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Blog de Félix Sautié Mederos

Por un socialismo participativo y democrático (SPD)

17 Nov 13
Escrito por 

Entrevista a Isbel Díaz Torres.

Desde La Habana,

El desenvolvimiento de un pensamiento renovador de izquierda alineado dentro de las corrientes de lo que se ha dado en denominar el Socialismo del siglo XXI y la Nueva Izquierda anti autoritaria, descentralizadora, anticapitalista y patriótica es uno de los procesos políticos latinoamericanos de los cuales Cuba no constituye una excepción ni mucho menos.

En mi criterio, resulta ser quizás la novedad socio política más interesante de los últimos tiempos, que entre otras cuestiones muy significativas ha propiciado un ejercicio del pensamiento propio sin limitantes dogmáticas ni esquemáticas orientado en defensa de la equidad distributiva, la justicia social y la más plena participación del pueblo dentro de una impronta democrática de amplio espectro y diversidad. 

La Cátedra Haydeé Santamaría, el Taller Alfredo López, la Cofradía de la Negritud, el boletín EL GUARDABOSQUES, el boletín SPD de los partidarios del Socialismo Participativo y Democrático y otras concertaciones más, que sería extenso citar, son expresiones propias de la diversidad y la riqueza conceptual de este movimiento de futuro con tendencias ácratas y libertarias, que el esquematismo dogmático de algunos se esfuerza en ignorar y negarle la legitimidad de su carácter progresista y renovador del conjunto de las viejas ideas socialistas detenidas en los tiempos de la Guerra Fría y del estalinismo pro soviético que dieron fundamento al fracasado Socialismo Real. 

Me refiero a procesos ubicados más allá de las consignas acuñadas de Revolución dentro de la Revolución que algunos no se cansan de utilizar. Procesos que no se deberían ser ignorados porque hacerlo sería tanto como ver sólo una parte del futuro, limitada por las conveniencias de quien lo escruta todo con una postura anticientífica y dogmática, lo que podría conducir al fracaso de cualquier propósito social por muy legítimo que pudiera considerarse. La Nueva Izquierda Cubana surgida de la vida misma sin concertaciones previas ni tampoco estructuras burocráticas previamente elaboradas, subsiste y se desarrolla como parte de un pensamiento joven proyectado en la realidad que sintetiza y expresa las ansias, los anhelos y las frustraciones del pueblo de a pie. Algo que, día a día, cobra una mayor vigencia y razón de ser.

Como cronista que pretende reflejar su época y como hombre de convicciones revolucionarias de izquierda, no puedo ignorar la existencia de estas zonas del pensamiento progresista, libertario y profundamente revolucionario con las que por demás comparto en mucho sus criterios, fundamentalmente los que son propios del anticapitalismo, así como de un socialismo participativo y democrático de orientación horizontal. En este orden de pensamiento, me he dedicado a dar testimonio sobre los que participan de estos conceptos y actúan en la sociedad conforme a sus principios básicos, muchos de los cuales se desenvuelven en el entorno propio del la Red del Observatorio Crítico. 

Así fue que como parte de estos empeños pude conocer del activismo de Isbel Díaz Torres, biólogo ambientalista, poeta de muy sensibles sentimientos, libertario y participativo, todo lo cual a continuación expreso por sus propias palabras en la entrevista que hube de realizarle.

