Comentario del informe

Estimado el_yoyo:

(Preferiría decirle su nombre, como puede decir el mío, mas como se presenta con este alias, a él acudo pues.)

Comentaré algunos de los puntos que trata en su último escrito, o más bien carta personal que me dirige, aunque sea en este espacio que sin dejar de ser público es el blog personal de Sautié. Me acojo a las bases de respeto que propone a mi partir de la que califica mi ecuánime respuesta, y aunque evidentemente tenemos convicciones muy distintas con respecto a temas claves, no tenemos razones visibles para considerarnos enemigos ni nadie me concita o anima a ese despropósito.

Le digo sinceramente que respeto su opinión y supongo que no estar de acuerdo con ella no signifique ningún motivo de molestia en ninguno de los dos. Pero debo confesarle que me impresiona intensamente leer que una persona afirme, de cualquier sistema o país que provenga, que “no le debe nada a nadie”. No se me escapa que es una frase ligera, dicha como quien conversa, sin mayores pretensiones de conceptualizar con respecto a temas más profundos, como puede ser el de las relaciones hombre – sociedad y otros temas afines. Tal vez porque el caso de mi formación personal es muy distinto al suyo, y considero que soy un hijo y un fruto directo de mi país, mi sociedad, y por supuesto de la Revolución que se continuó y triunfó en el 1959. Para mi no hay diferencia esencial entre mi sociedad (el conjunto de todos los individuos que la forman en su compleja dinámica de todo tipo de interrelaciones) y lo que llamamos Revolución. Digo que la Revolución somos nosotros mismos, lo que hemos sido capaces de hacer o no. Cuestión de inteligencia, talentos y aptitudes aparte, virtudes en los que ud. puede ser muy superior a mí, (pero eso no es lo que importa ahora), toda persona es un fruto y resultado, y le debe mucho, a la sociedad en que nace, vive y hace sus primeros estudios formativos. Que después cada uno crezca según su voluntad, sacrificios y esfuerzos, y parezca que sólo se hace a sí mismo, nunca puede decirse que no le deba nada a nadie.

Pienso que lo dijo como una frase o quizás estaba pensando que no le debía nada a la Revolución Cubana, seguramente sí a sus padres, algunos familiares y amigos y quizás algunos profesores que recuerde con agradecimiento. Por mi parte, creo que uno le debe todo a su patria, incluso aunque como es su caso, la patria se le haya ampliado en el horizonte, pues será siempre cierto que Patria es Humanidad. Y así, ud. recibió una savia, un alimento esencial y sutilísimo, aunque tal vez no lo notara siempre con claridad, hecho de aciertos y desaciertos, de todos aquellos que le formaron desde su niñez y hasta que pudo estudiar en la CUAJE. Indudable es que ni Harvard es garantía de éxito, pero no se puede negar – porque lo avalan estudios muy rigurosos – que provenir de determinados círculos académicos aumentan significativamente las probabilidades de alcanzar eso que ud. llama éxito. Digamos que si venció con buenas notas sus estudios de Arquitecto, su inteligencia y capacidad de raciocinio lógico – tan importante en la programación- algo le deben a un sistema de enseñanza que lo acogió desde pequeño y que podría tener y tiene sus deficiencias, pero que ha sido reconocido por organismos internacionales nada sospechosos de radicales o de izquierda, de ser uno de los más avanzados, sin dejar de ser masivo, a diferencia de las academias elitistas de este mundo. Créame, es un espejismo creer que uno se levanta sólo por su propio esfuerzo. Es un criterio que, como a Narciso, nos puede dejar caer en el espejo de agua de nuestro propio yo y sucumbir allí de muertes que apenas notamos, aunque nos creamos muy vivos y exitosos que nunca. Pero deseo que no haya sido ese su caso, pese a sostener el criterio de que nada debe a nadie.

Por lo que puedo apreciar, y perdone si me equivoco, pues no lo dice explícitamente, su concepto del éxito está bien relacionado con su destino personal y con el hecho de que haya podido abrirse paso en la “sociedad europea”. Pues bien, aunque nadie pide nacer en el país y de los padres que lo engendran, ud. se ha podido abrir paso, como dice su gráfico modo de indicar que avanzó y alcanzó el éxito, también gracias a que nació en Cuba y en el momento en que se gestó una revolución radical del orden de cosas existentes. Si lo medita con buena voluntad podrá comprender que es así.

