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Blog de Félix Sautié Mederos

Por un socialismo participativo y democrático (SPD)

Sábado, 14 Noviembre 2015 00:00

Boletín digital SPD No.175

No.175 (25/año 7). La Habana, 14-noviembre-2015

"Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista".
 Art. 53 de la Constitución.

Boletín por un socialismo participativo y democrático.
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
Los autores son los responsables de sus escritos.
Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.
Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.
Recopilación de Pedro Campos.
Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido
El boletín SPD se puede encontrar en el sitio www.felixsautie.com y en el blog Primero Cuba

Índice

Diversidad no es división

Por Pedro Campos 

Espacio Laical insiste en el diálogo.

Por Félix Sautié Mederos.  

Politólogos piden debate sobre reformas y socialismo en Cuba

Especialistas alertan sobre la necesidad de llevar de la mano cambios económicos en Cuba y políticas afirmativas hacia los sectores en desventaja.

IPS 

Nuestros comunistas de antaño

Por Yusimí Rodríguez

Contenido

Diversidad no es división

Por Pedro Campos

Mucho se quejan los cubanos de que  existen muchas ¨divisiones¨ en todo el espectro político de la nación. Y esto es válido, tanto para dentro como para fuera de Cuba.

¨El Exilio está ampliamente dividido, la oposición interna ni qué decir, la izquierda está enferma de sectarismo y hasta en el antiguo monolítico partido-gobierno-estado se aprecian por lo menos dos tendencias, los que quieren ir pasito a pasito y los que ni un pasito quieren¨, aprecian no pocos analistas políticos.

Unos a otros nos etiquetamos  de izquierda, de centro, de derecha y dentro de esas etiquetas las ¨casitas¨ proliferan. No nos damos cuenta: estamos llegando a la hora de Cuba, donde las etiquetas sobran. Hay que parafrasear al  Maestro: dígase cubano, y se han dicho todos los derechos.

Sin embargo, a mi modo de ver, más que división en todo eso lo que hay es diversidad. Y la diversidad  si se la mira positivamente, más que una desgracia, es una garantía para el desarrollo en todos los órdenes, si somos capaces de armonizarla en lugar de convertirla en fuente de enfrentamientos; si se busca el respeto a las minorías antes que la imposición de las mayorías. Las minorías aplastadas siempre serán fuentes de conflicto.

En este camino, por el seguidismo y caudillismo tradicionales  que nos vienen de la incultura política española, por superar plenamente en la modernidad y que tanto daño nos hicieron en las luchas por la independencia y la democracia en los siglos XIX y  XX, hoy aparecen de nuevo personas, en todo el espectro político, con ánimos similares, que pretenden una única verdad: la suya y buscan controlar la diversidad. Lógicamente, tales concitan el rechazo de muchos cubanos.

No es un crítica a nadie en particular, es un llamado a acabar de entender que la democracia, el poder del pueblo, si se intenta dirigir por un centro único, por un personaje, sea comunista, socialista, socialdemócrata, socialcristiano, liberal, nacionalista  o de otro tipo, no es más que un ropaje para nuevas formas dictatoriales.

¡Ay democracia!, tan querida y tan mal tratada.

El arte en política radica en la capacidad de armonizar las diferentes visiones y acciones hacia los fines que se comparten. Maniobrar para imponer un modo particular y único de ver y hacer las cosas, más bien es una diablura.

Y la nación cubana, esa que conformamos los del archipiélago y la diáspora, estamos abocados a vivir importantes cambios como consecuencia del fracaso económico político y social del ¨socialismo estatal¨. Un oxímoron  que se ha querido imponer a la sociedad como camisa de fuerza, en violación de todas las leyes propias del desarrollo de la humanidad. Algo simplemente antinatural.

En este sentido llama la atención que el Presidente Raúl Castro, el VI Congreso del PCC, sus lineamientos y lo políticos más allegados a él, apenas mencionen la palabra socialismo.

Hoy, en el seno mismo del oficialismo ya  nadie puede acallar las voces que demandan transformaciones de calado en la constitución, la ley electoral, la estructura de propiedad, las regulaciones económicas, migratorias y de todo tipo.

Se aprecia en la propia televisión estatal, donde  una multiplicidad de programas que parecen escapársele por debajo a la mesa cuadrada que llaman redonda, abordan sin ambages la necesidad de afrontar sin más dilación los múltiples cambios que demanda la realidad cubana.

El PCC asume ya esas voces en su próximo Congreso o su reducción a la burocracia más comprometida será cuestión de tiempo.

Simple: el desarrollo de las fuerzas productivas cubanas, especialmente de la más importante, la fuerza de trabajo, unido al avance de la cultura sobre las nuevas tecnologías y el conocimiento que las mismas generan, ya no caben en el estrecho marco de las relaciones de propiedad y distribución de la obsoleta y fracasada empresa estatal asalariada, dizque socialista, que se defiende como eje central de la economía, por el gobierno-partido-estado.

La realidad demanda que la economía, la propiedad, sean socializadas (no estatalizadas), que cada vez la propiedad y los resultados del trabajo estén más repartidos y eso solo es posible por medio de una economía desestatizada, plural, democrática, donde haya plena libertad para mercar, invertir, hacer asociaciones, importar y exportar y garantías para la inversión y la fuerza de trabajo, donde el trabajo libre individual o asociado encuentre libertades y apoyo para desarrollarse.

Y las fuerzas políticas  que quieran formar parte de la oleada democratizadora que avanza casi invisible por debajo del manto burocrático que impide su apreciación a simple vista, deberán entender la multiplicidad de formas de pensamiento como diversidad en armonía y no como división en enfrentamientos y actuar en consecuencia.

Y esto es válido para el partido en el gobierno, que tendrá que dejar de ser único, porque único y mentira es lo mismo,  y para todos aquellos que aspiran a jugar algún papel político en la Nueva Cuba democrática, plural y más socializada que inevitablemente saldrá del actual desbarajuste.

Acabemos los cubanos, todos, los de allá y los de acá de aceptar nuestra diversidad, de tolerar nuestras diferencias, de perdonar nuestras culpas aceptadas y de seguir vinculando el futuro del pueblo cubano a las políticas  de otros estados.

Lo lograremos si somos capaces de reunificar la nación y poner por encima de todo interés estrecho el convertir a nuestro país en un emporio de felicidad, armonizando la diversidad, con todos y para el bien de todos, como expresó el Apóstol y como reza en la constitución aún vigente.

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Espacio Laical insiste en el diálogo.

Por Félix Sautié Mederos. 

Cuando se produjeron cambios sustanciales en la dirección de la Revista Católica “Espacio Laical”  del Arzobispado de La Habana, tras la renuncia de quienes eran sus editores principales en aquellos momentos de mediados del 2014 (1) habiendo sucedido también la partida física para la Casa del Padre de quien fuera quizás su animador principal Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, (para muchos de sus amigos de siempre y de quienes fuimos sus condiscípulos en las décadas de los 40 y 50 cariñosamente “Carlitos”) , confieso con espíritu autocrítico que entonces me asaltaron muchas dudas sobre el futuro  que se abría en lo concerniente al espíritu de diálogo y de encuentro que desde sus inicios ha tenido la Revista Espacio Laical.

Debo aclarar que planteo esta afirmación a que me refiero con conocimiento causa, porque a Espacios Laical incluso desde cuando solo se denominaba Espacios y la dirigían Eduardo Mesa en sus inicios y posteriormente Andrés Rodríguez la he seguido con especial atención siempre en sus avatares y esfuerzos; pero en la actualidad en que escribo la presente crónica, quiero reconocer que con el paso del tiempo me ha sucedido que aquellas dudas del 2014 contrariamente a mis consideraciones y a las de otros amigos de la Nueva Izquierda cubana que en aquellos momentos de cambio crucial también se manifestaron (2), poco a poco se han ido disipado positivamente (3); lo cual me regocija  mucho  porque los espacios de diálogo abiertos y respetuosos no abundan en Cuba y los que han estado surgiendo en los últimos años tanto en los ámbitos religiosos especialmente de la Iglesia Católica como laicos, han tenido que hacerlo a contracorriente afrontando múltiples dificultades y enfrentamientos extemporáneos con los poderes establecidos que son por su naturaleza centralizadora y autoritaria excluyentes de todo lo que no se les subordine sin condición alguna.

Varios han sido los encuentros y diálogos que la Revista ha organizado en su nueva etapa bajo la dirección de Gustavo Andújar y Jorge Domingo Cuadriello  sin que por ello yo pueda menospreciar la etapa del pbro. Yovani  Carvajal como director y de los editores renunciantes a que me refiero Roberto Veiga y Lenier González Mederos; estos últimos en la actualidad al frente del nuevo  emprendimiento de diálogo que se ha dado en denominar Cuba Posible, al cual en su momento hube de darle mi bienvenida en  una crónica que publiqué al respecto (4)  .

Debo decir entonces, que hoy en mi criterio de participante activo y para mi satisfacción personal profunda se ha continuado dialogando en Espacio Laical,como ha sido su práctica de siempre con la mayor amplitud y posibilidades de expresión del pensamiento propio en medio de una diversidad respetuosa y ampliamente participativa. Esto es algo muy importante en la Cuba contemporánea porque el pensamiento necesita angustiosamente liberarse de las ataduras y prejuicios que durante años lo han lastrado.

Quiero ser lo más preciso y prolijo posible con etapas, nombres y fechas porque los esfuerzos de Espacios Laical responden a una voluntad sostenida en el tiempo de abrir las posibilidades de diálogo y participación para que en medio de tanto más de lo mismo, el pensamiento cubano no muera por causa del seguidismo, el oportunismo y la centralización autoritaria que durante muchos años lo han intentado de ahogar y detenerlo en el tiempo. En mi criterio muy personal esto último ha sucedido, mediante una impronta implícita que limita a la libre expresión del pensamiento tal y como se manifiestan en los ámbitos oficiales quienes con empecinamiento repiten y repiten las mismas cosas sobre la falta de sentido de pertenencia, la indisciplina social que solo achacan al pueblo y las palabras mágicas de que es necesario tener mayor productividad y aumentar la producción como si con eso solo se lograra por la voluntad de quienes expresan tales buenos propósitos sin que se adopten otras medidas esenciales de participación y estímulos, que verdaderamente posibiliten una mejor vida para la población trabajadora y de a pie por tan solo mencionar algunas de las capas o estratos más vulnerables de la sociedad. 