…mi primera militancia fue como miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas… mientras estudiaba la carrera de Biología en la Universidad de La Habana, allá por 1998…mi formación como biólogo, pero sobre todo la mirada crítica a esa misma formación, han determinado en buena medida mis actuales posturas ambientalistas… Por otra parte, la poesía ha sido otro de los principales insumos que me definen. La posibilidad de crear, de provocar, de irradiar alguna cosa a quienes me rodean, tiene un poder incalculable…considero que el término de “Nueva Izquierda Cubana” es impreciso. Creo que quien quiera que esté comprendido en ese concepto, forma parte de un continuum en el pensamiento de izquierda cubano. Es posible que la visibilidad ahora sea mayor, gracias a las actuales tecnologías de la información… abandonar la estrategia de “defensa” de la revolución, y sustituirla por la de “desarrollo” o “radicalización” de la revolución… Llegué al OC (que no existía como Red en ese entonces) gracias a la Asociación Hermanos Saíz, organización que integraba en su sección de Literatura…, la Red OC se ha ido construyendo por sí misma. Es un espacio de apoyo y solidaridad, pero también de acompañamiento, de emprendimiento, de reflexión y acción social… hemos logrado hacernos de un perfil reconocible a nivel internacional, a pesar de sólo disponer de un blog… A nivel nacional el reconocimiento ocurre en dos planos bien discernibles: un gran número de personas en todas las provincias leen nuestros artículos al recibir el COMPENCIO OC en sus cuentas de correo, y otro grupo más reducido se encuentra a nivel comunitario, donde la Red o sus proyectos de modo independiente, inciden de manera sistemática… Entiendo que todas las discriminaciones son hermanas; por eso l@s discriminad@s deberíamos trabajar junt@s, también como herman@s…Formo parte del Proyecto Arcoíris, que se declara independiente y anticapitalista, y promueve acciones e información sobre las luchas contra la discriminación por motivo de sexo, orientación sexual, o identidad de género en Cuba.. El…sentido en que reconozco la ruptura generacional se da en el plano de las utopías.

Sin más preámbulos presento el texto completo de la entrevista que le realicé, hace algunos días:

Felix Sautié Mederos: Amigo Isbel, tengo entendido que eres biólogo, de cuya profesión en mi criterio haces un empleo público de encomiable utilidad social por medio del boletín EL GUARDABOSQUES. Además, sé que eres poeta, y que como parte de la Red Observatorio Crítico publicas con regularidad en su blog donde se plantean y convocan campañas de movilización y participación pública a favor de la conservación del medio ambiente y de la naturaleza en general. Puedes explicarnos qué influencias ha tenido tu origen y la formación de tus ideas y convicciones ideológicas y políticas, así como tu formación intelectual y profesional. ¿Qué haces en concreto, cuál es tu actividad cotidiana, a qué te dedicas? ¿Cómo te definirías tú mismo, te consideras parte de esa Nueva Izquierda Cubana? 

Isbel Díaz Torres: Mi primera militancia fue como miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas. Llegué a dirigir el Comité de Base de la UJC de mi año, mientras estudiaba la carrera de Biología en la Universidad de La Habana, allá por 1998. Fue un interesante aprendizaje, pues el ambiente de la UJC universitaria me condujo a una profunda convicción de que ése no podía ser el camino para la construcción del socialismo. Fui testigo de cómo se pretendía formar una juventud acrítica, sumisa, irreflexiva, disciplinada, y con una fe ciega en los líderes de la Revolución; una Revolución de la cual no éramos sujetos. Una vez convencido de ello, renuncié a mi cargo. La apatía política y la decepción marcaron mi paso por la Universidad, y me anularon como ente político activo durante varios años. Sólo el crimen ecológico que significó la poda extrema de una centenaria Ceiba en el barrio de San Agustín, casi 10 años después, logró sacarme de aquella modorra.

No obstante, mi formación como biólogo, pero sobre todo la mirada crítica a esa misma formación, han determinado en buena medida mis actuales posturas ambientalistas. La capacidad para un análisis holístico de la realidad, junto a la información disponible sobre el actual estado de cosas en el planeta (y en Cuba), han permitido que me sitúe quizás en las antípodas del modo en que se entiende por muchos la ciencia en la Isla, tan lejana de todo activismo, tan despolitizada, y tan manipulada por las esferas burocráticas del poder.

Por otra parte, la poesía ha sido otro de los principales insumos que me definen. La posibilidad de crear, de provocar, de irradiar alguna cosa a quienes me rodean, tiene un poder incalculable. A su vez, esa misma poesía logra colocarme en un plano de humildad ante todo el drama humano, cuando conflictos de ética, estética, política, moralidad, o cualquier otro tipo, se disputan ante mí. Una nueva posibilidad para abordar las problemáticas, abriendo paso a soluciones a veces insospechadas, y casi siempre revolucionarias.

