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Blog de Félix Sautié Mederos

Por un socialismo participativo y democrático (SPD)

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01 Feb 16
Escrito por 

Boletín digital SPD No.189

No.189 (6/año 8). La Habana, 1-febrero-2016

"Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista".
 Art. 53 de la Constitución.

Boletín por un socialismo participativo y democrático.
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
Los autores son los responsables de sus escritos.
Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.
Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.
Recopilación de Pedro Campos.
Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido
El boletín SPD se puede encontrar en el sitio www.felixsautie.com y en el blog Primero Cuba

Índice

¡Haz estallar un grito de paz!

Por Félix Sautié Mederos. 

EE.UU: Un poco de rojo

Por David Brooks 

El gran error de la izquierda: confundir estatalismo con socialismo

Por Pedro Campos 

¿El progreso restará encanto a Cuba?

Por Orlando Ocaña Díaz

CUBA. Arrogancia, cinismo e idiotez.

Por Leonel González Díaz.

Contenido

¡Haz estallar un grito de paz!

Por Félix Sautié Mederos.

Hace algunos días hube de participar en el encuentro de clausura de la Semana de Oración por la Unidad de los cristianos 2016, que se celebró en el hermoso templo de los jesuitas cubanos del Sagrado Corazón de Jesús que popularmente los habaneros conocemos como la Iglesia de Reina, porque se encuentra ubicada al principio de la Avenida Simón Bolívar que para nosotros es la calle Reina  en recordación de un antiguo nombre que ni el paso del tiempo ni los voluntarismos políticos históricos han podido borrar. El templo es una manifestación neogótica muy característica por ser de hormigón y haberse edificado en la primera mitad del siglo XX, cuya aguja desafía las alturas y se mira con la cercana torre culminada con el gigantesco globo terráqueo que da remate a las alturas del Gran Templo Nacional Masónico otra joya arquitectónica con su característico estilo ecléctico modernista cuajado de curvas que se me asemeja a una gran colmena. Ambas edificaciones características  de La Habana Maravilla que le dan brillo y esplendor a nuestra sufrida y abandonada Capital de todos los cubanos.

En la celebración que testimonio, participaron cristianos de las más diversas denominaciones así como representantes de organizaciones ecuménicas y evangélicas nacionales, extranjeras e internacionales, junto a la jerarquía católica presidida por el Cardenal Jaime Ortega Arzobispo de La Habana y el Nuncio Apostólico de SS el Papa Francisco en Cuba Monseñor Giorgio Lingua. Pude apreciar en aquel encuentro junto a mí  a un Babalawo que exhibía con mucha naturalidad  sus atributos religiosos, además también a un Grupo de creyentes de la religiosidad popular cubana con sus velas en las manos como todos los cristianos convocados con esa consigna para realizar la liturgia de la luz. Seguramente en la multitud había otros muchos más. Yo asistía  con mi fraterno amigo ilicitano Dr. Manuel Rodríguez Maciá destacado antropólogo católico, activo participante de la izquierda socialista española quien junto con su esposa Carmina se encontraba  de visita en La Habana; y también me acompañaba mi querida Elena de siempre. La visión de aquel conjunto humano allí congregado, me produjo sentimientos místicos y revolucionarios que me trajeron en el tiempo y en el espacio el recuerdo de Don Pedro Casaldáliga, obispo emérito, de Sao Félix do Aragüaya en el Mato Grosso brasileño, digno representante ibérico- americano de la Teología de la Liberación quien ha abogado con su vida, su quehacer pastoral y sus planteamientos, a favor del desarrollo de una acción unitaria macro ecuménica que una en un todo diverso a los cristianos con las manifestaciones de la religiosidad americanas, africanas y del mundo general  que más allá de toda división extemporánea e incluso contra natura, nos lleve a hacer una realidad humana al planteamiento de Jesús en su última Cena con sus apóstoles cuando nos planteó que todos seamos uno. (Juan 17,21)

