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Blog de Félix Sautié Mederos

Por un socialismo participativo y democrático (SPD)

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Ya no habrá más tiempo para regodeos y lentitudes

En su discurso de clausura del Octavo Período Ordinario de sesiones de la VIII legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, con fecha 27 de diciembre del 2016, el Presidente Raul Castro, afirmó con énfasis algo que considero crucial al respecto de lo que denomino la cuenta regresiva que hemos iniciado en este año 2017, cuando dijo textualmente al referirse a los proceso de inversión extranjera y cito:

Domingo, 27 Noviembre 2016 16:33

MIS SENTIMIENTOS, FIDEL ES FIDEL…

MIS SENTIMIENTOS, FIDEL ES  FIDEL…Eso ya nadie lo podrá negar, así lo pienso y así lo expreso. Cuando alguien se muere, y cuando uno lo aprecia muy especialmente y ha convivido en su época, por demás dentro de su obra revolucionaria y ha compartido sus luchas, sus logros e incluso sus errores, no le es  posible  controlar que  el dolor  y los sentimientos lo embarguen,  mientras que de momento se nos  produce un choque de sentimientos y realidades tal, que nos da la impresión que no es verdad la noticia, aunque en estricto sentido de la objetividad sea una partida definitiva de este peregrinaje terrenal a la que todos habremos de enfrentarnos un día. Así me he sentido al despertar esta mañana del sábado 26 de noviembre 2016, en que abrí mi correo y lo encontré lleno de mensajes de condolencia por la muerte de Fidel. Estupor, incredulidad ante la realidad sucedida  que no va a cambiar por causa de nuestra voluntad humana, ya es así.

Domingo, 16 Agosto 2015 00:00

Boletín digital SPD No.168

No.168 (18/año 7). La Habana, 16-agosto-2015

"Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista".
 Art. 53 de la Constitución.

Boletín por un socialismo participativo y democrático.
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
Los autores son los responsables de sus escritos.
Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.
Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.
Recopilación de Pedro Campos.
Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido
El boletín SPD se puede encontrar en el sitio www.felixsautie.com y en el blog Primero Cuba

Índice

Cumple siete años el Movimiento por un Socialismo Participativo y Democrático
Por Pedro Campos y otros compañeros.

Están equivocados, si no comienzan por el pueblo…
Félix Sautié Mederos

Algunas propuestas básicas  de cierta  izquierda inconforme.
Por Leonel González, Carlos Díaz y Orlando Ocaña.

Una relación que nunca debió romperse.
A propósito de la reapertura de la embajada de EEUU en La Habana, el próximo 14 de agosto.
Por Pedro Campos.

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OTRAS VISIONES

Lecciones de la historia reciente
Por Ariel Hidalgo

Contenido

Cumple siete años el Movimiento por un Socialismo Participativo y Democrático
Por Pedro Campos y otros compañeros.

El 16 de agosto de 2008, cuando publicamos ¨Cuba necesita un Socialismo Participativo y Democrático. Propuestas Programáticas¨, de hecho tomó forma el Movimiento por un Socialismo Participativo y Democrático.

De lo que fuera un pequeño grupo de varios compañeros procedentes todos de las filas del Partido Comunista y ex funcionarios del gobierno, hoy participan de estas ideas muchos cubanos en todo el espectro de nuestra sociedad.

Se han declarado partidarios y simpatizantes de un socialismo participativo y democrático o democrático y participativo, que no es lo mismo pero es igual, desde figuras del mundo oficial como Mariela Castro y Silvio Rodríguez, hasta sacerdotes como Monseñor Carlos Manuel de Céspedes  (EPD) y muchos intelectuales y profesionales, trabajadores, cuentapropistas, amas de casa y no pocos cubanos allende los mares, hasta tradicionales ¨opositores anticastristas¨.

Nuestra única pretensión fue contribuir al debate convocado entonces por los mismos Fidel y Raúl Castro. Éste último rechazando incluso aquella iniciativa, pero en su discurso posterior y en sus propuestas al VI Congreso no tuvo más opción que incluir en su programa de ¨actualización¨ algunas de nuestras  más importantes sugerencias hechas en aquel documento, aunque de forma sesgada y muy limitada, cuando se establecieron los llamados lineamientos del PCC en su VI Congreso. Y es que las ideas del SPD no son más que demandas de la vida social, económica y política del país.

Las esencias de un socialismo democrático, son anteriores a la propia Revolución de Octubre y fueron esbozadas por Marx,  Engels y otros fundadores del socialismo moderno en muchos de sus documentos. El grupo de Marx en Suiza se autodenominaba ¨comunistas democráticos¨. En la propia URSS surgieron como reacción a las políticas estalinistas y de alguna forma estuvieron presentes en Alemania en 1953, en Hungría en 1956, en Yugoeslavia en la época de Tito, cuando la Primavera de Praga en 1968, en la Polonia de los 80 y con la Perestroika de nuevo en la  misma Unión Soviética.