Por mi parte, considero que el término de “Nueva Izquierda Cubana” es impreciso. Creo que quien quiera que esté comprendido en ese concepto, forma parte de un continuum en el pensamiento de izquierda cubano. Es posible que la visibilidad ahora sea mayor, gracias a las actuales tecnologías de la información, pero ciertamente, antes que yo (y varios de mis compañer@s de OC) existían en la Isla voces críticas pensando y haciendo por un socialismo a escala humana. En cualquier caso, siento que formo parte de ese movimiento, que podría llamársele de izquierda, o anticapitalista, o altermundista. A fin de cuentas, ya sabemos que las etiquetas muchas veces acaban jugándonos una mala pasada, y eso que llaman “izquierda”, también ha participado de los horrores de nuestra civilización.

Lo que sí podría destacarse de mi posicionamiento, y el de otr@s que me rodean, es la inclusión de una perspectiva libertaria, que fue truncada de la realidad cubana (y extirpada de su historia) durante la década del 60. De ese entonces hacia acá, el pensamiento de izquierda colocaba su centralidad en un modelo de Estado, más o menos poderoso, más o menos permisivo; sin embargo, nuestra actual perspectiva tiene por centro la construcción de un modelo de socialidad horizontal, descentralizada, crítica, que impida la instauración de autoritarismos de cualquier tipo.

Quizás pudiera también resultar inédita esta voluntad nuestra de posicionarnos a la izquierda de los grupos burocráticos actualmente en el poder, así como de abandonar la estrategia de “defensa” de la Revolución, y sustituirla por la de “desarrollo” o “radicalización” de la Revolución. Para ello un buen camino podría ser la búsqueda de lo que mi camarada Mario Castillo ha bautizado como “los contenidos populares de la Revolución Cubana”.

Al igual que lo hice con Dmitri Prieto en una reciente entrevista de “Por Esto! Pregunta”, quisiera que le explicaras a nuestros lectores sobre tu participación en la Red Observatorio Crítico ¿Cómo fue que te integraste al OC, y qué es en concreto esa Red que tiene una importante página WEB y envía por correo electrónico un compendio de artículos e informaciones a un listado amplio de personas en Cuba y en el exterior. ¿Cuáles son sus propósitos y qué resultados van teniendo?

Llegué al OC (que no existía como Red en ese entonces) gracias a la Asociación Hermanos Saíz, organización que integraba en su sección de Literatura. En un encuentro en la sede del Pabellón Cuba, conocí a dos de los fundadores de los eventos OC: Mario Castillo y Armando Chaguaceda, quienes de inmediato se ofrecieron a colaborar con el Proyecto EL GUARDABOSQUES (fundado dos años atrás junto a un grupo de amig@s). 

Ese encuentro salvó a EL GUARDABOSQUES de desaparecer, pues sin acompañamiento y nuevas energías, los proyectos van languideciendo. De tal modo, fui invitado al Tercer Observatorio Crítico, en el campismo Boca de Jaruco, donde conocí a buena parte del piquete que hasta hoy hemos seguido trabajando juntos. Ese año 2009, el OC dio el importante paso de convertirse en una Red de trabajo permanente, más allá del evento que se celebraba anualmente. 

De tal modo, la Red OC se ha ido construyendo por sí misma. Es un espacio de apoyo y solidaridad, pero también de acompañamiento, de emprendimiento, de reflexión y acción social. Pretendemos trabajar por varios horizontes de acción y afinidad: autogestión, investigación, memoria histórica, ecología, educación, equidad de género, artes, equidad racial, mundo-de-vida popular, tecnología, y otros; aunque en la realidad nos mezclamos en todas las acciones e iniciativas. Sin estar todas, existe una amplia diversidad de posturas al interior de la red (reflejo de la Cuba actual), por lo que es fácil de imaginar los muchos debates que afrontamos, un ejercicio duro pero imprescindible.