Aquella tarde noche de enero 2016 en la Iglesia habanera de “Reina”, estábamos juntos  cristianos, yorubas, participantes de los cultos de la religiosidad popular cubana, miembros de la Comunidad hebrea, musulmanes y pueblo en general creyente y no creyente, orando, meditando y manifestándonos por una unidad en la diversidad que cada día se hace con gran dramatismo más urgentemente necesaria para salvar la vida en nuestro planeta, aquejado por muchas desigualdades, injusticias impunes, explotaciones indignas, violencias que imponen ideas y sistemas autoritarios, sistemas neoliberales junto con guerras que exterminan y dispersan a los pueblos en las diversas latitudes de nuestro planeta. A todo esto se unen los estilos de vida que esquilman la naturaleza y dañan sensiblemente un medio ambiente que por días se agota y ha comenzado a dar señales verdaderamente apocalípticas con sequías, inundaciones, terremotos y las más diversas manifestaciones, que amenazan con arrasar al planeta mientras que algunos políticos y teóricos niegan que sean verdad los vaticinios y pronósticos ambientalistas que vaticinan una verdadera hecatombe si no se toman urgentes medidas extremas para salvar nuestra Casa Común.

Ante estas circunstancias el escándalo que constituye la falta de unidad de los cristianos, junto con los enfrentamientos y contingencias de índole religioso que

llegan   al absurdo de hacer guerras,  terrorismos e infligir muertes en nombre de Dios. Me refiero a una verdadera barbaridad que tenemos que corregir sin excusa válida alguna, especialmente los que nos consideramos seguidores de  Jesús de Nazaret, a la par que buscamos el diálogo y el encuentro con las demás religiones del mundo, porque lograr la paz entre las religiones según el concepto de un gran teólogo católico contemporáneo  (Hans Kung) es  decisivo para acabar con las guerras y enfrentamientos cruentos, que nos permitan establecer una nueva era de paz entre todos los seres humanos, que propicie la justicia y la felicidad de quienes habitamos este planeta y que nos permita preservarlo de una destrucción y hecatombe que ya nos está mostrando sus efectos destructores.

Cuba, no es una excepción paradigmática, tal y como algunos la presentan, exenta de muchos de estos problemas acuciantes y, de otros que ocultan, y que le son propios;  los que de conjunto, amenazan con fuerza y saña a la sociedad y la vida presente y futura  de nuestro país. El hastío, la desesperanza y el escapismo constituyen signos manifiestos que amenazan con una total desarticulación de la sociedad cubana. En este orden de cosas, los ideales de paz, diálogo, unidad y amor que animan a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos del 2016 coinciden con los propósitos y esfuerzos que estamos llamados a materializar para resolver los graves problemas que aquejan a nuestro país.

Publicado en el periódico Por Esto! De Mérida Yucatán, México el lunes 1 de febrero del 2016, Sección Opinión.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=457046

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EE.UU: Un poco de rojo

Por David Brooks (La Jornada)

“… En un artículo en The Guardian: después de los movimientos Ocupa Wall Street, entre otros, la palabra sucia ya no es socialismo, sino capitalismo … “la gente está hambrienta de alternativas políticas que sirvan a sus intereses… en lugar de la avaricia insaciable de Wall Street”… Aquí la palabra socialismo siempre ha sido asociada con el diablo, con el “enemigo”, como algo ajeno a Estados Unidos. El legado del macartismo sigue influyendo a principios del siglo XXI…”

¿Quién podría haberse imaginado que en la capital del capitalismo, en el epicentro del imperio neoliberal mundial, de repente ha detonado un debate sobre el socialismo?

Socialismo fue la palabra más buscada en el portal de los diccionarios Merriam Webster en 2015 (seguida por la palabra fascismo). En los sondeos, una amplia mayoría de jóvenes afirman que están dispuestos a votar a favor de un candidato que se dice socialista. En los debates entre los precandidatos demócratas se tuvo que preguntar a cada quien si era o no capitalista (por primera vez en la memoria reciente), y en las entrevistas con todos los candidatos siempre está la pregunta sobre el socialismo. Nadie recuerda cuándo fue la última vez que el carácter capitalista casi sagrado del sistema estadunidense se ha cuestionado en foros vistos por millones en la televisión, ni cuándo el socialismo fue pregunta en sondeos nacionales.

Los expertos se han visto obligados a debatir si un “socialista” de verdad puede llegar a la Casa Blanca (antes a nadie se le ocurría la pregunta).