Así fue que en el último encuentro de diálogo convocado por la Revista Espacio Laical en el que participé hace algunos días e incluso intervine personalmente con mis criterios al respecto del tema convocado con el título “La educación en Cuba Reflexión en el nuevo Siglo” se produjo una sentida y amplia participación de quienes allí asistimos como resultado de la exposición profunda y bien fundamentada de los ponentes de un panel integrado por los experimentados especialistas  Berta Álvarez, Mayra Tejuca, Jorge Suárez y Leonor Amaro quien fungió como moderadora del diálogo. Los temas fueron de gran interés porque se refirieron a muy importantes aspectos conceptuales e históricos del desenvolvimiento de los procesos educativos cubanos desde los albores de nuestra sociedad hasta el presente; en mi opinión los ponente expusieron sus temas con una expresión muy propia de su probada experiencia sin que estuvieran atados a condicionamientos previos que no fueran los de la verdad conceptual e histórica de un tema tan sensible para nuestra sociedad. Del contenido que fue muy amplio y profundo sin que me sea posible reseñarlo en un espacio tan breve como el que cuento para Crónicas Cubanas, saqué algunas importantes consideraciones a las que incluso me referí en mi intervención y que resumo: tales como que en Cuba se ha producido una profunda Revolución educativa y cultural que con el paso del tiempo se ha ido desgastando, la que reclama de cambios y medidas de fondo que nos permitan actualizarla y corregir las desviaciones y errores en que se ha incurrido con los años por causa de voluntarismos, esquematismos e inmovilismos que han sido impuestos en sus conceptos básicos sin tener en cuenta los legítimos intereses de las familias y las personas en sus derechos  a decidir la educación que quieren para sus hijos conforme a sus costumbres, tradiciones e incluso ideas religiosas. Por otra parte como resultado de la exposición de una profunda investigación presentada de las etapas, las matrículas y los graduados universitarios, se pudo apreciar que los datos indican una desventaja social en el acceso de las personas negras y mestizas muy a pesar de la amplitud de conceptos y extensión que en la práctica se plantean oficialmente de libre y gratuito acceso a la educación  universitaria sin otros condicionamientos que no fueran los estrictamente docentes,  porque los negros y mestizos tienen una desventaja histórica acumulada desde los puntos de vista económico y social que no se puede considerar resuelta ya que entre otras cuestiones más que sería muy amplia su exposición, por su falta de viviendas adecuadas  tenemos que desde el  hacinamiento de una muy pequeña y destartalada habitación o cuarto de una ciudadela o solar como se  le denomina en Cuba es muy difícil estudiar. Se me quedan muchas más cosas sin poder exponerlas por causa del espacio y  finalizo por el momento con mi expresión final acostumbrada: Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

(1)Ver en Por Esto! “Un desencuentro público, que nunca debió manifestarse”, sección de Opinión, el domingo 15 de junio 2014. http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=332207

(2) Ver en Havana Times, “Los cambios en Espacio Laical algunas reflexiones” http://www.havanatimes.org/sp/?p=96553#sthash.IKKyBiTh.dpuf

(3)Ver en Por Esto!, ¡Albricias de nuevo Espacio Laical!, el miércoles 18 de marzo 2015 http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=389465

(4) Ver en Por Esto!, sección de opinión “Entre todos Cuba Posible” el lunes 7 de julio del 2014.http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=336670

Publicado en el periódico Por Esto! de Mérida, Yucatán , México, el lunes 2 de noviembre del 2015. http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=437837

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Politólogos piden debate sobre reformas y socialismo en Cuba

Especialistas alertan sobre la necesidad de llevar de la mano cambios económicos en Cuba y políticas afirmativas hacia los sectores en desventaja.

IPS

La Habana, 8 nov.- La primera Conferencia Nacional del único legal Partido Comunista de Cuba (PCC), en enero de 2012, volvió sobre los lineamientos económicos aprobados en su VI Congreso (2011), sin debatir urgentes cuestiones sociales y políticas, coincidieron asistentes a un panel. Más preocupa que a seis meses de la próxima cita partidista, en abril de 2016, “seguimos sin ver señales de una discusión nacional imprescindible y con enfoque integral sobre el futuro del sistema socialista en el país”, alertó el politólogo Darío Machado, al intervenir en la última edición del espacio de debate Dialogar, dialogar

¿Cómo se puede hacer política si no tenemos un programa que articule esos lineamientos, que digan, por ejemplo, hasta dónde se va a privatizar en el país? ¿Cómo enfocaremos el problema político en la sociedad?, preguntó Machado.

Lamentablemente, dijo, “este debate ha estado insuficientemente fertilizado en el mundo simbólico de nuestra sociedad”. Valoró que, sin una subjetividad social enriquecida, los análisis en torno al VII Congreso del PCC “serán pobres”.

Convino además en la necesidad de articular las actividades socioeconómicas, organizativas, jurídicas, normativas e ideológicas.

“Ello resulta esencial cuando se construye una sociedad de modo consciente —como la socialista—, de lo contrario, se le transmite al pueblo una especie de esquizofrenia y desorienta su actuación”, argumentó.

El encuentro, con el auspicio de la no gubernamental Asociación Hermanos Saíz, tuvo lugar el pasado 23 de octubre en el capitalino Pabellón Cuba, y estuvo dedicado a valorar el significado y vigencia del discurso de Fidel Castro el 17 de noviembre de 2005, en la Universidad de La Habana.

Aquella intervención revistió un valor singular debido a la alerta del entonces presidente cubano sobre las posibilidades reales de que el proceso revolucionario iniciado en 1959 fuera revertido e, incluso, se destruyera por la corrupción y errores internos.

El también politólogo Emilio Duharte consideró que el discurso de Fidel, “un material de gran impacto teórico, práctico, político e ideológico”, y su polémica tesis sobre la reversibilidad del socialismo, “poseen una estrecha relación con las reformas políticas necesarias en la Cuba de hoy”.

A su juicio, la llamada actualización del modelo económico, emprendida por el gobierno de Raúl Castro desde 2008 “debe ir acompañada de la actualización del modelo político, social, cultural e ideológico que garantice la integralidad de los procesos de transformación revolucionaria de la sociedad cubana”.

Duharte destacó la existencia de espacios alternativos —medios digitales, redes sociales, blogs, correo electrónico—, donde se habla de estos temas, mientras las organizaciones e instituciones oficiales siguen al margen de esa discusión.

A su juicio, urgen mayores niveles de participación popular, más sistemáticos y efectivos, como fuente de construcción nacional del consenso y legitimidad del proceso revolucionario.

Por su parte, el bloguero Iroel Sánchez mostró preocupación por fenómenos sociales emergentes que “comienzan a mostrar la desigualdad como un signo del progreso”.

Y se mostró contrario a una fractura en la movilidad social por esta causa.

Asimismo, el politólogo Esteban Morales señaló que “el discurso de Fidel debió estar en el tintero y ser refrescado cuando se hizo la Conferencia Nacional del PCC”.

Insistió en la presencia de la intelectualidad en los medios de comunicación nacionales para ventilar análisis objetivos sobre tales cuestiones.

Agregó que solo con la implicación de la ciudadanía podrá encararse con realismo la batalla contra la corrupción y la burocracia. (2015).

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Nuestros comunistas de antaño

Por Yusimí Rodríguez

HAVANA TIMES — Este viernes 21 de agosto, el oficial diario Granma publicó íntegramente el discurso pronunciado por Jorge Risquet Valdés, el día 18, en el 90 aniversario de la fundación del primer Partido Comunista de Cuba.

El discurso constituyó un recuento de la historia de aquel primer Partido fundado por Carlos Baliño, quien antes fuera fundador junto a José Martí del Partido Revolucionario de Cuba en 1892, y Julio Antonio Mella.

La lectura del texto me llevó a la conclusión de que tienen mucho más en común los disidentes y opositores de hoy con aquel partido, que el Partido Comunista en el poder hoy.

“El primer Partido vivió la mayor parte de su existencia en la más estricta clandestinidad. Más de 20 años ferozmente perseguido y unos pocos de relativa legalidad, pero siempre calumniado por los medios de prensa burgueses que difunden el anticomunismo más recalcitrante y las ideas del fatalismo geográfico y de defensa del estatus neocolonial”, afirma Risquet.

La diferencia es, quizás, que los actuales partidos de oposición en Cuba y las organizaciones de la parte de la sociedad civil cubana que no es seguidora del Gobierno y del sistema, no han disfrutado de ninguna relativa legalidad durante su existencia.

Hace algunos meses entrevisté a dos miembros de la Juventud Comunista Alemana, quienes me contaban que allí declararse comunista puede costar el empleo y que no tienen acceso a los medios de comunicación para dirigirse al pueblo alemán y difundir sus ideas. El Partido Comunista Alemán no dispone de los recursos económicos necesarios para hacerlo, ni les sería permitido aparecer en la televisión si los tuvieran. Mientras los escuchaba solo podía pensar que conozco esa película. Quienes en este país disienten del poder y sistema, incluso desde posiciones de izquierda, son difamados, calificados de mercenarios al servicio del enemigo (con el que establecemos relaciones diplomáticas), o simplemente invisibilizados.

Jorge Risquet recurre a palabras de José Martí sobre Carlos Baliño: “… Que padece, angustiado, de toda pena de hombre”, como una inequívoca alusión a la ideología marxista de Baliño, aunque Martí no haya usado el término marxista. Parece que solo desde la ideología marxista, puede alguien preocuparse por sus semejantes, por la justicia social.

Este trabajo, durante casi seis años, me ha permitido entrevistar o simplemente conversar con personas no partidarias del Gobierno, convencidos de que el sistema no funciona, y quienes se sienten comprometidos con la justicia social, no solo con la lucha por el derecho a libertades de prensa, expresión y asociación. Juan Antonio Madrazo, Miriam Celaya, Julio Antonio Aleaga, Pedro Campos y Dimas Castellanos (hijo de un miembro de aquel primer Partido Comunista), son solo algunos de esos nombres.

En su recuento, Risquet afirma “Para todos los integrantes de aquel primer Partido Comunista… resultaba meridianamente claro, que para dirigir la Revolución socialista cubana había surgido un nuevo Jefe, Fidel Castro Ruz, de cualidades excepcionales, capaz de conducir victoriosamente el combate de nuestro pueblo…”.

Resulta casi inverosímil que ninguno de los comunistas de entonces se cuestionara el hecho de que justamente el hombre que había afirmado no ser comunista, se declarara luego Marxista Leninista hasta la muerte, fundiera todas las llamadas organizaciones revolucionarias en una sola (aboliéndolas, de paso) y se convirtiera en el líder.

Nota. Unos días después de la publicación de esta información falleció el compañero Jorge Risquet.

Luchar o dejar de luchar es en mi criterio el dilema  definitorio más importante, que en el movimiento de la vida se nos plantea ante cualquier  proyecto existencial que nos propongamos llevar a cabo cuando se nos interponen ante nosotros las dificultades, las ingratitudes y en general los escollos que nos parecen insalvables. Considero que la decisión favorable o no sobre el sentido de la lucha en esas circunstancias, constituye quizás el dilema más recurrente en la actualidad cubana del momento, en que la desesperanza y el hastío minan las voluntades y promueven el escapismo.

Lunes, 23 Noviembre 2015 00:00

LA HABANA 496...,y sus circunstancias

Escrito por

La Habana acaba de cumplir 496 años y como  habanero de pura cepa que pretende ser un cronista de su época con sensibilidad patriótica e incluso mística, no podía pasarlo por alto, lamentando además lo poco que se hace para restaurarla con la excepción de la Oficina del Historiador de la Ciudad que lucha sin descanso por su restauración pasando por encima de dificultades, bloqueos e ingratitudes; y que actúa según ha expresado además textualmente Eusebio Leal en su discurso a propósito del 496 aniversario de San Cristóbal de La Habana, a partir de la concepción de que: “el único camino para nosotros y para nuestros conciudadanos es  contribuir, de una manera eficaz, a salvar nuestra ciudad”.

En su visita a Cuba Francisco como Mensajero de la Misericordia, enmarcada en lo que se ha dado en llamar la Revolución de la Ternura conforme a un concepto inspirado en el Evangelio, junto con sus expresiones de amor por el prójimo y por la vida fue drástico en algunos de sus planteamientos dirigidos a nuestra conciencia.

En el mundo convulso y materializado en grado extremo que estamos viviendo en donde las prácticas del neoliberalismo y de las guerras por una parte, promovidas por las élites poderosas y encumbradas con el propósito de controlar los recursos que nos proporciona la Madre Tierra y de  sojuzgar a los seres humanos, e incluso además del autoritarismo contra natura por la otra parte que muchas veces se presenta desde posiciones de una izquierda mal interpretada que convierte a las personas en objetos que solo tienen que cumplir orientaciones originadas desde arriba, tenemos que en ambas posiciones nos encontramos con que las palabras ternura y misericordia se convierten en extemporáneas y son excluidas del lenguaje de muchos que rechazan esos conceptos cuyos puntos de vista humano y místicos expresan el sentimiento de amor al prójimo como a nosotros mismos así como de la hermandad y la solidaridad humana que todos deberíamos poner en práctica y compartir. También quiero significar que hay quienes simplemente las consideran palabras viejas, atrasadas, fuera de moda y fuera de época.