En Cuba vertientes socialistas democráticas las encontramos desde los años 30 y ya en respuesta al neoestalinismo criollo después de 1959 diversos grupos de comunistas escenificaron desencuentros con el poder autoritario, que llevaron a no pocos revolucionarios a las cárceles, al exilio y a la oposición abierta al gobierno del Partido Comunista que hizo y continua haciendo lo imposible por dividir, ignorar y aplastar la corriente socialista democrática siempre presente en el proceso revolucionario.

Hoy los conceptos básicos expuestos en aquel documento son manejados y no pocos manipulados abiertamente por el discurso oficial. Y por mucho que se pretendan ignorar por el por el poder autoritario del PCC, las ideas de un Socialismo Participativo y Democrático han ido conquistando más y más corazones en nuestro país y en otras parte del mundo. Hemos recibido la solidaridad de muchos hermanos latinoamericanos, caribeños, canadienses y norteamericanos, también de revolucionarios europeos y hasta de China Taipei han viajado a Cuba para conocer estas propuestas que, en definitiva, no son nuestras, sino adaptaciones a nuestra realidad concreta de las ideas esenciales de los fundadores del socialismo, pero nada que ver con el llamado ¨marxismo-leninismo¨.

En los momentos actuales que vive Cuba, el gobierno autoritario, que administra el capitalismo monopolista de estado impuesto en Cuba en nombre del socialismo, trata de garantizar la continuidad de su control sobre la política y la economía del país, ya al final de la vida de los llamados históricos, por medio de una alianza del capitalismo estatal con el gran capital extranjero especialmente norteamericano.

En estas circunstancias, los partidarios del SPD hemos identificado que la lucha por la democratización de la sociedad debe estar en primer plano y subordinamos otros aspectos de nuestro programa para cuando existan condiciones que permitan luchar públicamente por ellos y llevarlos a la práctica.

Esa es la razón por la cual llamamos a la unidad de todo la izquierda democrática  y a la coordinación de acciones con los movimientos democráticos y moderados de la oposición pacífica que han puesto también en primer plano la lucha por la democracia.

Hoy, a siete años de aquel acontecimiento, redoblamos nuestro llamado al gobierno, a sus fuerzas más sanas, para paralizar la creciente ola represiva contra el movimiento opositor pacífico y participar en un diálogo nacional con todos, en un ambiente de distensión democrática, que permita a todas las tendencias y grupos políticos exponer abiertamente sus propuestas para una salida democrática que podamos apoyar todos, encaminada al establecimiento de una nueva Constitución, un estado de derechos y una nueva ley electoral que cuenten con el respaldo mayoritario del pueblo.

Saludamos la nueva política hacia Cuba del Ejecutivo Estadounidense y esperamos que siga trabajando para ir levantando las restricciones, a su alcance, del embargo-bloqueo y continúe su insistencia en el Congreso para que elimine todas las sanciones que implica, las cuáles más que económicamente, afectan políticamente a las corrientes democráticas de la sociedad cubana y a las ansias libertarias del pueblo de la Isla.

Al mismo tiempo reiteramos nuestro rechazo a las intenciones del gobierno cubano  de discutir con otros gobiernos los asuntos de democracia y derechos humanos del pueblo cubano, que solo deben ser temas de debate nacional libre, inclusivo  y horizontal entre los cubanos de dentro y de fuera, de todas las tendencias.

Fracasó, por su propia naturaleza la política de agresiones y bloqueo de medio siglo de EEUU y también fracasó, también por su propia naturaleza incongruente el “socialismo de estado¨ que se trató de imponer al pueblo cubano. Nada sostenible puede construirse de arriba para abajo.

Es hora de superar el campamento y acaba de instaurar la frustrada República martiana, con todos y para el bien de todos. Cuba no soporta más seguir bajo el mandato de ucases militares.
No queremos que nadie salga derrotado ni lastimado de este proceso, pero eso depende sobre todo de la disposición del gobierno-partido-estado a enrolarse en una salida democrática.

La oposición asumió la vía pacífica. El gobierno de EEUU cambió su política de agresiones y bloqueo por la cooperación y el acercamiento. El gobierno cubano ha dado algunos pasos para tratar de hacer más eficiente su modelo económico fracasado y ha cambiado sus modos represivos, pero no ha sido capaz de avanzar hacia la democratización de la política.

Reconozca el gobierno el fracaso de su arbitrario socialismo sustentado en el estatalismo asalariado y dispóngase a entregar el poder al pueblo que por y para eso, se hizo la revolución del 59. Entonces estarán creadas las condiciones para el avance indetenible de la sociedad cubana hacia la nueva sociedad de la democracia, la justicia y la libertad plenas.