Y aún más sorprendente es que un sondeo de Bloomberg News/Des Moines Register de la semana pasada entre votantes demócratas en Iowa, el primer estado donde habrá votación para determinar la candidatura presidencial, 43 por ciento se definió “socialista”, y 38 por ciento “capitalista”. Un sondeo del New York Times/CBS News en noviembre encontró que 59 por ciento de los votantes demócratas tenían una percepción favorable del socialismo, mientras 29 por ciento tenían una impresión negativa.

.Todo por el precandidato presidencial demócrata y senador federal Bernie Sanders, quien siempre se define como socialista democrático. Justo por eso, hasta muy recientemente expertos y políticos suponían que su campaña sería marginal y descartaban sus posibilidades de retar a la reina del partido: Hillary Clinton. Ya no. Sanders está empatado o va ganando en las encuestas de los dos primeros concursos intrapartido para la nominación, y ha reducido a la mitad la ventaja de Clinton en las encuestas nacionales en el último mes.

De hecho, la cúpula demócrata, legisladores demócratas y operativos de la campaña de Clinton están tan alarmados que ya acusan a Sanders de no ser un verdadero demócrata, sino, Dios nos salve, un socialista, y argumentan que no es tan elegible como Clinton en una elección general.

Pero Sanders aún amenaza la coronación de Clinton, en gran medida por su mensaje central sobre la desigualdad económica, que resuena más que cualquier otro tema entre el electorado. Como señala Kshama Sawant –socialista que ha ganado sus dos elecciones al cabildo municipal de Seattle– en un artículo en The Guardian, después de los movimientos Ocupa Wall Street, entre otros, la palabra sucia ya no es socialismo, sino capitalismo. Agrega que “la gente está hambrienta de alternativas políticas que sirvan a sus intereses… en lugar de la avaricia insaciable de Wall Street”.

Sanders no huye de la etiqueta. Cuando Anderson Cooper, de CNN, en uno de los debates entre los precandidatos, preguntó a Sanders si no se consideraba capitalista (y sin ocultar su incredulidad de que cualquier tipo de socialista pudiera ganar una elección nacional en este país), respondió: “¿Me considero parte del proceso del capitalismo de casino por el cual tan pocos tienen tanto y los muchos tienen tan poco, con el cual la avaricia y descuido de Wall Street destruyen esta economía? No, no lo soy.” Afirma que es un socialista democrático, no autocrático, que no desea nacionalizar los medios de producción, y usa como modelo para su tipo de socialismo los países escandinavos. Sanders indica que es parte de la misma corriente que un Franklin D. Roosevelt (quien no se consideraba socialista, lejos de). En otros países, Sanders sería considerado más bien un social demócrata, algo así como del Partido Laborista de Inglaterra, el socialdemócrata de Alemania o del Partido Socialista de Francia.

Aquí la palabra socialismo siempre ha sido asociada con el diablo, con el “enemigo”, como algo ajeno a Estados Unidos. El legado del macartismo sigue influyendo a principios del siglo XXI.

Pero el socialismo democrático no es ajeno a Estados Unidos. Algunas de las figuras más reconocidas de este país se han identificado como socialistas democráticos.

Eugene V. Debs, gran organizador sindical de principios del siglo pasado, fue varias veces candidato presidencial del Partido Socialista (en 1912 ganó 6 por ciento del voto nacional) y la última vez en 1920 dirigió su campaña desde su celda de prisión, por su oposición a la Primera Guerra Mundial (obtuvo casi un millón de votos).

En el medio este, poco antes de la Primera Guerra Mundial, socialistas fueron electos alcaldes en casi 80 ciudades en 24 estados (entre ellas Minneapolis, Milwaukee y Búfalo). Miembros del Partido Socialista ocupaban unos mil 200 puestos en 340 ciudades, recuerda Joseph Schwartz, vicepresidente de Democratic Socialists of America (DSA), en un artículo en In These Times.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/

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El gran error de la izquierda: confundir estatalismo con socialismo

Por Pedro Campos

El gran error de la izquierda en el siglo XX y en lo que va del XXI  ha sido confundir estatalismo con socialismo. Con la idea que sería el estado el encargado de desarrollar la nueva sociedad libre y democrática.

Su origen puede estar en la discusión entre Marx y Bakunin, cuando la 1ra Internacional, que terminó en rompimiento. En términos generales Marx consideraba que el  estado se extinguiría en el socialismo y Bakunin  abogaba por su disolución inmediata. Primó la corriente marxista y .los anarquistas quedaron en minoría. 