Con el tiempo, hemos logrado hacernos de un perfil reconocible a nivel internacional, a pesar de sólo disponer de un blog y del boletín COMPENDIO OC. A nivel nacional el reconocimiento ocurre en dos planos bien discernibles: un gran número de personas en todas las provincias leen nuestros artículos al recibir el COMPENDIO OC en sus cuentas de correo, y otro grupo más reducido se encuentra a nivel comunitario, donde la Red o sus proyectos de modo independiente, inciden de manera sistemática. Es imprescindible señalar que en ambos planos, las trabas burocráticas y de quienes prefieren el uso de la fuerza sobre la razón y el diálogo, limitan de manera considerable el potencial impacto del proyecto, que sería muy beneficioso para el desarrollo social, y el empoderamiento de l@s ciudadan@s.

Una de las principales críticas a los espacios de debate intelectual en la Isla ha sido su casi nulo impacto a nivel social, fuera de las cúpulas letradas. Si el aproximamiento a las comunidades (labor que siempre desde el OC hemos asumido como imprescindible), además de su complejidad intrínseca, debe desarrollarse bajo los mecanismos coercitivos de entidades burocráticas que actúan con el criterio de “Plaza sitiada”, que distorsiona nuestros empeños y propósitos, destruyen alianzas, desinforman, amenazan a activistas y ciudadan@s; es posible entonces imaginarse cuán ardua ha sido nuestra tarea. Ello, por supuesto, demuestra el nivel de vulnerabilidad que vive la sociedad civil cubana, a merced de estructuras burocráticas que accionan por encima de la Constitución, y sin importarles violar leyes nacionales o internacionales.

Quizás, esos seguimientos obsesivos que se proponen controlarlo todo es el precio que debamos pagar por nuestro deseo de autonomía (después del cuarto evento Observatorio Crítico, en 2010, la red se independizó de los auspicios de la Asociación Hermanos Saíz), y nuestra búsqueda de legitimidad no en las instituciones estatales, sino en las comunidades y otros grupos o personas afines.

Las ideas libertarias traspasan nuestro modelo organizativo, aun cuando no es posible decir que la totalidad de los individuos o proyectos de la Red compartan una perspectiva anarquista o anarcosindicalista. El respeto a tod@s, y el deseo de que tal diversidad pueda confluir con diafanidad, es uno de los principios fundamentales del OC, que rechaza esquemas verticales y/o autoritarios.

También he conocido de tus empeños y luchas a favor de la diversidad en la sociedad y en contra del machismo y la homofobia tan extendidos en nuestros ámbitos sociales; ¿cómo se coordinan estos propósitos y esfuerzos con las ideas libertarias, democráticas y socialistas de lo que se ha dado en denominar la Nueva Izquierda Cubana? ¿Qué puedes decirnos al respecto en concreto para la información de los lectores de Por Esto!?

Entiendo que todas las discriminaciones son hermanas; por eso l@s discriminad@s deberíamos trabajar junt@s, también como herman@s. He sido testigo (testimonio doloroso) del ejercicio de la discriminación no desde el ente emponderado (podríamos llamarlo varón, blanco, “culto”, heterosexual, rico), sino desde individuos que a su vez sufren algún tipo de discriminación. Así, un negro rechaza a un gay, una mujer rechaza a un negro, un gay rechaza a un pobre, un “inculto” rechaza a una mujer, etc. 

Es imprescindible establecer alianzas entre estos grupos sociales discriminados, y para ello muchas veces hay que empezar por reconocerse como discriminador(a). La autocrítica y la humildad nos serían muy útiles en esta lucha en la que, sin embargo, la sociedad cubana ha tenido modestos, pero hermosos avances.

Cierto pensamiento de izquierda durante décadas quiso reducir todo el dilema a un “conflicto de clases”. Creo que ya hemos superado ese punto (que no es poca cosa), y hemos sumado a ese real conflicto de clases, otros muchos que enriquecen, complejizan, pero sobre todo, dan pistas de por qué muchos proyectos emancipatorios al final se fueron por el retrete, cuando intentaron homogenizar individuos y desconocer diversidades.