Lunes, 02 Noviembre 2015 00:00

ESPACIO LAICAL INSISTE EN EL DIÁLOGO

Escrito por

Cuando se produjeron cambios sustanciales en la dirección de la Revista Católica “Espacio Laical”  del Arzobispado de La Habana, tras la renuncia de quienes eran sus editores principales en aquellos momentos de mediados del 2014 (1) habiendo sucedido también la partida física para la Casa del Padre de quien fuera quizás su animador principal Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, (para muchos de sus amigos de siempre y de quienes fuimos sus condiscípulos en las décadas de los 40 y 50 cariñosamente “Carlitos”) confieso con espíritu autocrítico que entonces me asaltaron muchas dudas sobre el futuro  que se abría en lo concerniente al espíritu de diálogo y de encuentro que desde sus inicios ha tenido la Revista Espacio Laical.

Jueves, 23 Octubre 2015 00:00

Boletín digital SPD No.173

No.173 (23/año 7). La Habana, 23-octubre-2015

"Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista".
 Art. 53 de la Constitución.

Boletín por un socialismo participativo y democrático.
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
Los autores son los responsables de sus escritos.
Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.
Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.
Recopilación de Pedro Campos.
Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido
El boletín SPD se puede encontrar en el sitio www.felixsautie.com y en el blog Primero Cuba

Índice

Una democracia donde el comandante en Jefe sea el pueblo

Es falso de que se trate hoy de escoger entre el pasado oprobioso de los 50 y el presente, sino de proyectar entre todos una nueva Cuba

Por Pedro Campos

Para proyectar una nueva Cuba, yo también voy a opinar.

Por Félix Sautié Mederos.

Ordenamiento jurídico del país

Por Orlando Ocaña

La economía cubana centra los debates en ‘Abriendo Espacio’

14YMEDIO

Contenido

Una democracia donde el comandante en Jefe sea el pueblo

Es falso de que se trate hoy de escoger entre el pasado oprobioso de los 50 y el presente, sino de proyectar entre todos una nueva Cuba

Por Pedro Campos

Hay un consenso bastante amplio en la sociedad cubana sobre la necesidad de avanzar en un proceso de democratización, solo que todavía no hemos sido capaces de intercambiar, de negociar  qué democracia.

Comisiones del gobierno-partido-estado trabajan en secreto sobre proyectos de nueva constitución y ley electoral, lo que evidencia que allí mismo parecen haber entendido que algo tendrán que hacer en este sentido.  Grave error sería dejar la profundidad de las propuestas  para esos proyectos a grupos escogidos y olvidarse de que es asunto que compete a  todos los cubanos sin exclusiones, que todos debemos discutir horizontalmente y votar en un referendo.

Los que conocemos el ¨paño¨ pudiéramos pensar que si bien Raúl podría cumplir su promesa de dejar la Presidencia en el 2018, nada ha dicho sobre su cargo en el PCC. De no cambiarse el Artículo 5to Constitucional que establece la dirección del PCC sobre la sociedad y de seguir siendo él el 1er Secretario del PCC, pues la verdad que no importa mucho a quien se elija o designe Presidente, ni la forma en que se haga, él seguiría detrás del trono y el gobierno tendría que ser un simple ejecutor de las decisiones del PCC y sus líderes.

No olvidar que en China, después de Mao Tsé-tung, la dirección verdadera del gobierno y del Partido se hacía desde la Comisión Militar Central del PCCH que dirigió durante varios años Deng Xiaoping, artífice de las reformas que llevaron a China del capitalismo monopolista de estado, creído socialismo, al predominio del capitalismo privado ahora en ampliación por la crisis en que ha caído la economía de ese país.

De manera que el problema no es solo hacer  elecciones y votar por alguien que nos pongan en la boleta. Se precisa de un proceso de democratización. Al respecto un llamamiento  para fortalecer la Izquierda democrática ha propuesto en su primero de cinco puntos:

¨Creación de un ambiente de distensión y concordia que lleve al establecimiento de un Diálogo Nacional inclusivo, al reconocimiento de las libertades fundamentales; a una nueva Constitución fruto de la creación y discusión colectivas y horizontal del pueblo cubano, aprobada luego en referendo; a una nueva ley electoral democrática, y al establecimiento de un estado moderno de derecho con plena transparencia funcional e informativa, bajo control popular,  con autonomías municipales, presupuestos participativos  en los diferentes niveles y el sometimiento a referendo de las leyes que afecten a todos los ciudadanos. En fin la República Democrática humanista y solidaria, con plena justicia social, donde rijan integralmente  los principios consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la que quepamos todos¨.

Desde sectores de  la oposición tradicional, desde el mundo oficial jurídico y desde la propia izquierda democrática se ha expuesto un pensamiento nacional constitucionalista democrático, con propuestas concretas, que no ha podido cuajar en un esfuerzo nacional mancomunado hasta ahora debido al sectarismo y la exclusión que caracteriza la filosofía del partido-estado-gobierno.

Las sugerencias van desde la eliminación del punto 5 de la Constitución, pasando por reformar la Constitución hasta un nuevo texto constitucional, la restitución de los poderes independientes (ejecutivo, legislativo y judicial), el pluripartidismo, la plena libertad de expresión y asociación, la alternancia en los poderes, la limitación a un solo período de mandato,  la elección por el voto directo y secreto de todos los cubanos de todos los cargos públicos importantes a todos los niveles, los presupuestos participativos y la municipalización de los poderes, los referendos para todas las leyes que afectan a todos y la transparencia informativa sobre el funcionamiento y las finanzas del país a todos los niveles, bajo estricto control popular.

Pretender vincular el avance en esa dirección democrática a los problemas pendientes del bloqueo-embargo, es un error político estratégico, que solo puede servir para que continúe el estancamiento.  Es una idea neoplattista como quiera que se la mire. Y esto va para los dos extremos.

Y es que los asuntos internos de Cuba no pueden hacerse depender de la política de una potencia extranjera. Cuba es un problema de los cubanos, todos, y somos nosotros los que tenemos que resolver esos problemas y hacer lo necesario para concertar los intereses y opiniones de una masa crítica capaz de trabajar por ese cambio democrático por vías afines.

Los cubanos que tienen alguna influencia en el Congreso de EEUU, podrían usarla para hacer avanzar el proceso de democratización en Cuba, si dejaran de establecer ese vínculo y con ello podrían mejorar la visión que de ellos se tiene en muchas partes del pueblo cubano influido por la propaganda sobre ¨la loba feroz, la mafia de Miami y el exilio plagado de terroristas¨.

Los actuales gobernantes saben que Cuba necesita ese tipo de proceso, pero temen que se les vaya de las manos y con él, el poder absoluto que han detentado por más de medio siglo. Es lo mismo que explica el paso lento y controlado de las reformas económicas. Pero argumentan que hay que tener cuidado en que ese proceso no nos conduzca a la Cuba oprobiosa de los 50 bajo la absurda amenaza de que vendrán a arrebatar a los cubanos las propiedades que actualmente disfrutan que pertenecieron  a quienes las dejaron atrás o les fueron incautadas y que los ¨comunistas¨ serán arrastrados como perros por las calles.

Desgraciadamente, todavía ese lenguaje es usado por personas al otro lado del charco, donde algunos no han sido todo lo amplio y preciso en relación con estos temas, dando ¨razones¨ a algunos de acá para divulgarlas.

Pero es falso de que se trate hoy de escoger entre aquel pasado y este presente, sino de proyectar entre todos una nueva Cuba donde las libertades y los derechos civiles y democráticos no permitan que las elites, ningún tipo de ellas, no importa cómo se autodenominen, puedan llegar a controlar el poder en función de sus estrechos intereses.

Por tanto lo que necesitamos como sociedad es algo superior a la sociedad actual y a la de antes del 59, capaz de articular las distintas formas de producción que demanda la realidad y la etapa histórica que estamos viviendo, donde la justicia social y la solidaridad; el respeto a todos los derechos ciudadanos;  el poder real de los trabajadores y el pueblo expresado en propiedades individuales o colectivas, pequeñas, medianas y grande, y en su participación directa en todas las decisiones que les atañen,  sea lo que armonice el desarrollo social y no las confrontaciones ni las luchas por  el poder, que deberá residir plenamente en el pueblo.

Una Cuba reconciliada, democrática y en armonía no implica la eliminación de las diferencias políticas y de otros tipos, sino la plena posibilidad de su manifestación, pero a partir de su encuentro y no de la confrontación y la solución de sus contradicciones por la vía del diálogo y la negociación, sin imposiciones ni arbitrariedades de un poder hegemónico, porque el poder no estaría en manos de unos pocos poderosos, sino repartido en el pueblo.

Ante todo, habrá que repetir que la mejor democracia no sería la que quiera este o aquel grupo, la que a alguien le parezca más efectiva, la mejor, sino la que el pueblo desee y apruebe expresada en una Constitución  propuesta por una Asamblea Constituyente , luego de una amplia discusión horizontal, libre y democrática, que  sea aprobada en referendo.

En fin una democracia donde los electos para cargos públicos, sean servidores y no servidos y en la que el Comandante en Jefe sea el pueblo.

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Para proyectar una nueva Cuba, yo también voy a opinar.

Por Félix Sautié Mederos.  Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Quiero referirme a una preocupación que recorre el pensamiento de muchos en la Cuba de hoy que se refiere a la necesidad de la renovación, la actualización, el perfeccionamiento y el cambio para poder enfrentar el futuro (1). En  mi opinión constituye de conjunto algo que se manifiesta recurrentemente a partir de diversos puntos de vista y expresiones específicas conforme a los modelos políticos y económicos que cada cual prefiere; pero en mi criterio, si se realiza un recorrido desapasionado y objetivo por el pensamiento de quienes  plantean públicamente sus inquietudes principales y recurrentes, nos vamos a encontrar  muchas preocupaciones e ideas encontradas unas contra otras y no pocas opiniones y propuestas que van desde los extremos radicales que se ubican en los polos de la derecha o de la izquierda por denominarlos de una manera comprensible, hasta las expresiones más moderadas o incluso apologéticas.  Es un calidoscopio mediante el cual se pueden apreciar múltiples y variados colores ideológicos, políticos y económicos.

En este sentido considero lógica la intensificación actual de estos anhelos de presente y de futuro que plantean la necesidad de una renovación, dado el hecho de las nuevas situaciones y circunstancias que se están presentando en Cuba con motivo del restablecimiento de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos; así como por causa del paso del tiempo y del momento histórico que significan 57 años consecutivos de proceso revolucionario, incluyendo además la necesidad actual del imprescindible relevo de la generación histórica que encabezó el proceso revolucionario cubano, la que por su avanzada edad no puede aguantar más tiempo en los cargos de dirección del país aunque algunos no cejen en sus empeños de continuar desempeñándolos aún y cuando les cierren el paso a los demás. En estos últimos, describo a personas que hasta su presencia y sobre todo sus planteamientos se hacen cada vez más  obsoletos a simple vista.

En este mismo sentido, considero necesario incluir en el análisis próxima celebración del VII Congreso del PCC en abril del 2016 dada la importancia que se le concede en el artículo 5 de la Constitución, así como los cambios que deben  significar estos acontecimientos ante los  desgastes del tiempo y las contradicciones que se presentan en la actualidad más el estancamiento evidente de la sociedad cubana contemporánea de la cual los jóvenes se están marchando en significativas proporciones. En estos momentos ya son muchos los que no se ocultan para expresar públicamente sus intenciones de irse del país, incluyendo  sus deseos y preferencias de no continuar en las situaciones precarias evidentes en que se encuentran, lo que se consigna además en algunas encuestas que andan por ahí. Ante todo esto, debo decir, que por mucha puja e incluso veladas o explícitas amenazas que planteen los apologistas de lo establecido, la realidad día a día se va imponiendo y las personas cada vez más se desinhiben de sus miedos y prejuicios limitantes de la expresión de sus opiniones más íntimas. En consecuencia, los anhelos de cambios y transformaciones que conforman el concepto de proyectar una Cuba Nueva;  que además en mi criterio, ilusione al presente y al futuro en una República en la que podamos caber todos sin exclusiones onerosas, con todos y para el bien de todos, constituye un objetivo esencial en el que necesariamente deberíamos concertarnos todos, lo que para muchos se hace también necesariamente inmediato. Así es que deberíamos ponernos de acuerdo unos y otros, para echar para adelante el carro del país y sacarlo del letargo en que se encuentra en medio de un mundo nuevo y cambiante en el que las nuevas tecnologías de la comunicación social nos acercan y comunican intersubjetivamente cada vez más estrechamente y en tiempo real.