Posterior a la muerte de Marx, en la defensa de la extinción del estado, corrientes que se identificaron como marxistas, la socialdemocracia y los comunistas, terminaron resaltando la importancia del control del estado para el “socialismo”: para la socialdemocracia como estado de bienestar y para los comunistas como el estado de la “Dictadura del Proletariado”.

La esencia marxista del socialismo: el cambio en la base económica, en las relaciones de producción, de las asalariadas que tipifican al capitalismo, a las libremente asociadas, de tipo autogestionarias,  que una vez predominantes, caracterizarían al socialismo y liberarían los seres humanos de todas sus ataduras, pasó a un segundo plano. Lenin llegó a decir que no era marxista quien no reconociera la “dictadura del proletariado”, mientras que la socialdemocracia consideraba que la contradicción entre el capital y el trabajo las resolvería el estado de bienestar, compartido entre la burguesía y el proletariado.

Así, tanto la corriente socialdemócrata como la comunista-estatalista se desviaron del objetivo final del socialismo: la abolición del trabajo asalariado, la liberación del trabajo de sus ataduras al capital y el desarrollo de una nueva sociedad sustentada en un nuevo modo de producción distinto y superior al asalariado: el de los trabajadores libres, asociados o privados, de tipo autogestionario.

Para socialdemócratas y comunistas el estado, de ser un medio, se convirtió en un fin en sí mismo.

La historia demostró una vez más, que los fines son genéricamente iguales a los medios, y que cuando un método, un medio, se impone llega a determinar sobre los fines.

Mientras más democracia, menos estado. Son dos conceptos inversamente proporcionales. Y tanto socialdemócratas como comunistas se casaron con un estado fuerte. Los socialdemócratas al menos apostaron por la democracia, pero los comunistas por la “dictadura” dizque del proletariado.

Para los comunistas,  la clase obrera, una clase subordinada al capital, sería la encargada de la liberación social, de alcanzar la libertad y la democracia plenas, la des-enajenación de la sociedad. Error: la clase obrera no porta nuevas relaciones de producción. Solo cuando los obreros rompen sus ataduras al capital, participan de la propiedad y las ganancias, y crean sus propias empresas cooperativas, autogestionarias, se convierten en revolucionarios.

Por tanto ni el estado ni el trabajo asalariado podrían ser abolidos por decreto, sino producto de un periodo relativamente prolongado de empoderamiento popular, en el cual los trabajadores libres, particulares o asociados crearían sus propias empresas, manejadas democráticamente  en forma autogestionaria o cooperativa hasta que las mismas predominaran en la economía y llevaran la democratización de la sociedad de sus formas representativas  a las más directas.

Pero el fortalecimiento y la llegada al poder de las corrientes socialdemócratas y comunistas en el siglo XX, terminaron por hacer creer a casi toda la izquierda internacional que el socialismo se alcanzaría controlando el estado y construyendo la nueva sociedad desde arriba. Grave error que ha traído nefastas consecuencias y atraso en vez de avances del socialismo.

El resultado más inmediato fue la estructuración de enormes aparatos burocráticos por los gobiernos populistas controlados por ambas tendencias, que mantuvieron la explotación asalariada y se dedicaron a hacer la “justicia social” sobre la base de una “mejor distribución de la renta nacional”. Olvidando ambos que el socialismo no está en las relaciones de distribución sino en las de producción.

Los estatalistas de todas las tendencias, quizás sin saberlo, han trabajado para fortalecer el capitalismo, unos “resolviendo en el estado” las contradicciones entre patrones y asalariados y otros desarrollando el estado monopolista capitalista que al fracasar ha servido para que la gente sienta más rechazo por el “socialismo”.

Fueron los estatalistas  del siglo XX las versiones modernas de Robin Hood: quitar a los más ricos para dar a los más pobres, desde el poder, alcanzado democráticamente o por la fuerza, pero igualmente equivocados.

