Hoy es 22 deNoviembre de2017

Blog de Félix Sautié Mederos

Por un socialismo participativo y democrático (SPD)

Martes, 15 Septiembre 2015 00:00

PARA COMPENDER A FRANCISCO…

Escrito por

El viaje de Francisco a Cuba tiene sus claves básicas tal y como el Papa se plantea en cada una de las visitas que hasta el presente ha realizado a diversos países del mundo, las que lamentablemente algunos tratan de tergiversar intentando definirle objetivos y planteamientos que solo al Papa le corresponde decidirlos conforme a su Misión de Vicario de Cristo en la tierra y al objetivo específico que se ha planteado para su visita a Cuba de venir a nuestro país como “Misionero de la Misericordia”. Tampoco han faltado quienes intentan implicarlo en sus rencores contenidos y ocasionalmente devenidos en odios profundos. Nada más alejado del Amor Evangélico que Cristo predicó y que Pablo en su Primera Encíclica a los Corintios expresó que si “no tengo amor nada soy”.

Hace algunos días leí en un artículo de prensa algunas expresiones que califican a la próxima visita de Francisco como una operación de cobro por servicios prestados; textualmente el autor expresa al inicio de sus artículo titulado “¿Y qué va a sacar la Iglesia?” (1) que “El Papa que llegará este septiembre a Cuba no es el mismo que sirvió de intermediario entre Raúl y Obama; es más bien un señor que viene a cobrar, a que le paguen por hacer bien su tarea”

Sábado, 05 Septiembre 2015 00:00

CONFIABLES O NO CONFIABLES…

Escrito por

Una importante consecuencia de las nuevas realidades que estamos viviendo en Cuba, a la que me quiero referir, describir  y/o comentar en esta crónica,  es que la política de Plaza Sitiada, que cada día se hace más obsoleta, constituye el sostén básico de que algunos burócratas detenidos en el tiempo se valen  para tratar de mantenerse empinados sobre  las cúpulas de la sociedad, añorando recomponer y regresar a los momentos de máxima centralización y autoritarismo indiscutible, los que  han entrado en un proceso de decadencia ya irreversible en mi opinión,  que ellos quisieran detener a toda costa, pero que ya no pueden lograrlo, caen en picada porque la vida ha entrado en movimiento de cambio que podría ser para bien o para mal, eso siempre será una incógnita mientras que no culminen los procesos que estamos viviendo en la actualidad.

Así es que en estas circunstancias se sostienen unos a otros, regañando a la población sistemáticamente a partir del tema de un pueblo culpable de todo por causa de su indisciplina social; azuzando además los repudios masivos cargados de agresividad hacia quienes  osen desafiarlos; y apoyándose para toda su carga conservadora,  en la ingenuidad ocasionalmente superficial, inculta y oportunista, de quienes en todo este tiempo no han crecido lo suficiente para comprender que estamos en una nueva época distinta a lo que hemos vivido en las décadas de los años 50  del Siglo pasado que desembocaron en una revolución radical.

Todo ello sucede y se mantiene vivo en sus expresiones más activas,  aun cuando poco a poco, quienes lo detentan van comprendiendo que la época del mando único estructurado integralmente de arriba a abajo y de abajo hacia arriba, según lo previsto por el Centralismo Democrático, se les hace cada vez más inviable sostenerlo, porque estamos en una etapa en la que la diversidad no puede ser obviada y/o ahogada, porque el Siglo XXI será el siglo de la diversidad sostenida por la ciencia y la técnica que revolucionan a la vida y a la humanidad. Estamos ante una nueva era intercomunicada que aunque quieran hacérnosla ignorar a toda costa deteniendo y/o retrasando todo lo que le sea posible el acceso a las nuevas tecnologías de la información para mantener un único filtro central de todo, ya no será posible porque la tecnología, la instrucción y la cultura los ha sobrepasado con creces.

En estas circunstancias, comienza a manifestarse  que los ciudadanos que antes no se sentían ni actuaban como ciudadanos plenos, ahora cada vez más lo sienten y lo comprenden al ritmo del ejemplo intercomunicado planetario que comienzan percibirlo en todas sus magnitudes comunicativas en tiempo real, mediante los accesos a los ámbitos digitales y/o televisivos ayer vedados. A tales efectos, como consecuencia de esta comunicación intersubjetiva mundial, que emana de las nuevas tecnologías del Siglo XXI, se generaliza la conciencia  práctica cotidiana de la necesidad de convertirse realmente en ciudadanos que puedan decidir, con todos sus derechos inherentes a la condición humana sin que se les menoscabe ninguno en nombre de una Plaza Sitiada que ya no se sostiene como tal. Para comprender mejor lo que estoy expresando recomiendo ir a los parques y áreas en que se ha abierto el WIFI en la Cuba actual, para apreciar lo que allí se está manifestando en las personas que acceden y se intercomunican con el exterior. Vivo cerca del parque “Fe del Valle” en Centro Habana que es una de esas áreas que se han abierto; y puedo apreciarlo cotidianamente en toda su magnitud y reflexionar con conocimiento de causa. Entonces cuando lo analizo comprendo mejor los motivos de que se hayan retrasado las posibilidades de acceso con múltiples excusas que ya no se sostienen; tenían que defender la centralización que les es inherente a su subsistencia socio política y económica incluso.

Como resultado, las personas que hoy por fin acceden se abren a un mundo vedado e instintivamente  reclaman su condición de sujetos, comenzando a dejar a un lado el concepto reduccionista de ser solo objetos que esperan orientaciones  de arriba para manifestarse y/o decidirse a actuar y tomar partido ante cualquier dilema existencial que se presente.   Una mirada sociológica profunda hacia lo interno del momento actual de la sociedad cubana, permite conocer estos sentimientos internos de la conciencia ciudadana, que poco a poco se van haciendo más evidentes. Baste solo con apreciar la desinhibición con que las personas públicamente se conectan con INTERNET, reciben las noticias que quieran, hablan con quienes viven en el exterior de nuestras fronteras, y reclaman ante las situaciones que se les presentan porque tienen en donde hacerlo: la WEB, sobre todo cuando los burócratas de turno se les manifiestan en sus desatenciones, regaños y exclusiones. ¡Se ha abierto una nueva era!

Para los burócratas de la economía y de la política, todo sin excepción en la sociedad plana y gris que ellos propugnan y que está desapareciendo al ritmo de la intercomunicación social, las personas deben pasar a través de un único filtro determinante que las clasifica en amigos o enemigos, confiables o no confiables. Esos burócratas centralizadores no aceptan otras alternativas que no  sean  conmigo o contra Mí; y eso ya no están en capacidad de sostenerlo. Ese filtro generalizado a que me refiero, propio de la Política de Plaza Sitiada en extinción y las concepciones que lo fundamentan, han sido un factor empobrecedor de la sociedad cubana contemporánea durante muchos años,  que ha retrasado las cotas de desarrollo  que añoramos alcanzar,  incluso las que los mismos burócratas no se cansan de repetirnos de boca para fuera. En consecuencia el dilema   de amigos o enemigos, confiables o no confiables, ya no se podrá imponer como antes y tendrán que profundizar en los  hechos, buscar las verdaderas causas, tomar en cuenta la opinión de las personas,  para que podamos todos juntos avanzar sostenidamente hacia una real democratización que nos permita edificar una República en la que en realidad quepamos todos, con todos y para el bien de todo, como la soñó Martí , lo que no me canso de repetirlo aún y cuando mis expresiones sean parte de una “Voz que Clama en el Desierto”, pero que algún día tendrá que ser escuchada y considero que estamos arribando a ese momento. Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

Publicado en Por esto! de Mérida , Yucatán , México, Sección de Opinión

Lunes, 24 Agosto 2015 00:00

Boletín digital SPD No.169

No.169 (19/año 7). La Habana, 24-agosto-2015

"Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista".
 Art. 53 de la Constitución.

Boletín por un socialismo participativo y democrático.
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Índice

Las relaciones Cuba-EU., impactos y escenarios posibles en la realidad política del país.-
Por Ovidio D´Angelo Hernández

De acuerdo en dejarnos de tratar como enemigos, sin rencores, pero preocupado…
Por Félix Sautié Mederos

Contenido

Las relaciones Cuba-EU, impactos y escenarios posibles en la realidad política del país.
Por Ovidio D´Angelo Hernández

El 17 de diciembre de 2014 marcó un momento histórico en las relaciones Cuba-E.U., si no de carácter regional y mundial. Se abrió una Nueva posibilidad de entendimientos básicos entre países con diferentes regímenes sociales, en la vía de relaciones civilizatorias que han de tener, quiérase o no un impacto en la vida económica, social y política de ambos países –y de otros en la Región.

Las ventajas mutuas en el terreno de la cooperación económica, tecnológica y en otros asuntos de interés bilateral ya ha sido bien comentada por diferentes autores y expertos.
Uno de los puntos dilemáticos, en perspectiva, parece ser el de la dimensión del asunto, de cara al tipo de régimen político aceptable.

En un principio ha quedado claro, por ambas partes, sus propósitos al respecto. En el discurso inicial del presidente Barack Obama y en otras alocuciones, tanto de él como de otros funcionarios norteamericanos, ha quedado claro que, entre otras cosas, se trata de mantener el foco sobre la infusión de los “valores norteamericanos” (cuestión de amplia interpretación posible, como veremos) y de avanzar sus intereses nacionales en el territorio y la región.

En el discurso del presidente Raúl Castro y en otras intervenciones se han ratificado los puntos de diferencia fundamental sobre la cuestión política, la comprensión de los derechos humanos y otras cuestiones relativas al modelo de democracia, desde la posición oficial cubana.

Muchos analistas han argumentado que estas cuestiones del diferendo, entre otras de distinto tipo, son lógicas en el marco histórico de las relaciones de enemistad entre ambos estados y, en gran parte, debido a la política agresiva e intolerante de los gobiernos de la nación del norte, desde las primeras medidas revolucionarias del 59, lo que trajo sus contragolpes y limitaciones en el campo de la expresión democrática en Cuba.

Los innumerables incidentes de agresión desde el norte y el apoyo a una oposición dañada en sus fueros internos, naturalizados desde la corruptela de los gobiernos nacionales de la primera y segunda repúblicas, así como la subordinación al dictado imperial de toda la época o por la comprensión de ese “orden natural” capitalista entronizado en el país como la única forma de convivencia, llevaron a un estado de irreconciabilidad posible entre ambos estados.

Unido a ello, una política de resistencia ante los bloqueos y agresiones del norte, además de la mano generosa tendida desde otro polo, a la sazón descubierto: el del socialismo vigente (con sus solidaridades, discursos y acciones de una anunciada emancipación social), llevaron por el camino de la implementación de unas modalidades cubanas de socialismo de estado, en el que el peso de la guerra fría y la fortaleza del Estado-Partido deberían ser los conductores del país por el camino del desarrollo (cuestión asumida por la mayoría de la población, además en tempranas épocas de los 60 y 70 del siglo pasado).

Pero, más allá de la vuelta a la semilla sobre la historia inicial y sus dinámicas subsecuentes, un nuevo contexto se va esbozando con el restablecimiento de las relaciones entre ambas naciones. Entonces sería oportuno analizar los posibles escenarios, la ductilidad al cambio de estereotipos y esquemas previos, con el fin de avanzar en la realización, por nuestra parte, del ideal soñado de sociedad realmente socialista en toda su profundidad.

Diversos temas originarios quedarán en la mesa de debate y no en todos se logrará consenso, por la naturaleza misma de las posiciones ideológicas de cada parte. Pero se podría adelantar algunas ideas contrastantes al respecto de los modelos políticos de ambos estados y las oportunidades que nos plantea a los cubanos la nueva situación creada.

Respecto a los valores de cada “sistema social”, los norteamericanos exaltan los de democracia y derechos humanos como si fueran SUS valores originarios. Valdría la pena, brevemente –porque el tema daría para extensos ensayos a propósito de Martí, que vivió en el monstruo y conoció sus entrañas-, señalar que esa “democracia”, basada básicamente en dos partidos que se alternan en poder, está amañada por los lobbys de intereses económicos y militares-geopolíticos, a pesar de las fenoménicas apariencias de expresión de la diversidad y el infrecuente ejercicio del mandato popular que se manifiesta, casi exclusivamente, en el momento de elecciones de representantes y gobierno o en acciones de protesta pública, mientras que la decisión recae en aquellos, por encima de cualquier voluntad popular diferente en cada situación.

