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Blog de Félix Sautié Mederos

Por un socialismo participativo y democrático (SPD)

21 Jul 13
Escrito por 

Entrevista a Félix Guerra Pulido*, poeta y periodista.

“…del marxismo se ha divulgado demasiado su metafísica… Cristianismo y marxismo, por ejemplo, de grandes aplicaciones sociales e instrumentos de comprensión de la historia, hay que divulgarlos y enseñarlos en sus esencias inspiradoras. De lo contrario desembocan en fanatismo, dogma, inquisición, exclusión, culto, poderes indiscutibles y vitalicios… Si me publicaran hoy en Cuba o cualquier otro país lo que permanece inédito, doblaría el número de mis libros. Los que vieron luz son unos l5 títulos donde predominan poesía, narrativa, ecología, periodismo, literatura para niños y jóvenes…mi poseía debe hacer algunas perforaciones a la roca. Circula ahora sólo por canales alternativos y se acumula detrás de los diques. Olvidos y silencios oficiales son movedizos, pantanos que luego regurgitan… Si el socialismo no encarna con las aspiraciones populares y sociales, no es socialismo. Es episodio reversible por el que pagan los pueblos, mientras los dirigentes se van directo al infierno de la historia. La suerte del capital está echada, creo. Noventa y nueve indignados por cada rico y más ricos los ricos y más pobres los pobres con cada crisis, no hay cuerpo que lo resista…En ese socialismo, utópico ahora pero posible mañana (en horas tempranas de la tarde), será el pueblo quien reparta democráticamente las glorias y no quien cargue con las culpas.” 

Conocí a Félix Guerra en 1964 cuando me hice cargo de la dirección del “Semanario Mella” entonces órgano oficial de la Unión de Jóvenes Comunistas; han pasado algunos años y nuestras vidas se desenvolvieron por diversos caminos, pero siempre dentro de los marcos de referencia del proceso revolucionario cubano y de la lucha por la paz, la equidad distributiva y la justicia social, ya formando parte de lo que se denomina la Tercera Edad hemos vuelto a coincidir en nuestros afanes a favor del Socialismo Participativo y Democrático y dentro de los ámbitos del silencio, que se desenvuelven fuera de los medios masivos locales, en los cuales nuestros escritos se encuentran excluidos. Mi tocayo es pues un representante de lo que se ha dado en llamar la Nueva Izquierda anticapitalista cubana, que opina con pensamiento propio y creo muy interesante hacerle algunas preguntas para darlas a conocer a los lectores de Por Esto!

Félix Sautié: Amigo Félix, somos tocayos y hace mucho que nos conocemos. No obstante quiero hacerte algunas preguntas como si no te conociera para ubicar adecuadamente a los lectores de Por Esto! en tu personalidad. Eres comunista y poeta de muchos años, pero quisiera saber ¿Cómo te definirías tú para quienes no te conocen?

Félix Guerra: Definir es convertir en cenizas, decía José Lezama Lima, uno de mis maestros. Claro, si te defines haciendo un círculo de cenizas, estás muerto. Si intento definirme, manía enfermiza que a veces cae, tendría que barajar innumerables palabras y experiencias. Por ejemplo, humanismo, budismo, Confucio, cristianismo, Mahoma, Quetzalcóatl, socialismo, comunismo, solidaridad, eclecticismo, poshumanismo y otras. ¿Y dónde dejar a Martí y Bolívar, Juárez, Miranda, Sucre? ¿A Vallejo y Neruda, Eluard y Breton, Machado y Lorca, Rimbaud y Baudelaire? ¿A Whitman, Bretch y Maiacovsky? ¿Bruno y Galileo? ¿Erasmo y Darwin y Einstein? Etcétera.

Amarrar humanidad e inteligencia a una sola rueda, creo, lleva a dogmas y fanatismos. Es mirar estrellas por un solo hueco, pensar el sol tapándolo con un dedo. 

Vi a tanto “marxista” ostentar, a tanto “comunista” posar, y más tarde ser iguales de arrogantes y autoritarios e ignorantes que cualquier inquisidor o sherif, que perdí interés por ese asunto de las definiciones.

Sólo me hace feliz, algunas tardes, que alguien piense que soy poeta. Pero luego me revuelvo contra esa comodidad perniciosa.

Del marxismo se ha divulgado demasiado su metafísica. Cualquier concepto o escuela deviene de una manera u otra en su confusa definición y sus aplicaciones perniciosas. 

Pero cristianismo y marxismo, por ejemplo, de grandes aplicaciones sociales e instrumentos de comprensión de la historia, hay que divulgarlos y enseñarlos en sus esencias inspiradoras. De lo contrario desembocan a fanatismo, dogma, inquisición, exclusión, culto, poderes indiscutibles y vitalicios, autoritarismo, corrupción.