Las ideas de un Socialismo Participativo y Democrático se extienden, no importa cuánto  se pretenda ignorarlas, cuánto lodo se le quiera echar encima, cuántos se opongan acá y  allá, por una razón simple: no son ninguna camisa de fuerza, no son un invento de alguien, no responden a caprichos, no pretenden imponerse; responden a las necesidades de la vida social y económica misma de la época que estamos viviendo.

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Están equivocados, si no comienzan por el pueblo…
Félix Sautié Mederos

Considero que el hastío y la desesperanza no podrán abandonarnos en la medida que el tiempo vaya avanzando con un más de lo mismo, que algunos se encargan de tratar de mantenerlo vivo a toda costa; y que repiten con dogmática reiteración, haciendo las mismas cosas de siempre y planteando públicamente en sus vueltas y vueltas por una realidad que no cambia, las mismas expresiones grises cuajadas de palabras mágicas con las que pretenden que la producción aumente, que los servicios sean más eficientes, que se cree lo que ellos denominan sentido de pertenencia y que aumenten los niveles de disciplina social. ¡Pobre Carlos Marx!, no podrá tener tranquilidad en su tumba; si eso que dicen y hacen  es aplicación del  marxismo en la acción social y en la gobernabilidad cotidiana.

Así no habrá soluciones verdaderas  en medio de los procesos que se han denominado de Actualización del Sistema, dentro de la cual estoy de acuerdo en que se han ido efectuando  cambios, y reformas aunque muy insuficientes todavía en mi criterio, junto con la eliminación de algunas  prohibiciones absurdas; no todas porque son muchas aún las que continúan vigentes, principalmente las que se derivan de la política de “Plaza Sitiada” que ve enemigos por todas partes y que se plantea un concepto autoritario, represivo y excluyente de la gobernabilidad. En estas circunstancias que trato de describir, los burócratas de la administración, la economía y la política se dan por satisfechos  y cantan victoria con un nuevo triunfalismo que dicen que no es triunfalismo; y, que no puedo saber en realidad entonces ¿Qué es lo que realmente es?...; cuando afirman que todo va avanzando y que los niveles de cumplimiento alcanzan dígitos manifestados con  números mágicos y abstractos derivados de la macro economía e incuso de lo que pudiera considerarse como la macro política, que en definitiva no se fundamentan en la realidad dura y cruda que atraviesa actualmente el pueblo de a pie.

Comprendo que mis párrafos anteriores son algo complejos, con muchos empalmes y continuación reiterada de múltiples situaciones que se encadenan dentro de un mismo tiempo, en una misma sociedad; por lo que no puedo expresarlas con una mayor simplificación, porque me resultaría entonces  muy difícil de comprender lo que está sucediendo a partir de lo que se nos quiere explicar de que se trabaja por un futuro mejor. En este orden de cosas, entiendo que si no somos capaces de ver de conjunto el escenario en movimiento que se  está manifestando y sobre todo compararlo con la versión edulcorada que se publicita por los medios masivos oficiales; además de que también cuando  comparamos esa versión que nos quieren imponer de conjunto, con los sentimientos y anhelos que animan a la población que nos rodea, podríamos comprender mejor la realidad en que vivimos insertados y rechazar sus versiones edulcoradas. En mi caso muy especial, cuando hablo del pueblo que nos  rodea,  me refiero a mis vecinos de Centro Habana donde  convivimos, y es lo que vemos todos los días, con las ruinas, los derrumbes, las basuras en las calles y las aguas negras corriendo junto a los contenes de las aceras, mientras que los inspectores de Salud Pública quieren controlarnos el interior de nuestras casas que seguro están más limpias que las calles y espacios públicos, incluyendo al policlínico del barrio. Entonces con estas realidades verdaderas y no digo ninguna redundancia, no podremos entender nada de lo que se nos informa, de lo que se plantea en los discursos y de lo que se expresa con las  frases manidas y acostumbradas con que algunos conducen su actividad diaria de control y chequeo, según lo que se publica en la prensa local.

En estas circunstancias actuales, quiero decir que estoy de acuerdo con que se restablezcan las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, con que nos visite el Secretario de Estado e incluso el mismísimo Presidente Obama; y  muy especialmente con que se reciba con grandes manifestaciones de aprecio y de honores al Papa Francisco que bien se los merece en mi muy modesta opinión, porque para mí y uso una expresión muy popular para calificarlo: es un Papa fuera de serie, verdadero seguidor de Jesús de Nazaret. Todo eso es muy positivo e importante para Cuba, pero si no se erradica el autoritarismo, las exclusiones, los repudios y las condenas represivas de  quienes piensen distinto, a los que se les desconsidera y se les trata como si fueran los enemigos representantes del mismísimo Lucifer, no habrá soluciones verdaderas; y todo continuará empeorando, en un  declive rumbo al abismo que algunos no quieren ver ni reconocer.