En estas circunstancias pienso que ante todo es necesario que se esclarezcan en su correcto sentido y definición las categorías de análisis de la cuales  partimos unos y otros. En primer lugar,  la necesidad de definir claramente el concepto de nuevo,  porque bien podría proyectarse a partir de dos tendencias diferentes y encontradas: una en donde lo nuevo arrasa con todo lo establecido y no aprovecha lo positivo acumulado; y la otra en donde lo nuevo conserva y se afinca en lo positivo acumulado y establecido para perfeccionarlo y completarlo, con una radical y profunda erradicación de errores y tendencias negativas que facilite el desarrollo de lo nuevo que necesariamente debería establecerse; en esta última tendencia me inscribo. También se hace necesario dejar  a un lado los insultos, descalificaciones,  exclusiones, imposiciones y represiones  que lo nublan todo y que frenan las posibilidades y necesidades de concertarse en pro del bien común; y, por otra parte, desarrollar un alto sentido de reconciliación y perdón dejando a un lado los revanchismos, rencores, represiones y odios que podrían enturbiar para siempre el futuro de la Nación Cubana.  Lo esencial en mi criterio, constituye la democratización más profunda del país en su conjunto, dejando a un lado para siempre el autoritarismo, las burocracias políticas y económicas,  así como las meritocracias cargadas de heroicidades; optando principalmente por el pueblo como sujeto esencial y soberano de todos los procesos, en una sociedad de paz, equidad distributiva y justicia social con procesos económicos que propicien el desarrollo emprendedor, la creatividad la cooperativización, la autogestión, la economía familiar y una práctica de  inversión extranjera que traiga capital, tecnologías, mercados y empleos. Con estas condiciones esenciales es que concibo el proyecto de crear una nueva Cuba con sus leyes y Constitución claramente definidas con el referendo como procedimiento esencial de una sociedad en la que los poderes del estado sean independientes unos de otros, con un parlamento que funcione realmente como tal y con elecciones de primer grado en donde los ciudadanos elijan directamente a su presidente. Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos por el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

(1) Ver Una democracia en donde el Comandante en Jefe sea el pueblo. Pedro Campos DDC 12 de octubre del 2015.

Publicado en el periódico Por Esto1 de Mérida Yucatán , México el lunes 19 de octubre del 2015

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=434846

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Ordenamiento jurídico del país

Por Orlando Ocaña

Vistos los antecedentes y prácticas jurídicas del estado cubano en las últimas dos décadas,  aquellos que han sido designados a dedo para adecuar en el plano jurídico nuestra sociedad deben priorizar la creación de un Tribunal Constitucional que garantice el respeto a la Constitución del país,  con la potestad de revisar y adecuar  las leyes existentes y las nuevas que se proponen.

Hoy por hoy, en el marco de los lineamientos que rigen el desarrollo socio económico y político de nuestro país hay leyes que no están acordes con el espíritu y exigencia constitucional y muchas de las regulaciones a lo largo y ancho del país no están acordes al espíritu y la letra de la última Constitución aprobada.

Este tribunal sería la salvaguarda para que nuevas leyes, decretos-leyes, decretos y resoluciones del Gobierno no violen lo dispuesto en la Constitución, y legalmente tendría la potestad de declararlas inconstitucionales, y  procedería  a derogarlas de inmediato.

Hasta ahora, lo que funciona dentro del Parlamento cubano, en sustitución del Tribunal Constitucional, es la Comisión Permanente de Asuntos Constitucionales y Jurídicos, que desde el punto de vista legal no posee ninguna autoridad para impugnar y declarar nulos los decretos-leyes que dicte el Consejo de Estado, los decretos que promulgue el Consejo de Ministros y las resoluciones que emiten los diferentes ministerios, que en algunos casos, son violatorios en su letra y espíritu de  la actual Constitución.

Tal anomalía legal hace que los diputados violen de manera consuetudinaria el artículo 75, inciso (r) de la actual Constitución que les confiere  la facultad  para "revocar los decretos-leyes del Consejo de Estado y los decretos o disposiciones del Consejo  de Ministros que contradigan la Constitución".  Los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular nunca han ejercido ese derecho constitucional.

En los Estados democráticos y de derecho, la constitución fija los límites y define las relaciones entre los tres poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial), y de estos con los ciudadanos, lo que permite establecer las bases para el gobierno y para las instituciones en que tales poderes se asientan y sería un decisivo paso del estado para garantizar un orden democrático y participativo de la población en todos los asuntos que le conciernen.

El fin de una Constitución no es otro que garantizar al pueblo sus derechos y libertades, pero, con una constitución como la que tenemos hoy, los cubanos todavía estamos a la espera de ellos. 

En recientes artículos que abordan el tema de la justicia en Cuba, algunos especialistas se han detenido para profundizar en el tema anterior, así como del control social como elemento muy vinculado al sistema judicial de un país.

Al respecto se señalan tres elementos fundamentales en ese control social: la familia, la escuela y el trabajo. Dos décadas de periodo especial han incidido fuertemente en la disfuncionalidad de la familia cubana, la miseria afecta los cánones éticos morales de cualquier sociedad, cuando se impone la lucha por la subsistencia diaria. El niño cuando tiene cinco años va para la escuela, y esta debe convertirse en su segunda casa, pero no es un secreto para nadie que  tenemos problemas en la educación, con las escuelas y con los maestros. En estos ámbitos el control social está debilitado. En tercer lugar, es el centro de trabajo, donde el ser humano pasa una buena parte de su vida; pero saben cuántos problemas tenemos en muchos centros de trabajo en Cuba; por ejemplo: de corrupción.

Este fenómeno de la corrupción, el rostro  feo de nuestras conquistas sociales, es un tema tabú en nuestra sociedad, se soslaya, se discrimina por los medios de prensa, que de cuando en vez nos informan cuando el caso, por su extensión, trasciende a la luz pública. 

Especialistas del sector judicial opinan que  la corrupción está bastante extendida en el país y se apresan a los comisores, pero con ello no se soluciona el problema ni actuamos sobre las causas que lo generan. Apresando gente no vamos a resolver la corrupción. Otros analistas del patio aseguran que el mal es sistémico y engendrado por la ausencia del control popular en la actividad estatal,  la falsa concepción de hacer creer que los trabajadores son los dueños de los medios de producción cuando la realidad indica que es el estado quien dispone a su antojo de ellos, y la  falta de democracia en la economía es uno de los factores que engendra el fenómeno de la corrupción,  unido a los salarios miserables de los trabajadores, que llegan a considerar  que el desvío de recursos, robo y sustracción de dinero y mercancías,  les permite recuperar los dividendos que el estado no le retribuye con el salario, es para ellos una acción si no legal, por lo menos permitida en el ámbito social y solo perseguida por el estado.

Esta es una cuña atravesada entre las aspiraciones y acciones regulatorias y represivas del estado y los trabajadores, que debe buscársele solución inmediata, no actuando sobre las consecuencias, sino sobre las causas que la originan, lo que implica tener en cuenta,  que la justicia no existe como ente superior, sino como núcleo intrínseco de las dinámicas sociales.

Destacan los especialistas que el control social formal se realiza por medio de los órganos de justicia del Estado: los tribunales, la fiscalía y los órganos de instrucción, que son los órganos fundamentales que tienen que ver con la justicia, pero que todo el sistema que relaciona estas entidades en Cuba necesita reformas y se está trabajando para hacerlo. ¿Cuándo va a ser público este trabajo?, ¿cuáles serán las reformas más importantes?, y ¿cómo se procederá en este empeño? Es harina de otro costal.

Entre otros temas que se debaten, existe la opinión  de que en Cuba debe mantenerse centralizado el aparato policial, lo que garantizaría la homogenización del enfrentamiento al delito en nuestra sociedad. Esto puede ser de gran utilidad, pero garantizando el control popular sobre sus actividades, es decir, la rendición de cuentas periódicas desde el nivel de los municipios hasta la última instancia, que es la Asamblea Nacional. Igual tratamiento debe dársele a las Fuerzas Armadas cubanas.  Ninguna institución u organización del estado está por encima de la Constitución y está en el deber de rendir cuentas de su accionar en el país y debe ser controlado a todas las instancias por los poderes populares elegidos a los diferentes niveles, en este último caso, la Asamblea Nacional debe velar porque los militares no estén dedicados a labores que corresponde ejecutarse por los civiles, como es el caso de la economía del país, las fuerzas armadas son el brazo defensor del país, no su cerebro.

En el caso de los órganos policiales y defensa deben limitarse a las funciones para los que fueron creadas y no servir de escudo o cobertura  para ejercer la represión política contra la población.

Otro aspecto a destacar es lo relativo a los Órganos de Instrucción, actualmente radicado en el Ministerio del Interior. Esta instancia judicial debe ser férreamente controlada por la Fiscalía General de la República, para evitar distorsiones de cualquier tipo. La Fiscalía, como órgano que controla la legalidad, tiene que inmiscuirse profundamente en los órganos de instrucción y revisar todos los expedientes e indicar cómo hacer mejor este trabajo, y cómo hacerlo estrictamente según lo legislado. Siempre es más saludable no ser juez y parte de un problema.

Otra digresión puede ocurrir en las atribuciones actuales de la fiscalía en la fase preparatoria. Cuando se comete un delito, puede imponer prisión provisional, lo que no sucede en casi ningún país; donde esa  atribución es de los tribunales, y nunca del tribunal que va a conocer el caso. Imponer fianza y otras medidas cautelares debe ser solo facultad de los tribunales.

Otro aspecto que reclaman los especialistas del sector judicial es que nadie debe poder decirle a los tribunales qué hacer y qué no hacer y los jueces deben  tomar sus decisiones, fundamentadas en su sentencia, con la mayor autonomía e independencia posible, sin que las motivaciones políticas incidan en su fallo.

Sobre el tema en cuestión hay integrantes de este sector que opinan que no debe verse el derecho en Cuba como simple expresión de la voluntad de la clase dominante, o como reflejo de la base económica de la sociedad y que en muy raras ocasiones se desarrolla la habilidad crítica, encaminada a analizar el tipo de sociedad y de sujeto social que son los destinatarios del Derecho que se crea por el Estado. Según estos especialistas, el Derecho no se reconoce ni se enseña como elemento de la cultura nacional, como expresión de identidad nacional, como músculo de la independencia como nación.

Para ellos la cultura jurídica que resulta de este panorama en Cuba y en cualquier lugar donde se dan estos síntomas sociales bastantes generales, es minimizada a simple conocimiento sobre algunas instituciones del Derecho y sobre los derechos individuales, quedando fuera del panorama cultural la propia producción de lo jurídico por el pueblo.

Recuerdan que “una polémica menos viva dentro de la Revolución discutió si nuestro Derecho era Romano o Socialista, pero estas discusiones no trascendieron el mundillo de las aulas universitarias, y en todo caso, triunfó la idea de que la Ley debía parecerse al pueblo y acercarse a él, vocación no despreciable, defendida, por ejemplo, por hombres como Blas Roca Calderío, pero convertida en vulgarización del Derecho y en sustitución de instituciones y conceptos del Derecho Romano milenario por formas jurídicas, supuestamente populares, que la vida demostró como improcedentes y anticientíficas”.

