sociedad.

Así tenemos que las dialécticas del cambio permanente, que han movido el avance de la humanidad hacia estadios superiores desde sus albores hasta el presente, son el resultado de un enfrentamiento contrapuesto entre los factores facilitadores del cambio y los factores retardatarios que intentan detenerlos en el tiempo. Factores retardatarios que cuando se logran mantener tal y como nos puede suceder en la actualidad en que vivimos un punto de inflexión decisivo en nuestro país antillano pueden llegar al desgaste mayoritario que implica la transformación negativa y/o la muerte muchas veces lenta de la sociedad en cuestión. Eso, en definitiva, constituye una verdad implícita de la vida de la sociedad en su constante movimiento, entre lo que la impulsa y lo que la retarda. Esto hay que saberlo identificar para entender las realidades en que estamos inmersos y poderlas enfrentar decisivamente más allá de las consignas abstractas que algunos prefieren y no se cansan de repetir con el sesgo conservador que los caracteriza.

Considero que vivimos un momento histórico culminante característico de un estadio histórico que ya termina, en el que tenemos en juego a la república misma, en mi criterio muy personal, por causa principal del criminal bloqueo que Mr. Trump intensifica en su política de jaque mate a la Revolución cubana. En tales circunstancias, quiero añadir, además, que los que están detenidos en el tiempo y son esencialmente conservadores se han convertido en un conjunto de factores retardatarios del cambio que implica el perenne movimiento de la vida y en especial de la sociedad, cuyos efectos de conjunto pudieran ser devastadores en nuestro presente y el futuro que tenemos por delante. Ello sucedería si no tomamos conciencia y actuamos decidida y masivamente, ante las miradas pasivas o escapistas de los que intentan mantenerse neutros fuera de cualquier implicación porque el hastío y la desesperanza se han anidado en su ser interior. A tales efectos, nuestra acción podría ser determinante para evitar la ingobernabilidad y el fracaso de la sociedad en su conjunto que el imperialismo desea para nuestra Revolución.

En mi criterio, estamos ante una realidad conceptual, que más allá de cualquier implicación económica y/o política de la índole de que se trate, es muy importante tomarla en consideración, a partir de que está determinando una realidad existencial compleja que por días puede llegar a hacerse insoportable con los efectos dañinos en grado extremo de un bloqueo a Cuba reforzado por la Administración Trump. Entre otras cuestiones básicas, esta específica situación existencial requiere verdaderamente de un cambio radical de mentalidad de todos los cubanos sin excepción, que comienza como ya he planteado otras veces por el cambio de cada uno en su individualidad, dirigido a enfrentar el egoísta “sálvese quien pueda”, que día a día se extiende en nuestros ámbitos sociales contemporáneos no solo en Cuba.

El factor conciencia posee en todo esto un papel relevante en cualquier circunstancia de la vida en sociedad y es muy especialmente determinante cuando aparecen y/o se manifiestan puntos de inflexión, como el que estamos viviendo en la actualidad, ya sea porque se deba a factores internos o externos, incluso en muchas ocasiones independientes de nuestra voluntad específica.

Planteo con este basamento filosófico este tema, de cuyos aspectos esenciales ya he escrito en otras ocasiones, porque conceptualmente lo considero muy importante y muy necesaria su comprensión en la actualidad que estamos viviendo. En su exposición me muevo dentro de los límites de referencias que son propios al concepto básico de continuidad con que actúa el relevo que es necesario por Ley de vida que actualmente realizan las nuevas generaciones formadas por la Revolución cuando reciben los timones de mando de la sociedad entregados de manos de la generación histórica de la Revolución. Lo hago con la seguridad de que el proceso histórico iniciado en La Demajagua, que alcanzó un triunfo básico con el proceso de la Revolución triunfante de Fidel, será continuado sin claudicaciones por las actuales generaciones subsiguientes que la Revolución cubana ha formado.

En mi opinión, que el concepto básico y esencial que planteó Miguel Díaz-Canel en su primera intervención como presiente de los Consejos de Estado y de Ministros fue conciso, impactante y definitorio para que nadie pudiera albergar duda alguna: SOMOS CONTINUIDAD, NO RUPTURA. Una continuidad de fidelidad básica a los conceptos esenciales de la Revolución cubana definidos explícitamente en el legado que nos dejó Fidel, en donde no se incluyen los dogmatismos retardatarios del cambio en la sociedad:

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender los valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

Muy a pesar de lo que expreso al respecto del relevo de las nuevas generaciones formadas por la Revolución, aparece efectivamente insertado en nuestra sociedad contemporánea un dogmatismo triunfalista, burocrático, conservador y acrítico que constantemente intenta presentar a Cuba como una excepción extraordinaria al respecto sin contraposición entre los factores posibilitadores del cambio y los retardatarios a que me he estado refiriendo (contradicciones no antagónicas e incluso antagónicas en toda su extensión conceptual).
En consecuencia, tenemos que, de conjunto, aunque no se quiera ver así, el país se encuentra inmerso en estos contrapunteos entre los factores facilitadores del movimiento que producen el cambio y los factores retardatarios de la sociedad. En este sentido, estos factores se materializan en las acciones, así como en la voluntad política específicamente en las personas que formamos parte de nuestra sociedad del momento.