Pienso que en realidad para donde verdaderamente hay que mirar ante todo lo demás que no niego su importancia, tal y  como expresé anteriormente, en mi criterio es hacia  adentro, hacia donde se encuentra el pueblo que día a día solo recibe maltratos y regaños; porque lo de afuera si logramos armonizar lo de adentro, podremos resolverlo de manera más expedita y por añadidura. Comprendo que para algunos que llevan tanto tiempo en su más de lo mismo, les será muy difícil entender lo que planteo;  y entonces, para ellos en mi criterio muy personal, lo honrado y lo patriótico de  que tanto se habla, sería hacerse a un lado definitivamente y abrirle paso a los que vienen detrás y son capaces de armonizar con el pueblo.

Finalmente quiero afirmar, negando con todas las fuerzas de mi Ser Interior al espíritu de Saturno que devora a sus propios hijos, que estoy de acuerdo con alguien que aprecio mucho y que tiene obra concreta (1), cuando en una reciente entrevista televisiva suya dijo algo que me atrevo a parafrasear porque concuerdo plenamente con su contenido, en el sentido de que en el futuro inmediato será necesario confiar más en la población  y hacer un pacto social para afrontar los crecimientos de visitas  de todo tipo que nos deparan los nuevos tiempos que parece que estarán cargados de turistas que aumentarán nuestras ganancias por causa del incremento de la recaudación turística que ello implica.

En este orden de pensamiento, afirmo que ¡Sin el pueblo no hay soluciones!...y que se equivocan los que consideren lo contrario. En esto como en otras ocasiones, reitero la frase evangélica de que ¡Quien tenga oídos para oír, oiga! Así lo pienso, y así lo afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.    Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Me refiero al Historiador de La Habana, Eusebio Leal en una entrevista que por TELESUR, le realizó hace algunos días la periodista Cristina Escobar.
Publicado en el periódico Por Esto!, de Mérida , Yucatán . México,  El lunes 10 de agosto del 2015

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Algunas propuestas básicas  de cierta  izquierda inconforme.
Por Leonel González, Carlos Díaz y Orlando Ocaña.

No solo existen victorias pírricas, sino también victorias mutiladas, que son aquellas en que solo se alcanza una pequeña porción de los ideales que nos llevaron a la lucha.Tenemos  unos sueños cumplidos  y mucho sin cumplir. Recordemos que  “no es solo la mentira el mayor enemigo de la verdad, sino, también  las convicciones fanáticas y anti dialécticas.”. Lo aquí expuesto no   es una propuesta cerrada, nuevas  aspiraciones continuarán  surgiendo.

No estamos arrepentidos, estamos defraudados, estamos indignados, por los innecesarios sufrimientos del pueblo y las demoras en resolver los propios problemas autocriticados. Favorecemos  la reflexión serena  y profunda de las  insuficiencias   y deseamos enmendarlas. Favorecemos la creación de un ambiente de comprensión y diálogos que lleve al establecimiento de una república donde todos sean escuchados y respetados  ; a una nueva Constitución fruto de la creación y discusión colectivas y horizontal del pueblo cubano, aprobada luego en referendo; a una nueva ley electoral profundamente democrática, y al establecimiento de un estado moderno bajo real control popular, con una economía plural, de derecho, con plena transparencia funcional e informativa,  con autonomías municipales, presupuestos participativos  en los diferentes niveles y el sometimiento a referendo de las leyes que afecten a todos los ciudadanos. Estamos  por  la República Democrática humanista y solidaria, con plena justicia social, independiente y soberana, por la que nos levantamos los cubanos en el 68,  en el 95, en el 33, en el 53, donde rijan integralmente  los principios consagrados de dignidad personal y de Derechos Humanos y en la que quepamos todos.

El experimento Socialista  global fracaso. Culpa, en primer lugar, de las direcciones de esos procesos. El Socialismo europeo cayó  porque el pueblo  no participaba ni decidía como debía ser, porque la dirigencia resultó autista, ambiciosa, corrupta y opresiva y porque las elites se dividieron entre los conservadores dogmáticos y los renovadores auténticamente  revolucionarios y estos últimos cometieron errores de ingenuidad severos. Desgraciadamente los intentos de corrección llegaron cuando ya el pueblo no confiaba en nadie, ni en uno ni en otros, y cuando el capital era renovado por una nueva revolución tecnológica y democrática.