Por otra parte, las dificultades o el fracaso de las revoluciones que han intentado crear un orden social distinto al capitalista, no justifica abjurar de los nobles propósitos de los ideales socialistas, al no ser que ud. no sólo no quiera, o no haya querido nunca , no sólo el socialismo en Cuba, sino en ninguna otra parte, porque ya haya echado su suerte no precisamente con los pobres de la tierra. No por ello será ud un monstruo, pues tiene el derecho a escoger y formar su cosmovisión y su ideología. Pero con todo respeto le digo que son cada vez más las personas en este mundo, (y eso se sabe también leyendo un poco en los libros y mucho más en Internet), desde brillantes intelectuales hasta la gente simple que padece la pobreza, el hambre y el olvido, los que consideran y proclaman que no sólo la victoria del capital será la muerte del planeta y de la especie, sino que es necesario instaurar un orden social socialista. Que no sea el llamado real, soviético, estrepitosamente fracasado, o no sea incluso el que intentamos hacer aquí en la isla caribeña, pero que de todas maneras tiene que ser algo muy diferente al que conocemos como el reino del capital. Por supuesto, sólo aventuro, pues ud. no lo dice con la misma claridad: si ya ha hecho su opción a ello tiene derecho y no lo quiero convencer de lo contrario. Sólo estamos, con toda ecuanimidad, intercambiando criterios.

No creo comprenderle bien a ud. cuando afirma que “un informático no puede tener fronteras”. Si se refiere a las fronteras humanas, no las del misterio, al decir de Silvio, estoy de acuerdo: todos los hombres deben llegar alguna vez a ser hermanos y tratarse como tales. Por otra parte, se puede ser fiel a una nacionalidad, a sus raíces culturales y espirituales, viviendo temporal o definitivamente en otro punto del planeta. Todo depende de la actitud y los vínculos que se asuman hacia sus orígenes. Pero en verdad ud. parece no estar informado de las dificultades tecnológicas que nos impone nuestro enemigo, que no es pueblo alguno, ni aún el norteamericano, sino los intereses imperiales que están tan bien estudiados y documentados, que yo no puedo dedicar tiempo – porque hasta creo que ofendería su inteligencia y capacidad de informarse por sí sólo – a explayarme en el tema. Si es una persona de buena voluntad y honesta, y me escribe de buena fe, como creo firmemente que es, haga el favor de informarse a partir de muchas fuentes, contrástelas y podrá llegar a sus propias conclusiones. Por demás no me interpretó bien si cree que mi actitud se puede ilustrar en estas palabras suyas “no se puede, no podemos, ellos son los amos, nosotros somos pobres y tenemos que conformarnos con quedarnos fuera, nos atacan, oh Dios cierren las puertas y ventanas, que no entre la luz que nos atacan!”. No lo veo como una burla suya, sino su modo de interpretar la actitud que cree yo asumo. No es ese conmiserativo lamento lo que quise decir, tal vez no lo supe expresar. Quiero decir que, por ejemplo, le han impedido al país desde hace muchos años conectarse a los cables de fibra óptica que pasan cerca de nuestras costas y nos venden sólo una conexión satelital, más cara y lenta. Y que muchas veces han proclamado que todo eso cambiaría si previamente cambiamos dejamos de intentar construir una sociedad socialista. Yo creo que lo mismo que ahora tantos de preocupan por nosotros y por el momento y el modo en que podamos acceder a la utilización del cable que nos llega desde Venezuela, también debieron dedicar igual preocupación, tiempo y celo en denunciar esa injusta limitación y no sólo en ese aspecto sino en, por ejemplo, todas las aplicaciones de leyes extraterritoriales que ahora mismo con más intensidad están aplicando contra el país. Siempre me pregunto – no creo que tan candorosamente – el por qué de esa diferencia.

Antes no teníamos mayor velocidad de transmisión de datos a causa de esa limitación impuesta, no sólo al gobierno y al estado, sino a todo el pueblo cubano, y casi nadie, o al menos no los mismos, mencionaba el tema en la red con tanto ahínco y profusión. Ahora podríamos tener esa ventaja tecnológica y ocurre que algunos repiten incesantemente que algo raro debe pasar, pero ahora lo denuncian por creer que es culpa del gobierno. Algo muy interesante para meditar. Uno se acuerda de Cantinflas cuando pedía, “no me defiendas compadre”.