Formo parte del Proyecto Arcoíris, que se declara independiente y anticapitalista, y promueve acciones e información sobre las luchas contra la discriminación por motivo de sexo, orientación sexual, o identidad de género en Cuba. Aún falta por conformar una comunidad LGBT en la Isla que pueda plantear las demandas que necesita para sentirse plenamente libre y jurídicamente protegida. Las iniciativas estatales en los últimos años han avanzado muchísimo, sobre todo brindando información y visibilidad, pero estoy convencido de que sólo la presión popular de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales cubanos, logrará que se aprueben las legislaciones que permitan al menos equipararnos en derecho con las personas heterosexuales.

En lo referido al problema de la discriminación racial, así como de la política de exclusión, autoritarismo y centralización en Cuba, ¿Qué podrías explicarnos al respecto?...¿en tu criterio existen realmente estos problemas y cómo podríamos enfrentarlos para su solución?

La discriminación racial y el racismo existen en la Cuba contemporánea. Lo he visto con mis propios ojos (incluso lo he sufrido en carne propia). El fenómeno se manifiesta tanto a nivel de individuo y sociedad, como al interior de las instituciones estatales y en general las estructuras de poder. La profunda crisis de los 90`s sirvió, entre otras cosas, para destapar verdades camufladas de la sociedad. La pequeña “retirada” del Estado por denominarla de alguna forma comprensible, y las forzosas aperturas que debió permitir entonces, condujeron a que el racismo oculto (callado por decreto décadas atrás, pero nunca extirpado) aflorara, esta vez con una carga de cinismo y desnudez verdaderamente ofensivos.

De tal modo, las actuales reformas económicas relacionadas con la liberalización del mercado, ensayadas sin ninguna legislación que proteja de modo efectivo los sectores más vulnerables, han significado a la postre ejercicios de discriminación racial. Aquel racismo institucional de los perfiles criminales enseñados en las escuelas de policía, de los estándares en las escuelas de ballet o danzas folclóricas, de los galanes y heroínas en las telenovelas nacionales, etc., ha pasado con total “naturalidad” a las exclusiones por motivo de color de la piel en negocios vinculados al turismo, a la sub-representación de negr@s en las aulas universitarias, y su sobre-representación en cárceles y barrios marginales.

A pesar del surgimiento de valiosas iniciativas ciudadanas e institucionales (la aparición de la Cofradía de la Negritud, y del Capítulo Cubano de la Articulación Racial Afrodescendiente de América Latina y el Caribe (ARAAC) han constituido hitos en ese sentido), al interior de las poblaciones afrodescendientes, como parte de la sociedad que son, también se reproducen los estereotipos discriminatorios, y se siguen los patrones de consumo y estándares de belleza producidos desde las élites de poder económico y político.

Son necesarias legislaciones más explícitas que protejan a estos sectores, y en general una sociedad que respete sus propias leyes. Las carencias democráticas del diseño cubano (y sobre todo su puesta en práctica) son un hándicap significativo, que forzosamente habrá que resolver. Sin embargo, la realidad de sociedades contemporáneas que se precian de muy “democráticas”, y que tienen un tratamiento más frontal a estas cuestiones, demuestran que no son suficientes el reconocimiento de los derechos y la promulgación de leyes que los refrenden. Ninguna ley entrará en las casas de las personas y modificará las lógicas familiares que contienen arraigados elementos discriminatorios. 

La solución, por supuesto, no puede ser única; ni siquiera debería provenir de una sola parte. Sin embargo, si atendemos a una frase profundamente sabia de Paulo Freire cuando dice: “Nadie libera a nadie, nadie se libera solo. Los hombres (y las mujeres) se liberan en comunión”, entonces comprenderemos que si no se logra esa “comunión” al interior de una parte significativa de esa población, difícilmente se llegue a transformar la sociedad. Hay mucho que “des-aprender”, descolonizar nuestra mirada y a la vez salirnos del rol de víctima, para asumir el de quien se decide a luchar.

Te pregunto directamente, en tu opinión de joven intelectual, en mi criterio, destacado ¿Hay una ruptura generacional en nuestra sociedad?; de haberla ¿cómo la describirías y qué hacer en tu opinión para enfrentarla? ¿Hay jóvenes integrados en estas luchas o es qué todos sueñan con irse del país, como plantean algunos?