Se cuestiona  además, si en el futuro más inmediato del constitucionalismo cubano será otra vez crucial la decisión de qué República construiremos, si una abanderada del Estado de Derecho, democrática e inspirada en la economía política popular, u otra más parecida a los intentos fallidos de las Constituciones soportadas en pilares jurídicos liberales, mayoritarias en el mundo.

En el caso cubano se advierte un mayor peso y logros en materia de los derechos sociales y culturales e insuficiencia en otros derechos, en particular los civiles y políticos, y las llamadas libertades individuales, por lo que se entiende que, en virtud del principio de progresividad, cualquier examen crítico de los derechos humanos en Cuba es tan necesario como justificado.

Se reconoce que existen:

- Débiles mecanismos de defensa que se ponen de manifiesto en la falta de procesos que coadyuven a garantizarlos, como el extendido recurso de amparo, o la acción de inconstitucionalidad, por mencionar dos ejemplos; así como poca efectividad de la Fiscalía General de la República, en el restablecimiento de la legalidad en los casos de vulneración de derechos, en particular cuando es a causa de un conflicto entre un particular y la administración pública.

- Falta de una ley de desarrollo de cuestiones tan importantes relacionadas con los derechos humanos como lo son las leyes que regularán las libertades de palabra y prensa (artículo 53), la relación del Estado con las instituciones religiosas (art. 55) o los límites que tendrán los derechos durante las situaciones excepcionales.

- Deficiente formulación normativa de algunos derechos humanos, porque fueron concebidos no por su extensión y contenido –lo que desde hace un tiempo constituye una tendencia− sino en forma de garantía (véanse, el “controvertido” derecho a la propiedad personal, art. 21 o el mismo derecho a la educación, art. 39).

- No constitucionalización de algunos derechos que encuentran protección en leyes de menor jerarquía, como son los derechos a la vida y al honor, protegidos en el Código penal, a la libre circulación y a emigrar, regulados en el Código Penal y en la Ley de Migración de 1976, recién reformada.

- No constitucionalización de algunos derechos y garantías que no encuentran protección en el ordenamiento jurídico, de los cuales existe consenso internacional sobre la necesidad de su regulación, protección y defensa, referido al derecho a la información y a otras garantías procesales.

- Falta de complementos procesales para algunas garantías como la que establece el artículo 63 de nuestra Constitución, por el cual los ciudadanos pueden dirigir quejas y peticiones a las autoridades competentes.

- Ausencia de una actividad interpretativa por parte del Consejo de Estado, que permita lecturas actualizadas del contenido de los derechos, como podría ser para el derecho a la defensa del artículo 59, donde se establece que “Todo acusado tiene derecho a la defensa”, lo cual ha servido como uno de los fundamentos para que en las reformas de la ley procesal penal no se extienda la defensa a la fase preliminar o investigativa, al margen que se imponga o no medida cautelar.

Al instar a superar estas limitaciones los especialistas jurídicos señalan que todavía la regulación de los derechos humanos en Cuba parte de la concepción socialista de “Estado de todo el pueblo”, la que es incapaz por su propia esencia totalizadora de la subjetividad social, de prever soluciones a los conflictos antagónicos que se generen entre el individuo y el Estado.

Y agregan que cuando el socialismo no cumple con su acometido fundamental de emancipación del hombre, significa que en la sociedad perviven, se regeneran y surgen determinados conflictos que antepone al Estado o a sus representaciones orgánicas frente al individuo-ciudadano o al grupo-minoría. Ni la Constitución cubana de 1976, ni sus reformas de 1992 y del 2002, han regulado los derechos ante el poder.

Exigen además que los derechos humanos, por su significado y trascendencia para el individuo, tienen que ser desarrollados en una ley, y no a través de normas de menor jerarquía, que resulten de órganos con una legitimidad indirecta o de segundo grado, como lo ha sido el Consejo de Estado.

Finalmente destacan la necesidad de desarrollar una capacidad de diálogo −que no significa sometimiento− a nivel internacional, a partir de traer a nuestro ordenamiento jurídico los instrumentos internacionales, en especial, el Pacto de los Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto de los Derechos Sociales, Económicos y Culturales, y sus protocolos facultativos; y que se hace necesario en un futuro, una fórmula normativa que conecte nuestro ordenamiento jurídico con los tratados, pactos y convenciones sobre derechos humanos que sean firmados y ratificados.

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La economía cubana centra los debates en ‘Abriendo Espacio’

14YMEDIO, Octubre 11, 2015. Miami.

El estado de la economía cubana y las propuestas para mejorarla a corto y mediano plazo han sido el centro de las exposiciones de un itinerario de pensamiento que se desarrolló este fin de semana en la ciudad de Miami. Cuestiones como propiedad, trabajo y seguridad social, centran los debates en los que se han dado cita unos 40 participantes, de dentro y fuera de la Isla, reunidos este sábado y domingo en un salón de la Universidad de San Tomás y de la Universidad Internacional de la Florida.

Este primer momento, bajo el nombre de “Abriendo Espacios”, tiene como antecedente el encuentro ocurrido en septiembre pasado en la ciudad de Pinar del Río auspiciado por el  think tank independiente Centro de Estudios Convivencia. Las conclusiones y el resultado de las comisiones de trabajo fueron presentados en el evento en Estados Unidos y han servido como referente de los debates.

Cada una de las comisiones engloban a una decena de personas y los exponentes principales han sido la economista Karina Gálvez, el analista Pedro Campos, el investigador Siro del Castillo y el estudioso Horacio Spino. A cada uno de ellos ha correspondido una disertación inicial con las propuestas compiladas en la cita anterior y otras sugerencias.

Pedro Campos, expositor por la comisión que debatió los temas de propiedad, aseguró en su intervención de la primera jornada que “hoy la situación cubana demanda cambios políticos de mucho mayor calado que permitan cambios importantes en la propiedad”. Para el ex diplomático, “los cambios democráticos son necesarios e inevitables” aunque agregó que era difícil “predecir” el ritmo de estos cambios.

Por su parte el periodista Reinaldo Escobar abordó la propiedad sobre los medios de difusión en el futuro, con las ventajas y los riesgos que provocará el fin del actual monopolio partidista sobre la prensa nacional. La libertad editorial, la condición de un acceso a internet sin considerandos ideológicos y el compromiso político con el respeto a la liberta de expresión.

Siro del Castillo: “una Cuba donde muchos jóvenes a menudo no logran encontrar un trabajo digno y sucumben a cierta cubanización de la indiferencia”

Siro del Castillo, sindicalista, valoró que “seguimos encontrándonos en un país en crisis”, y agregó que se trata de “una Cuba donde muchos jóvenes a menudo no logran encontrar un trabajo digno y sucumben a cierta  cubanización de la indiferencia”. En la comisión en que participó Castillo se reafirmó la  necesidad de un nuevo Código del Trabajo y la implementación de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El respeto a los fondos de pensión, la autonomía sindical, el fomento del emprendimiento y la formación profesional, centraron las discusiones en las cuales se trató de hacer proyecciones para los próximos años en el escenario cubano. El espíritu de todo el encuentro ha priorizado las propuestas sobre la queja y las soluciones primero que el diagnóstico.

Igual protagonismo alcanzaron las proyecciones sobre el camino que seguirá la seguridad social en Cuba, especialmente en sectores como la educación y la salud pública. El rescate de la calidad de los servicios públicos y la protección de los más desfavorecidos, marcaron las mayores preocupaciones.

El evento concluye este domingo y en su sesión final se definirá el tema del próximo encuentro, la fecha en que se hará y el lugar. Las temáticas propuestas para futuros debates son educación y salud; cultura; marco jurídico; agricultura; medios de comunicación; ecología, desarme; sector de servicios e integración regional y global.

El académico Juan Antonio Blanco alabó el carácter plural del evento y apuntó la necesidad de “satisfacer necesidades no solo demandas”, mientras que el historiador Dimas Castellano adjudicó las restricciones sobre el sector privado a una voluntad del gobierno de “no permitir la emergencia de una clase media”.

Durante las conclusiones del encuentro se instó a continuar los debates y seguir aportando al futuro de Cuba. Uno de los organizadores principales, el economista Gerardo Martínez hizo un llamado a mantener el alto nivel de los debates y continuar trabajando por la nación. El director de la revista Convivencia, Dagoberto Valdés aseguró visiblemente emocionado que durante las sesiones de Abriendo Espacio había atisbado “la Cuba futura”.

Nuevamente y por tercera vez consecutiva  en La Habana se ha celebrado el programa, feria y festival denominado ELLAS CREAN para promover los emprendimientos en donde la  mujer pueda mostrar sus habilidades y realizar una activa participación creativa y productiva en la sociedad, auspiciado desde la España de nuestros ancestros, como muestra de los importantes lazos de familia e historia que existen entre nuestros dos países.

Quiero referirme a una preocupación que recorre el pensamiento de muchos en la Cuba de hoy que se refiere a la necesidad de la renovación, la actualización, el perfeccionamiento y el cambio para poder enfrentar el futuro (1).

Sábado, 19 Septiembre 2015 00:00

Boletín digital SPD No.171

No.171 (21/año 7). La Habana, 19-septiembre-2015

"Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista".
 Art. 53 de la Constitución.

Boletín por un socialismo participativo y democrático.
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
Los autores son los responsables de sus escritos.
Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.
Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.
Recopilación de Pedro Campos.
Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido
El boletín SPD se puede encontrar en el sitio www.felixsautie.com y en el blog Primero Cuba

Índice

Con todos es con todos

Por Orlando Ocaña Díaz   

El Papa Franciscos y sus críticos cubanos

El Papa Francisco está en mejores condiciones de influir a favor de la democratización en Cuba, por su política de acercamiento al gobierno, que quienes le critican desde la oposición

Por Pedro Campos.

Para comprender a Francisco…

Por Félix Sautié Mederos. 

“¿Hay otras Cubas posibles? Dilemas actuales y posibles vías”

Por Ovidio D´Angelo

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OTRAS VISIONES

Una nueva ley electoral desde la ciudadanía

Editorial de la Revista Convivencia, Año VIII no. 46

Contenido

Con todos es con todos

Por Orlando Ocaña Díaz

Hace varias semanas atrás fue anunciado que en alguna instancia del gobierno se estaba trabajando en la confección de una Nueva Ley Electoral; a ciencia cierta nadie sabe quiénes la redactan ni cuál es el posible contenido de la supuesta ley y sobre que basamento pudiera estar sustentada la misma.

La idea ha creado expectativa en algunos de los sectores de nuestra sociedad más por el aquello de que lo novedoso es siempre un atractivo, hasta que se palpa lo negativo o positivo de la acción, pero a ojo de buen cubero, puede anticiparse que nada bueno tendrá la novedad, puesto que la participación popular en el empeño es nula.

Las leyes se construyen con la contribución y para una sociedad determinada, por ello se le llaman leyes sociales, entonces cuando las elabora un partido o gobierno son llamadas de otra forma, a saber, leyes partidarias o gubernamentales y no necesariamente tienen que ser del agrado de la población, ni esta se ve compulsada a darles su apoyo.

Lo que si podemos avanzar es que si esa nueva ley no está encaminada a resolver la falta de democratización  del sistema político impuesto a la sociedad cubana, será el mismo perro con diferente collar.

Ya tenemos la experiencia cercana de lo que la burocracia llama democracia en nuestro sistema político. Cuando los lineamientos se dieron a conocer a la población cubana  se destapó la caja de pandora y cientos de miles de propuestas, esto reconocido por el propio gobierno, tuvieron lugar a lo largo y ancho del país. Pero ahí quedó el asunto.

El sistema está creado para que el pueblo opine y decida una elite, y no para que el pueblo opine y también decida.

