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Blog de Félix Sautié Mederos

Por un socialismo participativo y democrático (SPD)

28 Dic 14
Escrito por 

Entrevista a Yasmín S. Portales*, intelectual orgánica y activista política.

Conocí a Yasmín S. Portales durante mi participación en las actividades y trajines del Observatorio Crítico y pude apreciar que es una mujer culta, liberada y apasionada por sus ideas, que no escatima esfuerzos para luchar por un orden social más justo para todos, que nos permita edificar un mundo mejor posible. Su feminismo marxista y su activismo político social los realiza sin estridencias y con una naturalidad verdaderamente admirable.

Eso lo considero muy efectivo y por tanto importante. Sus concepciones ácratas están caracterizadas por lo que pudiera denominarse como un orden de prioridades en el que no descuida la atención de su pequeño hijo, fruto de su relación con Rogelio Díaz Moreno, quien también es un destacado activista del Observatorio Crítico a quien entrevisté hace algún tiempo en esta serie de Por Esto! Pregunta (1) y, por lo tanto, ambos forman una equilibrada pareja que vive y lucha por un mundo mejor desde las posiciones anticapitalistas dentro de lo que pudiera definirse como la Nueva Izquierda que surge y desarrolla en la Cuba de hoy. Les presento, pues, a los lectores de “Por Esto! Pregunta” en el Semanario Unicornio a Yasmín S. Portales, quien define su vida como un fino equilibrio entre el ejercicio de la maternidad, el feminismo y el marxismo crítico:

…Soy graduada de Teatrología por el Instituto Superior de Arte (la Universidad de las Artes de Cuba). Allí comenzó mi camino de intelectual orgánica y activista política, en septiembre de 1997… En el otoño de 2001, dejé la universidad y me fui a trabajar a Cubaliteraria, el portal del Instituto Cubano del Libro… Durante ese tiempo también fui colaboradora de la Web del Centro Nacional de Educación Sexual…En 2007, me fui a hacer una maestría en la sede quiteña de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO Ecuador). Fue un año y medio de inmersión en un ambiente multicultural,
mientras en las calles rugía la Revolución Ciudadana de Rafael Correa… Habitualmente firmo como “marxista, feminista y bloguera, ya no recuerdo cuándo abracé la triada… Mi vida es un fino equilibrio entre el ejercicio de la maternidad, el feminismo y el marxismo crítico... alterno el orden entre feminismo y marxismo. No lo hice a propósito entonces, pero el hecho es que van juntos, sin jerarquías… la experiencia demostró que uno de los (muchos) fallos del “Socialismo Realmente Existente” fue dejar intactas las estructuras jerárquicas familiares del régimen burgués, uno de los espacios más eficaces de reproducción de la ideología de la sociedad de clases… En el espacio académico, soy coordinadora en Cuba del Grupo de Trabajo “Anticapitalismos y Sociabilidades Emergentes” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y fundadora de la Red de Humanistas Digitales de Cuba. En política me dedico fundamentalmente a los derechos LGBTI. Soy coordinadora del Proyecto Arcoíris, un grupo de activistas de distintas formaciones y ubicaciones geográficas que nos proponemos politizar la lucha por los derechos de nuestra comunidad desde la sociedad civil, en diálogo respetuoso y autónomo frente al Estado… Tengo un hijo, Rogelio Jorge, y un esposo, Rogelio Manuel. Vivimos en uno de esos núcleos familiares de Cuba con varias generaciones bajo el mismo techo… El Proyecto Arcoíris nació en septiembre de 2011… Nos consideramos parte de la Izquierda, porque buscamos soluciones a través del fortalecimiento de la participación ciudadana y la justicia social… Claro que hay discriminación en Cuba, cualquiera con ojo interesado puede verlo.

Félix Sautié: Tú eres una mujer con un alto nivel cultural, político y humano; y para la información de los lectores de Por Esto!, ¿podrías relatarnos a manera de auto presentación más allá de cualquier sentimiento narcisista, pero también anti esquemático, que son aspectos esenciales que sé concuerdan con tu personalidad de mujer verdaderamente revolucionaria y de su tiempo, los elementos básicos de tu currículo humano y profesional?