Habría que ver como proliferan, en la sociedad norteamericana, valores como el individualismo, el consumismo, la inequidad, la agresividad y otros, intrínsecos del propio sistema de relaciones socioeconómicas del sistema. De manera que no todo lo podrían pintar color de rosa.

Del lado de acá, se observan los excesos de limitaciones a los derechos ciudadanos –a expensas de los derechos sociales ampliamente logrados en una primera etapa, con relación a la salud, educación gratuitas, seguridad social y otros beneficios sociales, pero con algunos problemas en la actualidad (baste mencionar el exiguo papel del pago del trabajo en la economía familiar, la baja de calidad en algunos servicios médicos y educacionales, a pesar de la cobertura para todos, etc.).

Las fórmulas democráticas, que a partir de los 70 generaron los Poderes Populares, parecían encaminadas a realizar el ideal socialista del gobierno del pueblo. Sin embargo, tanto esa institución como las organizaciones sociales y de masas –que originariamente se animaban de una vocación popular- fueron finalmente convertidas en instrumentos del aparato central del Estado-Partido para mover sus intereses y no, necesariamente, las demandas de la población.

No obstante, desde antes, pero más activos, desde el último Congreso del Partido y con la elaboración de los Lineamientos de la Política económica y social, algunos espacios de expresión alternativa –unos más originales y otros en la consabida letanía de reinstauración del capitalismo- lograron espacios –no legitimizados la mayoría- en el campo social cubano.

Así las cosas, el nuevo contexto de reanudación de relaciones Cuba-EU pasa a relajar tensiones que perjudicaban de muchas maneras el imaginario social y la vida cotidiana del cubano.

Este podría ser un momento de “incentivación de los valores norteamericanos” o podría ser un momento de “reconstrucción de nuestro tejido social, económico y político”, en aras de una renovación nacional patriótica, con todos y para el bien de todos. Este aspecto nos llevaría a consensuar los límites de los Todos (aunque para el cruel que nos arranca el corazón con que vivimos, cultivemos también una rosa blanca).

Ciertos principios de convivencia, respeto y legitimidad, bajo la expresión amplia de los derechos humanos universalmente reconocidos en su integralidad y la reconfiguración de las garantías de un Estado de Derecho con las libertades del caso, nuevas formas democráticas participativas y decisorias en las que el papel del Soberano (el pueblo), puedan manifestarse de manera irrestricta y ordenada, serían claves importantes de la nueva configuración social del país.

No hay por qué imitar modelos y valores que, más allá de su apariencia parecerían ser inapropiados para la construcción ética y solidaria de los individuos y la colectividad. Si se puede hallar lo mejor de otras experiencias, pero las raíces han de ser las nuestras, como decía Martí.

Tenemos, todos, una oportunidad en este momento histórico de distenciones para que las diversas tendencias patrióticas cubanas, incluidas dentro de la oficialidad y en el seno de grupos de pensamiento y del pueblo en general, podamos reconstruir favorablemente nuestros futuros posibles.

Los escenarios futuros –en este contexto- pueden ser favorables a esa reconstrucción nacional desde una visión de socialismo democrático, republicano, participativo, si se facilitan los encuentros entre fuerzas alternativas y del oficialismo con vocación de conceder y formar nuevas visiones de sociedad, inclusive conformando hojas de ruta de cambio gradual en aspectos principales.

Otros escenarios que parecieran prefigurarse son: el de la emigración masiva de jóvenes y profesionales, decepcionados de las medidas de Actualización del Modelo vigente, o el del imaginario “salvífico” de la nueva presencia de EU en algunos sectores –no menospreciables- de la población, incorporando los valores de la libre propiedad ilimitada (nada que ver con una propiedad privada, cooperativa, autogestionaria, equilibrada y con responsabilidad social), el individualismo a mansalva y la obtención de ganancias como fines supremos y generadores de felicidad.

Algunos espacios de relación entre posiciones de izquierda y centro (por no mencionar los que se configuran desde una derecha recalcitrante), llamados: Espacio abierto, Izquierda Unida, Cuba Posible (ideal de Casa Cuba), entre otros –unos más abiertos, otros más limitados a identidades ideológicas), podrían confluir gradualmente en una propuesta de Plataforma de Encuentro con el sector oficial partidista –si está bien dispuesto-, o presentar ante la Asamblea Nacional una propuesta de renovación, -dentro,  incluso, de la normativa del Referendo constitucional del 92-, ya que no trataría de eliminar el Socialismo, sino de entenderlo desde sus bases originarias, de manera diferente y renovada. Una propuesta así no podría ser negada por la Asamblea Nacional (al estilo del Programa del Movimiento Cristiano Liberación de Osvaldo Payá, presentado en años anteriores y que dio lugar a la proclamación irrenunciable del carácter socialista de dicho referendo constitucional).

El propio líder Fidel Castro, entre sus elementos definitorios de una Revolución, planteó: “Cambiar todo lo que deba ser cambiado” (el asunto es quien decide cuáles son los cambios si la dirección actual del país o el consenso popular deliberativo).

Al final del discurso del 17 de diciembre del presidente cubano se expresaba: “debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias”. La afirmación, referida a las relaciones Cuba-Estados Unidos, dejaría, profundamente, de ser coherente, si no abarcara también a los diferentes sectores de pensamiento (ya sean populares, académicos, políticos, alternativos u oficiales, etc.) existentes en nuestra sociedad.

El canciller Bruno Rodríguez, ante una pregunta de periodistas posterior a su encuentro con el Secretario de Estado John Kerry, en ocasión de su reciente visita a Cuba, mencionó que “nuestra democracia es perfectible”, reconocimiento que debería ir más allá de los trazados por los pequeños grupos representantes de la oficialidad en la Asamblea Nacional.

Las nuevas Leyes de Municipios, de Asociaciones, y otras reformas jurídicas, la construcción de una visión de socialismo del país, las reformas constitucionales, etc., no pueden ser amañadas en pequeños salones de “especialistas” dirigidos por un funcionariado oficial y que responde a sus intereses del modelo de sociedad que aceptan. Debería ser una acción deliberativa de amplitud popular y de grupos de pensamiento diversos –dentro de las posiciones constructivas y no violentas que se aparten de la beligerancia intransigente de los grupos de ultraderecha de aquí y de allá-.

Como también se ha expresado en diversas ocasiones, los problemas de los cubanos debemos resolverlos los propios cubanos, sin interferencias foráneas –por mucho que la distención en las relaciones históricas entre Cuba y EU pueda favorecer el clima apropiado para ello-. PERO ENTONCES, TENEMOS QUE RESOLVERLOS INTERNAMENTE…Y NO HAY OTRA VÍA QUE LA DE LA CONCERTACIÓN DEMOCRÁTICA. Una posibilidad es la convocatoria de una Plataforma de Encuentro Social amplia y con mediadores de países bien intencionados (¿CELAC y de otras regiones?), como salida hacia adelante y no como retroceso al progreso económico, político y social de la nación cubana.

(1) Por ejemplo, con elementos de la Plataforma por un Socialismo Participativo y Democrático (ver Boletín SPD 168-agosto 2015, o por las propuestas emergidas del proyecto Cuba Posible sitio web 2015).

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De acuerdo en dejarnos de tratar como enemigos, sin rencores, pero preocupado…
Por Félix Sautié Mederos,

Después de 54 años sin relaciones diplomáticas, caracterizados por confrontaciones, agresiones  y bloqueos, nuevamente se ha izado la bandera norteamericana en el Malecón de La Habana. Ha sido realmente un gran acontecimiento significativo de los Siglos XX e incluso considero que también del  XXI, casi impensable en el pasado inmediato;  quizás de los más destacados, que pasará a la historia de las dos américas. No exagero en esta apreciación que puedo plantearla hoy desde La Habana, donde viví la ruptura de relaciones diplomáticas con todas sus consecuencias posteriores y he acabo de vivir su restablecimiento con la esperanza de lo que podría significar.

Confieso que muy a pesar de que siempre pensé que algún día con otras condiciones y circunstancias iba a suceder este restablecimiento, nunca llegué a considerar y ni siquiera a imaginármelo que lo iba a poder ver en vida; tal y como acabo de verlo y de vivirlo. Siempre lo había visto como algo que necesariamente iba a suceder, pero muy lejano en el tiempo; y, definitivamente sucedió, y me congratulo de haberlo podido apreciar hace algunos días desde mi Rincón de Centro Habana.

Las cosas del tiempo, del peregrinaje existencial y de la historia muchas veces nos sorprenden; y a mí personalmente me ha sorprendido este hecho que espero que sea para bien de la población y, que el posible mal que pueda continuar latente dado algunas intenciones enunciadas o más bien esbozadas, aunque continúe,  tenga otras dinámicas menos agresivas,  más soportables y que podamos continuar venciéndolo para que el pueblo pueda a su vez algún día vivir en paz plena y no tenga que soportar a “tirios” y “troyanos” unos contra los “enemigos” y otros a favor de ellos.

Comprendo que quizás haya quien no me entienda, o quiera  no entenderme, o tenga miedo entenderme, o su oportunismo le aconseje no entenderme en esta contraposición de tirios y troyanos que planteo; en definitiva lo lamento si no me entienden. Eso es un problema de ellos y no mío...
               
En las actuales circunstancias y coyunturas que estamos viviendo  con la apertura de una Embajada norteamericana nuevamente en La Habana, así como con la visita a Cuba de un Secretario de Estado de los Estados Unidos, la primera en 70 años, marcan el inicio de una nueva era no menos compleja que la anterior, pero quizás más civilizada y vivible tal y como espero que sea, sobre todo  si se respeta el planteamiento del propio Señor Kerry que me permito parafrasear porque concuerdo plenamente con ello, de que somos los propios cubanos los responsables de definir y realizar cualquier cambio que se produzca  en Cuba.

En este orden de pensamiento debo decir abiertamente, que  considero que nadie en particular debería cantar victoria ni asumirse como paradigma y/o vocero de lo realmente justo por causa de este restablecimiento de relaciones diplomáticas, lo afirmo así por respeto al pueblo cubano de a pie quien es verdaderamente en mi opinión, quien ha triunfado  en este intermedio de tiempo muy parcial aún porque estamos ante un proceso largo y muy complicado; así ha sucedido por su resistencia ejemplar sin poderes, sin reconocimientos, siempre castigado  por quienes han querido vencerlo por hambre y desesperación , mientras que otros, los burócratas que han sabido aprovecharse de  la condición de “Plaza Sitiada “ en que hemos vivido desde aquella ruptura a la fecha, se han encargado de hacerle sentir su poder, su autoritarismo, sus inculpaciones y regaños constantes, unidos a su triunfalismo sin fundamento objetivo alguno que pudiera avalarlo, incluyendo sus desatinos que han empeorado las cargas de lo que por sí ya era muy pesado. Me refiero a las cargas del bloqueo externo que son intensificadas por causa de un bloqueo interno de prohibiciones absurdas, exclusiones  reiteradas y atrasos al desarrollo científico-técnico que implican las nuevas tecnologías de la comunicación propias del Siglo XXI, no justificados por otra cuestión que no fuera mantenerse en las cúpulas de la sociedad contra vientos y mareas.

En estas mismas circunstancias que han surgido en la actualidad que comento, rechazo plenamente los rencores sostenidos que algunos han comenzado a manifestar desde sus concepciones de enfrentamiento a ultranza y ciego, como si ellos fueran los únicos que tuvieran la razón y la posibilidad de erigirse en jueces dueños de la verdad absoluta  en capacidad de dictar sentencia “urbi et orbi” hacia quienes no piensan igual que ellos e incluso condenando también a quienes hemos entendido que las realidades son las realidades y que como se ha planteado no partimos de una actitud anti norteamericana, porque siempre ambos pueblos hemos sido y somos vecinos hermanados por la historia y la geografía, pero que en cambio nos afirmamos en un sentimiento antimperialista. Eso no es nuevo, de que muchos nunca hemos sido antinorteamericanos, pero sí anti imperialistas. Si hay quienes no lo sabían aún, sépanlo ahora porque ha llegado la “hora de los hornos”. Para ello debería recordarse la historia de las dos américas de conjunto  porque la historia es la historia; y Nuestra América, está cuajada de intervenciones por la fuerza de los Estados Unidos en función de sus intereses imperiales, que nada han tenido que ver con su propio pueblo muchas veces discriminado y olvidado por sus propios gobernantes, lo que tampoco deberíamos olvidar.