La política oficial actual, aunque afirma lo contrario, no ha sacado todas las enseñanzas del fracaso y sus planes  van  lacerando  los lados progresistas que una vez conquistamos. La dirigencia actual propone y reclama el apoyo popular para una política  que, apenas conservando algunas de  las conquistas sociales alcanzadas, dada  la ineficacia de los lineamientos y la política de paso de jicotea, retrocede políticamente hacia un programa cuyas facetas positivas solo se reducen a mantener la soberanía y la independencia del país e intenta mantener el statu quo con medidas capitalistas y de corte neoliberal, que no nos conducen a socialismo alguno

Ante esta situación, la izquierda lucha por medidas alternativas  que permitan neutralizar la ineficacia y  la falta de sentido común -y humanismo- de muchas de las medidas y prioridades gubernamentales, -algunas supuestamente defensivas, pero en realidad conservadoras y retrogradas,- creadoras sin cesar de enemigos nuevos.

No olvidamos que Martí buscaba para Cuba y América Latina un modelo alternativo al colonialismo feudal español y superador de  las insuficienticas y lacras de las  concepciones del naciente Imperialismo y capitalismo norteamericano. También buscaba enmendar los errores de los regímenes caudillistas y autoritarios   post coloniales en A. Latina. Jerarquizaba la democracia, la libertad, la ética y la moral en la política. Marx  estaba por la autogestión, la autonomía, la democracia y contra el estado parasito y los autoritarismos de cualquier tipo.

Los revolucionarios  del 59 lucharon por la independencia y la justicia,  contra  la corrupción, pero también  por la libertad y la democracia. Los revolucionarios en Cuba lucharon siempre  por la república, no por el campamento.

En consecuencias, la izquierda  ha propuesto en todo lugar indicado y en forma leal, sus sugerencias, para renovar  el proyecto, por cierto, no tan tenidas en consideración como esperábamos.
En concreto, estas son algunas de nuestras demandas fundamentales.

Sobre  el derecho. Hay que preparar un nuevo proceso constituyente y una nueva constitución.
Es importante  un tribunal constitucional,  autónomo, electo por todo el pueblo, que vele por el más estricto cumplimiento de la constitución y las leyes.

Todas las autoridades de la república, deben jurar lealtad  a la Constitución y a las leyes, en especial las encargadas de la seguridad nacional y no como hoy lo hacen ante el Comandante en jefe, el partido y la ¨revolución¨, como si fueran cuerpos al servicio de hombres, partidos, o hechos históricos. Debiera ser,  ante la voluntad del pueblo expresada  en el texto más sagrado de  la república. La constitución.

Se deben  ratificar cuanto antes los pactos  ya firmados  por el gobierno de Cuba, de derechos humanos, y concretar para Cuba un aún más democrático y amplio  pacto de derechos humanos que no niegue ni una coma del general pero amplié con una nueva generación de   derechos a  los cubanos. Probablemente una contribución sin precedente a todo el movimiento revolucionario mundial.

Hay que penalizar severamente el uso de la violencia contra el pensamiento diferente.
Hay que establecer la ley de Municipios para comenzar a estructurar la economía y el poder desde abajo y la libre elección de todos os cargos públicos en todas las instancia.

En la Política. Es necesaria una Ley de los Derechos de Participación y Control Ciudadanos que permita  una informada, efectiva, responsable y eficaz intervención del pueblo en los asuntos medulares.

Es común que muchos gobiernos soliciten la opinión de sus ciudadanos sobre diferentes asuntos. Es común igualmente que esa solicitud se haga bajo procedimientos y formas que no garantizan, realmente, ni la transparencia, ni la verdadera democracia ni la fiabilidad de la información recogida.

Procesos supuestamente democráticos que no permiten conocer diferentes puntos de vistas, que no permiten discutir los méritos y deméritos de las propuestas, que no permiten la transparencia horizontal sino solo la recogida de información de forma vertical o peor, que se realizan sin observar las más elementales normas de privacidad  en la recogida de la información y ocultando o restringiendo los resultados finales de los procesos son el pan nuestro de cada día.

Esos procesos no son democráticos, mucho menos progresistas, revolucionarios y nunca socialistas.

Son imprescindibles la participación horizontal y los referendos.

Es necesario acabar con ambigüedades y duplicidades. Hay que delimitar las funciones entre el PCC, el Poder Popular y la administración pública. De la máxima importancia  hay que acabar con  las propias contradicciones que existen en la constitución.

Solo como ejemplo. El artículo 5 expresa…El partido comunista… es la fuerza dirigente de la sociedad y el estado…El 69 afirma…La Asamblea nacional del poder popular  es el órgano supremo del poder del estado. Representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo.

La izquierda exige un Poder Popular realmente democrático, un Parlamento para discutir y aportar, no para aplaudir. Ni el parlamento debe sesionar  solo dos veces al año, ni la agenda parlamentaria la puede  establecer el gobierno-y solo analizar los sectores en que se obtiene algún éxito- ni la falta de transparencia puede  predominar en los informes ni en las estadísticas ni menos en cómo se utiliza el presupuesto. Y las FAR y el MININT deben someterse a control parlamentario, como cualquier otro sector.