La nueva ley electoral, de ser cierta, tiene que ser sometida a plebiscito, como debe hacerse con cualquier otra nueva propuesta que emane de las altas instancias de la burocracia, que tenga que ver con el desarrollo económico, político o social de nuestra isla.

Debe existir además la posibilidad de que los planteamientos de la sociedad sean ampliamente conocidos por el resto de los habitantes del país. Nunca se supieron las apreciaciones sobre los lineamientos del resto de nuestra sociedad y hubo que apelar a la fe y a la confianza en nuestra burocracia al respecto, aunque nos pareció heroica, casi imposible,  la tarea de procesar tal cantidad de opiniones, con tan poco tiempo, con miras a delinear los conocidos lineamientos.

La perspectiva en ciernes, de la nueva ley, debe dar un vuelco radical a nuestro sistema político, porque no pueden existir elecciones democráticas sin una adecuada  libertad de expresión, donde todas las visiones de nuestro espectro político puedan verse representadas.

Hemos estado acostumbrados a citar a Martí con la razón y a abandonarlo con la pasión: con todos y para el bien de todos es más una razón que una  pasión y solo podremos construir ese país si priorizamos la construcción de un presente dejando de vivir en el pasado.

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El Papa Franciscos y sus críticos cubanos

El Papa Francisco está en mejores condiciones de influir a favor de la democratización en Cuba, por su política de acercamiento al gobierno, que quienes le critican desde la oposición

Por Pedro Campos. La Habana 14 de septiembre de 2015

Desde luego, todo cubano, no importa donde esté, tiene el derecho a pensar como lo estime sobre los acontecimientos en Cuba y a mirar a los demás y a los hechos relacionados, de acuerdo con la capacidad de su visión o la calibración de sus lentes y, los demás, pues tienen derecho a compartir o no esas visiones. Mis respetos para todos.

Y henos aquí frente a la tercera visita de un Papa a Cuba en unos pocos años, visitas de los tres últimos Papas, cuando en toda la historia anterior de Cuba, no habíamos tenía ninguna. Es suficiente evidencia de la importancia que concede el Vaticano a este pequeño archipiélago del Caribe, a sus moradores y originarios en general.

Algunos critican a Bergoglio sus constantes referencias a los pobres y sus insatisfacciones con los sistemas mundiales de dominación, sus declaraciones que les parecen muy izquierdistas, sus reformas y acciones en el seno de la Iglesia,  o su prólogo de algún libro donde se mencionan beneficios sociales que alcanzó el pueblo cubano en sus luchas por mejorar sus condiciones de vida y que algunos se atribuyen, como si hubieran tenido ellos  el don de multiplicar panes y peces.

No es posible establecer una relación de dependencia entre las angostas modificaciones introducidas por Raúl Castro y la influencia de la Iglesia en las mismas, pero es indiscutible que en los últimos años ha estado jugando algún papel en las mismas. Para algunos ha sido una simple pantalla, para otros algo más.

Pero lo que nadie podría discutir es el papel mediador del Papa Francisco en el restablecimiento de relaciones entre Cuba y EEUU, uno de los eventos políticos de mayor trascendencia en el mundo en lo que va de año y del cual espera muchas cosas buenas el pueblo cubano.

Este Papa bien pudiera venir a "pasar revista" a ese acontecimiento con el cual quedará históricamente relacionado. No por pura casualidad, de Cuba se va a hacia los EEUU.

El papel  reconciliador de la Iglesia, sin duda alguna, ahí está claramente expresado. También quisiéramos que nos ayude en la reconciliación interna… es verdad.

Algunos opositores no concuerden con ese restablecimiento, como igual rechazan toda eventual conversación o diálogo con el gobierno. Pudieran no compartir  la reconciliación, las políticas de diálogo, la misericordia y el perdón que promueve la Iglesia Católica, como parte de la convivencia social.  También tienen derecho a ello.

En este contexto cabe hacer referencia a posiciones que estamos defendiendo en una parte de la izquierda democrática cubana. Y es que el primer  punto de la plataforma  ¨Por un amplio movimiento político de la izquierda democrática cubana¨, levantada por los  tres grupos que hicieron el llamado,  precisa:

1-La creación de un ambiente de distensión y concordia que lleve al establecimiento de un Diálogo Nacional inclusivo, al reconocimiento de las libertades fundamentales; a una nueva Constitución fruto de la creación y discusión colectivas y horizontal del pueblo cubano, aprobada luego en referendo; a una nueva ley electoral democrática, y al establecimiento de un estado moderno de derechos con plena transparencia funcional e informativa, bajo control popular,  con autonomías municipales, presupuestos participativos  en los diferentes niveles y el sometimiento a referendo de las leyes que afecten a todos los ciudadanos. En fin la República Democrática humanista y solidaria, con plena justicia social, donde rijan integralmente  los principios consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la que quepamos todos.

Desde estas posiciones damos la bienvenida a todo lo que ayude a la creación de ese clima.

¿Alguien duda que Cuba hoy necesite un ambiente de distensión y concordia que nos lleve a ese diálogo constructivo y gestor de condiciones para un amplio proceso de democratización? ¿O todavía alguien cree que puede alcanzarse la democratización por otros medios que no le sean afines?

¿Alguien no desea ese proceso de democratización para Cuba?

Y cabría preguntarse ¿y quién está en mejores condiciones de influir para hacer realidad la concreción de ese ambiente que a casi  todos los cubanos convendría? ¿Figuras como el Papa Francisco en su acercamiento al gobierno cubano  o aquellos que desde la oposición desdeñan y hasta tratan de  ridiculizar  los esfuerzos de la Iglesia Católica y de sus figuras por tratar de ayudar, precisamente, a la creación de ese clima imprescindible?

La respuesta es obvia, pero debe quedar expresa: el Papa Francisco está en mejores condiciones de influir a favor de la democratización en Cuba, por su política de acercamiento al gobierno, que quienes le critican desde la oposición.

Que su acción resulte en respaldo a la continuación del actual estado autoritario, intransigente, o en influencia positiva a favor de los cambios graduales que desea una inmensa mayoría, es cuestión que la práctica misma ha venido ya mostrando.

En política cada cual dice y hace desde la posición que se ha dado a sí mismo, pero hay posiciones desde las cuales se puede conversar, dialogar, negociar y conseguir resultados; y existen otras que dificultan o imposibilitan esas posibilidades, que alejan y dividen.

Cada cual es libre de escoger su posición política, su actuar, que no es lo mismo que la ideológica, pero no espere recoger los mismos frutos. En todas partes no hay la misma tierra fértil, no hay la misma humedad, no hay el mismo sol y desde luego no están los mismos cultivadores y cosecheros.

Escoja cada uno como referirse al Papa y a sus gestiones en Cuba: recoja cada cual lo que siembre.

Desde las posiciones de un socialismo participativo y democrático,  que contempla muchos aspectos coincidentes con la doctrina social de la Iglesia Católica, esperamos que la próxima visita del  Papa Francisco pueda contribuir  a que en nuestro país se cree ese clima de distensión y concordia que propicie otros desarrollos democráticos por el bien de todos los cubanos.

De hecho ya su venida está contribuyendo,  con la reciente liberación por el gobierno de más de 3500 sancionados por diferentes delitos, a propósito de su viaje a Cuba. Ojalá también logre estimular cambios en las leyes que impidan tanto preso y arbitrariedad y más.

Bienvenido a la Llave del Golfo, Papa Francisco. Que tenga Usted una feliz estancia y que se cumplan con éxitos sus expectativas.

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Para comprender a Francisco…

Por Félix Sautié Mederos.

El viaje de Francisco a Cuba tiene sus claves básicas tal y como el Papa se plantea en cada una de las visitas que hasta el presente ha realizado a diversos países del mundo, las que lamentablemente algunos tratan de tergiversar intentando definirle objetivos y planteamientos que solo al Papa le corresponde decidirlos conforme a su Misión de Vicario de Cristo en la tierra y al objetivo específico que se ha planteado para su visita a Cuba de venir a nuestro país como “Misionero de la Misericordia”. Tampoco han faltado quienes intentan implicarlo en sus rencores contenidos y ocasionalmente devenidos en odios profundos. Nada más alejado del Amor Evangélico que Cristo predicó y que Pablo en su Primera Encíclica a los Corintios  expresó que si “no tengo amor nada soy”.

En mi criterio en esta visita del Papa a nuestro país, deberíamos plantearnos que no todo vale ni todo lo que sucede alrededor de Cuba debería mirarse a través  de un prisma de frustraciones y  deseos de revanchas; porque la clave principal para los cristianos e incluso para todos los seres humanos, según  la Doctrina del Evangelio de Jesús, está en el amor sin límites a Dios y al prójimo como a nosotros mismos. Esos mandamientos resumidos por Jesús constituyen la clave principal del Pontificado de Francisco. 

Si no se entiende eso y muy especialmente el sentido del concepto misericordia,  nunca se podrá comprender a Francisco, porque Francisco se desenvuelve en otras dimensiones marcadas en sus sendas por el Evangelio de Jesús, que se expresan en la misericordia, la caridad, así como su opción por la justicia, por los más desfavorecidos y por la paz. Todas ellas más allá de cualquier concepto específicamente mundano, porque Francisco está en el mundo sin ser del mundo, algo que no pueden comprender los que hacen del mundo su dios Baal del poder y de la puja por la superioridad económica, política y social viendo a sus prójimos,  los seres humanos, como objetos que pueden ser movidos al arbitrio  de sus  propios intereses, en una o en otra dirección; en nuestro caso específico a favor o en contra del Gobierno.

Personalmente estoy plenamente de acuerdo en el derecho a la lucha contra la injusticia, la sojuzgación de los derechos humanos inalienables y la liberación de los presos injustamente encarcelados; sea en  donde sea, y por quienes sean sin distingo alguno. Esos son derechos que no se les pueden escamotear a las personas que los tienen sojuzgados porque no reconocerlos es tanto como sojuzgarlos uno mismo. Eso se corresponde con la ética evangélica de la cual Francisco es un verdadero adelantado y  un fiel seguidor de Jesús.

Todo se puede plantear, reclamar y luchar desde la respectiva dimensión de cada cual sin tener que cargárselo a los demás; incluso en el Evangelio en el Sermón del Monte una de las bienaventuranzas que se plantean expresa textualmente: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados”. Mientras que en el Evangelio de Lucas se narran las palabras que María de Nazaret planteó durante  su visita a su prima Isabel en las que específicamente  dijo que Dios “Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó  a los de corazón altanero. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos con las manos vacías” 

Reitero finalmente, que Francisco ha demostrado con hechos concretos durante el tiempo de su Pontificado que es un seguidor incansable de Jesús y que lleva al Evangelio en su corazón y  actúa en consecuencia. En su visita a Cuba no será otra persona cobradora de favores como alguien lo definió injustamente a partir de sus propios rencores y deseos de revanchas totalmente alejados de lo que siente y expresa Francisco en su fructífero Pontificado (1), que en mi opinión y permítaseme usar una frase muy popular actualmente “está fuera de serie”

Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos por el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

(1) Ver en Por Esto! “¡FRANCISCO NO VIENE A COBRAR NADA!,…por favor no se equivoquen”  Sección de Cultura el sábado 12 de septiembre del 2015.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=33&idTitulo=427101

Publicado en el periódico Por Esto!, de Mérida, Yucatán, México, el miércoles 15 de septiembre del 2015.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=427900

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 “¿Hay otras Cubas posibles? Dilemas actuales y posibles vías”,

Por Ovidio D´Angelo

La realidad cubana del momento (sobre todo a partir de la aprobación de los Lineamientos de la Política Económica y Social, hace varios años), se mueve en algunas direcciones, con sentidos diferentes al de momentos anteriores –aunque no bien precisos y sujetos a incertidumbres a despejar- y ha traído nuevas opciones, a la vez que limitaciones y desafíos, al campo social del país.