Si la actitud del actual Gobierno de los EU es respetar el derecho de nuestro pueblo a la autodeterminación, bienvenidas sean  relaciones diplomáticas; y estoy de acuerdo y las apoyo plenamente, aunque haya personas detenidas en el tiempo que no entiendan este pensamiento y las actitudes que le son consecuentes en los actuales momentos; porque la vida está en movimiento perenne y quien no lo comprenda así y no actúe en consecuencia, se quedará atrapado y prisionero por la historia de un pasado realmente oneroso, sin entender el presente y menos aún el futuro que se abre con este hecho trascendental.

Debo decir además,  que si bien he confesado que todo me ha sorprendido y que no lo esperaba ver, también quiero añadir que estoy de acuerdo en que haya sucedido, y en que comencemos a transitar por la nueva etapa sin rencores ni odios malsanos que podrían corroernos por dentro si les diéramos razón de ser y/o alientos; pero también quiero añadir que me siento preocupado porque se abre ante nosotros un futuro muy complicado en el que no podemos darnos el lujo de equivocarnos porque podríamos precipitarnos definitivamente al abismo tan anunciado que hace tiempo estamos bordeando.

Pienso todo esto y lo planteo muy en especial cuando vivo en la etapa final de  mi peregrinaje terreno, porque con 77 años cumplidos no podría esperar otra cosa que no fuera la culminación de mi existencia tal y como expresé en una de mis últimas crónicas publicada por mis 77 años (1) cuando afirmé que la mayor parte de mi vida ha transitado por un tiempo  de sueños, breves y endebles realizaciones, dolores físicos y espirituales colmados por  amargas frustraciones, que bien pudieran reiterarse de nuevo por causa de los tirios y troyanos de la nueva era; a quienes me he referido anteriormente.

En estas circunstancias antes de terminar mi crónica quiero expresar que estoy de acuerdo con algunas cuestiones que muy lucidamente ha planteado Dagoberto Valdés, sobre este proceso y cito: “…Es la hora de la serenidad, el discernimiento y el compromiso…Para que los cubanos dejemos de exigir a un Gobierno extranjero que le exija al nuestro lo que nosotros debemos exigirle. Y por otro lado, para que ningún gobierno, nunca más, considere como un derecho la injerencia en los asuntos internos de otro porque ha convertido el diferendo entre ellos en política doméstica….Dejemos de exigir a un Gobierno extranjero que le exija al nuestro lo que nosotros debemos exigirle.” (2)

Cuando lo que se expresa es objetivo, constructivo y positivo, debemos estar de acuerdo en ello con independencia de quien lo exprese; pienso que la política de “Plaza Sitiada” que tanto he reiterado con insistencia en mis crónicas y artículos ha quedado cada vez más obsoleta y contraproducente; y que todos juntos debemos disponernos a edificar algo que también he planteado muchas veces: una República donde quepamos todos, efectivamente con todos y para el bien de todos, como la soñó Martí.

Así lo pienso y así lo expreso, con mis respetos por el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

Ver en Por Esto! EN MIS 77, por la esperanza y el futuro…, publicado el lunes 3 de agosto del 2015
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=418891
Revista Guanajay , Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Revista Ideal www.idealpress.com

Publicado en el periódico Por Esto! de Mérida, Yucatán, México el domingo 23 de agosto del 2015
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=423035

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Cuba, futuro inmediato
Por Orlando Ocaña Díaz

La blogosfera abunda en noticias  y  apreciaciones sobre Cuba, sobre todo a partir  de la reanudación de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos  y nuestro país, pero una cosa son las intenciones  y necesidades de cada bando en el juego y otra las aspiraciones de cada elemento de la sociedad cubana  inserta en el diferendo.

En eso de imaginar futuros las visiones no hacen daño, pero endulzan  como la ambrosía y pueden llevarnos a desengaños. Si el aspirante  a Nostradamus  está alejado del padecimiento  social de nuestro pueblo  y menos aún comprende nuestra realidad,  el enfoque termina en la casilla de artículos para las selecciones del Reader Digest, pura engañifa o material de entretenimiento `para mentes sencillas.

Hay proyecciones que mezclan realidades con anhelos y eso hace más creíble al agorero, pero no nos llamemos a engaño, el futuro de nuestro país fue sellado con la caída o desastre  del campo socialista y por la visión espartana de un partido único que por día pierde credibilidad ante su pueblo.

Una de esas visiones aparece en La Jornada el pasado 15 de agosto bajo la firma de Pedro Miguel, donde preconiza que el futuro económico de la isla no  repetirá  lo que ocurrió en Rusia, China, Vietnam o Polonia.

Destaca el analista que tal perspectiva  percibe  la vuelta  de Cuba a la economía regida por el mercado, a la democracia representativa al estilo occidental y un acatamiento de las fórmulas neoliberales del llamado consenso de Washington.

El análisis padece de la tendencia maniquea a creer que los malos solo se cocinan en Washington y da por sentado que aquí no ocurre nada de eso.

Hoy, la economía cubana ya se rige por el mercado y tenemos una democracia limitada  que representa y responde a la burocracia en el poder, existen promesas de un cambio en la Ley Electoral y la Constitución  cuyas cláusulas y contenido se cocinan en forma secreta, sin participación alguna de la sociedad civil cubana y eso, ya de por sí, anuncia cual se intenta que sea el futuro de nuestra sociedad.  

Para que el analista Pedro Miguel gane en perspectiva, el pueblo cubano considera que es tan falso  que la democracia dependa del pluripartidismo como de un partido único, supongo que nos inclinaríamos  por nuevas fórmulas en las que las  leyes  no solo sean aprobadas por las opiniones del pueblo en “consultas”, sino también mediante el voto y plebiscito real. Estamos hastiados y en contra de los consensos.

La soberanía e independencia no son conceptos vacuos y cuando nos referimos a ellos no podemos divorciarlos de su inmediata conexión a la fortaleza económica del país. Por ejemplo, de que soberanía e independencia hablamos cuando el propio hecho de la reanudación de relaciones  se logró mediante negociaciones secretas y sin hacerse alguna consulta popular.

De que soberanía e independencia hablamos cuando las nuevas leyes de inversiones solo benefician al capital extranjero, incluso a la hora de impuestos y exenciones lleva el nacional cubano las de perder y el obrero está obligado a sobrevivir con un dólar diario de salario.

No sé en qué parte de la isla Pedro Miguel constató que  la soberanía, las conquistas sociales y la consolidación entre la población de una ética colectiva  se mantiene en pie y  es mucho más sólida que los procesos de lumpenización heredados del periodo especial, que la corrupción en algunos ámbitos de la administración pública y que el florecimiento del individualismo en ciertos sectores dedicados a negocios de oportunidad.

En primer lugar, todo ese proceso negativo no es consecuencia del periodo especial, equivoca los orígenes, porque ya se venían arrastrando desde la década del ochenta del pasado siglo.
Para que usted gane en elementos debe documentarse en todo aquel proceso iniciado por Fidel con la rectificación de errores. La burocracia no nació con el período especial, comenzó a gestarse desde el 1ro de Enero de 1959 y el período especial fue su mejor caldo de cultivo.

Estoy de acuerdo con que el producto de más de seis décadas de educación socialista no va a derrumbarse porque una bandera estadounidense haya sido izada en un edificio de La Habana, pero detenerse en ese detalle es obviar el resto de la visión nacional; son las medidas internas de la burocracia las que destrozarán esa educación solidaria, como por ejemplo, declarar como internacionalismo la colaboración médica actual, una de las principales fuentes de ingreso del país.

Ni agarrado por los pelos puede compararse la ayuda internacionalista cubana a los países del tercer mundo para su liberación, con esta nueva modalidad de colaboración económica,  sin que por ello restemos la importancia que tiene  desde el punto de vista humano. No cualquier médico del mundo desarrollado está dispuesto al sacrificio que hacen nuestros médicos por llevar la salud allí donde nunca existió.  Sería más bonito llamarla ayuda o solidaridad internacional retribuida.

No se puede ser solidario y tener educación socialista en un país donde la construcción de tal sociedad  no se ve por parte alguna y donde cada día más la miseria y falta de oportunidades engendra el individualismo.

Luego discrepamos cuando me intenta vender cebo por mantequilla. Lo que quedó demostrado con la caída del campo socialista no fue que la economía planificada  sea inviable, sino que sin democracia plena y participativa del pueblo  no se construye el socialismo. Usando la misma muleta camino junto a usted diciendo que la no planificada tampoco ha sido muy viable para millones de seres que mueren de hambre diariamente en el mundo y que engendran mercados donde la mercancía más apreciada son los suministros militares.

Y cuando se refiera a nuestro país no confunda los términos. La dirección y el ritmo de la evolución institucional y económica del país no  están en manos de los cubanos, y dudamos que eso no lo sepa  el propio John Kerry, pues la sociedad cubana no estuvo presente en momento alguno de tal negociación.

Le hubiera quedado más completa su apreciación si hubiera concluido que la sociedad cubana debe arrebatarle  a la burocracia la dirección y el ritmo de la evolución institucional y económica del país.

Y para no perdernos en el llano, le recomiendo el reciente artículo de Armando Chaguaceda “Diplomacia, no apaciguamiento”,  en el que estratifica de manera bastante acertada nuestra sociedad actual: ““un equilibrio precario entre una minoría dominante, una mayoría expectante y otra minoría resistente”.

Partiendo de este supuesto, construyamos una mejor visión de nuestra realidad.

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El quinquenio gris y el  medio siglo negro
No fue un quinquenio gris, ha sido medio siglo negro para el pensamiento cubano, cercenado, coartado, perseguido, apresado, manipulado hasta nuestros días
Por Pedro Campos

Recientemente, el último Jueves de la revista Temas correspondiente al pasado mes de julio, abordó los años 70 e, irremediablemente, salió a relucir el llamado Quinquenio Gris. No me extiendo en lo allí ocurrido pues la revista tiene sus mecanismos de publicidad y solicita a los invitados no adelantarse a los mismos.

Sin embargo, aprovecho la ocasión para recordar que la censura al arte, a la cultura, a la política y en general al pensamiento diferente al detentado por la elite gobernante, no fue una característica de los primeros años setenta, solamente. Ha estado presente desde los primeros días de 1959, cuando comenzó la represión violenta e indiscriminada contra ¨chivatos¨ y batistianos y se extendió a todos los que de alguna manera no compartieran las políticas que intentaba el ¨gobierno revolucionario¨.

Todo lo que vino después se asocia con una profundización de la Revolución, según sus defensores, cuando en verdad estuvimos desde entonces frente a la imposición de un modo de pensar y gobernar centralizado desde las posiciones tradicionales del campamento, donde todo pensamiento discordante era considerado traición y la democracia una desviación contrarrevolucionaria y burguesa.

Así,  durante los primeros años de más de medio siglo de ¨gobierno revolucionario¨, lo mismo fueron acusados de traidores los antiguos combatientes revolucionarios que se opusieron a Fidel y a su grupo desde los primeros meses del 59 por no restaurar la Constitución del 40 y la institucionalidad democrática, que los que mostraban desacuerdo con el corte filocomunista que estaban tomando las medidas impulsadas por Fidel y su gente, o los comunistas después.

Cayeron en el saco de traidores, contrarrevolucionarios y enemigos desde viejos aliados como el ex Presidente Carlos Prío que había financiado el yate Granma y había pedido a Fidel la pronta celebración de elecciones democráticas, muchos auténticos, otros del MNR que aportaron sus armas y  ortodoxos, el mismo Presidente Manuel Urrutia por  ¨obstaculizar¨ los decretos revolucionarios, el Comandante Hubert Matos por manifestarle  al Jefe de la Revolución en carta personal su preocupación por el avance de las posiciones ¨comunistas¨, hasta varios viejos comunistas que desplegaron una ofensiva para copar el poder con la anuncia de Fidel, acusados más tarde de ¨sectarismo¨ y años después de ¨micro fraccionarios¨ al servicio de la URSS, aliada principal gracias a la cual subsistió el entuerto ¨socialista¨.

Los años 60 se caracterizaron por el enfrentamiento incluso militar contra las fuerzas que se oponían a las leyes como la Reforma Agraria, las cuales fueron concentrando en manos del estado siempre bajo la dirección y administración de la misma elite gobernante, encabezada por Fidel, todo el control de la economía y la política del país.