Estoy de acuerdo con su opinión “Dejemos que todos se informen y saquen sus propias conclusiones”. No es precisamente lo que deseaba Alan Gross y la agencia y el gobierno para los cuales trabajaba antes de ser apresado, cuando intentó introducir en el país, escudado en una mentira bien probada en un tribunal, una serie de sofisticados teléfonos satelitales y otros artilugios informáticos que permitirían establecer una red clandestina de comunicaciones indetectables, pero sólo a un grupo bien escogido de personas, no precisamente de todos los cubanos. Pude leer un compendio de leyes de muchos países que condenan duramente esa actividad. Ah!, pero si ocurre en Cuba, ya es una ley para otro mundo, es limitar la capacidad y posibilidad de informarnos cuando a cambio nos traen la libertad. La libertad de información y expresión es un cuento de hadas, amigo mío. Otra vez es cosa tan evidente, que no me estimulo a escribir de ello. Si a ud. le interesa un amplio espectro de cuestiones actuales, además de su exitosa actividad empresarial, podrá convencerse por sí mismo, aplicando su eficaz expediente de tener en cuenta a las partes y hacerse su propio juicio. Por ejemplo, una búsqueda sobre los temas mas censurados por la gran prensa, le hará ver cuán libres son los periodistas de este mundo para difundir noticias y mentiras, falsos montajes de acontecimientos que desean pasar por verdaderos, y un largo etcétera no citable aquí. Y todo ello ocultado crímenes humanos no precisamente informáticos.

Con tiempo, vengo preparando los ejemplos que ud, me pide y creo que tal vez haga un articulito sobre la cuestión del uso de Internet y la supuesta libertad democratizadora que ello supone para tantas personas. Pero créame, no he tenido mala intención, si por ello definimos decir o hacer algo sobre lo que no se tiene convicción, o para hacer daño consciente. Pero en resumen, si ud. defiende el Mercado por su propia experiencia, supongo que exitosa, entonces ud. mismo ha definido su criterio de vida y el rasero que tiene para medirlo. Ni el Mercado ni el Capital son mis dioses, ni el éxito material es mi rasero para medir la estatura de los hombres ni las sociedades, y es mi propia opinión, no impuesta por nadie. Lo mismo que creo en ud. cuando dice que se ha forjado su propia visión de las cosas, espero que no crea que hablo presionado por nadie, y no digo lo que pienso para no buscarme problemas o para mantener una posición ventajosa o privilegiada, como ha supuesto Sautié.

Y no sólo le creo, como me pide, que “prohibir u obstaculizar el uso de Internet debe ser considerado un crimen de alta traición”, sino que le aseguro que eso es lo que hace el gobierno norteamericano con nuestro país, sólo que es una alta traición a la condición humana, un verdadero genocidio. Si tiene ud. buena voluntad puede comprobarlo por sí mismo, yo no lo quiero vencer ni convencer. Podría citarle o indicarle enlaces a documentos de los propios EEUU que así lo proclaman, pero no le voy a privar del placer de hacerlo por su propio esfuerzo, si es que haya útil hacerlo, y como le agrada hacerlo, contrastando diversas fuentes. Sólo le diré que en las propias palabras desclasificadas de un alto funcionario norteamericano, hace ya un buen poco de años, no sólo se proponía el bloqueo para derrocar un gobierno sino “rendir por hambre” a todo un pueblo, este mismo pueblo en cuyo seno ud. nació y estudió y de que algún modo, créame ud. le ayudó a ser quien ahora, muy orgullosamente, es. Le agradezco su preocupación por liberarme de las que considera mis cadenas. Todos estamos encadenados de algún modo, pero las más sólidas e irrompibles son las cadenas de nuestras convicciones. Ud tiene las suyas, yo las mías. Seguiré procurando librarme de los eslabones más pesados, aquellos que nos impiden sentir en el rostro la bofetada propinada en cualquier rostro de hombre, aquellas que nos impiden sentir indignación por cualquier injustita cometida contra cualquier hombre. Créame ud. que la ley injusta del Mercado y el reino férreo del Capital, procurando que cada hombre se mueva en pos del éxito personal, es el material con que se hacen las cadenas más difíciles de romper. A eso vamos.

Y un último comentario, es cierto lo que ud. dice con muy pragmática lucidez, “Los capitalistas no creen en embargos, van allí donde hay dinero”, y por cierto, acuden allí donde hay dineros y recursos, aunque ello implique dejar en el camino miles de muertos, a sangre y fuego, como desde que comenzó este siglo está ocurriendo en varios puntos del mundo. ¿Es tan poderoso caballero ese don dinero como para callarlo, no buscarnos problemas y escalar en la humana sociedad?

Por supuesto que no somos enemigos, aunque sí pensamos de modo diametralmente opuesto. Si alguna palabra útil he podido dirigirle, no considero mal utilizado mi tiempo.

Pero si lamento que tenga ud. una visión tan lastimera de su patria.

Éxitos en todo el espectro humano en que el hombre debe tener éxito, le desea.

Luque.