Yasmín S. Portales: Soy graduada de Teatrología por el Instituto Superior de Arte (la Universidad de las Artes de Cuba). Allí comenzó mi camino de intelectual orgánica y activista política, en septiembre de 1997. A fines del siglo XX, se terminaba de recuperar el legado de Virgilio Piñera en la escena nacional, lo que implicó un constante debate sobre las políticas culturales de la Revolución Cubana.

En el otoño de 2001, dejé la universidad y me fui a trabajar a Cubaliteraria, el portal del Instituto Cubano del Libro. Como equipo pionero en la promoción de la literatura cubana “hecha en Cuba” en la web, no teníamos más restricciones que la tecnología. Aprendí mucho allí sobre el valor de la información y la transparencia y vi, en primera fila, la transformación de la web 1.0 –donde las webs publicaban información que sus usuarios debían consumir– a la 2.0 –interactiva y con el público como generador de contenido.
Pasé el Curso de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”.

En 2005 me fui como promotora a la editorial Nuevo Milenio, que agrupa los conocidos sellos cubanos “Ciencias Sociales” y “Científico Técnica”. Pasé de discutir las bases teóricas de la política cultural cubana a luchar con ella en uno de los espacios donde se concreta: la selección, edición y promoción de libros de contenido ideológico explícito.

Durante ese tiempo también fui colaboradora de la web del Centro Nacional de Educación Sexual.

Fue una década tremenda. No podía calibrarlo en ese momento, pero acompañaban mi formación excelentes intelectuales, gente que estaba rescribiendo la historia del pensamiento cubano, como Norge Espinosa, Víctor Fowler, Vivian Martínez Tabares,  Eberto García Abreu, Eduardo Heras León, Julio César Guanche, Túpac Pinilla, Julio César González Pagés, Alberto Garrandés, Reynaldo González, Rufo Caballero. Algunos se convirtieron en amigos y compañeros de lucha.

En 2007, me fui a hacer una maestría en la sede quiteña de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO Ecuador). Fue un año y medio de inmersión en un ambiente multicultural, mientras en las calles rugía la Revolución Ciudadana de Rafael Correa. De nuevo fui espectadora privilegiada del proceso constitucional de Ecuador en 2008. No tengo el título de master, pues un embarazo inesperado me obligó a regresar a Cuba antes de tiempo y luego a dejar las investigaciones de la tesis, pero el conocimiento es mío ahora. Con eso basta.

De regreso a Cuba me incorporé de nuevo a labores de promoción con Nuevo Milenio, hasta que, en 2013, decidí volar por mi cuenta.

En tus escritos publicados e intervenciones públicas que han llegado a mi conocimiento, demuestras que posees una formación humanística muy intensa; y que además la pones en práctica con una especial concordancia de la palabra con los hechos, que lamentablemente no es muy común en la actualidad que nos ha tocado vivir. En este sentido sería muy interesante que nos expusieras brevemente en síntesis lo esencial de tus convicciones ideológicas y políticas para conocimiento de los lectores de Por Esto! Además quisiera saber: ¿Qué haces en concreto, cuál es tu actividad cotidiana tanto en lo profesional como mujer comprometida con tu tiempo? ¿Cómo te definirías a ti misma? ¿Tienes hijos y familia constituida, cuál es tu concepto al respecto?. Te hago estas preguntas porque con mis entrevistas en Por Esto! me propongo presentar a la Nueva Izquierda Cubana, de la cual considero que eres una importante exponente; y considero también muy importante que nos expusieras brevemente en síntesis lo esencial de tus convicciones ideológicas y políticas

Habitualmente firmo como “marxista, feminista y bloguera”, ya no recuerdo cuándo abracé la triada. En mi blog y en Twitter agrego: Vivir en Cuba y ser Queer ha sido mi elección. Mi vida es un fino equilibrio entre el ejercicio de la maternidad, el feminismo y el marxismo crítico.