Todas aquellas leyes que decretaban la ¨nacionalización¨, debería decirse estatización, de tierras, fabricas, empresas, inmuebles, bienes de todo tipo que se hicieron en nombre de la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, resultaron en la concentración de todo el poder político y económico en manos de un hombre y su grupo de allegados y cuando la oposición nacional e internacional crecía, le pusieron como nombre ¨socialismo¨ para granjearse el respaldo de los trabajadores y del entonces llamado ¨campo socialista¨, la Unión Soviética y del movimiento revolucionario mundial del momento.

Fue aquella concentración del poder político y económico lo que a lo largo de este medio siglo generó oposición y críticas desde todos los ángulos y estratos de la sociedad, especialmente de los intelectuales y la cultura en general, lo que ha convertido a todos estos años en verdaderamente traumáticos para todo el pensamiento diferente.

No fue un quinquenio gris, ha sido medio siglo negro para el pensamiento cubano, cercenado, coartado, perseguido, apresado, manipulado hasta nuestros días por quienes han hecho todo lo posible por mantenerse en el poder en nombre de la revolución, la clase obrera y el socialismo que nunca ha existido, porque nunca los trabajadores han sido dueños de los medios de producción que ahora el estado-partido-gobierno pretende compartir con el capital extranjero, específicamente norteamericano, su enemigo acérrimo, para poder continuar explotando a los asalariados cubanos y seguir disfrutando de las ¨mieles del poder¨.

Y ese ultraje al pensamiento político cubano, a la cultura cubana en general, está llegando a su fin, no porque sus detentadores principales estén concluyendo su ciclo de vida, sino porque el modelo socioeconómico en que se apoyaba ya es insostenible desde todo punto de vista y especialmente, porque su   antiimperialismo que tanta popularidad le ofrecía interna y externamente se ha ¨desmerengado¨, atropellado por las necesidades de dinero e inversiones que pueda proporcionar el ¨imperialismo¨ otrora enemigo acérrimo y mortal, ante la incapacidad y el despilfarro del estatalismo asalariado y su burocracia para mantener siquiera niveles mínimos en sus dos principales caballos de batalla, la salud y la educación al alcance de todos.

La máxima maquiavélica de usar el enemigo externo y si no existe inventarlo para unir el principado en torno al regente, cayó en coma.

Por su parte la intelectualidad y la cultura cubanas, por mucho que el fidelismo, disfrazado de socialismo, ha tratado de aplastar cuando no se ha amoldado a sus intereses, se renueva y fortalece con recursos mayoritariamente autogestionados por ella misma fuera del estado y el país.

Si quinquenios atrás era la burocracia a través de su Ministerio de Cultura la que sostenía económicamente en lo fundamental sus actividades, ya una gran parte del sector se sostiene de sus propios esfuerzos y es esa independencia la que le ha ido permitiendo ampliar paulatinamente su discurso y actuar con mayor libertad frente al estado opresor.

Aunque será la historia la que dicte el veredicto final, por todo su accionar objetivo, no hablemos ya de propósitos enunciados, contra le economía, la cultura y el desarrollo del pensamiento político y filosófico de los cubanos en estos años desde 1959, este período ¨revolucionario¨ en la historia de Cuba, probablemente quede como la etapa más contraproducente de su historia como nación.

El fin del medio siglo negro para el pensamiento, la intelectualidad y la cultura cubanos ya es cuestión de tiempo. El quinquenio gris, quedará como otro, de tantos, mal recuerdo de esta etapa ¨revolucionaria¨, que se les mencionará como ejemplo de lo que nunca deberá volver a ocurrir.

CRÓNICAS CUBANAS

Después de 54 años sin relaciones diplomáticas, caracterizados por confrontaciones, agresiones  y bloqueos, nuevamente se ha izado la bandera norteamericana en el Malecón de La Habana. Ha sido realmente un gran acontecimiento significativo de los Siglos XX e incluso considero que también del  XXI, casi impensable en el pasado inmediato;  quizás de los más destacados, que pasará a la historia de las dos américas. No exagero en esta apreciación que puedo plantearla hoy desde La Habana, donde viví la ruptura de relaciones diplomáticas con todas sus consecuencias posteriores y he acabo de vivir su restablecimiento con la esperanza de lo que podría significar. Confieso que muy a pesar de que siempre pensé que algún día con otras condiciones y circunstancias iba a suceder este restablecimiento, nunca llegué a considerar y ni siquiera a imaginármelo que lo iba a poder ver en vida; tal y como acabo de verlo y de vivirlo. Siempre lo había visto como algo que necesariamente iba a suceder, pero muy lejano en el tiempo; y, definitivamente sucedió, y me congratulo de haberlo podido apreciar hace algunos días desde mi Rincón de Centro Habana.

Las cosas del tiempo, del peregrinaje existencial y de la historia muchas veces nos sorprenden; y a mí personalmente me ha sorprendido este hecho que espero que sea para bien de la población y, que el posible mal que pueda continuar latente dado algunas intenciones enunciadas o más bien esbozadas, aunque continúe,  tenga otras dinámicas menos agresivas,  más soportables y que podamos continuar venciéndolo para que el pueblo pueda a su vez algún día vivir en paz plena y no tenga que soportar a “tirios” y “troyanos” unos contra los “enemigos” y otros a favor de ellos. Comprendo que quizás haya quien no me entienda, o quiera  no entenderme, o tenga miedo entenderme, o su oportunismo le aconseje no entenderme en esta contraposición de tirios y troyanos que planteo; en definitiva lo lamento si no me entienden. Eso es un problema de ellos y no mío...          

En las actuales circunstancias y coyunturas que estamos viviendo  con la apertura de una Embajada norteamericana nuevamente en La Habana, así como con la visita a Cuba de un Secretario de Estado de los Estados Unidos, la primera en 70 años, marcan el inicio de una nueva era no menos compleja que la anterior, pero quizás más civilizada y vivible tal y como espero que sea, sobre todo  si se respeta el planteamiento del propio Señor Kerry que me permito parafrasear porque concuerdo plenamente con ello, de que somos los propios cubanos los responsables de definir y realizar cualquier cambio que se produzca  en Cuba.

En este orden de pensamiento debo decir abiertamente, que  considero que nadie en particular debería cantar victoria ni asumirse como paradigma y/o vocero de lo realmente justo por causa de este restablecimiento de relaciones diplomáticas, lo afirmo así por respeto al pueblo cubano de a pie quien es verdaderamente en mi opinión, quien ha triunfado  en este intermedio de tiempo muy parcial aún porque estamos ante un proceso largo y muy complicado; así ha sucedido por su resistencia ejemplar sin poderes, sin reconocimientos, siempre castigado  por quienes han querido vencerlo por hambre y desesperación , mientras que otros, los burócratas que han sabido aprovecharse de  la condición de “Plaza Sitiada “ en que hemos vivido desde aquella ruptura a la fecha, se han encargado de hacerle sentir su poder, su autoritarismo, sus inculpaciones y regaños constantes, unidos a su triunfalismo sin fundamento objetivo alguno que pudiera avalarlo, incluyendo sus desatinos que han empeorado las cargas de lo que por sí ya era muy pesado. Me refiero a las cargas del bloqueo externo que son intensificadas por causa de un bloqueo interno de prohibiciones absurdas, exclusiones  reiteradas y atrasos al desarrollo científico-técnico que implican las nuevas tecnologías de la comunicación propias del Siglo XXI, no justificados por otra cuestión que no fuera mantenerse en las cúpulas de la sociedad contra vientos y mareas.

En estas mismas circunstancias que han surgido en la actualidad que comento, rechazo plenamente los rencores sostenidos que algunos han comenzado a manifestar desde sus concepciones de enfrentamiento a ultranza y ciego, como si ellos fueran los únicos que tuvieran la razón y la posibilidad de erigirse en jueces dueños de la verdad absoluta  en capacidad de dictar sentencia “urbi et orbi” hacia quienes no piensan igual que ellos e incluso condenando también a quienes hemos entendido que las realidades son las realidades y que como se ha planteado no partimos de una actitud anti norteamericana, porque siempre ambos pueblos hemos sido y somos vecinos hermanados por la historia y la geografía, pero que en cambio nos afirmamos en un sentimiento antimperialista. Eso no es nuevo, de que muchos nunca hemos sido antinorteamericanos, pero sí anti imperialistas. Si hay quienes no lo sabían aún, sépanlo ahora porque ha llegado la “hora de los hornos”. Para ello debería recordarse la historia de las dos américas de conjunto  porque la historia es la historia; y Nuestra América, está cuajada de intervenciones por la fuerza de los Estados Unidos en función de sus intereses imperiales, que nada han tenido que ver con su propio pueblo muchas veces discriminado y olvidado por sus propios gobernantes, lo que tampoco deberíamos olvidar.

Si la actitud del actual Gobierno de los EU es respetar el derecho de nuestro pueblo a la autodeterminación, bienvenidas sean  relaciones diplomáticas; y estoy de acuerdo y las apoyo plenamente, aunque haya personas detenidas en el tiempo que no entiendan este pensamiento y las actitudes que le son consecuentes en los actuales momentos; porque la vida está en movimiento perenne y quien no lo comprenda así y no actúe en consecuencia, se quedará atrapado y prisionero por la historia de un pasado realmente oneroso, sin entender el presente y menos aún el futuro que se abre con este hecho trascendental.

Debo decir además,  que si bien he confesado que todo me ha sorprendido y que no lo esperaba ver, también quiero añadir que estoy de acuerdo en que haya sucedido, y en que comencemos a transitar por la nueva etapa sin rencores ni odios malsanos que podrían corroernos por dentro si les diéramos razón de ser y/o alientos; pero también quiero añadir que me siento preocupado porque se abre ante nosotros un futuro muy complicado en el que no podemos darnos el lujo de equivocarnos porque podríamos precipitarnos definitivamente al abismo tan anunciado que hace tiempo estamos bordeando.

Pienso todo esto y lo planteo muy en especial cuando vivo en la etapa final de  mi peregrinaje terreno, porque con 77 años cumplidos no podría esperar otra cosa que no fuera la culminación de mi existencia tal y como expresé en una de mis últimas crónicas publicada por mis 77 años (1) cuando afirmé que la mayor parte de mi vida ha transitado por un tiempo  de sueños, breves y endebles realizaciones, dolores físicos y espirituales colmados por  amargas frustraciones, que bien pudieran reiterarse de nuevo por causa de los tirios y troyanos de la nueva era; a quienes me he referido anteriormente.

En estas circunstancias antes de terminar mi crónica quiero expresar que estoy de acuerdo con algunas cuestiones que muy lucidamente ha planteado Dagoberto Valdés, sobre este proceso y cito: “…Es la hora de la serenidad, el discernimiento y el compromiso…Para que los cubanos dejemos de exigir a un Gobierno extranjero que le exija al nuestro lo que nosotros debemos exigirle. Y por otro lado, para que ningún gobierno, nunca más, considere como un derecho la injerencia en los asuntos internos de otro porque ha convertido el diferendo entre ellos en política doméstica….Dejemos de exigir a un Gobierno extranjero que le exija al nuestro lo que nosotros debemos exigirle.” (2)

Cuando lo que se expresa es objetivo, constructivo y positivo, debemos estar de acuerdo en ello con independencia de quien lo exprese; pienso que la política de “Plaza Sitiada” que tanto he reiterado con insistencia en mis crónicas y artículos ha quedado cada vez más obsoleta y contraproducente; y que todos juntos debemos disponernos a edificar algo que también he planteado muchas veces: una República donde quepamos todos, efectivamente con todos y para el bien de todos, como la soñó Martí.

Así lo pienso y así lo expreso, con mis respetos por el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

(1)   Ver en Por Esto! EN MIS 77, por la esperanza y el futuro…, publicado el lunes 3 de agosto del 2015

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=418891

(2)   Revista Guanajay , Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Revista Ideal www.idealpress.com

Domingo, 16 Agosto 2015 00:00

Boletín digital SPD No.168

No.168 (18/año 7). La Habana, 16-agosto-2015

"Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista".
 Art. 53 de la Constitución.

Boletín por un socialismo participativo y democrático.
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
Los autores son los responsables de sus escritos.
Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.
Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.
Recopilación de Pedro Campos.
Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido
El boletín SPD se puede encontrar en el sitio www.felixsautie.com y en el blog Primero Cuba

Índice

Cumple siete años el Movimiento por un Socialismo Participativo y Democrático
Por Pedro Campos y otros compañeros.

Están equivocados, si no comienzan por el pueblo…
Félix Sautié Mederos

Algunas propuestas básicas  de cierta  izquierda inconforme.
Por Leonel González, Carlos Díaz y Orlando Ocaña.