Sí, hay una profunda ruptura generacional, que yo particularmente veo en dos sentidos:

Lo que más salta a la vista es un plano donde NO convergen las generaciones hoy jóvenes, con aquellas generaciones que fueron jóvenes antes, durante, o inmediatamente posterior al triunfo de 1959: el plano de las fidelidades. Las actuales generaciones no responden en los mismos códigos que aquéllas. Lo que de hecho significó el triunfo revolucionario, el vuelco sustancial al ordenamiento social, los logros referidos al acceso a beneficios sociales como el trabajo, la salud, la educación, o simplemente el fin de la masacre batistiana, hoy son sólo historia para l@s jóvenes. El carisma de una figura como Fidel Castro, que por demás, también ha disminuido sensiblemente su influjo, por lo que las cuotas de legitimidad han venido menguando. Muchas personas pertenecientes a aquellas generaciones fundadoras, a pesar de ver frustrados sus sueños, a pesar de innumerables fracasos personales de índole profesional, familiar, intelectual, o económico, mantienen con rigidez su fidelidad (que a veces ni siquiera pueden argumentar). En mi criterio, ello se debe a lo real y profundo de la transformación iniciada en 1959, pero también a un adoctrinamiento sistemático, centralizado, autoritario, férreo, que sufrieron muchas de esas generaciones, lo cual las condicionó de modo indeleble.

Las actuales generaciones, por nuestra parte, nos beneficiamos de aquellos logros de manera “natural”, no como una conquista por la que murieran personas. Algunas de esas conquistas, para colmo, sufren un franco retroceso (Ej: el derecho al trabajo acaba de ser borrado del Proyecto de Código de Trabajo que la burocracia intenta imponer a l@s cuban@s), por lo que difícilmente podamos ofrecer cuotas de legitimidad a una élite que persiste en mantenerse en el poder, y que implementa dramáticos recortes sociales.

El segundo sentido en que reconozco la ruptura generacional se da en el plano de las utopías. A la vez que buena parte de las generaciones fundadoras mantienen su fidelidad (que puede estar depositada en Fidel, en la Revolución, en el Socialismo, o cualquier otro símbolo), portan una incapacidad para imaginar un futuro para la Isla. Sobre todo, para imaginar un modelo social alternativo al capitalismo hegemónico, y que hoy los economistas cubanos miran relamiéndose los labios.

Este segundo aspecto, por supuesto, los pone en sintonía con buena parte de la juventud cubana que no aspira más que a colmar sus necesidades de consumo, pero los divorcia de aquella parte que hemos refundado nuestros sueños de un futuro radicalmente socialista, verdaderamente emancipado de las explotaciones de todo tipo, y que defendemos el protagonismo popular en el perfeccionamiento anticapitalista y antiautoritario de la sociedad en nuestra Patria. Crear nuevas soluciones liberadoras para Cuba, ante la crisis social del momento y el expansivo sentido común capitalista que se propaga hoy, no parece estar en las agendas de buena parte de quienes integran esas generaciones fundadoras.

No obstante, no creo que sea ocioso aclarar que el término “generaciones” es bastante engañoso, existen personas que de seguro no se sentirán reflejadas en éstas que yo he esbozado aquí. Por demás, es deseable y necesario, superar esas rupturas. El OC es una muestra de que ello es posible, pues junto a jóvenes activistas que integran la Red, trabajan compañeros de mucha más edad, cuyos aportes han resultado ser imprescindibles en nuestros empeños. Ejemplo de ellos son Tato Quiñones, Pedro Campos, Ovidio D’Angelo, Félix Sautié y algunos otros, cada cual desde sus posiciones, sus fidelidades, sus militancias, y siempre con sobrados y coherentes argumentos; pero lo más importante: con el interruptor de “la utopía posible” todavía encendido.

En el futuro quizás tendríamos que volver sobre estos temas, pero antes de terminar quiero preguntarte si tienes algo que quisieras añadir para su publicación.

Solo agradecer esta oportunidad, y dejar la puerta abierta para otras ideas que puedan complementar esta mirada a la izquierda radical cubana.

Publicado en Unicornio

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Félix Sautié Mederos

Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía. Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz...  Leer más