Fíjate que alterno el orden entre feminismo y marxismo. No lo hice a propósito entonces, pero el hecho es que van juntos, sin jerarquías. Se sabe ya que no puede haber verdadera emancipación del patriarcado sin redistribución de la riqueza y, para hacer irreversible la libertad, sin cambio en las estructuras socio-económicas, que hoy están diseñadas para distribuir desigualmente. Al mismo tiempo, la experiencia demostró que uno de los (muchos) fallos del “Socialismo Realmente Existente” fue dejar intactas las estructuras jerárquicas familiares del régimen burgués, uno de los espacios más eficaces de reproducción la ideología de la sociedad de clases. La gente no será nunca libre si desde pequeña aprende que los hombres y mujeres no son iguales, que es justo que unos tengan más derechos que otras por sus genitales.

Lo de bloguera comenzó como un juego, pero se ha vuelto praxis habitual. Técnicamente, la blogosfera es una oportunidad de democratizar el ejercicio de opinión pública. Los blogs son potencialmente visibles en cualquier sitio con conexión y se gestionan de modo autónomo, saltan el control de los conglomerados mediáticos, que definen los temas, los enfoques, el sentido de los hechos en función de su agenda ideológica. No es que los blogs carezcan de ideología, sino –precisamente- que quienes los hacen no pretenden ser neutrales y desinteresados. Para mí, el blog es un espacio de opinión irreductible, ejercicio de libertad de expresión y oportunidad para la confrontación democrática. Muchas personas temen a los blogs y las redes sociales, a los espacios de debate libre, en general. Hasta donde sé, pueden agruparse en dos tipos: gente con poder que se defiende –eso es comprensible- y gente que no se imagina otra vida que esta de desigualdad y violencia, muerta de miedo ante el cambio, aunque la situación en que viven no sea privilegiada –eso es triste.

¿Qué haces en concreto, cuál es tu actividad cotidiana tanto en lo profesional como mujer comprometida con tu tiempo?

Para ganarme el pan me dedico a la escritura. Escribo columnas de opinión para Havana Times, crítica literaria y periodismo cultural para Cubaliteraria. En el espacio académico, soy coordinadora en Cuba del Grupo de Trabajo “Anticapitalismos y Sociabilidades Emergentes” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y fundadora de la Red de Humanistas Digitales de Cuba. Mi tema de investigación central es la blogosfera “Hecha en Cuba” y su uso para el desarrollo de comunidades ajenas al control estatal.

En política me dedico fundamentalmente a los derechos LGBTI. Soy coordinadora del Proyecto Arcoíris, un grupo de activistas de distintas formaciones y ubicaciones geográficas que nos proponemos politizar la lucha por los derechos de nuestra comunidad desde la sociedad civil, en diálogo respetuoso y autónomo frente al Estado. También participo en grupos de lucha antirracista (ARAAC Cuba), de mujeres (Mirar desde la sospecha, Afrocubanas) y anticapitalistas (Red Observatorio Crítico de Cuba).

Por último, soy escritora de ficción. He publicado un par de cuentos en antologías auto-gestionadas a través de plataformas de impresión bajo demanda y ahora trabajo en una noveleta que habla –por supuesto- de lo imposible de establecer un orden antropomórfico y eterno en el mundo.
Soy Marxista –creo en la transformación social, la lucha de clases, la base material en las motivaciones de la gente y el terrible poder del fetichismo de la mercancía–, soy feminista –creo que el patriarcado oprime a las mujeres y mutila a los hombres, pero es posible destruir el machismo–, soy negra –sé que en Cuba hay racismo y quiero que se acabe–, soy pastafari –me gustan los espaguetis, apoyo la libertad de información y la Internet libre, estoy contra el Creacionismo, la seudo-ciencia, la intervención de la Iglesia en la política como actor privilegiado–, soy bisexual –odio la heterosexualidad compulsiva y lucho contra la sexualidad binaria–, me gustan el chocolate, el color azul, la ciencia ficción y la fantasía épica.