Una relación que nunca debió romperse.
A propósito de la reapertura de la embajada de EEUU en La Habana, el próximo 14 de agosto.
Por Pedro Campos.

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OTRAS VISIONES

Lecciones de la historia reciente
Por Ariel Hidalgo

Contenido

Cumple siete años el Movimiento por un Socialismo Participativo y Democrático
Por Pedro Campos y otros compañeros.

El 16 de agosto de 2008, cuando publicamos ¨Cuba necesita un Socialismo Participativo y Democrático. Propuestas Programáticas¨, de hecho tomó forma el Movimiento por un Socialismo Participativo y Democrático.

De lo que fuera un pequeño grupo de varios compañeros procedentes todos de las filas del Partido Comunista y ex funcionarios del gobierno, hoy participan de estas ideas muchos cubanos en todo el espectro de nuestra sociedad.

Se han declarado partidarios y simpatizantes de un socialismo participativo y democrático o democrático y participativo, que no es lo mismo pero es igual, desde figuras del mundo oficial como Mariela Castro y Silvio Rodríguez, hasta sacerdotes como Monseñor Carlos Manuel de Céspedes  (EPD) y muchos intelectuales y profesionales, trabajadores, cuentapropistas, amas de casa y no pocos cubanos allende los mares, hasta tradicionales ¨opositores anticastristas¨.

Nuestra única pretensión fue contribuir al debate convocado entonces por los mismos Fidel y Raúl Castro. Éste último rechazando incluso aquella iniciativa, pero en su discurso posterior y en sus propuestas al VI Congreso no tuvo más opción que incluir en su programa de ¨actualización¨ algunas de nuestras  más importantes sugerencias hechas en aquel documento, aunque de forma sesgada y muy limitada, cuando se establecieron los llamados lineamientos del PCC en su VI Congreso. Y es que las ideas del SPD no son más que demandas de la vida social, económica y política del país.

Las esencias de un socialismo democrático, son anteriores a la propia Revolución de Octubre y fueron esbozadas por Marx,  Engels y otros fundadores del socialismo moderno en muchos de sus documentos. El grupo de Marx en Suiza se autodenominaba ¨comunistas democráticos¨. En la propia URSS surgieron como reacción a las políticas estalinistas y de alguna forma estuvieron presentes en Alemania en 1953, en Hungría en 1956, en Yugoeslavia en la época de Tito, cuando la Primavera de Praga en 1968, en la Polonia de los 80 y con la Perestroika de nuevo en la  misma Unión Soviética.

En Cuba vertientes socialistas democráticas las encontramos desde los años 30 y ya en respuesta al neoestalinismo criollo después de 1959 diversos grupos de comunistas escenificaron desencuentros con el poder autoritario, que llevaron a no pocos revolucionarios a las cárceles, al exilio y a la oposición abierta al gobierno del Partido Comunista que hizo y continua haciendo lo imposible por dividir, ignorar y aplastar la corriente socialista democrática siempre presente en el proceso revolucionario.

Hoy los conceptos básicos expuestos en aquel documento son manejados y no pocos manipulados abiertamente por el discurso oficial. Y por mucho que se pretendan ignorar por el por el poder autoritario del PCC, las ideas de un Socialismo Participativo y Democrático han ido conquistando más y más corazones en nuestro país y en otras parte del mundo. Hemos recibido la solidaridad de muchos hermanos latinoamericanos, caribeños, canadienses y norteamericanos, también de revolucionarios europeos y hasta de China Taipei han viajado a Cuba para conocer estas propuestas que, en definitiva, no son nuestras, sino adaptaciones a nuestra realidad concreta de las ideas esenciales de los fundadores del socialismo, pero nada que ver con el llamado ¨marxismo-leninismo¨.

En los momentos actuales que vive Cuba, el gobierno autoritario, que administra el capitalismo monopolista de estado impuesto en Cuba en nombre del socialismo, trata de garantizar la continuidad de su control sobre la política y la economía del país, ya al final de la vida de los llamados históricos, por medio de una alianza del capitalismo estatal con el gran capital extranjero especialmente norteamericano.

En estas circunstancias, los partidarios del SPD hemos identificado que la lucha por la democratización de la sociedad debe estar en primer plano y subordinamos otros aspectos de nuestro programa para cuando existan condiciones que permitan luchar públicamente por ellos y llevarlos a la práctica.

Esa es la razón por la cual llamamos a la unidad de todo la izquierda democrática  y a la coordinación de acciones con los movimientos democráticos y moderados de la oposición pacífica que han puesto también en primer plano la lucha por la democracia.

Hoy, a siete años de aquel acontecimiento, redoblamos nuestro llamado al gobierno, a sus fuerzas más sanas, para paralizar la creciente ola represiva contra el movimiento opositor pacífico y participar en un diálogo nacional con todos, en un ambiente de distensión democrática, que permita a todas las tendencias y grupos políticos exponer abiertamente sus propuestas para una salida democrática que podamos apoyar todos, encaminada al establecimiento de una nueva Constitución, un estado de derechos y una nueva ley electoral que cuenten con el respaldo mayoritario del pueblo.

Saludamos la nueva política hacia Cuba del Ejecutivo Estadounidense y esperamos que siga trabajando para ir levantando las restricciones, a su alcance, del embargo-bloqueo y continúe su insistencia en el Congreso para que elimine todas las sanciones que implica, las cuáles más que económicamente, afectan políticamente a las corrientes democráticas de la sociedad cubana y a las ansias libertarias del pueblo de la Isla.

Al mismo tiempo reiteramos nuestro rechazo a las intenciones del gobierno cubano  de discutir con otros gobiernos los asuntos de democracia y derechos humanos del pueblo cubano, que solo deben ser temas de debate nacional libre, inclusivo  y horizontal entre los cubanos de dentro y de fuera, de todas las tendencias.

Fracasó, por su propia naturaleza la política de agresiones y bloqueo de medio siglo de EEUU y también fracasó, también por su propia naturaleza incongruente el “socialismo de estado¨ que se trató de imponer al pueblo cubano. Nada sostenible puede construirse de arriba para abajo.

Es hora de superar el campamento y acaba de instaurar la frustrada República martiana, con todos y para el bien de todos. Cuba no soporta más seguir bajo el mandato de ucases militares.
No queremos que nadie salga derrotado ni lastimado de este proceso, pero eso depende sobre todo de la disposición del gobierno-partido-estado a enrolarse en una salida democrática.

La oposición asumió la vía pacífica. El gobierno de EEUU cambió su política de agresiones y bloqueo por la cooperación y el acercamiento. El gobierno cubano ha dado algunos pasos para tratar de hacer más eficiente su modelo económico fracasado y ha cambiado sus modos represivos, pero no ha sido capaz de avanzar hacia la democratización de la política.

Reconozca el gobierno el fracaso de su arbitrario socialismo sustentado en el estatalismo asalariado y dispóngase a entregar el poder al pueblo que por y para eso, se hizo la revolución del 59. Entonces estarán creadas las condiciones para el avance indetenible de la sociedad cubana hacia la nueva sociedad de la democracia, la justicia y la libertad plenas.

Las ideas de un Socialismo Participativo y Democrático se extienden, no importa cuánto  se pretenda ignorarlas, cuánto lodo se le quiera echar encima, cuántos se opongan acá y  allá, por una razón simple: no son ninguna camisa de fuerza, no son un invento de alguien, no responden a caprichos, no pretenden imponerse; responden a las necesidades de la vida social y económica misma de la época que estamos viviendo.

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Están equivocados, si no comienzan por el pueblo…
Félix Sautié Mederos

Considero que el hastío y la desesperanza no podrán abandonarnos en la medida que el tiempo vaya avanzando con un más de lo mismo, que algunos se encargan de tratar de mantenerlo vivo a toda costa; y que repiten con dogmática reiteración, haciendo las mismas cosas de siempre y planteando públicamente en sus vueltas y vueltas por una realidad que no cambia, las mismas expresiones grises cuajadas de palabras mágicas con las que pretenden que la producción aumente, que los servicios sean más eficientes, que se cree lo que ellos denominan sentido de pertenencia y que aumenten los niveles de disciplina social. ¡Pobre Carlos Marx!, no podrá tener tranquilidad en su tumba; si eso que dicen y hacen  es aplicación del  marxismo en la acción social y en la gobernabilidad cotidiana.

Así no habrá soluciones verdaderas  en medio de los procesos que se han denominado de Actualización del Sistema, dentro de la cual estoy de acuerdo en que se han ido efectuando  cambios, y reformas aunque muy insuficientes todavía en mi criterio, junto con la eliminación de algunas  prohibiciones absurdas; no todas porque son muchas aún las que continúan vigentes, principalmente las que se derivan de la política de “Plaza Sitiada” que ve enemigos por todas partes y que se plantea un concepto autoritario, represivo y excluyente de la gobernabilidad. En estas circunstancias que trato de describir, los burócratas de la administración, la economía y la política se dan por satisfechos  y cantan victoria con un nuevo triunfalismo que dicen que no es triunfalismo; y, que no puedo saber en realidad entonces ¿Qué es lo que realmente es?...; cuando afirman que todo va avanzando y que los niveles de cumplimiento alcanzan dígitos manifestados con  números mágicos y abstractos derivados de la macro economía e incuso de lo que pudiera considerarse como la macro política, que en definitiva no se fundamentan en la realidad dura y cruda que atraviesa actualmente el pueblo de a pie.

Comprendo que mis párrafos anteriores son algo complejos, con muchos empalmes y continuación reiterada de múltiples situaciones que se encadenan dentro de un mismo tiempo, en una misma sociedad; por lo que no puedo expresarlas con una mayor simplificación, porque me resultaría entonces  muy difícil de comprender lo que está sucediendo a partir de lo que se nos quiere explicar de que se trabaja por un futuro mejor. En este orden de cosas, entiendo que si no somos capaces de ver de conjunto el escenario en movimiento que se  está manifestando y sobre todo compararlo con la versión edulcorada que se publicita por los medios masivos oficiales; además de que también cuando  comparamos esa versión que nos quieren imponer de conjunto, con los sentimientos y anhelos que animan a la población que nos rodea, podríamos comprender mejor la realidad en que vivimos insertados y rechazar sus versiones edulcoradas. En mi caso muy especial, cuando hablo del pueblo que nos  rodea,  me refiero a mis vecinos de Centro Habana donde  convivimos, y es lo que vemos todos los días, con las ruinas, los derrumbes, las basuras en las calles y las aguas negras corriendo junto a los contenes de las aceras, mientras que los inspectores de Salud Pública quieren controlarnos el interior de nuestras casas que seguro están más limpias que las calles y espacios públicos, incluyendo al policlínico del barrio. Entonces con estas realidades verdaderas y no digo ninguna redundancia, no podremos entender nada de lo que se nos informa, de lo que se plantea en los discursos y de lo que se expresa con las  frases manidas y acostumbradas con que algunos conducen su actividad diaria de control y chequeo, según lo que se publica en la prensa local.

En estas circunstancias actuales, quiero decir que estoy de acuerdo con que se restablezcan las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, con que nos visite el Secretario de Estado e incluso el mismísimo Presidente Obama; y  muy especialmente con que se reciba con grandes manifestaciones de aprecio y de honores al Papa Francisco que bien se los merece en mi muy modesta opinión, porque para mí y uso una expresión muy popular para calificarlo: es un Papa fuera de serie, verdadero seguidor de Jesús de Nazaret. Todo eso es muy positivo e importante para Cuba, pero si no se erradica el autoritarismo, las exclusiones, los repudios y las condenas represivas de  quienes piensen distinto, a los que se les desconsidera y se les trata como si fueran los enemigos representantes del mismísimo Lucifer, no habrá soluciones verdaderas; y todo continuará empeorando, en un  declive rumbo al abismo que algunos no quieren ver ni reconocer.

Pienso que en realidad para donde verdaderamente hay que mirar ante todo lo demás que no niego su importancia, tal y  como expresé anteriormente, en mi criterio es hacia  adentro, hacia donde se encuentra el pueblo que día a día solo recibe maltratos y regaños; porque lo de afuera si logramos armonizar lo de adentro, podremos resolverlo de manera más expedita y por añadidura. Comprendo que para algunos que llevan tanto tiempo en su más de lo mismo, les será muy difícil entender lo que planteo;  y entonces, para ellos en mi criterio muy personal, lo honrado y lo patriótico de  que tanto se habla, sería hacerse a un lado definitivamente y abrirle paso a los que vienen detrás y son capaces de armonizar con el pueblo.