El marxismo, como otras doctrinas, es una acumulación de pasados, un compendio de experiencias sociales. No es la obra, como un todo, inspirada y luminosa de Marx, un hombre en solitario. Marx estuvo en el flujo de la corriente, que comienza con intrincadas y remotas manifestaciones humanistas del acervo social, que incluye religiones, ciencias, arte y estética, ética, renacimiento, ilustración y cualquier sustancia iluminista, espiritualismos de San Agustín o racionalismos de Descartes, idealismo y materialismo nobles, decentes y progresistas presentes en las dilatadas contiendas económicas, filosóficas e ideológicas de épocas anteriores. 

Para que el marxismo sea instrumento útil, tiene que actualizarse a diario en las calles, en la fragua del pensamiento libre, diverso y complejo. Y ser expuesto sin restricciones al debate social. Si no es pura entelequia, para ejercicios teóricos. Una traición verbal al pensador Marx. Otras tantas operaciones de esclerosis, secretismos y manipulaciones políticas. Y aún así, visto de forma optima, no es el único instrumento a utilizar. Como herramienta aislada, se convierte precisamente en metafísica. El acervo de la cultura humana no es sustituible en particular por algún método imaginariamente unívoco e infalible.

—Sé que tienes una obra extensa, quizás no tan conocida, debido a ciertos avatares y exclusiones que has sufrido en carne propia. ¿Qué puedes decirnos de tu obra?

—Tengo obra, aunque no tan extensa. Si me publicaran hoy en Cuba o cualquier otro país lo que permanece inédito, doblaría el número de mis libros. Los que vieron luz son unos l5 títulos donde predominan poesía, narrativa, ecología, periodismo, literatura para niños y jóvenes, alguna novela y varios testimonios, incluyendo dos libros sobre el Che Guevara y sus participaciones en las luchas guerrilleras de Cuba y el Congo. Pero lo último, sobre todo alguna poesía, lo guardo en la computadora esperando el momento liberador.

Es letra optimista, pienso yo, que relata sociedad y universo, historia y contradicciones históricas, lo hermosos y terribles que pueden ser los acontecimiento a cada momento y en todas la épocas. Lo mejor mío permanece digital esperando la luz.

—Esencialmente eres un poeta, y piensas tú que con tus poemas has podido combatir a favor de tus ideas. ¿Está reñido lo estético con la lucha social?,¿cómo podrías ejemplificar tu respuesta?

—La única prueba palpable, en estos instantes, de que una obra poética araña superficies de la realidad y se hace sentir en las conciencias, sigue siendo la prohibición tácita o embarajada. En ese caso mi poseía debe hacer algunas perforaciones a la roca. La palabra represada es un lenguaje abrumador, un magma que se acumula para luego.

Circula ahora sólo por canales alternativos y acumula detrás de los diques. Olvidos y silencios oficiales son movedizos, pantanos que luego regurgitan. Si es poesía real y refleja época, luego los aparentes cadáveres literarios, exquisitos y fantasmales, flotan sobre el agua del tiempo.

Esencialmente soy una persona humana que combate a diario sus rigideces.

—Públicamente te has declarado partidario de edificar un socialismo participativo y democrático. ¿Por qué razón te defines a favor de un socialismo participativo y democrático? En Cuba ¿es necesario, no bastaría con la Revolución triunfante de 1959 a la fecha? ¿Qué factibilidad tendría para los cubanos?

—Ahora está de boga en Cuba un “socialismo próspero y sustentable”. Es de procedencia oficial. También me parece bueno si es cierto en intenciones. Pero hay que agregar democracia, que siempre es esencial, y si es democrático es participativo y seguro finalmente será próspero y sostenible.

Los apelativos, finalmente, no deciden. Pero si detrás hay verdad y sentimientos y un programa de intenciones consensuado, en particular con los millones que integran la Nación, entonces sin duda existen algunas esperanzas. No creo en esos sustantivos extraídos del uso vicioso y corrompido de las palabras.

Los políticos no pueden definir ni restringir el socialismo. No es su obligación ni derecho. El socialismo será todo lo que hemos soñado o no será nada. 

Las consignas en Cuba durante tiempo se hicieron para corear y entretener. Pareciera que la consigna es el mal: pero no, las consignas a veces tiene un uso movilizativo parcial y poco perdurable. Mas los dirigentes que las elaboran sin tino o para no cumplir. Sin explicar, y la divulgan masivamente por los medios públicos bajo su control, que son la totalidad. Como tirar maíz a las palomas.