Tengo un hijo, Rogelio Jorge, y un esposo, Rogelio Manuel. Vivimos en uno de esos núcleos familiares de Cuba con varias generaciones bajo el mismo techo: con los padres de él y mi madre. Armar y mantener una familia igualitaria en Cuba es de lo más complicado, pues a las presiones sociales sobre los roles de género –comunes a toda la cultura Occidental– se suma la dificultad de disponer de un espacio doméstico propio. Para mí es frustrante, por ejemplo, que los debates sobre sexismo u homofobia que enfrento en foros públicos aparezcan de nuevo en la casa. ¡La casa es para descansar! ¿No?

Ambos coincidimos con nuestra participación en el Observatorio Crítico, ¿podría relatarles a los lectores de Por Esto! desde tus perspectivas muy personales, cómo fue que llegaste al Observatorio Crítico y los aspectos básicos de su historia como entidad de la Nueva Izquierda Cubana, en algunos de los cuales eres una de sus activistas más destacadas, en mi criterio? Otros activistas destacados del OC, como Dmitri Prieto, Isbel Díaz y Rogelio M. Díaz Moreno, quien es tu compañero en la vida, han explicado en este espacio sus versiones y vivencias al respecto de la historia del OC, pero en mi opinión es importante obtener todas las versiones y criterios, porque además un propósito esencial de estas entrevistas es dar a conocer al Observatorio Crítico, sus conceptos y sus actividades

La verdad es que ya no recuerdo cómo llegué al OC, Félix. Conocía a varios de sus integrantes de diversos foros o instituciones; a Mario Castillo en la Universidad de las Artes, a Dmitri Prieto a través de Julio César Guanche, a Tato Quiñones de la UNEAC, creo que el último con el que me empaté fue Isbel Díaz Torres, aunque debemos haber coincidido varias veces en afanes antihomofóbicos.

Desde que regresé a Cuba hasta que nació mi hijo –entre marzo y julio de 2009– desplegué mucha energía para ponerme al día con el pensamiento político tras más de un año de ausencia. Así que participé en varias sesiones del Taller Mirar la Revolución a 50 años de su triunfo, en el Centro Juan Marinello. Parte importante del equipo organizador eran integrantes o tenían lazos con el OC, creo que ahí fue cuando conocí al grupo. Pero la maternidad puso todo eso es pausa.

Mi primera acción “oficial” con el OC fue el V FORO SOCIAL del OBSERVATORIO CRÍTICO, en marzo de 2011. Se trataba de una mesa sobre el uso de Internet para combatir las discriminaciones asociadas al género y la clase social. La experiencia de la organización horizontal, a través del consenso, sin separaciones entre trabajo “intelectual” y “manual” –ahí están las fotos de Gisela Morales y Dmitri Prieto pelando papas, mientras se discutían los principios marxistas de la política económica–, fue reveladora para mí.
Sí se puede hacer política autónoma en Cuba, comprendí. Sólo hay que tener suficiente imaginación para romper con el canon del partido, la centralidad del Estado y la imposibilidad de comunicarse por fuera de los medios de comunicación masiva; sólo hay que tener la resistencia y la transparencia suficientes para que la Seguridad y la CIA no te cojan de juguete.

También he conocido de tus empeños y luchas a favor de la diversidad en la sociedad y en contra del machismo y la homofobia tan extendidos en nuestros ámbitos sociales; ¿cómo se coordinan estos propósitos y esfuerzos con las ideas libertarias, democráticas y socialistas de lo que se ha dado en dominar la Nueva Izquierda Cubana? ¿Qué puedes decirnos al respecto en concreto?

El Proyecto Arcoíris nació en septiembre de 2011, pero no se puso en marcha, en verdad, hasta el primer semestre de 2012. Nos autodefinimos como “grupo anticapitalista e independiente [del Estado]”, porque no creemos que las discriminaciones puedan ser completamente superadas sin un cambio radical en las relaciones económicas de la sociedad, y porque nos proponemos normalizar la lucha por los derechos LGBTI desde la sociedad civil, en diálogo respetuoso y autónomo frente al Estado.