En especial, se defiende el criterio de que el parlamento, la asamblea, debe votar sobre los textos definitivos y no otorgar “un cheque en blanco“a ninguna persona o grupo de personas para que determinen sobre cuestiones sustantivas de derechos con posterioridad al ejercicio del voto y que los delegados deben entender que no representan los criterios de ninguna provincia o zona del país, y menos de su militancia política, sino esencialmente de sus electores y los suyos propios. La asamblea no puede ser una “escuelita” donde los gobernantes enseñan a pensar  y a aprender  a los allí representados,  sino una instancia donde los gobernados someten a escrutinio la acción del gobierno.

Se exige una política que dé paso a los genuinos representantes populares, no una política de cuadro basada en estadísticas (X % de mujeres, o negros digamos) o de favorecimiento familiares. Demanda se cumpla lo acordado y prometido, respecto a definir ya, constitucionalmente, el tiempo para ejercer por una misma persona los cargos decisivos. La izquierda exige, sin más dilación, la instauración de un tribunal constitucional que impida las violaciones a la constitución y las leyes, tan comunes en nuestro país.

Demanda establecer en el Parlamento una Comisión de Protección de los Derechos del Ciudadano,  una Comisión de ética en los medios, una “Ley de medios”, un nuevo “Código Penal” y una nueva “Ley de Procedimientos penales”, en especial  una “Ley de igualdad” a fin de evitar toda discriminación, la racial, contra la mujer, contra la orientación sexual diferente, una “Ley General de discapacidad” que en Cuba no existe y lo que hay no está acorde con las exigencias actuales, y una “Ley general de protección de animales”, que en Cuba es imprescindible. Igualmente la izquierda exige un nuevo “Código de familia”.

La izquierda exige procedimiento plebiscitario para las cuestiones que afectan decisivamente a todos los ciudadanos, como cualquier nueva Ley sobre el trabajo, la jubilación, la vida o la muerte y como las necesarias adecuaciones a la Constitución.

La izquierda ha sugerido la separación estado-partido, la descentralización, la ampliación de autonomías y la compactación de las organizaciones de masas. La dualidad político-estatal y administrativa es un factor esencial de burocratización y corrupción, debe ser eliminada. En especial, la izquierda desaprueba sistemas  en que en una misma entidad o persona coincida la función de ser juez y parte.

La izquierda exige se acabe de reconocer lo que todos observan y la historia ha demostrado claramente, que la dualidad político-estatal y administrativa y la concepción unilateral antimarxista de las correas de trasmisión de las llamadas organizaciones de masas   son  factores esenciales de burocratización subestimado por la tradición revolucionaria y más aún, la posterior estatista, tanto en el plano teórico como práctico.

Ante un asunto que afecta a  la casi totalidad de  la familia y la población cubana no tenemos divergencias algunas: Creemos que hay que humanizar las relaciones con la emigración Cubana, creemos que hay que respetar el derecho de la gente de vivir donde desee y opinar o actuar  por la mejoría de su país. Tiene que dolernos el destino y el sufrimiento de  cualquier cubano esté donde esté y piense igual o diferente a nosotros.

Con todos y para el bien de todos. Viva Cuba libre, democrática, libertaria y solidaria.

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Una relación que nunca debió romperse.
A propósito de la reapertura de la embajada de EEUU en La Habana, el próximo 14 de agosto.
Por Pedro Campos.

Este 14 de agosto fue izada la bandera de EEUU en la reapertura de su embajada en la capital cubana, como símbolo del restablecimiento de relaciones acordado entre los gobierno de Raúl Castro y Barak Obama.

Se restituía así una relación que nunca debió romperse, porque si bien existían razones para el distanciamiento entre los gobiernos, los pueblos de Cuba y EEUU tenían muchos más motivos para que nunca se eliminaran esos vínculos. Pero desgraciadamente,  los gobiernos actúan según sus intereses y no siempre en función de los intereses de sus ciudadanos.

De hecho los pueblos de Cuba y EEUU nunca rompieron sus lazos amistosos. Hoy lo vemos con toda claridad en el pueblo caribeño, cuando con tanta alegría ha rezumado este restablecimiento, lo que indica claramente que los años de ofuscación y enfrentamiento entre ambos gobiernos, no lograron imponerse en el sentimiento popular.

Siempre esa amistad estuvo presente en el pueblo norteamericano y se ponía de manifiesto cuando acogía a tanto cubano que se iba de este país huyendo de la persecución política o buscando nuevos horizontes ante el panorama económico deficitario.

