Web de Félix Sautié Mederos

LOS DILEMAS DEL MOMENTO Y LA CONSECUENCIA ÉTICA, abril 2015

Me refiero a un asunto que no debería verse superficialmente, como si fuera la simpleza de que los cubanos  nos encontramos en estos momentos históricos ante una concesión externa que nos ha abierto al  esperado diálogo que considero necesario entre Estados Unidos y Cuba por ser vecinos cercanos en la historia y la geografía, porque en estas circunstancias tan importantes y tan inusitadas por denominarlas de alguna manera comprensible, una de las partes implicadas los Estados Unidos nos haya concedido esa oportunidad por su benevolencia , sin tener en cuenta los hechos de la historia y los resultados de la resistencia de nuestro pueblo durante muchos años incluso podría decir que desde el nacimiento nuestra identidad nacional. En  mi criterio con el cual me propongo establecer un límite entre mi pensamiento y comprensión al respecto del tema y otras interpretaciones sobre lo alcanzado en las actuales coyunturas históricas, lo que considero algo que hemos obtenido con nuestra resistencia, con nuestras luchas,  con nuestros sufrimientos sostenidos y con la afirmación de nuestras propias identidades más allá de nuestras justas inconformidades y de las acciones de los burócratas detenidos en el tiempo, sin que sea posible que algún cubano en su sano juicio pueda sentirse verdaderamente exento de los avatares de la historia transcurrida al respecto hasta el presente que nos ocupa.

En mi opinión, este no es un asunto de simple retórica sino que constituye un conjunto de  conceptos profundos que algunos no quieren reconocer y que otros intentan tergiversar. Son muchos los problemas internos a que nos enfrentamos y que tenemos que resolver los cubanos por nosotros  mismos, no estamos ante una panacea, nuestro país no es una balsa navegando en aceite. Y, yo pienso muy personalmente, que para solucionarlos no tenemos por qué acudir a la benevolencia ni a la comprensión de ninguna nación o instancia externa, para que sea quien nos lo resuelva. Tampoco para alcanzar sus soluciones considero que se debería acudir a la violencia, al insulto, a la manipulación, ni el establecimiento y mucho menos la imposición abstracta de entidades artificiales  desligadas del pueblo verdadero, de sus sufrimientos y angustias vengan de donde vengan. En este orden de pensamiento para ser más explícito quiero decir que mis inconformidades internas y mis luchas contra la burocracia y todo lo que está detenido en el tiempo, nunca las voy a subordinar a la acción de ninguna otra nación por importante que pueda ser, en esto cada cual con su propia identidad y con el respeto mutuo que es necesario. Las cosas no se pueden revolver tanto que se confundan los verdaderos objetivos y las verdaderas identidades. Hace mucho tiempo que me convencí de que la violencia no es la verdadera partera de la historia, sino que lo es la lucha y la firmeza de los pueblos a favor de sus propios intereses en contra de cualquier tipo de violencia y  de opresión venga de donde venga.

Tampoco puedo aceptar que a favor de lo que son mis ideas, mis luchas y mis necesidades de cambio y de solución  a partir de  mis propias inconformidades tenga que coincidir con figuras que representan la violencia ciega, el crimen histórico que ha saboteado aeronaves en pleno vuelo, que han enarbolado la muerte y que se jactan de haber matado a figuras como El Che; con estos personajes soy completamente incompatible; los que por demás han intentando presentarse en estos momentos como parte de una fabricada sociedad civil, que en definitiva nada tiene que ver con el verdadero pueblo que es la víctima en realidad de quienes podíamos considerar como los Tirios y Troyanos en estas circunstancias históricas. Eso en mi concepto muy personal es también incompatible con la justicia, con los anhelos de paz y del desarrollo del pueblo que siempre ha sido el más afectado de lo que podríamos calificar como una verdadera industria de  la política que ha servido para  que algunos se conviertan en gurús del pensamiento y de la pretendida identidad nacional sean quienes sean y vengan de donde vengan.

Reitero nuevamente que  sido testigo de excepción y participante activo de estos procesos desde las décadas de los años 50 del Siglo pasado hasta el presente; y no me canso de testimoniarlo porque considero importante identificarme plenamente con ello. Aprecio en alto grado el diálogo  que se realiza actualmente entre Cuba y Estados Unidos, es una acción fundamental para la paz regional y la coexistencia pacífica en el mundo que nos ha tocado vivir. Estoy a favor de un Socialismo que sea verdaderamente Participativo y Democrático, creo en el diálogo con ética y respeto por la opiniones diferentes y estoy por una República en la que quepamos todos y en la que cada cual se exprese y se conduzca a partir de sus propia identidad dentro del orden de un Estado de Derecho y para eso sobran y no son necesarios  los violentos vengan de donde vengan, ni mucho menos los terroristas de siempre que nada tendrían que decirnos que no fuera la expresión de sus propios rencores, odios y violencias. Creo importante expresar claramente mis ideas y mis pensamientos al respecto como límites inviolables ante la ignominia y la falta de ética. Así lo pienso y así lo afirmo para quede bien claro, con mis respetos por el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

Centro Habana, 12 de abril 2015

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