Nos consideramos parte de la Izquierda porque buscamos soluciones a través del fortalecimiento de la participación ciudadana y la justicia social, así como el desarrollo de un marco legal que garantice la transparencia y responsabilidad estatal. Arcoíris no promueve “estilos de vida” para gays y lesbianas de clase media y alta, sino que busca informar sobre las luchas contra la homofobia y la transfobia alrededor del mundo, exige el acceso a la comunidad LGBTI a todos los derechos ciudadanos –especialmente para afrodescendientes, habitantes de áreas rurales, mujeres, personas trans o portadoras del VIH– y propone espacios de desarrollo para la comunidad LGBT nacional.

Otros grupos que empiezan a construirse en la sociedad civil, desde perspectivas democráticas y socialistas, oscilan entre la incomprensión y el apoyo, pero hasta ahora nadie pretendió levantar –en público– las banderas de la homofobia estalinista. La Nueva Izquierda Cubana, en general, es consciente de que el desarrollo social pasa por el reconocimiento de las desigualdades sociales, que se traducen en desigualdades económicas.

En lo referido al problema de la discriminación racial y por motivo de las ideas y prácticas religiosas, así como de la política de exclusión, autoritarismo y centralización en Cuba, ¿qué podrías explicarnos al respecto? En tu criterio, ¿existen realmente estos problemas y si existen cómo podríamos enfrentarlos para su solución?

Claro que hay discriminación en Cuba, cualquiera con ojo interesado puede verlo. Cuba es rama del tronco cultural judeo-cristiano, que hizo de la intolerancia y persecución de la diferencia casi un dogma. Aunque muchas voces, en especial desde el siglo XVIII, pretendieron normalizar el debate y el respeto a las diversas formas de ser y aportar a la sociedad, el pensamiento realmente democrático es relativamente nuevo, y poco compatible con las fobias al “otro”, que justificaron el desarrollo colonial y expansión económica de Europa Occidental. De esa matriz hipócrita nació la cultura hegemónica cubana, que es blanca, masculina, urbana, católica, burguesa y necesita desautorizar toda “desviación” del canon para justificarse como grupo conductor de la nación.

En 1959, la discriminación por el color de la piel fue prohibida, pero sus causas materiales no fueron desmontadas de raíz y la lógica racista de la cultura permaneció ilesa. A partir de ese momento, además, la situación de plaza sitiada fue usada como justificación para la persecución de diversidad ideológica, razón por la que regresó la Inquisición, pero con el ateísmo estalinista como policía y toda disidencia filosófica o espiritual como objetos de persecución. Es triste pensar en cuánta gente se perdió para el país por tan estéril criterio de fidelidad a la Patria.

El siglo XXI trajo muchos cambios en Cuba, entre ellos la disminución de la desconfianza ante las expresiones religiosas, pero todavía la decisión de elegir una filosofía y un modelo espiritual pueden ser obstáculo para ascender en ciertas áreas profesionales. En esos casos, además, se manifiesta el cruce entre intolerancia ideológica y racismo. Generalmente, las manifestaciones religiosas públicas del cristianismo son “respetables” y, en el caso católico, tradiciones que deben ser protegidas. Cuando las celebraciones y espacios de reunión se dedican al culto Yoruba o de Palo Monte, “se la pasan dale que dale a los tambores” y eso molesta al vecindario, o hay mucho entra y sale.

Expresión elocuente de ello es la cobertura mediática nacional, que trata con respeto –aunque a menudo con incoherencia– los procesos que afectan a las iglesias católica, anglicana u ortodoxa, incluso a las redes de iglesias protestantes –cuando sus posiciones políticas afectan de algún modo a Cuba. El estilo con que se hace noticia de las tradiciones derivadas de la Diáspora Africana no podría ser más diferente: es folklore –no cultura–, relativo a esos cultos –no religiones– traídos por los esclavos –de los negros–, buena para hacer talleres internacionales –se vende a turistas– o tema obligado de la antropología –que la objetualiza–, ya que es un elemento básico en los cimientos de la cultura nacional –pero nadie llama Madre Patria a África.