Finalmente quiero afirmar, negando con todas las fuerzas de mi Ser Interior al espíritu de Saturno que devora a sus propios hijos, que estoy de acuerdo con alguien que aprecio mucho y que tiene obra concreta (1), cuando en una reciente entrevista televisiva suya dijo algo que me atrevo a parafrasear porque concuerdo plenamente con su contenido, en el sentido de que en el futuro inmediato será necesario confiar más en la población  y hacer un pacto social para afrontar los crecimientos de visitas  de todo tipo que nos deparan los nuevos tiempos que parece que estarán cargados de turistas que aumentarán nuestras ganancias por causa del incremento de la recaudación turística que ello implica.

En este orden de pensamiento, afirmo que ¡Sin el pueblo no hay soluciones!...y que se equivocan los que consideren lo contrario. En esto como en otras ocasiones, reitero la frase evangélica de que ¡Quien tenga oídos para oír, oiga! Así lo pienso, y así lo afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.    Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Me refiero al Historiador de La Habana, Eusebio Leal en una entrevista que por TELESUR, le realizó hace algunos días la periodista Cristina Escobar.
Publicado en el periódico Por Esto!, de Mérida , Yucatán . México,  El lunes 10 de agosto del 2015

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Algunas propuestas básicas  de cierta  izquierda inconforme.
Por Leonel González, Carlos Díaz y Orlando Ocaña.

No solo existen victorias pírricas, sino también victorias mutiladas, que son aquellas en que solo se alcanza una pequeña porción de los ideales que nos llevaron a la lucha.Tenemos  unos sueños cumplidos  y mucho sin cumplir. Recordemos que  “no es solo la mentira el mayor enemigo de la verdad, sino, también  las convicciones fanáticas y anti dialécticas.”. Lo aquí expuesto no   es una propuesta cerrada, nuevas  aspiraciones continuarán  surgiendo.

No estamos arrepentidos, estamos defraudados, estamos indignados, por los innecesarios sufrimientos del pueblo y las demoras en resolver los propios problemas autocriticados. Favorecemos  la reflexión serena  y profunda de las  insuficiencias   y deseamos enmendarlas. Favorecemos la creación de un ambiente de comprensión y diálogos que lleve al establecimiento de una república donde todos sean escuchados y respetados  ; a una nueva Constitución fruto de la creación y discusión colectivas y horizontal del pueblo cubano, aprobada luego en referendo; a una nueva ley electoral profundamente democrática, y al establecimiento de un estado moderno bajo real control popular, con una economía plural, de derecho, con plena transparencia funcional e informativa,  con autonomías municipales, presupuestos participativos  en los diferentes niveles y el sometimiento a referendo de las leyes que afecten a todos los ciudadanos. Estamos  por  la República Democrática humanista y solidaria, con plena justicia social, independiente y soberana, por la que nos levantamos los cubanos en el 68,  en el 95, en el 33, en el 53, donde rijan integralmente  los principios consagrados de dignidad personal y de Derechos Humanos y en la que quepamos todos.

El experimento Socialista  global fracaso. Culpa, en primer lugar, de las direcciones de esos procesos. El Socialismo europeo cayó  porque el pueblo  no participaba ni decidía como debía ser, porque la dirigencia resultó autista, ambiciosa, corrupta y opresiva y porque las elites se dividieron entre los conservadores dogmáticos y los renovadores auténticamente  revolucionarios y estos últimos cometieron errores de ingenuidad severos. Desgraciadamente los intentos de corrección llegaron cuando ya el pueblo no confiaba en nadie, ni en uno ni en otros, y cuando el capital era renovado por una nueva revolución tecnológica y democrática.

La política oficial actual, aunque afirma lo contrario, no ha sacado todas las enseñanzas del fracaso y sus planes  van  lacerando  los lados progresistas que una vez conquistamos. La dirigencia actual propone y reclama el apoyo popular para una política  que, apenas conservando algunas de  las conquistas sociales alcanzadas, dada  la ineficacia de los lineamientos y la política de paso de jicotea, retrocede políticamente hacia un programa cuyas facetas positivas solo se reducen a mantener la soberanía y la independencia del país e intenta mantener el statu quo con medidas capitalistas y de corte neoliberal, que no nos conducen a socialismo alguno

Ante esta situación, la izquierda lucha por medidas alternativas  que permitan neutralizar la ineficacia y  la falta de sentido común -y humanismo- de muchas de las medidas y prioridades gubernamentales, -algunas supuestamente defensivas, pero en realidad conservadoras y retrogradas,- creadoras sin cesar de enemigos nuevos.

No olvidamos que Martí buscaba para Cuba y América Latina un modelo alternativo al colonialismo feudal español y superador de  las insuficienticas y lacras de las  concepciones del naciente Imperialismo y capitalismo norteamericano. También buscaba enmendar los errores de los regímenes caudillistas y autoritarios   post coloniales en A. Latina. Jerarquizaba la democracia, la libertad, la ética y la moral en la política. Marx  estaba por la autogestión, la autonomía, la democracia y contra el estado parasito y los autoritarismos de cualquier tipo.

Los revolucionarios  del 59 lucharon por la independencia y la justicia,  contra  la corrupción, pero también  por la libertad y la democracia. Los revolucionarios en Cuba lucharon siempre  por la república, no por el campamento.

En consecuencias, la izquierda  ha propuesto en todo lugar indicado y en forma leal, sus sugerencias, para renovar  el proyecto, por cierto, no tan tenidas en consideración como esperábamos.
En concreto, estas son algunas de nuestras demandas fundamentales.

Sobre  el derecho. Hay que preparar un nuevo proceso constituyente y una nueva constitución.
Es importante  un tribunal constitucional,  autónomo, electo por todo el pueblo, que vele por el más estricto cumplimiento de la constitución y las leyes.

Todas las autoridades de la república, deben jurar lealtad  a la Constitución y a las leyes, en especial las encargadas de la seguridad nacional y no como hoy lo hacen ante el Comandante en jefe, el partido y la ¨revolución¨, como si fueran cuerpos al servicio de hombres, partidos, o hechos históricos. Debiera ser,  ante la voluntad del pueblo expresada  en el texto más sagrado de  la república. La constitución.

Se deben  ratificar cuanto antes los pactos  ya firmados  por el gobierno de Cuba, de derechos humanos, y concretar para Cuba un aún más democrático y amplio  pacto de derechos humanos que no niegue ni una coma del general pero amplié con una nueva generación de   derechos a  los cubanos. Probablemente una contribución sin precedente a todo el movimiento revolucionario mundial.

Hay que penalizar severamente el uso de la violencia contra el pensamiento diferente.
Hay que establecer la ley de Municipios para comenzar a estructurar la economía y el poder desde abajo y la libre elección de todos os cargos públicos en todas las instancia.

En la Política. Es necesaria una Ley de los Derechos de Participación y Control Ciudadanos que permita  una informada, efectiva, responsable y eficaz intervención del pueblo en los asuntos medulares.

Es común que muchos gobiernos soliciten la opinión de sus ciudadanos sobre diferentes asuntos. Es común igualmente que esa solicitud se haga bajo procedimientos y formas que no garantizan, realmente, ni la transparencia, ni la verdadera democracia ni la fiabilidad de la información recogida.

Procesos supuestamente democráticos que no permiten conocer diferentes puntos de vistas, que no permiten discutir los méritos y deméritos de las propuestas, que no permiten la transparencia horizontal sino solo la recogida de información de forma vertical o peor, que se realizan sin observar las más elementales normas de privacidad  en la recogida de la información y ocultando o restringiendo los resultados finales de los procesos son el pan nuestro de cada día.

Esos procesos no son democráticos, mucho menos progresistas, revolucionarios y nunca socialistas.

Son imprescindibles la participación horizontal y los referendos.

Es necesario acabar con ambigüedades y duplicidades. Hay que delimitar las funciones entre el PCC, el Poder Popular y la administración pública. De la máxima importancia  hay que acabar con  las propias contradicciones que existen en la constitución.

Solo como ejemplo. El artículo 5 expresa…El partido comunista… es la fuerza dirigente de la sociedad y el estado…El 69 afirma…La Asamblea nacional del poder popular  es el órgano supremo del poder del estado. Representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo.

La izquierda exige un Poder Popular realmente democrático, un Parlamento para discutir y aportar, no para aplaudir. Ni el parlamento debe sesionar  solo dos veces al año, ni la agenda parlamentaria la puede  establecer el gobierno-y solo analizar los sectores en que se obtiene algún éxito- ni la falta de transparencia puede  predominar en los informes ni en las estadísticas ni menos en cómo se utiliza el presupuesto. Y las FAR y el MININT deben someterse a control parlamentario, como cualquier otro sector.

En especial, se defiende el criterio de que el parlamento, la asamblea, debe votar sobre los textos definitivos y no otorgar “un cheque en blanco“a ninguna persona o grupo de personas para que determinen sobre cuestiones sustantivas de derechos con posterioridad al ejercicio del voto y que los delegados deben entender que no representan los criterios de ninguna provincia o zona del país, y menos de su militancia política, sino esencialmente de sus electores y los suyos propios. La asamblea no puede ser una “escuelita” donde los gobernantes enseñan a pensar  y a aprender  a los allí representados,  sino una instancia donde los gobernados someten a escrutinio la acción del gobierno.

Se exige una política que dé paso a los genuinos representantes populares, no una política de cuadro basada en estadísticas (X % de mujeres, o negros digamos) o de favorecimiento familiares. Demanda se cumpla lo acordado y prometido, respecto a definir ya, constitucionalmente, el tiempo para ejercer por una misma persona los cargos decisivos. La izquierda exige, sin más dilación, la instauración de un tribunal constitucional que impida las violaciones a la constitución y las leyes, tan comunes en nuestro país.

Demanda establecer en el Parlamento una Comisión de Protección de los Derechos del Ciudadano,  una Comisión de ética en los medios, una “Ley de medios”, un nuevo “Código Penal” y una nueva “Ley de Procedimientos penales”, en especial  una “Ley de igualdad” a fin de evitar toda discriminación, la racial, contra la mujer, contra la orientación sexual diferente, una “Ley General de discapacidad” que en Cuba no existe y lo que hay no está acorde con las exigencias actuales, y una “Ley general de protección de animales”, que en Cuba es imprescindible. Igualmente la izquierda exige un nuevo “Código de familia”.

La izquierda exige procedimiento plebiscitario para las cuestiones que afectan decisivamente a todos los ciudadanos, como cualquier nueva Ley sobre el trabajo, la jubilación, la vida o la muerte y como las necesarias adecuaciones a la Constitución.

La izquierda ha sugerido la separación estado-partido, la descentralización, la ampliación de autonomías y la compactación de las organizaciones de masas. La dualidad político-estatal y administrativa es un factor esencial de burocratización y corrupción, debe ser eliminada. En especial, la izquierda desaprueba sistemas  en que en una misma entidad o persona coincida la función de ser juez y parte.

La izquierda exige se acabe de reconocer lo que todos observan y la historia ha demostrado claramente, que la dualidad político-estatal y administrativa y la concepción unilateral antimarxista de las correas de trasmisión de las llamadas organizaciones de masas   son  factores esenciales de burocratización subestimado por la tradición revolucionaria y más aún, la posterior estatista, tanto en el plano teórico como práctico.

Ante un asunto que afecta a  la casi totalidad de  la familia y la población cubana no tenemos divergencias algunas: Creemos que hay que humanizar las relaciones con la emigración Cubana, creemos que hay que respetar el derecho de la gente de vivir donde desee y opinar o actuar  por la mejoría de su país. Tiene que dolernos el destino y el sufrimiento de  cualquier cubano esté donde esté y piense igual o diferente a nosotros.

Con todos y para el bien de todos. Viva Cuba libre, democrática, libertaria y solidaria.

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Una relación que nunca debió romperse.
A propósito de la reapertura de la embajada de EEUU en La Habana, el próximo 14 de agosto.
Por Pedro Campos.

Este 14 de agosto fue izada la bandera de EEUU en la reapertura de su embajada en la capital cubana, como símbolo del restablecimiento de relaciones acordado entre los gobierno de Raúl Castro y Barak Obama.