Por esa gran confusión sobre el papel del estado y a la subestimación de las relaciones de producción, surgieron gobiernos de “izquierda” que mantuvieron la explotación asalariada en defensa de la cual reprimieron y establecieron dictaduras como las de Stalin y sus posteriores seguidores de igual signo, más o menos represivos como el cubano o el del mismo Chávez en Venezuela. Todos igualmente fracasados

Hoy, en el seno de las izquierdas, especialmente en Cuba y Venezuela, ante el fracaso de las variantes estatales de socialismo que se han intentado, los socialistas democráticos hablamos del socialismo como de un proceso de democratización de la política y socialización de la economía, desde abajo y reconocemos el desastre ocasionado por ambos gobiernos.

Los socialistas democráticos no tememos al liberalismo clásico. Es más compartimos ideas sobre la libertad individual, la libertad de mercado y la democracia, solo que deseamos que esos principios no se restrinjan bajo ninguna circunstancia, no sirvan para tratar de ocultar las nuevas formas de esclavitud del trabajo, permitan el libre desarrollo de las formas autogestionarias de producción, sean asociativas o particulares y se extiendan para favorecer la plena liberación del ser humano de todos las ataduras económicas, políticas, sociales, regionales, raciales, religiosas, sexuales, etarias y de todo tipo, generadas por las sociedades divididas en clases.

Ojala que lo que ha ocurrido en Cuba y Venezuela sirva a la izquierda internacional para acabar de sacudirse del estatalismo y del espíritu de Robin Hood  y entender que el papel principal de los socialistas no es la toma del poder para hacer el socialismo desde arriba, desde el estado, sino luchar por crear las condiciones económicas y políticas para el amplio desarrollo de las nuevas relaciones de producción  socialistas de tipo autogestionarias, asociadas o privadas y su nueva clase revolucionaria de los emprendedores que rompen con el trabajo asalariado.

Por eso deben ponerse en primer plano 1-la lucha por la plena democratización de la sociedad y el desarrollo de nuevas formas democráticas que empoderen a los de abajo, como la democracia participativa con sus presupuestos locales, los referendos y la plena libertad de elección y voto para elegir a los representantes públicos a todos los niveles y 2-la lucha por las libertades económicas que posibiliten el pleno desarrollo de todas las formas de producción, especialmente  las formas de trabajo libre de explotación y de vínculos de subordinación al capital privado o estatal.

Con esos objetivos debemos ser capaces de forjar alianzas políticas con otras fuerzas democráticas, a menor o mayor plazo, que nos permitan ir avanzando, sin comprometer nuestras metas socialistas finales.

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¿El progreso restará encanto a Cuba?

Por Orlando Ocaña Díaz

Cartas desde Cuba rebotó recientemente el siguiente artículo de Tomás Bilbao de “El Huffington Post”:

Desde que el presidente Obama ampliara las autorizaciones de viaje a Cuba, hace poco más de un año, los viajes de estadounidenses hacia la isla se incrementaron en más de un 77%. Muchos de los operadores de viaje autorizados han diseñado una variedad de tours que destacan la riqueza cultural de la Isla, su gente y su historia. Con el aumento de los viajes, es común escuchar las experiencias de amigos, colegas y vecinos que han visitado Cuba y que están ansiosos de compartir sus vivencias. También es muy habitual escuchar la repetida frase: “Yo deseo (o deseaba) ir antes de que Cuba perdiera el encanto”. Esta perspectiva ignora la posibilidad concreta que muchas de las cualidades que hacen de Cuba un destino tan especial puedan ser mantenidas e incluso incrementadas a través de un desarrollo sostenible.

Esta frase implica que eventualmente Cuba perderá eso especial que tiene. Esta convicción puede deberse en parte al hecho de que, a medida que más estadounidenses visiten la isla, y más aún cuando se elimine por fin la prohibición de viajes, las fotos de un viaje a Cuba publicadas en Facebook serán tan comunes como los viajes a otros destinos en el Caribe. El atractivo de visitar la isla que estaba prohibida eventualmente desaparecerá y, junto a éste, el atractivo de la isla como un destino de viajes de aventura. Pero ésta es sólo parte de la historia.

La otra razón por la cual algunos desean “visitar a Cuba antes de que pierda su encanto” es porque piensan que ese encanto de casas semiderruidas, ron y cigarros baratos, coches antiguos y precios bajos no sobrevivirán el proceso de reforma económica. Algunos temen que a medida que Cuba atraiga inversiones extranjeras y continúe reformando su economía, el desarrollo y crecimiento económico cambiarán profundamente eso que la diferencia de manera tan clara.