Desde diversos grupos de pensamiento y de opciones políticas –a veces contrapuestas- se han generado, en estos años, plataformas de posicionamiento y perspectiva socio-política, que muchas veces son desconocidas para la gran masa de población y circulan en los medios digitales, preferentemente –a falta de la existencia de otros aprobados por el Estado.

Actualmente se habla de grupos y corrientes heterogéneas al interior del país, no legitimados oficialmente, aunque operativos en diversos espacios y medios limitados, cada uno con sus propuestas –para no mencionar los grupos de exiliados en Estados Unidos y otros países, generalmente más orientados hacia una derecha recalcitrante y agresiva, no sin excepciones?, muchos de ellos centrados en personas que los encabezan. La lista puede ser amplia: Estado de Sats, Damas de Blanco, Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), Socialdemocracia, Movimiento Cristiano Liberación, periodistas independientes, Socialismo Participativo y Democrático (SPD)(1), Observatorio Crítico, Izquierda Unida, Movimiento de Derechos Humanos, etc. Se mencionan también, además de los grupos en sí mismos, espacios o proyectos que reúnen a varios de ellos en una especie de programa mínimo confluyente desde su diversidad: Espacio Abierto, Arco Progresista y otros, dentro del espectro denominado grupos de oposición.

Han surgido espacios sistemáticos de debate profundo, en el ámbito de la intelectualidad cubana, como Último Jueves de Temas –con su revista y DVD´s de las sesiones-, otros en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), e iniciativas en instituciones profesionales, académicas y culturales. Existen otros ámbitos críticos nacidos desde las iglesias cristianas, con medios de publicación, como: revista Caminos y, aún de mayor amplitud participativa y divulgativa, la revista Espacio Laical (EL), sobre todo en su primera época.

Desde la dirección de esta última surgió el proyecto Cuba Posible, acogido, con vocación ecuménica, por el Centro de Reflexión y Diálogo de Cárdenas (CCRD-C), en el que se mantienen las líneas deliberativas y de debate constructivo iniciadas en EL. Este proyecto tiene, entre sus virtudes, el haber podido sumar personalidades de diferentes corrientes de pensamiento constructivo-crítico, incluidos profesionales, laicos, intelectuales y miembros de algunos grupos alternativos, en debates temáticos de cuestiones centrales para el país en estos momentos y que han tenido un grado excepcional de difusión digital y escrita, asequible a distintos sectores de la población.

Sin embargo, casi todos estos espacios mencionados –con excepción del último- permanecen más bien cerrados a públicos específicos, aunque contando con medios de difusión –igualmente más o menos limitados en alcance a la población. Muchos se definen como movimientos alternativos o de oposición: unos apostando a una postura beligerante donde lo que se pretende es el cambio de sistema a un capitalismo desembozado, afín a los intereses norteamericanos, que los considera como la única sociedad civil cubana.

Otros grupos, o personas –casi siempre intelectuales a título individual o proyectos más inclusivos, o bien de posiciones más de izquierda y centro-, se ubican con posturas críticas constructivas de una nueva sociedad –no necesariamente capitalista y más bien conservando rasgos importantes de logros sociales del viejo socialismo estatal y de aportes importantes de diversas corrientes de pensamiento universal, de carácter marxista, anarquista, liberal, cristiana, etc. Estos se han distinguido como oposición constructiva (también, en algunos casos denominada moderada o leal –en la correcta acepción del término como: propositiva, no violenta, no sometida a intereses foráneos y en contra de medidas imperialistas como el bloqueo norteamericano, etc.).

En este sentido, me voy a referir a las potencialidades que considero muy positivas del actual proyecto Cuba Posible (CP), como espacio aglutinador para una plataforma de diálogo nacional, en el entendido de que sí hay varias Cubas posibles, pero deberíamos reflexionar sobre cuáles de esas Cubas avanzarían a un programa de soberanía nacional, democracia participativa (lo que requiere precisiones novedosas), ejercicio de derechos humanos (también con aclaraciones necesarias) en su acepción más amplia y profunda para toda la ciudadanía, para construir la Patria “con todos y para el bien de todos”. 

CP es un proyecto inclusivo, en el que caben diferentes corrientes de pensamiento y de acción política no definidos por el obcecado desmantelamiento de todo lo realizado en el período revolucionario (a pesar de sus extremos, limitaciones y desaciertos en varios campos). Eso implica los objetivos del proceso y marca una diferencia con los grupos de derecha y extrema derecha del interior y el exterior del país, que pulsan por un pase de cuentas a la “tiranía castrista” en una política de tierra arrasada, en la que ellos se sitúan como campeones de la libertad (al más rancio estilo norteamericano, supuestamente defensor de todas las libertades y del ejercicio democrático –entendido a la manera de acción de los lobbys financieros del establisment) y su propósito es instaurar un régimen capitalista que mantenga los privilegios de clases y la inequidad social, que ya los cubanos conocimos en las repúblicas anteriores.

En cambio, CP, como lo interpreto, promueve la crítica –dura en ocasiones pero constructiva e inclusiva de todos los sectores del país- hacia propuestas de una sociedad mejor, en la que se pueden insertar todos los que aspiren a un ideal de igualdad, equidad social, estado de derecho y convivencia armónica entre las diferencias de posiciones, en la que se establezcan garantías para el ejercicio de la justicia social, la participación ciudadana (en el sentido más amplio y actual del término).

En esta propuesta, no caben los pases de cuenta –sin perder de vista las reparaciones necesarias producto de los excesos cometidos en acciones de represión o posibles acciones punitivas no aclaradas-, sino reconocer la realidad actual del status gubernamental en sus logros, limitaciones y dificultades. No se trata de un proyecto reformista, sino de reconstrucción nacional profunda, en la que también tendrían cabida aquellas posiciones de derecha que pasen de la beligerancia ofuscada al diálogo civilizado por la construcción de una nación de progreso y justicia social, con el mayor consenso posible de todos.

En este sentido, se elaboran, desde diferentes grupos y espacios de confluencias, determinadas plataformas mínimas. Sin embargo, la polaridad de las posiciones extremas contrasta aún con la posibilidad real de su promoción como vías efectivas. Igualmente, y por esa misma polarización, una posición oficial encerrada en sí misma y adherida a un modelo de socialismo estatal-partidario inoperante desde hace mucho tiempo, aún cree en la ilusión de la homogeneidad social en la defensa de los intereses “patrióticos” de los que se consideran garantes exclusivos, justificando las acciones represivas de los críticos, alternativos o beligerantes, a partir de su consideración, generalizadora e injusta, de que todos son “mercenarios del imperio”.

Retomando a Juan Valdés Paz(2), en la web de Cuba Posible, destacaría el papel de este proyecto, por la importancia inclusiva desde una posición propositiva crítica de avance hacia una sociedad sin odios, de progreso económico-social y de democracia real. En palabras de Juan Valdés Paz, en una reciente compilación de trabajos de varios autores en EL:

«Los textos de Veiga y de González (gestores del proyecto Cuba Posible –n. del a.-) en particular, se caracterizan por su ubicación en el centro del espectro político, el cual advierten cada vez más diverso y menos representado en las actuales instituciones políticas y civiles del país». 

«Desde ese centro, no tan distante de propuestas del gobierno cubano, enuncian políticas reformistas graduales; así como numerosas reformas puntuales que, opinan, están ausentes en el actual proceso y que son tan necesarias como posibles. En esta perspectiva entienden que las reformas, necesarias o deseables, admiten la conciliación y permanencia de algunas de las instituciones que han caracterizado al régimen revolucionario cubano en estas décadas, tales como: la primacía de la defensa y ejercicio de la soberanía nacional, la política social de la Revolución, el papel de Raúl Castro y la dirección histórica en la le¬gitimización del gobierno y las políticas de reforma, el papel dirigente del PCC, el rol de las Fuerzas Armadas; la opción socialista de desarrollo; el papel regulador del Estado en la economía y la preservación de un sector estatal de la economía a cargo de los “sectores nacionales estratégicos”, etc».
(No obstante, en mi opinión, los planteos de estos y otros autores que hemos estado incluidos en los trabajos de EL y CP abordan innumerables aspectos críticos acerca de esos temas, como Juan Valdés Paz enumera más abajo –n. del a.-)
 
«Obviamente y a la par –continúa la cita de Valdés Paz-, estas reformas deberían acompañarse de importantes transformaciones constitucionales, institucionales e ideológico-culturales, signadas por el regreso a la tradición martiana y a su paradigma de una República “con to¬dos y para el bien de todos”». 

«También desde esta perspectiva, los autores reclaman una reforma política y civil que acompañe desde ahora la reforma económica en curso y de cuenta de la diversidad social y la pluralidad política de la sociedad cubana actual».

Algunos de los temas, a consideración de Juan Valdés Paz, en su excelente compilación (enumeradas con puntos en negrita), son: (apunto en cursiva algunos de los asuntos pendientes de consideración o conclusión en los debates realizados, algunos ya planteados por los propios participantes en los mismos, a manera de breve resumen inconcluso y aclaratorio –n. del a.-):
 
• El diagnóstico socioeconómico y sociopolítico de la sociedad cubana actual. Cambios estructurales y tendencias. 
(¿Hacia una sociedad de capitalismo liberal o de Estado, o hacia una sociedad con justicia socioeconómica redistributiva de los beneficios entre Estado-Capital, dinero y capital-trabajo –lo que plantearía una nueva teoría de la equidad socioeconómica basada en principios de fraternidad y solidaridad social?).

• El alcance, ritmo y estilo, de la reforma económica en curso 
(La acumulación de necesidades de la población exige una modificación radical de la conservadora consigna gubernamental: “sin prisas, pero sin pausas. Sin políticas de choque se puede avanzar de manera mucho más expedita hacia una sociedad de progreso, levantando muchas limitaciones jurídicas existentes.).

• Su complementación con una reforma política y civil 
(O, inclusive, más que un complemento, como necesidad prioritaria del ejercicio de una nueva democracia, no signada por intereses de poder político o económico, sino basada en la real participación ciudadana, protagónica y decisora en los asuntos de la localidad y del Estado –concepto que requiere otros espacios de abordaje más amplios). Esto nos distanciaría de la “democracia formal” predominante en muchos países y del autoritarismo estatal que nos define.

• La reforma del Estado 
(Con la necesidad de poderes independientes y elegidos por la población, de manera que se articulen, dinámicamente, como representantes reales del pueblo, con una organización eficiente y de amplitud reducida, garante de los derechos ciudadanos de manera integral y de la ejecución de políticas públicas socialmente concertadas).

• El papel del Gobierno en esos procesos de cambio 
(Como ente regulador basado en la supervisión y dirección popular desde una democracia directa y de representantes con agendas legítimamente constituidas, no como el Decisor de todas las políticas ni a partir de “representantes” seleccionados desde arriba o por control de instituciones partidarias).

• La ampliación de las libertades y las responsabilidades sociales
 (La reconstrucción de una sociedad civil de participación ciudadana amplia, por oposición a su definición como los grupos de oposición más agresivos o por la sujeción estatal-partidaria de organizaciones sociales supuestamente independientes).

• La instauración de un Estado de derecho
 (Básicamente hacia un Estado republicano de derechos y oportunidades para todos, incluidos garantías claras, elaboración de políticas y control transparente del funcionariado por la población y sus agrupaciones sociales diversas).

• La reforma de la Constitución de la República y su implementación irrestricta.
 (La Constitución actual, no solo ha quedado obsoleta por los cambios en los Lineamientos, sino por su visión general de la Sociedad y el Socialismo, por tanto debería tener en cuenta los argumentos de diferentes grupos de pensamiento  y otros actores populares y ser sometida a amplios espacios deliberativos y referendo).

