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Blog de Félix Sautié Mederos

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25 Ene 17
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EN EL 164 ANIVERSARIO DE JOSÉ MARTÍ…

La vida humana es verdaderamente muy efímera, mientras que el alma y la espiritualidad permanecen en el tiempo. De la vida de los seres humanos perduran sus obras, su pensamiento y especialmente su espiritualidad. Es evidente que siempre quedan sus huellas por pequeñas que puedan ser; pero en definitiva huellas indelebles son que marcan el alma de los pueblos, ya sean de una parte o de todos en conjunto dado su trascendencia familiar o generalizada.

Hay personas que con su paso por la vida al decir del propio José Martí, dan luz de aurora; y quedan como símbolos perenes en el devenir del tiempo, lo que él mismo significa y es para todos los cubanos, que lo consideramos el Apóstol de nuestra Independencia y un referente moral, ético, social y político profundamente humano y cargado de amor,  de presente y de futuro.
En su 164 Aniversario, su  significado, su luz y todas sus huellas, permanecen inscriptas en  nuestros corazones y le dan vida a nuestra fe y nuestra esperanza por difíciles que sean las circunstancias que determinan los marcos de referencias de nuestras vidas en sociedad  en el momento en cuestión. No puedo pues en este enero del 2017, dejar de  lado su significarlo en mis Crónicas Cubanas, cuando se cumplen 164 años de su nacimiento.

En estas coyunturas complejas que estamos viviendo, al recordarlo tampoco puedo eludir las realidades existenciales de nuestra espiritualidad inherente a nuestra condición humana, que los materialistas vulgares se esfuerzan en negarlas; y que cuando parcialmente consiguen sus propósitos de vaciar la sociedad del sentido espiritual que le es inherente a los seres humanos, la oscuridad del vacío se adueña del presente y sus sombras impiden ver el futuro; lo que es muy parecido a lo que nos está ocurriendo en estos momentos aciagos, de un mundo oscurecido que también nos incluye en sus sombras a los cubanos de hoy.

Estos conceptos, en mi opinión son determinantes, principalmente  cuando las circunstancias y las coyunturas a nuestro alrededor que caracterizan a un determinado momento histórico, parecen derrumbarse. Ha llegado entonces, en un lenguaje guevariano el momento de rectificar tras las huellas de los referentes que han hecho patria y que nos dan luz de aurora. Recuerdo con agradecida añoranza a nuestro  José Martí, nuestro Apóstol quien es en nuestra Patria el más alto referente de virtud, justicia y amor capaz de unir a todos los cubanos.
Por otra parte quiero expresar que vivimos  además un momento en que no deberíamos darle la espalda a las realidades espirituales que siempre nos envuelven, querámoslo o no, a pesar de cualquier criterio que se esfuerce en negarlas. Realidades espirituales que fortalecen nuestras convicciones y son capaces de enrumbar nuestras voluntades en pro de las más justas causas, que tanto necesitamos de desarrollar una República en la quepamos todos con todos y para el bien de todos como la soñó José Martí. Los seres humanos somos una mezcla única de materia con espíritu; por eso pensamos, por eso somos creativos y, por eso nos esforzamos por transformar el presente y construir el futuro; lo que no nos será posible realizar sin la fe que alimenta nuestra voluntad y nuestras acciones. Tenemos además el libre albedrío para optar por propia voluntad por el  bien o por el mal. La decisión nos concierne plenamente y nadie podrá eludirla. Quiero expresarlo así a todos mis compatriotas, estén en donde  estén y piensen como piensen. Jose Martí, el ejemplo de su pensamiento, de su vida y de su obra nos puede unir a todos en un diálogo fecundo para resolver nuestros problemas. No perdamos pues esa oportunidad.

Los que se detienen en el tiempo, no pueden entender estas verdades del alma, ni estas circunstancias conceptuales. Ellos pierden toda esperanza por el futuro, a la par que niegan el valor real de la espiritualidad que también en el concepto filosófico  de Lenin pudiera considerarse un bien material atesorado por los seres humanos en el trascurso de la Historia. En este orden de pensamiento, los que se detienen en el tiempo, vacían de contenido a los símbolos del espíritu que dan vida y razón de ser a los conceptos de Patria, sociedad y de los principios éticos y morales que alimentan al humanismo que la cultura ha desarrollado en el tiempo y que materializan los valores que nos animan conforme a la cultura en que nos hemos desenvuelto.
Finalmente quiero recordar lo que José Martí expresó sobre la importancia  de la Espiritualidad en un escrito suyo publicado en el periódico “El Partido Liberal de México”,  el 6 de octubre de 1887, cuando escribió que “Negar lo espiritual, que duele y luce, que guía y consuela, que sana o mata, es como negar que el sol da luz, o que conmueve al padre la gloria de un hijo…”

Así lo pienso y así lo expreso, en uso de mi derecho a opinar, con mis respetos para el pensamiento diferente y  sin querer ofender a nadie en particular.

Publicado en Por Esto!, sección de opinión

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Félix Sautié Mederos

Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía. Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz...  Leer más