Para mí, la solución de estos problemas pasa por la creación de una Ley de Medios, una Ley Integral contra la Discriminación, una Ley de Asociaciones y una Ley de Cultos. Todas deben ser diseñadas por los actores sociales que serán respectivamente beneficiados, sometidas a debate popular como anteproyectos, discutidas y aprobadas en el pleno de la Asamblea Nacional –más o menos lo que debió pasar con el Código del Trabajo, pero con transparencia en todo el proceso. La existencia de un marco legal actualizado y coherente es imprescindible para que podamos exigir respeto a las diferencias en todos los espacios, para que los derechos y deberes de las personas sean cognoscibles, para que quienes nos dedicamos al activismo –antirracista, religioso o vegano– tengamos referentes estables a partir de los cuales articular nuestras demandas.

Te pregunto directamente, en tu opinión de joven intelectual cubana, en mi criterio muy destacada, ¿consideras que hay una ruptura generacional en nuestra sociedad?; de haberla ¿cómo la describirías y qué hacer en tu opinión para enfrentarla?, ¿hay jóvenes integrados en estas luchas o es que todos sueñan con irse del país, tal y como plantean algunos?
En resumen: ¿Hay una ruptura generacional en nuestra sociedad?


Más de una, diría yo. Hay una ruptura generacional entre quienes recuerdan la vida anterior a 1959 y quienes crecieron con la Revolución, para quienes la formación y los patrones laborales derivan directamente del gobierno revolucionario.

Luego estamos quienes nacimos entre 1975 y 1985, recordamos la (relativa) abundancia material del periodo, pero ignorábamos sus complejidades políticas, nuestra formación básica tiene sus raíces en el sueño socialista de Europa Oriental y la victoria sobre el Imperialismo, por eso el fin del Campo Socialista fue experimentado como una tragedia material y simbólica –“ahora que los mapas están cambiando de color”, diría Carlos Varela.

Después está la generación del Periodo Especial (1986-1996). No pienso tanto en la precariedad material como en los referentes con los que se cuenta, pues hubo sectores que prosperaron durante la década del 1990 en Cuba. Este grupo no tiene memoria consciente de la vida antes de la Caída del Muro de Berlín –la sociedad igualitaria, el Estado proveedor, el manto de silencio sobre la migración y la intolerancia religiosa, por ejemplo. En cambio, dan por sentado la pertinencia de “resolver” a través de las muchas maneras que bordean la ilegalidad en la Cuba contemporánea. A partir de 1990, además, para la mayoría “irse” es una vía para resolver presiones económicas, no una elección trascendente entre la Patria y el enemigo.

Por último están quienes nacieron en el alba del siglo XXI, cuando nuestra economía se estabilizó lo suficiente como para mantener una clase media que ya no oculta sus ansias consumistas y su sintonía con el “american way of live” –de nuevo. Son adolescentes, para quienes el discurso oficial de patriotismo y paranoia antiamericana es claramente esquizoide, respecto al discurso cultural que defienden los productos audiovisuales que circulan de mano en mano –la red de redes cubana con soporte USB– y hasta los que promueven los medios oficiales a través de la radio y la televisión. ¿La ideología está vacía de sentido para esta generación? No diría que toda la ideología, pero sí la que les enseñan en la escuela.

Yasmín, quiero agradecerte muy encarecidamente tu franqueza y la claridad de expresión de tus ideas, que considero de especial importancia para ayudar a nuestros lectores a tener una mayor comprensión sobre la diversidad y el contenido esencial que se expresa en lo que hemos dado en llamar Nueva Izquierda Cubana. Esta es una primera entrevista tuya para Por Esto! Aún nos quedaron algunas cuestiones importantes en las que tu opinión adquiere un especial valor y en el futuro deberíamos volver a otra entrevista.


(1) Ver Unicornio del domingo 4 de mayo 2014.
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=24&idTitulo=323699

Publicado en Unicornio, Por Esto!

 

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Félix Sautié Mederos

Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía. Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz...  Leer más