• La reforma del sistema de representación y participación social y política.
(No sólo debería basarse en las agendas de los postulantes, sino eliminar cuotas del Partido en el caso de las representatividades; la participación ciudadana debería tener un balance entre esas representatividades y la democracia directa, participativa y decisoria).

• La creación de una esfera pública autónoma, comunicacional y deliberativa.
(La creación de una real sociedad civil amplia y no definida por la oposición al gobierno, necesariamente, con medios de expresión populares y de grupos sociales, de manera que se convierta en una sociedad múltiplemente deliberativa)
 
• La refundación del PCC.
(El PCC debería ser una entre otras organizaciones políticas y movimientos sociales inscritos por la cantidad mínima de membresía aceptable. Debería existir una separación entre Estado y Partidos y movimientos sociales, cada uno con sus roles específicos. El PCC no responde a la elección de la población, no responde al Soberano, por tanto, no podría imponer sus políticas a través del uso de los mecanismos del Estado y marcar sus direcciones).

• La creación y desarrollo de una clase política. El relevo generacional.
(Esto debería ser obra de la participación popular ciudadana generalizada)
 
• El papel de las Instituciones Armadas en el proceso de reforma y en el futuro de la sociedad cubana.
(Las instituciones armadas tienen el deber de ser garantes de la estabilidad interna y externa del país, no ser parte principal de su dirección económica y política; sin ser neutrales tendrán que someterse al dictado de las políticas públicas generadas desde el pueblo).
 
• La promoción de una cultura de la inclusión, del diálogo y del debate.
(Esta sería la base de una sociedad civil sana y propiciadora de modos de concertación y consenso en los temas principales del país).
 
• El papel de la Iglesia Católica y de su laicado.
(Imprescindible por su papel internacional, junto a otras denominaciones cristianas y religiosas en general, además de que se fortalecería su papel con la mediación y próxima visita del Papa Francisco al país. La Iglesia –en general? tiene un rol muy importante en el balance moral de la sociedad y su progreso en la profusión de valores éticos y espirituales en los ciudadanos).

• El papel de la intelectualidad
(Es esencial una intelectualidad comprometida, no de doble discurso y en eso hemos avanzado bastante, aunque no hay suficientes espacios públicos para su influencia y la expresión de ideas novedosas; por otro lado, debe jugar un papel importante junto a otros grupos de pensamiento en el ordenamiento futuro de la sociedad y en el asesoramiento de los sectores e instituciones de gobierno de democracia representativa real y participativa).

• El proyecto de nación. Los consensos mínimos.
(Esto es un resumen de todo lo anterior y ha sido también ampliamente abordado –como las temáticas anteriores en EL y CP).

Otros autores, comentados o no en la compilación de Juan Valdés Paz, tienen posiciones más drásticas sobre algunos de los temas en debate. Lo positivo de las reflexiones mostradas en EL y CP, a partir del posicionamiento de los autores principales mencionados, es que no son impositivas y quedan como interrogantes a partir de las cuales se pueden construir plataformas de entendimiento, tan necesarias hoy incluso para un reposicionamiento oficial del gobierno, en conjunción con toda la sociedad civil cubana.

La apelación de los trabajos reseñados va por la vía de la conveniencia colectiva y el bien común y llama a renunciar a las posiciones de consenso forzado –desde dentro y desde fuera- que, en la situación de los nuevos tiempos, se hace insostenible.

Cuba Posible es un proyecto que llama al diálogo respetuoso, a la negociación de posiciones diversas, sin ceder a principios de dignidad y soberanía nacional, con vistas a lograr un proceso democrático y un Estado de Derecho que, como lo entiendo, no pueden estar sujetos a una visión dominante exclusiva y deberían ser fruto de una concertación de los actores, organizaciones e instituciones de toda la sociedad (exclusión de los beligerantes opositores a todo lo que realmente existe, o sometidos a modelos e intereses extranjeros no patrióticos propios de una ultraderecha recalcitrante, mientras mantengan esas actitudes, en mi opinión).

Como también se ha expresado en diversas ocasiones, los problemas de los cubanos debemos resolverlos los propios cubanos, sin interferencias foráneas –por mucho que la distención en las relaciones históricas entre Cuba y Estados Unidos pueda favorecer el clima apropiado para ello. Pero entonces, tenemos que resolverlos internamente, y no hay otra vía que la de la concertación democrática. Una posibilidad es la convocatoria de una Plataforma de Encuentro Socialamplia y contando con otros diferentes proyectos-movimientos de carácter constructivo y propositivo, incluso sería probablemente oportuna la participación de mediadores de países bien intencionados (¿CELAC y de otras regiones?), como salida hacia adelante y no como retroceso al progreso económico, político y social de la nación cubana.

Quedaría pendiente la pregunta: ¿Cuáles fuerzas sociales o posiciones políticas, estarán dispuestas a compartir, de manera concreta, esos principios fundantes? ¿Serían capaces, algunos de los representantes de las posiciones extremas, a ambos lados de la ecuación política nacional –incluida la oficial gubernamental- de abrirse a nuevos reposicionamientos en aras del interés patriótico y del desarrollo de la calidad de vida, la justicia social y la soberanía popular?

Notas al pie:

1.    El colectivo de SPD (Socialismo Participativo y Democrático), por ejemplo,  propuso, desde hace algunos años, una Plataforma Programática interesante para la renovación del socialismo cubano.
2.    Comentarios sobre la compilación y comentarios de Juan Valdés Paz, Premio Nacional de Ciencias Sociales: Urgencias del presente, Cuaderno Cuba Posible no. 8-2015, en el sitio web www.cubaposible.net. Esta compilación de trabajos de Roberto Veiga, Lenier González y otros autores, en la revista Espacio Laical y materiales de Cuba Posible, es titulada por Juan Valdés Paz: PROPUESTAS CONCRETAS DE REFORMAS A LOS SISTEMAS ECONÓMICO, POLÍTICO Y SOCIAL.

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OTRAS VISIONES

Una nueva ley electoral desde la ciudadanía

Editorial de la Revista Convivencia, Año VIII no. 46

Las autoridades cubanas han anunciado, en un evento del Partido Comunista, que se elaborará una nueva ley electoral en Cuba. Con esta previsión los anunciados cambios pasarían del tema económico al campo político. Los ciudadanos cubanos, que somos el soberano, no debemos esperar pasivamente que nos presenten la propuesta del partido único. Ejercer la soberanía ciudadana exige tomar la iniciativa, consensuar las propuestas y presentar proyectos alternativos de ley electoral.

Sin entrar en detalles técnicos, damos nuestro aporte a este ejercicio de democracia ciudadana, proponiendo tres instrumentos jurídicos que son inherentes a la creación de un marco electoral nuevo de verdad:

1. Del partido único al pluripartidismo

No hay reforma electoral sustancial si se mantiene el sistema de partido único refrendado en el artículo 5 de la Constitución cubana. Este artículo debe desaparecer y la Constitución debe consagrar un sistema pluripartidista.

Así lo demanda anticipadamente el cuarto punto de Espacio Abierto de la Sociedad Civil Cubana, plataforma mayoritaria para la construcción de consensos de más de 30 organizaciones y personalidades del tejido cívico en la Isla:

“El carácter plural de la sociedad cubana impone la necesidad de realizar una reforma constitucional y también legal, para posibilitar la creación de espacios que garanticen el ejercicio del pluralismo político como base para la realización de elecciones libres, democráticas y competitivas.”

Una nueva división político-administrativa y de circunscripciones electorales que garanticen la mayor participación y la igualdad de oportunidades a todos los electores debe formar parte de la nueva ley electoral.

2. Una nueva ley de asociaciones y partidos

Por otro lado, “la creación de espacios que garanticen el ejercicio del pluralismo político”, y también el pluralismo cívico, debe reconocerse en una nueva ley de asociaciones y partidos. Nuestra propuesta concreta es la abolición de la arcaica Ley 54 de Asociaciones y la ya obsoleta Ley 88 conocida como Ley Mordaza. Los tiempos han cambiado, las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, restablecidas; las negociaciones con Europa avanzan y América Latina demanda cada vez más inclusión. El síndrome de plaza sitiada ha desaparecido y la nación cubana aspira a integrarse a la normalidad del mundo democrático.

Una nueva ley electoral no tendría sentido, ni eficacia, si no va acompañada o precedida de una ley de asociaciones y partidos que legalice lo que ya es una realidad comprobable en nuestro país: el pluralismo político y los grupos multicolores de la sociedad civil. Es urgente la necesidad de legalizar la discrepancia para que se cree un clima de paz civil, cese la represión, finalice el presidio político y podamos de esta forma respirar una atmósfera de normalidad y confianza, para poder emprender entre todos la ingente labor de reconstrucción de la Isla y de la Nación que habita en ella y en la Diáspora.

Igualmente deberá ser establecida la correcta y legal subvención de partidos y asociaciones de tal forma que se garantice, la posibilidad de los ciudadanos de apoyar materialmente a las agrupaciones de su preferencia, al mismo tiempo que se evite la corrupción en el funcionamiento de los partidos, el clientelismo y la intromisión extranjera en los eventos electorales. Este instrumento legal debe asegurar la transparencia y limpieza del ejercicio cotidiano de la democracia.

Una nueva ley de asociaciones y partidos colocará a Cuba en el concierto de las naciones que viven en la normalidad y abrirá para todos los cubanos y cubanas las oportunidades y derechos que nos corresponden y que permitirán el eficaz emprendimiento de una nueva Cuba en que quepamos todos y ningún cubano oprima, maltrate o bloquee la dignidad, la libertad, los derechos y los sueños de otro cubano.

3. Una nueva ley de medios de comunicación social

Como una secuencia inseparable, las dos leyes antes mencionadas reclaman una tercera ineludible: ley de medios de comunicación social. Este nuevo marco jurídico deberá reconocer y garantizar el derecho a la libertad de expresión sin la cual la democracia se queda muda. Debe también establecer la legalización de los medios independientes que ya existen dentro de Cuba y que sistemática, profesional y respetuosamente, cumplen con eticidad el sagrado deber de comunicar, informar, dar voz a los que no tienen y promover el debate público, prueba inequívoca de la democracia.

Esta nueva ley de medios de comunicación debe igualmente consagrar el acceso de todos los cubanos a la Internet de forma libre, económicamente accesible y con la calidad de tráfico digital propio de un país moderno. Otro requerimiento supone igualdad de acceso a los Medios y la garantía de que ningún cubano sea reprimido ni discriminado por razón de las ideas pacíficas que divulgue, siempre que lo haga con respeto a las demás opiniones, personas, grupos e instituciones. La decencia en el uso de los Medios es garantía de una atmósfera sana para la democracia y una señal inequívoca a la comunidad internacional de que Cuba es un país civilizado, respetuoso de la diversidad y educado en el pluralismo.

La creación de un nuevo marco jurídico relacionado con elecciones libres y limpias va indisolublemente unida al derecho de los electores de conocer, evaluar y apoyar o rechazar los programas políticos de los diferentes candidatos. La actual ley electoral de Cuba favorece una política de personas y no de programas. Se vota por la biografía, no por las propuestas de los candidatos y esto es una práctica ruinosa para elegir a servidores públicos, que eso son y deben ser los políticos. Lo primero que deben conocer los servidos es el programa de servicios que les ofrecen los servidores propuestos como candidatos y poder elegir así a quien ofrece la mejor solución a las necesidades de cada persona y de la sociedad. La forma moderna y civilizada de dar a conocer estos programas es con un acceso igual y sistemático a los Medios de Comunicación Social.

Apoyamos y acompañamos a nuestros hermanos de la sociedad civil que son especialistas en Derecho y que, por diversos caminos, están elaborando con profesionalidad y diligencia las propuestas de ley electoral y de ley de asociaciones y partidos que Cuba merece.

Pinar del Río, 20 de julio de 2015

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Félix Sautié Mederos

Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía. Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz...  Leer más