Aunque es posible que la mayoría de la gente que mantiene esta posición tenga la mejor de las intenciones y pretenda preservar la cultura y herencia única de Cuba, lo que se encuentra implícito en esta postura incluye dos premisas tristes y condescendientes: primero, que el crecimiento económico, desarrollo y prosperidad para el pueblo cubano serían de alguna manera algo no deseado y que afectaría el atractivo de Cuba como país turístico; y segundo, que Cuba ignoraría la necesidad de preservar su propia cultura y tradiciones.

Esta noción de que el desarrollo económico traería la ruina merece más consideración. Después de todo, podemos estar de acuerdo en que las casas derruidas que muchos encuentran encantadoras son los hogares de una o más familias cuya seguridad y bienestar no debería ser comprometido por el fin de su encanto. Los coches antiguos en las carreteras cubanas son hermosos y un testamento del ingenio de los mecánicos cubanos, pero son también el resultados de políticas económicas erradas y del embargo impuesto por los Estados Unidos, el cual también tiene su buena parte de culpa. Y los precios bajos, con ron y cigarros tan baratos, son más el reflejo de los salarios mensuales, con un promedio de veinte dólares, que de un mercado inundado de mercaderías baratas.

El proceso de reformas económicas en Cuba ha creado más de medio millón de emprendedores, muchos de los cuales se encuentran en el sector de servicios relacionado con el turismo. Aquellos turistas que reservan su alojamiento con Airbnb se garantizan una experiencia mucho más auténtica, y pueden hacerlo gracias a la apertura económica que tanto temen. Las mejores comidas que los turistas comerán son las servidas en los paladares, restaurantes privados operados por emprendedores locales. Por lo tanto, mientras que muchos temen que el desarrollo económico pueda arruinar una auténtica experiencia, sin saberlo están disfrutando de sus resultados. Podemos imaginar qué será posible cuando se permita a los emprendedores cubanos ser propietarios u operadores de hoteles, franquicias y empresas de tours.

Cuba, más que nadie, tiene interés en preservar su cultura única y tradiciones. Dado que el turismo es una de las principales industrias del país, mantener el atractivo de Cuba como destino en el Caribe seguiría siendo una prioridad económica. Además, Cuba es ya líder en conservación. Es la sede de nueve sitios designados por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad, y ha protegido aproximadamente el 20% de su territorio y aguas. Los esfuerzos de la Oficina del Historiador de La Habana para preservar y revitalizar la Vieja Habana son un ejemplo de cómo la preservación puede efectuarse en coordinación con y en apoyo del desarrollo económico. El Capítulo XV de la Ley de Inversiones Extranjeras de Cuba establece que la inversión extranjera debe respetar y contribuir al desarrollo sostenible, esfuerzos de conservación del medio ambiente y el uso responsable de los recursos naturales. Los inversores extranjeros deberán priorizar estos esfuerzos de conservación, preservación y protección del medio ambiente.

Cuando las compañías estadounidenses evalúan las oportunidades que ofrece Cuba, deben comprender el complicado legado de las inversiones de Estados Unidos en la isla y buscar oportunidades de jugar un papel constructivo en el país. Esto no sólo ayudará a proteger e incrementar la reputación de sus marcas comerciales, sino que, dado el aumento del escrutinio por parte de reguladores, activistas y de los medios de comunicación, también contribuirá a proteger sus inversiones. Después de años de estancamiento económico y de la continuación de las sanciones de los Estados Unidos, existen múltiples oportunidades para que los inversores extranjeros puedan tener un rol constructivo en Cuba. El entender las prioridades de Cuba y aprovechar la experiencia de la empresa, su conocimiento y recursos, permitirán contribuir y construir sobre los esfuerzos actuales de conservación y preservación en Cuba. Esto proveerá un beneficio social para el pueblo cubano, así como un beneficio económico al garantizar que el atractivo de Cuba como un destino ideal no sea solamente preservado, sino también incrementado.