Los cubanos si bien hemos siempre rechazo la injerencia de los gobiernos norteamericanos en nuestros asuntos internos y sus políticas imperiales, también hemos sabido aquilatar los grandes aportes de ese país a la cultura y la economía mundiales y especialmente al desarrollo de nuestro propio país. Lo negativo no nos impidió verlo lo positivo.

La historia de Cuba, guste  o disguste, no puede escribirse sin los aportes, para bien o para mal, de sus relaciones con EEUU. No es momento de hacer recuento, ni mucho menos de mencionar lo que no fue agradable; pero algunos hitos positivos deberán decirse hoy ante este hecho histórico.

Cuando el Norte no era más que un grupo de colonias inglesas dispersas, el comercio de rescate o contrabando de alcoholes y tabaco, en violación de lo dispuesto por la colonia española, era una de las principales fuentes de riquezas de los criollos y muchos cubanos que simpatizaban con la causa independentista de las colonias inglesas, participaron en sus luchas contra Inglaterra.

La declaración de Independencia en 1776   fue acicate para el desarrollo del movimiento independentista de los criollos cubanos y los aires democráticos y libertarios que generó aquel proceso, estuvieron en la génesis anexionista de muchos patriotas cubanos que veían en aquella opción la posibilidad de salirse del yugo español.

Sin duda alguna, entonces EEUU era el referente mundial libertario de mayor significación.

Cuba y EEUU tienen historias muy parecidas. Ambos pueblos tienen como raíces principales la inmigración de europeos y africanos, compartimos la economía de plantaciones y la esclavitud, fuimos colonias explotadas por sus metrópolis, ambos tuvimos guerras de independencia y en esas  luchas nos ayudamos mutuamente.

La intervención de 1898 en la guerra contra España, tiene varias lecturas, pero nadie podría negar que los voluntarios que vinieron como tropa no lo hicieron con ánimos imperiales, sino solidarios. Y estamos hablando de pueblo, no de gobiernos.

Si muchos imperialistas del Norte apetecieron siempre el control de la isla, la mayoría de los ciudadanos del Norte la miraban con ánimos de protección.

Las mayorías en el pueblo cubano nunca han compartido el odio profesado hacia ese país por algunos  de sus gobernantes. Turbas, grupos de manifestantes gritando consignas pueden encontrase en cualquier parte, sobre todo en coyunturas específicas de confrontación. Pero nunca, ni los partidarios de los gobernantes mismos, han quemado jamás una bandera de las barras y las estrellas en suelo cubano, porque todos saben que las banderas representan a los pueblos, no a los gobiernos.

En la historia de estos últimos 60 años mucho se han manipulado los acontecimientos entre Cuba y EEUU por sus respectivos gobiernos, en busca de ventajas políticas. Muchas historias han sido muy mal contadas. Esperemos que esta nueva etapa vaya permitiendo que otras visiones de los acontecimientos, más realistas, se vayan imponiendo.

Nadie podría esperar que el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los gobiernos, implique automáticamente la solución a todos los problemas que afectan estas relaciones. Se encara un proceso de normalización.

Quedan muchas leyes del bloqueo-embargo que deben ser levantadas, los problemas relacionados con la Base Naval, las afectaciones económicas ocasionadas a ambas partes por las políticas de enfrentamiento y un sinnúmero de asuntos bilaterales que deberán ser atendidos.

Cuba tiene sus propios problemas internos, en su sistema político que  debe democratizarse, en su economía que deberá socializarse y abrirse a todas las formas de producción y especialmente deberán eliminarse todas las restricciones al cuentapropismo y al cooperativismo independientes y suspenderse el monopolio estatal sobre la economía.  Tenemos serios problemas que resolver en torno a la propiedad y el respeto a los derechos humanos. Pero estos son problemas cubanos, que debemos resolver los cubanos, entre nosotros mismos sin interferencia de nadie.

Lo que no quiere decir que otros en el mundo no manifiesten sus preocupaciones en este sentido y de alguna manera traten de ayudar en su solución con buena voluntad hacia el pueblo cubano y sin ánimos impositivos.

Nos trataron de acostumbrar a ver mal todo lo que venía del Norte. Esa política, que nunca se impuso, ha empezado a cambiar y habrá de seguir cambiando y eso hay que agradecer a los Presidentes Raúl Castro y Barak Obama.

La cercanía del territorio norteamericano, la primera economía mundial, la presencia allí de más de dos millones de cubanos y descendientes, la riqueza que esos cubanos manejan, son factores que bien encaminados pueden y deben contribuir al desarrollo futuro y próspero de una Cuba con todos.

Los gobiernos de la confrontación, son cosas del pasado. De ahora en adelante EEUU y Cuba no deben mirar para atrás, a tanto problema, desencuentros y confrontaciones. Es necesario mirar hacia un futuro de cooperación y respeto mutuo, donde predomine no la filosofía de la elite de turno en el poder en cada nación, sino la solidaridad, la fraternidad y la cooperación que han caracterizado tradicionalmente las relaciones entre ambos pueblos.

