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Blog de Félix Sautié Mederos

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07 Ago 17
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La importancia del concepto de la convivencia pacífica a que aspiramos

Queridos lectores de Crónicas Cubanas, hay temas que por su importancia y permanencia a veces nociva en el medio cotidiano en que nos desenvolvemos existencialmente requieren de un análisis descarnado, fundamentalmente por motivo de su persistencia en el desenvolvimiento social a partir de un conjunto de causas objetivas y subjetivas que necesitan de una reconsideración crítica, sistemática y sostenida que nos permitan alcanzar y mantener en vigencia el objetivo planteado por las tendencias políticas universales de carácter progresista que propugnan el propósito de unirnos en la diversidad que nos es inherente a nuestra condición humana para trabajar de conjunto por la creación de un mundo lo mejor posible, cuando nuestro planeta más lo necesita para evitar su extinción. En sus esencias estos temas a que me refiero transcurren imperturbablemente mientras envejecemos poco a poco y el tiempo pasa.

En estas circunstancias y coyunturas que estamos viviendo en la actualidad, quiero referirme a algunas cuestiones ineludibles que forman parte de los asuntos y problemas que señalo; y que son esenciales para la convivencia de todos sin excepciones onerosas y que en mi opinión resultan insustituibles; y que en los últimos tiempos se han puesto en el orden del día entre nosotros los cubanos de hoy, próximos al imprescindible relevo biológico de las generaciones protagonistas del Triunfo de la Revolución Cubana en 1959, entre las que modestamente me incluyo con mis 79 años de edad. Nos encontramos pues, inmersos en un verdadero punto de inflexión en que es imprescindible actuar en consecuencia con sentido revolucionario de justicia ante algo que el movimiento de la vida lo hace inexorable y nos lo impone más allá de cualquier otra consideración de índole económica, política y/o sociocultural.

El tiempo no transcurre en vano, y muchos están en edad de entregar los bastones de mando de la sociedad a los que vienen detrás y que tienen derechos plenos para ejercerlos conservando los logros, las virtudes y las esencias de una Revolución que se ha hecho para quedarse en constante superación para el bien de la población especialmente en lo referido a la justicia social, la equidad distributiva, la inclusión, la participación popular, la convivencia y la paz de todos los cubanos dentro de una República en la que quepamos todos con todos y para el bien de todos como la soñó José Martí, como se plantea en la Constitución de la República a contrapelo de lo que algunos expresan como parte de sus concepciones dogmáticas y extremistas que podrían dividirnos lamentablemente.

Quiero plantear al respecto, como esperanza y horizonte básico del punto de inflexión que estamos atravesando la imperiosa necesidad de mantener y desarrollar entre todos los cubanos una esencial fraternidad que se distinga por el diálogo civilizado y respetuoso en momentos en que el análisis y la participación de todos es imprescindible a los efectos de alcanzar la concertación de los consensos ineludibles; la salvaguarda de la independencia y la soberanía de nuestros país, así como manifestarnos a una por el respeto y el ejercicio de nuestra identidad, idiosincrasia y cultura nacional sin distingos de razas, condición social y/o económica ni de ideas religiosas de ninguna índole. En este orden de cosas es esencialmente decisivo el respeto a los demás en sus pensamientos propios y diferentes, libertades de expresión y derechos inalienables que rigen para todos conforme a la condición humana que nos es inherente en medio de una expectativa de vida que en verdad resulta muy corta en las esencias básicas del tiempo, aún incluso para los más longevos y para los países más desarrollados al respecto.

Pienso que en esa consideración fraternal entre seres humanos y en ese necesario relevo generacional en los timones de mando de la sociedad, es como podría medirse el concepto de la convivencia pacífica a que aspiramos para hacer cada vez más vivible a nuestro país y a nuestro planeta. Esta es una consideración esencial que debía regir para todos sin excepción en los momentos que estamos viviendo y que tenemos por delante; pero lamentablemente, algunos pujan por ponerla muy en precario.

Para ello los extremos que nos conducen a ver enemigos por todas partes y por dónde no lo son, incluso desviándonos de verlos y enfrentarlos en donde verdaderamente lo son, resultan prácticas muy dañinas que es necesario desecharlas para que se propicie un clima de paz y cooperación en aras de los grandes intereses de la justicia social, la equidad y convivencia para todos. Sé que es algo complejo y difícil, que a veces cuesta trabajo distinguirlo adecuadamente entre problemas que tenemos que enfrentar, pero considero que debemos proponérnoslo en estos momentos de inflexión en pro del futuro de la nación cubana, de su pueblo e incluso de la Revolución Triunfante.

En este sentido, el diálogo, el respeto y los consensos esenciales con la mayor ética y responsabilidad posible, constituyen el único camino seguro que tenemos por delante, respetando el pasado pero intentando superarlo positivamente sin dogmatismos, autoritarismos ni extremismos que no conducen a nada bueno; lo  otro podría ser la confrontación cruenta que estamos observando en distintas latitudes del mundo en la actualidad, de lo cual Venezuela deviene el ejemplo más significativo. Para ello los revolucionarios cubanos estamos en posesión de un instrumento esencial, que es el concepto de Revolución legado por Fidel a que me he referido en múltiples Crónicas Cubanas (1) y que considero es de permanente estudio y aplicación en nuestro diario desempeño como ejemplo de vida por el que debemos luchar, principalmente en los diálogos necesarios porque dialogar nunca significa transigir con lo indeseable. Manifestados además, siempre en medio del razonamiento, la participación, la tolerancia y el respeto por los derechos de los demás cuyo límite han de ser nuestros propios derechos como diría Don Benito Juárez el mejicano egregio de todos los tiempos.

Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar con respeto para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

(1) Ver en Por Esto!, Sin Renacimiento espiritual; no habrá futuro próspero… Sección de cultura, el jueves 5 de enero 2017.

Publicado en el periódico Pro Esto! de Mérida, Yucatán, México

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Félix Sautié Mederos

Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía. Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz...  Leer más