El desarrollo económico y el aumento de la calidad de vida para los cubanos en la isla no significan la eliminación del atractivo de Cuba. Otros países han encontrado la forma de armonizar estos dos. Costa Rica ha construido una industria de turismo exitosa invirtiendo en la preservación del ambiente. Cuba no solo parte con la ventaja de esta perspectiva, sino también experiencia en preservación histórica, inversiones culturales y protección ambiental. En vez de temer que la inversión extranjera y el desarrollo económico puedan afectar el encanto de Cuba, los escépticos deberán entender cómo, si se hace de manera correcta, el desarrollo sostenible puede hacer de Cuba un destino más próspero y atractivo.

Coletilla: comparto este artículo casi ciento por ciento, excepto en la seguridad y confianza  con la que el periodista manifiesta que la burocracia cubana priorizará el cuidado ecológico mientras se desarrolle el país, porque esa no es la tendencia en los países capitalistas, con muy contadas excepciones.

En primer lugar, Cuba estuvo durante cinco décadas bajo la poderosa influencia de Washington sin que ello afectara su cultura y sus tradiciones, una de ellas, el fuerte sentimiento anti imperialista que caracteriza al pueblo cubano  y que se ha profundizado bajo el influjo de la Revolución Cubana.

Es cierto también que por decretos y resoluciones hay una preocupación acerca de no dañar la ecología de la isla, pero también por decretos se propuso acabar con la discriminación, el racismo,  la prostitución y  la pobreza, pero la realidad nos muestra otra cosa.

Que hayamos conservado el 20 por ciento de  territorio y aguas, que no es un logro muy encomiable,  y que el  Capítulo XV de la Ley de Inversiones Extranjeras de Cuba establece que la inversión foránea debe respetar y contribuir al desarrollo sostenible, esfuerzos de conservación del medio ambiente y el uso responsable de los recursos naturales es algo que también queda en las  buenas intenciones.

El problema radica en que si algo no funciona en Cuba es el control y ¿quién controlará que tales medidas se mantengan durante el llamado “desarrollo sostenible”? Solo una amplia democracia permitirá que tal control se ejerza popularmente y solo una fiscalización popular local efectiva sobre las inversiones puede garantizarnos esa tarea. Dejarle ello a la burocracia es pecado capital.

La reconstrucción de la Habana Vieja  no es completamente una labor altruista del estado cubano por mucho que se disfrace, tras ese proyecto subyace también un fuerte interés económico, al punto que la compañía Habaguanex, que lo dirigía,  ya paso a ser parte del imperio militar GAESA, como también ha sucedido con el Banco Financiero Internacional.

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CUBA. Arrogancia, cinismo e idiotez.

Por Leonel González Díaz.

El orden de los factores puede ser cualquiera, siempre que se le añada…probable traición al ideal que se dice profesar.

El pueblo de Cuba terminó el 2015 y comienza el 2016  afectado por el doble bloqueo que todos conocemos, el del gobierno de los EE: UU y el del propio gobierno cubano. Lo novedoso es que el primero cede, el segundo no.

El incumplimiento de los acuerdos esenciales del VI Congreso y la conferencia del PCC ; el creciente descontento popular con el económicamente ineficaz y políticamente autoritario modelo de Socialismo de estado,  el paso de jicotea en las relaciones Cuba-EU, junto a los errores de la izquierda estatista en América Latina -especialmente la derrota del gobierno Venezolano-; han producido una seria crisis de confianza en la política del gobierno y en la esperanza, y consecuentemente una  nueva ola  de emigración indetenible.

Nadie puede ocultar que el 2016 comenzó mal, con una extraordinaria crisis de aumentos de precios de los productos  agropecuarios, junto a una estúpida y muchas veces ensayada  política -por demás siempre fracasada- de control de precios voluntarista y desmesuradaTambién con una voluntarista y siempre fracasada política de  creer que con consignas y conciencia, se aumentará la producción.

Recordemos que se informó se creció un 4 por ciento en el 2015, pero que solo será un 2 por ciento en el 2016. UHMM… Estos resultados y esas  previsiones para el próximo año significan que desde 2011 la economía se habrá expandido un 2,5 % como promedio anual, una cifra alejada de las necesidades del desarrollo para un país como Cuba que debe ser entre el 5-7 por ciento anual. También por debajo de las cifras que alguna vez proyectó el propio gobierno para este quinquenio; concretamente, la mitad de lo sugerido.