Al fin que los gobiernos pasan y los pueblos, que son los que cuentan, quedan.

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OTRAS VISIONES

Lecciones de la historia reciente
Por Ariel Hidalgo

En días pasados, un grupo de hombres y mujeres valientes, con caretas del presidente Obama en los rostros, protestaban en una calle habanera contra la reanudación de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. La gente, como siempre, se detenía por un momento a mirarlos con curiosidad y seguía de largo. Los manifestantes se oponían a algo que fuera celebrado por casi todo el pueblo. El régimen, temeroso de que los nuevos cambios traigan un mayor nivel de desestabilización, ha aumentado la represión en la medida en que la disidencia va subiendo la parada de la protesta pública.

Para entender qué está pasando es preciso un poco de historia. El movimiento disidente, que venía gestándose desde fines de los setenta, germinó finalmente en el presidio político en 1983 cuando un pequeño grupo de siete prisioneros, entre los que se contaban personalidades luego muy conocidas en el exterior, como Ricardo Bofill, Gustavo Arcos y Elizardo Sánchez, decidimos firmar denuncias con nuestras propias identidades (por primera vez sin seudónimos) a nombre de algo que empezó a llamarse Comité Cubano Pro Derechos Humanos. Los demás presos creyeron que nos habíamos vuelto locos, que aquello era utópico, que simplemente nos iban a desaparecer y que nunca más se volvería a hablar del tema. Pero no fue así. Nuestras denuncias llegaron a la opinión pública internacional y los ojos del mundo estaban atentos a nosotros, por lo que el régimen sólo podía liquidarnos al precio de un alto costo político. El grupo se extendió a las calles y se multiplicó. Hoy cuenta con miles de activistas. Fue el único movimiento de oposición que pudo sobrevivir por una simple razón: el régimen se había preparado para repeler cualquier oposición violenta, pero no para enfrentar una oposición pacífica.

El sector conservador del exilio no pensó que aquello que nacía en Cuba era utópico, sino algo peor: una oposición fabricada por el propio régimen para arrebatarles el protagonismo. Más tarde, muchos disidentes, buscando su apoyo, cambiaron su discurso y adoptaron una retórica nacida en un contexto muy diferente al suyo, y por tanto perdieron el contacto con su propia realidad, porque un padre o una madre que nada tiene que poner en el plato de sus hijos a la hora del almuerzo, no iba a unirse a defensores del embargo que convocan salir a las calles en defensa de elecciones libres, cuando lo inaplazable era salir a zapatear qué poner en ese plato. El movimiento sirvió para ir creando en la ciudadanía una conciencia de derecho, pero fue incapaz, con sus denuncias y sus manifestaciones públicas, de impulsar los cambios. No logró insertarse en la sociedad cubana sino que permaneció arrinconada en su marginalidad, de modo que se creó una situación en la que el régimen era incapaz de aniquilar a la disidencia y la disidencia, incapaz de .poner fin a ese régimen. Y así llevamos más de treinta años.

La confrontación no ha resuelto nada. ¿Tendremos que esperar treinta años más? ¿Seguirán protestando y lamentándose por lo que ya no tiene marcha atrás? En 1990 algunos líderes disidentes, como Gustavo Arcos y Oswaldo Payá, habían tratado de romper esa inercia mediante propuestas de diálogo con el poder. Pero éste no estaba dispuesto a concesión alguna porque le era más rentable políticamente mantenerse en un clima de plaza sitiada. Sin embargo ahora, cuando se crean nuevas condiciones y se abren nuevos caminos, lo que antes era imposible se hace factible en las nuevas circunstancias y es preciso una nueva estrategia.

La dirigencia en el poder no hará nada sin un beneficio y sin garantías de mantener la estabilidad.

Necesita presentar ante el mundo la imagen de una voluntad seria de resolver el problema de los derechos humanos, pero si crea un grupo fantoche entre sus adláteres, no gozará de credibilidad, por lo que tendrá que aceptar a verdaderos disidentes independientes, pero sólo lo hará bajo ciertas garantías. Para llegar a un acuerdo es preciso concesiones de ambas partes y la principal concesión nuestra es abandonar la política de confrontación. Ya no se trata de pedir al pueblo que se una a nosotros, sino de unirnos nosotros al pueblo sin exigirle que luchen por metas para ellos abstractas, sino resolver sus problemas más inmediatos.

Con esto daremos un paso más allá y el gobierno, un paso más acá. Como dijera Franz Kafka, “a partir de cierto punto, no hay retorno”. Y agregaba: “Ese es el punto que hay que alcanzar”.

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Félix Sautié Mederos

Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía. Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz...  Leer más