Todo marxismo, socialismo y comunismo se convirtió en consignas manidas que posteriormente agotan el oído y la memoria. El marxismo puesto de cabeza, su metafísica, es similar al cristianismo de las inquisiciones. Las consignas y rezos, expresan ideas puestas en movimiento social y los anhelos personales, o es la tomadura de pelo diabólica que aplican la demagogia y la falta de principios de las nomenclaturas religiosas o políticas.

Ninguna concepción o teoría o doctrina social o religión, puede aceptar torceduras semejantes sin traicionar de forma sangrienta y dolorosa orígenes y esencias.

La metafísica no son almas en el purgatorio o el hombre lobo del hombre, mitologías del cotidiano, sino la inversión de las ideas básicas y perdurables y su reconversión en pistolas para la retención de poder, divino o partidario.

Si el socialismo no encarna con las aspiraciones populares y sociales, no es socialismo. Es episodio reversible por el que pagan los pueblos, mientras los dirigentes se van directo al infierno de la historia.

—Uno de tus planteamientos más divulgados ha sido la convocatoria de un diálogo nacional entre todos los cubanos al margen de las estructuras oficiales que no acaban de convocarlo. ¿Podrías explicarnos esa propuesta tuya?

—Ese diálogo, que en un momento propuse y llamé Congreso de la Nación, no fue oído por la permanente hipoacusia estatal y partidaria. Lo que venga de otros que no son de ese casco emplumado del Poder, no sirve para ser tomado en cuenta… Ni siquiera para decir por ahora no se puede, quizás más adelante. Simplemente ocurre como si no hubiese sido publicado ni visto por nadie con jerarquías. El ente político-estatal se tapa los ojos y crea sujetos e ideas invisibles. Procedimiento similar aplicado a la poesía.

Lo que proponen otros invariablemente huele a subversivo. Si la idea no viene de la mata, del árbol longevo de toda la parentela implicada, debe ser una trampa para “acabar con la Revolución”. Y entretanto la Revolución se extingue en un desierto de sordos, sorderas y sordomudos.

Ese congreso hubiese tenido gran utilidad años atrás, 4 ó 5, cuando lo propuse y muchas personas coincidieron. Y era una necesidad histórica urgente.

Pero hay tiempo mientras estamos vivos. Sería no obstante un evento aglutinante, para oír recíprocamente a la Nación por muchas de sus bocas y voces. A su historia y sus hijos, cadáveres o vivos, actuantes y pensantes. Erradicaría de momento la hipoacusia, se apreciaría el verdadero talante de las personas y los conceptos. Sentados en una gran mesa seríamos hermanos, padre y abuelos cercanos intentando la proeza de sobrevivir y ser coherentes con nosotros mismos.

¿Peligros? Ninguno, no se me ocurre ninguno.

¿Dar beligerancia a lo que dijo Zutano o Mengano? De cualquier manera ellos, Zutano y Mengano, lo repiten a menudo para una creciente Nación de orejas receptivas. Con aciertos comprobables a cada paso. Y con más pasión y radicalismo cuanto menos se les escucha.

¿El Poder puede transformarse en una camisa de fuerza, arriba, bien arriba, sin fechas de vencimiento, con potencia para hablar siempre por todos los medios y sin orejas nunca para percibir el susurro de la intercomunicación? ¿Es ética esa grafía de apreciar civilización y culturas creadas por la humanidad? 

Cuanto menos diálogos más incredulidad. Cuanto menos me oyes tú, más sospecho yo de tus indiferencias e intenciones.

¿Sólo es negligencia o es que calculan que cualquier boca abierta, insincera o sincera,

honesta o deshonesta, es una caja de Pandora con demonios dentro?

¿Ningún dialogo o ayuda o apoyo o sinceridad o análisis o recomendación o enmienda que suba de abajo, es confiable? ¿Sólo dudas infranqueables de los que aconsejan de forma sistemática no dudar ¿Abajo ahora residen inconfiables y sobreastutos, escépticos de mala calaña, mismos que antes fueron masas, militantes, hijos preferidos de nación, hombres y mujeres que pusieron pasión y energías al servicio de las mejores causas?

Se instala la desconfianza como política y se crean élites. La política se verticaliza como la soga del faquir tocando flautas.

Se distancian los mundos, los de arriba y los de abajo. Con el inconveniente milagroso de que sólo los de arriba pueden caer.

Por supuesto que un Diálogo de la Nación, todavía y siempre sería extremadamente conveniente y útil. No se puede deponer ninguna plática o parlamento o simple charla, cuando además no se trata de ejércitos opuestos.

