Comentario del informe

Estimado Sautié:

¿Padecemos “absurdas prohibiciones (…) con relación a INTERNET” o la realidad del ancho de banda que nos permite contratar el amo de la red de redes no hace posible el acceso de todos los cubanos a su uso? Si es lo primero, se esperaría una razonada explicación que contenga, primero, cuáles son esas absurdas prohibiciones, con un documentado análisis probatorio, y segundo, un análisis objetivo de las limitaciones tecnológicas que nos impone el bloqueo y la relación entre ambos aspectos. ¿Se desconoce, además, que la muy ponderada libertad de la sociedad europea impone muchísimas limitaciones de acceso a sus ciudadanos? No es que tengamos que compararnos, lo incorrecto en otros lares no justifica lo incorrecto entre nosotros, pero el lector medianamente informado echa menos a una mirada y una revisión más objetiva y que contemple todas las aristas del asunto. ¿Se desconoce el papel que jugaron estas tecnologías en el azuzamiento artificial que se hicieron a los movimientos árabes recientes para desviarlos, manipularlos y dirigir las revueltas hacia sus propios fines, utilizando precisamente esas tecnologías? ¿Tendríamos que desconocer que nuestro Estado y Gobierno, y nosotros mismos como pueblo llano, debemos actuar con extremo cuidado para que una supuesta libertad no sea aprovechada por nuestros probados enemigos para sus propios fines? Quien le escribe es un simple trabajador informático tiene acceso a Internet por razones de su trabajo y no padece ninguna limitación o prohibición que no pueda entender y razonar como necesaria. Por ejemplo, no tiene acceso a Youtube, el sitio para descargar videos. El no desconoce que si todos los cubanos en este momento descargaran un video colapsarían todos los accesos, simplemente porque nuestro ancho de banda no resistiría esa demanda. Es tan difícil hacer este análisis? Y como este otros muchos. El más elemental deber del que escribe es hacerlo con la máxima objetividad posible. Es difícil, por supuesto. Menos complicado resulta repetir el cliché tan caro y bien recibido por aquellos que nos desprecian y no nos quieren bien. Pero el que calla la verdad completa diciendo solo la mitad de la verdad, comete un crimen, parafraseando a Martí.