Se restituía así una relación que nunca debió romperse, porque si bien existían razones para el distanciamiento entre los gobiernos, los pueblos de Cuba y EEUU tenían muchos más motivos para que nunca se eliminaran esos vínculos. Pero desgraciadamente,  los gobiernos actúan según sus intereses y no siempre en función de los intereses de sus ciudadanos.

De hecho los pueblos de Cuba y EEUU nunca rompieron sus lazos amistosos. Hoy lo vemos con toda claridad en el pueblo caribeño, cuando con tanta alegría ha rezumado este restablecimiento, lo que indica claramente que los años de ofuscación y enfrentamiento entre ambos gobiernos, no lograron imponerse en el sentimiento popular.

Siempre esa amistad estuvo presente en el pueblo norteamericano y se ponía de manifiesto cuando acogía a tanto cubano que se iba de este país huyendo de la persecución política o buscando nuevos horizontes ante el panorama económico deficitario.

Los cubanos si bien hemos siempre rechazo la injerencia de los gobiernos norteamericanos en nuestros asuntos internos y sus políticas imperiales, también hemos sabido aquilatar los grandes aportes de ese país a la cultura y la economía mundiales y especialmente al desarrollo de nuestro propio país. Lo negativo no nos impidió verlo lo positivo.

La historia de Cuba, guste  o disguste, no puede escribirse sin los aportes, para bien o para mal, de sus relaciones con EEUU. No es momento de hacer recuento, ni mucho menos de mencionar lo que no fue agradable; pero algunos hitos positivos deberán decirse hoy ante este hecho histórico.

Cuando el Norte no era más que un grupo de colonias inglesas dispersas, el comercio de rescate o contrabando de alcoholes y tabaco, en violación de lo dispuesto por la colonia española, era una de las principales fuentes de riquezas de los criollos y muchos cubanos que simpatizaban con la causa independentista de las colonias inglesas, participaron en sus luchas contra Inglaterra.

La declaración de Independencia en 1776   fue acicate para el desarrollo del movimiento independentista de los criollos cubanos y los aires democráticos y libertarios que generó aquel proceso, estuvieron en la génesis anexionista de muchos patriotas cubanos que veían en aquella opción la posibilidad de salirse del yugo español.

Sin duda alguna, entonces EEUU era el referente mundial libertario de mayor significación.

Cuba y EEUU tienen historias muy parecidas. Ambos pueblos tienen como raíces principales la inmigración de europeos y africanos, compartimos la economía de plantaciones y la esclavitud, fuimos colonias explotadas por sus metrópolis, ambos tuvimos guerras de independencia y en esas  luchas nos ayudamos mutuamente.

La intervención de 1898 en la guerra contra España, tiene varias lecturas, pero nadie podría negar que los voluntarios que vinieron como tropa no lo hicieron con ánimos imperiales, sino solidarios. Y estamos hablando de pueblo, no de gobiernos.

Si muchos imperialistas del Norte apetecieron siempre el control de la isla, la mayoría de los ciudadanos del Norte la miraban con ánimos de protección.

Las mayorías en el pueblo cubano nunca han compartido el odio profesado hacia ese país por algunos  de sus gobernantes. Turbas, grupos de manifestantes gritando consignas pueden encontrase en cualquier parte, sobre todo en coyunturas específicas de confrontación. Pero nunca, ni los partidarios de los gobernantes mismos, han quemado jamás una bandera de las barras y las estrellas en suelo cubano, porque todos saben que las banderas representan a los pueblos, no a los gobiernos.

En la historia de estos últimos 60 años mucho se han manipulado los acontecimientos entre Cuba y EEUU por sus respectivos gobiernos, en busca de ventajas políticas. Muchas historias han sido muy mal contadas. Esperemos que esta nueva etapa vaya permitiendo que otras visiones de los acontecimientos, más realistas, se vayan imponiendo.

Nadie podría esperar que el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los gobiernos, implique automáticamente la solución a todos los problemas que afectan estas relaciones. Se encara un proceso de normalización.

Quedan muchas leyes del bloqueo-embargo que deben ser levantadas, los problemas relacionados con la Base Naval, las afectaciones económicas ocasionadas a ambas partes por las políticas de enfrentamiento y un sinnúmero de asuntos bilaterales que deberán ser atendidos.

Cuba tiene sus propios problemas internos, en su sistema político que  debe democratizarse, en su economía que deberá socializarse y abrirse a todas las formas de producción y especialmente deberán eliminarse todas las restricciones al cuentapropismo y al cooperativismo independientes y suspenderse el monopolio estatal sobre la economía.  Tenemos serios problemas que resolver en torno a la propiedad y el respeto a los derechos humanos. Pero estos son problemas cubanos, que debemos resolver los cubanos, entre nosotros mismos sin interferencia de nadie.

Lo que no quiere decir que otros en el mundo no manifiesten sus preocupaciones en este sentido y de alguna manera traten de ayudar en su solución con buena voluntad hacia el pueblo cubano y sin ánimos impositivos.

Nos trataron de acostumbrar a ver mal todo lo que venía del Norte. Esa política, que nunca se impuso, ha empezado a cambiar y habrá de seguir cambiando y eso hay que agradecer a los Presidentes Raúl Castro y Barak Obama.

La cercanía del territorio norteamericano, la primera economía mundial, la presencia allí de más de dos millones de cubanos y descendientes, la riqueza que esos cubanos manejan, son factores que bien encaminados pueden y deben contribuir al desarrollo futuro y próspero de una Cuba con todos.

Los gobiernos de la confrontación, son cosas del pasado. De ahora en adelante EEUU y Cuba no deben mirar para atrás, a tanto problema, desencuentros y confrontaciones. Es necesario mirar hacia un futuro de cooperación y respeto mutuo, donde predomine no la filosofía de la elite de turno en el poder en cada nación, sino la solidaridad, la fraternidad y la cooperación que han caracterizado tradicionalmente las relaciones entre ambos pueblos.

Al fin que los gobiernos pasan y los pueblos, que son los que cuentan, quedan.

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OTRAS VISIONES

Lecciones de la historia reciente
Por Ariel Hidalgo

En días pasados, un grupo de hombres y mujeres valientes, con caretas del presidente Obama en los rostros, protestaban en una calle habanera contra la reanudación de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. La gente, como siempre, se detenía por un momento a mirarlos con curiosidad y seguía de largo. Los manifestantes se oponían a algo que fuera celebrado por casi todo el pueblo. El régimen, temeroso de que los nuevos cambios traigan un mayor nivel de desestabilización, ha aumentado la represión en la medida en que la disidencia va subiendo la parada de la protesta pública.

Para entender qué está pasando es preciso un poco de historia. El movimiento disidente, que venía gestándose desde fines de los setenta, germinó finalmente en el presidio político en 1983 cuando un pequeño grupo de siete prisioneros, entre los que se contaban personalidades luego muy conocidas en el exterior, como Ricardo Bofill, Gustavo Arcos y Elizardo Sánchez, decidimos firmar denuncias con nuestras propias identidades (por primera vez sin seudónimos) a nombre de algo que empezó a llamarse Comité Cubano Pro Derechos Humanos. Los demás presos creyeron que nos habíamos vuelto locos, que aquello era utópico, que simplemente nos iban a desaparecer y que nunca más se volvería a hablar del tema. Pero no fue así. Nuestras denuncias llegaron a la opinión pública internacional y los ojos del mundo estaban atentos a nosotros, por lo que el régimen sólo podía liquidarnos al precio de un alto costo político. El grupo se extendió a las calles y se multiplicó. Hoy cuenta con miles de activistas. Fue el único movimiento de oposición que pudo sobrevivir por una simple razón: el régimen se había preparado para repeler cualquier oposición violenta, pero no para enfrentar una oposición pacífica.

El sector conservador del exilio no pensó que aquello que nacía en Cuba era utópico, sino algo peor: una oposición fabricada por el propio régimen para arrebatarles el protagonismo. Más tarde, muchos disidentes, buscando su apoyo, cambiaron su discurso y adoptaron una retórica nacida en un contexto muy diferente al suyo, y por tanto perdieron el contacto con su propia realidad, porque un padre o una madre que nada tiene que poner en el plato de sus hijos a la hora del almuerzo, no iba a unirse a defensores del embargo que convocan salir a las calles en defensa de elecciones libres, cuando lo inaplazable era salir a zapatear qué poner en ese plato. El movimiento sirvió para ir creando en la ciudadanía una conciencia de derecho, pero fue incapaz, con sus denuncias y sus manifestaciones públicas, de impulsar los cambios. No logró insertarse en la sociedad cubana sino que permaneció arrinconada en su marginalidad, de modo que se creó una situación en la que el régimen era incapaz de aniquilar a la disidencia y la disidencia, incapaz de .poner fin a ese régimen. Y así llevamos más de treinta años.

La confrontación no ha resuelto nada. ¿Tendremos que esperar treinta años más? ¿Seguirán protestando y lamentándose por lo que ya no tiene marcha atrás? En 1990 algunos líderes disidentes, como Gustavo Arcos y Oswaldo Payá, habían tratado de romper esa inercia mediante propuestas de diálogo con el poder. Pero éste no estaba dispuesto a concesión alguna porque le era más rentable políticamente mantenerse en un clima de plaza sitiada. Sin embargo ahora, cuando se crean nuevas condiciones y se abren nuevos caminos, lo que antes era imposible se hace factible en las nuevas circunstancias y es preciso una nueva estrategia.

La dirigencia en el poder no hará nada sin un beneficio y sin garantías de mantener la estabilidad.

Necesita presentar ante el mundo la imagen de una voluntad seria de resolver el problema de los derechos humanos, pero si crea un grupo fantoche entre sus adláteres, no gozará de credibilidad, por lo que tendrá que aceptar a verdaderos disidentes independientes, pero sólo lo hará bajo ciertas garantías. Para llegar a un acuerdo es preciso concesiones de ambas partes y la principal concesión nuestra es abandonar la política de confrontación. Ya no se trata de pedir al pueblo que se una a nosotros, sino de unirnos nosotros al pueblo sin exigirle que luchen por metas para ellos abstractas, sino resolver sus problemas más inmediatos.

Con esto daremos un paso más allá y el gobierno, un paso más acá. Como dijera Franz Kafka, “a partir de cierto punto, no hay retorno”. Y agregaba: “Ese es el punto que hay que alcanzar”.

Considero que el hastío y la desesperanza no podrán abandonarnos en la medida que el tiempo vaya avanzando con un más de lo mismo, que algunos se encargan de tratar de mantenerlo vivo a toda costa; y que repiten con dogmática reiteración, haciendo las mismas cosas de siempre y planteando públicamente en sus vueltas y vueltas por una realidad que no cambia, las mismas expresiones grises cuajadas de palabras mágicas con las que pretenden que la producción aumente, que los servicios sean más eficientes, que se cree lo que ellos denominan sentido de pertenencia y que aumenten los niveles de disciplina social. ¡Pobre Carlos Marx!, no podrá tener tranquilidad en su tumba; si eso que dicen y hacen  es aplicación del  marxismo en la acción social y en la gobernabilidad cotidiana. 

Así no habrá soluciones verdaderas  en medio de los procesos que se han denominado de Actualización del Sistema, dentro de la cual estoy de acuerdo en que se han ido efectuando  cambios, y reformas aunque muy insuficientes todavía en mi criterio, junto con la eliminación de algunas  prohibiciones absurdas; no todas porque son muchas aún las que continúan vigentes, principalmente las que se derivan de la política de “Plaza Sitiada” que ve enemigos por todas partes y que se plantea un concepto autoritario, represivo y excluyente de la gobernabilidad. En estas circunstancias que trato de describir, los burócratas de la administración, la economía y la política se dan por satisfechos  y cantan victoria con un nuevo triunfalismo que dicen que no es triunfalismo; y, que no puedo saber en realidad entonces ¿Qué es lo que realmente es?...; cuando afirman que todo va avanzando y que los niveles de cumplimiento alcanzan dígitos manifestados con  números mágicos y abstractos derivados de la macro economía e incuso de lo que pudiera considerarse como la macro política, que en definitiva no se fundamentan en la realidad dura y cruda que atraviesa actualmente el pueblo de a pie.