Lo determinante actualmente para los cubanos y cubanas, en mi opinión muy personal, pues, constituye el cambio de mentalidad, incluyendo al cambio de las personas oficialmente implicadas en la gobernabilidad que no sean capaces de cambiar para convertirse en factores facilitadores del movimiento. Me refiero a una necesidad existencial que considero imprescindible, que es necesario desmitificar del contrapunteo enemigo/amigo para verla conceptualmente inscrita en los ámbitos del movimiento que determina las dialécticas de la vida y de la naturaleza. Es en esas circunstancias que se requiere perder el miedo a los cambios que son lógicos y naturales en el desenvolvimiento de la vida en sociedad y enfrentar decisivamente a las burocracias que intentan detenerlo todo a los efectos de que con el tiempo que trascurra cada vez sean más lejanos los cambios necesarios. Considero que es imprescindible identificar y tener muy en cuenta estas circunstancias y estrategias negativas para actuar en consecuencia y seguir adelante rumbo al futuro.

El nuevo Gobierno de las generaciones formadas por la Revolución, con Miguel Díaz-Canel a la cabeza, ha retomado con esencial fundamento y creatividad propia –como corresponde a la dialéctica del tiempo– el método de Fidel de ir a las masas, de escuchar sus criterios, de actuar en consecuencia y exigir el cumplimiento por todos los que tienen que servir a la población. Eso día a día se puede comprobar, pero también se puede comprobar que hay presente una burocracia enquistada que se resiste a los cambios necesarios y que se manifiesta esencialmente como parte constitutiva básica de los factores retardatarios que se mueven a lo interno de la sociedad, que es imprescindible derrotar.

Por otra parte, quiero expresar que aquello de que los revolucionarios no renuncian es un importante concepto cuando se refiere a mantenerse en la lucha por la Revolución, pero que cuando se refiere a los cargos y responsabilidades que tienen que asumir en el concepto de servidores públicos, entonces es distinto porque lo correcto y lo ético es renunciar cuando no se pueden asumir con toda responsabilidad, cuando se cometen errores básicos o cuando la edad y/o la salud nos lo impiden. En este orden de cosas tenemos que hace años el comandante Sergio del Valle, quien fuera ministro del Interior, nos dio un ejemplo esencial al respecto, pues cuando la enfermedad se le presentó renunció. Y Fidel como siempre ha sido abanderado del ejemplo, cuando sintió la muerte cercana renunció a todos sus cargos y repartió sus tareas entre sus más cercanos compañeros de lucha, confiando a Raúl Castro su hermano del alma y compañero de armas durante toda la Revolución, la conducción esencial de la Revolución en lo adelante.

Para finalizar, quiero recordar que el Che en su carta de despedida para marchar a la lucha de otros pueblos del mundo nos legó un documento ejemplarizante de cuál ha de ser la actitud de un revolucionario ante las circunstancias de la vida. En mi opinión su estudio es de fundamental importancia porque forma parte esencial de su legado conceptual. Cito textual:

 

 

Año de la Agricultura. Habana

Fidel:

Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos. Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.

Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución Cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío.

Hago formal renuncia de mis cargos en la dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.

Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario. Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en tí desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente claridad tus cualidades de conductor y de revolucionario. He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la crisis del Caribe. Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.

Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.

Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y de dolor, aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos… y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo donde quiera que esté, esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.

Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para tí. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra Revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario Cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.

Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas.

Hasta la victoria siempre. ¡Patria o Muerte!

Te abraza con todo fervor revolucionario

Che

Para terminar por el momento con este tema que considero de esencial importancia, quiero reiterar una vez más que así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar, con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

 

Continuará.

Finalmente, les reitero mi correo electrónico con el propósito de que puedan trasmitirme dudas, criterios, opiniones y preguntas: fsmederos@gmail.com

Publicado en el Semanario UNICORNIO de Por Esto! y en la Sección digital de Especiales del periódico Por Esto! de Mérida, Yucatán México el domingo 25 de agosto del 2019.

https://www.poresto.net/2019/08/25/cambiar-lo-necesario-comenzando-por-la-obsolescencia-y-el-burocratismo-un-analisis-filosofico/

 

 

 

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