Este incremento no impactó en nada la vida de la inmensa mayoría de los cubanos. En realidad, el crecimiento se logra en una sociedad ya muy  desigual, por lo que para muchos  apenas se nota en sus ingresos personales. Por otra parte, tres áreas especialmente sensibles muestran una evolución desfavorable, en primer lugar, la vivienda. El déficit habitacional continúa creciendo a cuenta de que la construcción de nuevas unidades y la reparación o ampliación de las existentes no alcanzan a cubrir la demanda.  En segundo lugar, el transporte público. Más allá de los planes anunciados y puestos en práctica, el transporte masivo de pasajeros no responde a la demanda, y la situación es especialmente aguda en la capital, por razones obvias.

En cuanto al dramático  acceso a los alimentos, los resultados son exiguos: entre 2005 y 2014, la producción de viandas y hortalizas se redujo, mientras que las frutas se incrementaron muy discretamente. Son muy fluctuantes los resultados en cereales y huevos. Hay que tener en cuenta que han transcurrido nueve años. Y los precios no han hecho sino aumentar a ritmos impresionantes. Vale la pena recordar que las transformaciones comenzaron en la agricultura, en 2007. El manipulado argumento de la “competencia desleal” por parte de los sectores cuentapropista y cooperativos es un elemento que solo viene a confirmar una característica estructural de nuestra economía, la oferta no es capaz de atender ni tan siquiera una demanda probadamente solvente. Y no estamos hablando de una oferta variada, estable y de alta calidad.

Según el gobierno, el bloqueo y la restricción financiera son los principales  obstáculos y culpables del incumplimiento. Pero ni el efecto del "bloqueo" se mantiene sin cambios, ni las restricciones financieras se han agudizado. El "bloqueo" fue flexibilizado desde que se anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países; mientras las restricciones financieras se aliviaron con las renegociaciones de la deuda externa, especialmente cuando el pasado semestre el Club de Paris condonó las tres cuartas partes de los débitos cubanos. Antes lo había hecho Rusia, Méjico, Japón y otros.

Lo único alentador  fue  la valentía de dos diputados a la Asamblea Nacional-casi nunca observada- y la turbación y las siempre respuestas  a medias de  la dirección del gobierno que es el más estudioso y analista del mundo…y el que siempre después de mucho tiempo encuentra respuestas erróneas a su meticuloso estudio.

En resumen. Ni el gobierno es capaz de resolver vitales problemas internos, ni el gobierno es capaz de  responder eficazmente la nueva política norteamericana hacia la isla. Menos es capaz de aconsejar sabiamente a sus aliados. Y tampoco responde a los intereses que dice representar, la clase obrera y el pueblo.

Es particularmente  irritante, por otra parte, la declaración del gobierno cubano, que no se puede avanzar más en las relaciones con EEUU, porque no están dispuestos a hacer concesiones. Parece confuso al identificar como concesiones, claros derechos de nuestro pueblo. Y respecto a su defensa de que  todo “estado” tiene el derecho de elegir el sistema político y económico que desee, parece olvidar  que ese es un derecho del pueblo, no del estado. Darle al estado los derechos del soberano es un error. Ningún estado, ningún gobierno, ninguna burocracia tiene el derecho de determinar el sistema político y económico en que debe vivir un pueblo. Se trata de una interpretación inadecuada, para decir lo menos, del principio de autodeterminación de los pueblos.

La arrogancia del gobierno al no tener en consideración las numerosas propuestas de sus propios partidarios para resolver la situación integralmente, el cinismo como evaden y abordan la realidad actual sus medios de información y la idiotez -algunos dirán locura- de aplicar los mismos métodos que ya han fracasado, producen hondo malestar en la izquierda socialista y democrática y justas criticas de sus opositores.

Notas.

-Estados Unidos anunció el 25 de Enero nuevas medidas para Cuba que favorecen las exportaciones y los viajes aéreos autorizados. Estas enmiendas eliminarán las restricciones a las condiciones de pago y de financiamiento de las exportaciones y reexportaciones autorizadas a Cuba de ítems distintos a los agrícolas o materias primas. Las nuevas regulaciones eliminan la condición de hacer pagos por adelantado y al contado para la exportación a Cuba de productos no agrícolas.

-Cinco Puntos. Dimas castellano.

-Cuba vive momentos cruciales.  Pedro Campos.

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Félix Sautié Mederos

Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía. Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz...  Leer más