Comprendo que mis párrafos anteriores son algo complejos, con muchos empalmes y continuación reiterada de múltiples situaciones que se encadenan dentro de un mismo tiempo, en una misma sociedad; por lo que no puedo expresarlas con una mayor simplificación, porque me resultaría entonces  muy difícil de comprender lo que está sucediendo a partir de lo que se nos quiere explicar de que se trabaja por un futuro mejor. En este orden de cosas, entiendo que si no somos capaces de ver de conjunto el escenario en movimiento que se  está manifestando y sobre todo compararlo con la versión edulcorada que se publicita por los medios masivos oficiales; además de que también cuando  comparamos esa versión que nos quieren imponer de conjunto, con los sentimientos y anhelos que animan a la población que nos rodea, podríamos comprender mejor la realidad en que vivimos insertados y rechazar sus versiones edulcoradas. En mi caso muy especial, cuando hablo del pueblo que nos  rodea,  me refiero a mis vecinos de Centro Habana donde  convivimos, y es lo que vemos todos los días, con las ruinas, los derrumbes, las basuras en las calles y las aguas negras corriendo junto a los contenes de las aceras, mientras que los inspectores de Salud Pública quieren controlarnos el interior de nuestras casas que seguro están más limpias que las calles y espacios públicos, incluyendo al policlínico del barrio. Entonces con estas realidades verdaderas y no digo ninguna redundancia, no podremos entender nada de lo que se nos informa, de lo que se plantea en los discursos y de lo que se expresa con las  frases manidas y acostumbradas con que algunos conducen su actividad diaria de control y chequeo, según lo que se publica en la prensa local. 

En estas circunstancias actuales, quiero decir que estoy de acuerdo con que se restablezcan las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, con que nos visite el Secretario de Estado e incluso el mismísimo Presidente Obama; y  muy especialmente con que se reciba con grandes manifestaciones de aprecio y de honores al Papa Francisco que bien se los merece en mi muy modesta opinión, porque para mí y uso una expresión muy popular para calificarlo: es un Papa fuera de serie, verdadero seguidor de Jesús de Nazaret. Todo eso es muy positivo e importante para Cuba, pero si no se erradica el autoritarismo, las exclusiones, los repudios y las condenas represivas de  quienes piensen distinto, a los que se les desconsidera y se les trata como si fueran los enemigos representantes del mismísimo Lucifer, no habrá soluciones verdaderas; y todo continuará empeorando, en un  declive rumbo al abismo que algunos no quieren ver ni reconocer.

Pienso que en realidad para donde verdaderamente hay que mirar ante todo lo demás que no niego su importancia, tal y  como expresé anteriormente, en mi criterio es hacia  adentro, hacia donde se encuentra el pueblo que día a día solo recibe maltratos y regaños; porque lo de afuera si logramos armonizar lo de adentro, podremos resolverlo de manera más expedita y por añadidura. Comprendo que para algunos que llevan tanto tiempo en su más de lo mismo, les será muy difícil entender lo que planteo;  y entonces, para ellos en mi criterio muy personal, lo honrado y lo patriótico de  que tanto se habla, sería hacerse a un lado definitivamente y abrirle paso a los que vienen detrás y son capaces de armonizar con el pueblo. 

Finalmente quiero afirmar, negando con todas las fuerzas de mi Ser Interior al espíritu de Saturno que devora a sus propios hijos, que estoy de acuerdo con alguien que aprecio mucho y que tiene obra concreta (1), cuando en una reciente entrevista televisiva suya dijo algo que me atrevo a parafrasear porque concuerdo plenamente con su contenido, en el sentido de que en el futuro inmediato será necesario confiar más en la población  y hacer un pacto social para afrontar los crecimientos de visitas  de todo tipo que nos deparan los nuevos tiempos que parece que estarán cargados de turistas que aumentarán nuestras ganancias por causa del incremento de la recaudación turística que ello implica.

En este orden de pensamiento, afirmo que ¡Sin el pueblo no hay soluciones!...y que se equivocan los que consideren lo contrario. En esto como en otras ocasiones, reitero la frase evangélica de que ¡Quien tenga oídos para oír, oiga! Así lo pienso, y así lo afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.    Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

(1)Me refiero al Historiador de La Habana, Eusebio Leal en una entrevista que por TELESUR, le realizó hace algunos días la periodista Cristina Escobar. 

Publicado en el periódico Por Esto!, de Mérida , Yucatán . México

 

He cumplido 77 años, nací en La Habana el 28 de julio de 1938 en un mundo convulso y cargado de guerras, injusticias y explotaciones; así he continuado viviendo en todo el tiempo que ha transcurrido desde entonces, siempre en medio de estas improntas tan aciagas y durante algunos años entusiasmado con la posibilidad de poderlas eliminar en Cuba, en tanto que en mis 77 me veo con muchos de mis sueños truncados y rotos.  

Jueves, 30 Julio 2015 00:00

Boletín digital SPD No.167

No.167 (17/año 7). La Habana, 30-julio-2015

"Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista".
 Art. 53 de la Constitución.

Boletín por un socialismo participativo y democrático.
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
Los autores son los responsables de sus escritos.
Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.
Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.
Recopilación de Pedro Campos.
Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido
El boletín SPD se puede encontrar en el sitio www.felixsautie.com y en el blog Primero Cuba

Índice

Declaración del Observatorio Crítico Cubano sobre violencia contra opositores

Algunos prefieren vivir en el pasado…
Por Félix Sautié Mederos

Restituyan la soberanía al pueblo
La vieja consigna ¨dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada¨, se ha transformado: la ¨revolución¨ ya no es el ¨todo¨, más bien es  ¨nada¨.
Por Pedro Campos y otros compañeros.

No al secuestro de la soberanía, NO a la violencia innecesaria.
La violencia contra personas indefensas es una práctica fascista, no revolucionaria.   
Por Carlos C. Díaz, Leonel González y Orlando Ocaña.

Carta abierta del grupo Concordia sobre la reanudación de relaciones Cuba-Estados Unidos

Tal y como anuncié en mi última crónica escrita desde España, nuevamente estoy de regreso en mi Habana querida;  y, en esta oportunidad, quiero añadir que la encuentro esperanzada, pienso que quizás en exceso, por motivo de los anuncios de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos que todos conocemos. Percibo a mi Ciudad natal suspirando, porque vengan tiempos mejores en los que al fin se puedan restañar los efectos de la desatención, de la falta de limpieza urbana, de los grandes baches en sus calles, avenidas e incluso aceras para el paso de peatones,  y sobre todo  de la burocracia local que tanto daño le han hecho a una Habana convertida en ruinas por la desidia, la desatención e incluso por un castigo absurdo. Es una burocracia citadina que no da la cara por ninguna parte para dialogar con la población que no la conoce, ni que tiene en cuenta sus anhelos y necesidades acumuladas. 

El contraste es triste porque cuando de nuevo camino por las calles de mi Centro Habana en donde vivo, las veo como de costumbre las veía antes de viajar: sin barrer, con aguas negras y basuras acumuladas, a oscuras y con ruinas evidentes por todas partes. Comprendo entonces que percibo el contraste con  Madrid y Palma de Mallorca a donde viajé y estuve por varias semanas, que es un contraste que me produce una muy especial  sensación  como si en La Habana hubiera llegado a una ciudad después de la batalla; incluso considero que es muy preocupante la situación que presentan los procesos de restauración en La Habana Vieja que se han estado realizando con cierta eficacia que se ha hecho evidente y, que actualmente se encuentran en un verdadero impase dado “cambios y/o intervenciones” que por la vía de “Radio Bemba” ( de boca a boca) se han dado a conocer, quizás para peor, los que se han efectuado en las áreas que ha atendido la Oficina del Historiador de La Habana que aparecen detenidas en su impulso que le era característico. Espero que no sean para peor y que solo sea una impresión subjetiva mía; lo espero por el bien de nuestra Ciudad porque en esas áreas era en donde en realidad podía apreciarse un verdadero renacimiento, gracias a un esfuerzo sostenido e inteligente del Historiador de la Ciudad. Para colmo en una entrevista que TELESUR le hizo a Eusebio Leal mis percepciones sobre la realidad de la restauración en La Habana Vieja, percibí que estaba confirmadas al respecto, según lo que pude apreciar de la entrevista que le realizó la periodista Cristina Escobar. No puedo entender que ante tanta desatención a La Habana, vaya a desarticularse lo poco que se ha hecho al respecto, y apoyo plenamente la obra realizada por la Oficina del Historiador de la Ciudad, más allá de cualquier discrepancia política que algunos puedan plantearle al respecto. Lo positivo hay que reconocerlo venga de donde venga y los procesos de Restauración en La Habana Vieja son algo positivo en lo concreto específico; esa es mi opinión que quiero plantear abiertamente en estos momentos de exclusión y nubarrones.

Opino que lo que me sucede en estos momentos de regreso a mi sufrida Ciudad, es que con el tiempo sin ver otras realidades nos acostumbramos a lo que tenemos a nuestro alrededor, pero cuando cambiamos   de presencia  hacia esos otros lugares y espacios, las diferencias y los contrastes saltan a la vista con fuerza hasta que de nuevo nos volvemos acostumbrar visualmente a lo que vemos y percibimos en lo cotidiano que nos rodea.  No es una seguidilla de la palabra lo que estoy planteando, es simplemente mi testimonio de vida que nadie me puede escamotear, porque estaría intentando hacerlo precisamente en el lugar que  describo que es verdaderamente La Habana maravilla y sus vecinos los que los que lo estamos sufriendo.

En estos días, además tuve la dicha de ver por televisión el izaje de la bandera cubana en nuestra Embajada en Washington, un hecho que en mi criterio muy personal y de acuerdo con mis sentimientos patrióticos de profunda cubanía, no debería ser enturbiado por diferencia política alguna, porque es la bandera del país que nos vio nacer y la representación de todo un pueblo que ha sufrido mucho y que comienza a verse considerado. Comprendo que nos faltan múltiples cambios en lo externo y muy especialmente en lo interno en donde las mentalidades detenidas en el tiempo, los métodos autoritarios y burocráticos tienen que cambiar necesariamente. Ello nos desmerita la emoción y la importancia del reconocimiento que esas relaciones con la Nación más poderosa del mundo de la que somos vecinos geográficos, significan. Lo contrario sería como trancar el dominó, o meter la cabeza en la tierra como los avestruces y cerrarse a toda solución pacífica de un diferendo de tanto tiempo y de una relación que alguien muy profesionalmente  ha planteado públicamente que “Cuba nunca ha tenido una relación normal con Estados Unidos”.

En estas circunstancias, percibo muy especialmente que hay personas muy determinantes que prefieren vivir en el pasado, a contrapelo de lo que planteó el propio Secretario Kerry, que considero muy importante que precisamente un Secretario de Estado de Estados Unidos lo expresara en Conferencia de Prensa junto al Canciller cubano, en los momentos del restablecimiento de nuestras relaciones diplomática y de la apertura de la Embajada de Cuba en Washington. Su planteamiento concreto en el sentido textual de la traducción que se transmitió por TV, expresó que “No hay nada más inútil que querer vivir en el pasado”. Eso considero  que es muy importante que en los propios Estados Unidos se tenga muy en cuenta, y que en Cuba especialmente también es válido. Estamos en momentos en que por todas partes aparecen personas detenidas en el tiempo tratando de impulsarnos hacia atrás, hacia un pasado de centralizaciones, autoritarismos y dogmatismos que tenemos que superar. 

En estos momentos conmemoramos los 500 años de fundado Santiago de Cuba; y las campañas y preparativos han llenado las informaciones diarias, pero de La Habana, nada, que es la Capital de la República, la Capital de todos los cubanos que dentro de unos pocos años para el 2019 también cumplirá sus 500 años. Poco se ha dicho  y poco se hace para esta conmemoración, más aún en momentos en que La Habana suena por todas partes y está siendo visitada desde muchos países. 

Me pregunto entonces como habanero de pura cepa, nacido y criado en La Habana, de padre y madre habaneros…: ¿Hasta cuándo? Solo del Historiador de La Habana he conocido un planteamiento público sobre la urgencia de lo que hay que hacer en una Habana y el corto tiempo con que se cuenta para ello, en la que constantemente se presentan derrumbes fatales y aparecen quejas no oídas y no resueltas por todas partes de sus vecinos hartos de tanta burocracia y mentiras. En mi opinión es esta la situación real de La Habana de la época del restablecimiento de relaciones con Estados Unidos, más allá de los triunfalismos que de nuevo están regresando y de las corrupciones que se conocen y de las que no se conocen o no se informan su existencia, aunque sus noticias le den la vuelta al mundo entero.

Así lo pienso, y así lo expreso con mis respetos por el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular

Publicado en la Sección de cultura del Periódico Por Esto! De Mérida, Yucatán, México

 

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Félix Sautié Mederos

Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía. Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz...  Leer más