En realidad sería darle coherencia mancomunada a una crisis profunda y asuntos que son de todos, sin propiedad política. Cuando más que nada la petición y las propuestas recogen un sentir de mayoría.

—¿Capitalismo o socialismo para el futuro?

—La suerte del capital está echada, creo. Noventa y nueve indignados por cada rico y más ricos los ricos y más pobres los pobres con cada crisis, no hay cuerpo que lo resista. ¿Un súper rico adicional, para la colección, con cada trance o derrumbe financiero? Nooo.

Y además armas y guerra como sustento primario del Poder, es un destino inhumano imposible de sostener. Es cuestión de tiempo. Más que la gente, el ciudadano, el individuo, el actor social, no se quedaría nunca de brazos cruzados.

Tal vez el colapso ecológico o el invierno nuclear se adelanten al síncope capitalista, que no es para el próximo año, pero si el planeta y la humanidad sobreviven algún tiempo más, es inevitable el advenimiento de otra sociedad menos riesgosa y más justa, llámese como se llame.

El socialismo, por su parte, necesitaría aún muchos Congresos de la Nación, cuando no ha sucedido ninguno, para poner en claro incontables sucesos oscuros y necesitados de explicación, dondequiera que ocurrió esa desgracia apodada “socialismo real”.

No se trata de un solo diálogo integral y totalmente abarcador. Hay más de un siglo sin diálogos de esta naturaleza. Siempre el diálogo estuvo comprometido por contingencias históricas determinadas y perentorios intereses de Poder.

¿Quiénes generaron ideología supuestamente socialista o evaluaron los hechos de la Historia? En diversas ocasiones, demasiadas, fueron los menos dotados y los más aturdidos por las metafísicas ideológicas, así como los casados con algún interés temporal.

Quizás resulte necesario actualizar un Manifiesto Comunista para el presente y el futuro inmediato, como demanda un viejo y probado luchador continental por las ideas de emancipación social. Podría llamarse igual Un acercamiento a los paraísos posibles, donde resulte potencial amarse los unos a los otros. O La conquista del pan, Segundo Renacimiento.

Se torna imprescindible deshacer prejuicios y normativas obsolescentes. Respirar el siglo XXI. Apartar maniqueísmos y manualismos y manierismos.

Y evitar que mandatarios y acólitos organicen esos eventos y elaboren ellos esas proposiciones, en los cuales sí pueden aportar como ponentes junto con todo el pueblo y cada individuo y ciudadano de la Nación.

El socialismo es la propiedad social, que lentamente pero sin pausa excluirá cualquier propiedad estatal. Y diluirá cualquier poder centralizado y autoritario, como sal en el agua. La propiedad estatal es pura metafísica utilitaria. Una póliza para controlar el Poder. El seguro de vida de la burocracia. El guardaespaldas indispensable para financiar corrupción.

Socialismo es democracia integral a un nivel mucho más alto, incomparablemente mayor que en cualquier momento de la sociedad. La democracia para todos, el amor democrático sin barreras ni resquicios de exclusión.

El socialismo es propiedad cooperativizada y comunitaria en perfección constante de su continua complejidad. El sujeto y la multitud moviendo en personas el rumbo de sus destinos y la sociedad.

Es la propiedad autogestionada y cogestionada, cualquier maniobra o lógica de acceso pleno a los mecanismos para impulsar las fuerzas productivas y la creatividad social.

La circunstancia para que el individuo sea ciudadano en derecho y el ciudadano no extravíe en ninguna ocasión su individualidad.

Es también la garantía de propiedad individual mientras el protagonista acepte y disfrute y crea ser verdaderamente útil permanecer detrás de un mostrador y la caja contadora o concurriendo al mercado cotidiano.

El socialismo sería la sociedad de la diversidad, el disenso, las discrepancias, el debate y los acuerdos. De la información y la expresión libre de las ideas. De una prensa que responda a los intereses permanentes del pueblo y la Nación y no los eventuales de los gobiernos transitorios.

El socialismo sería reino de la voluntad de las mayorías y las minorías, del individuo y el talento, de las personas y sus vocaciones, del ciudadano y sus derechos y deberes, erradicados ya, hasta el último, los sectarismos, prejuicios y discriminaciones. 

El socialismo sería el reino de la inteligencia y la descentralización de la inteligencia, como escribió Martí.

En ese socialismo, utópico ahora pero posible mañana (en horas tempranas de la tarde), será el pueblo quien reparta democráticamente las glorias y no quien cargue con las culpas.

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* Camagüey, 1938. 

Publicado en Por Esto!

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Félix Sautié Mederos

Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía. Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz...  Leer más